El Gran Reparto, los Pájaros y el Terremoto del "Como vaya viniendo"
Me cuenta un viejo amigo —devoto de las novelas de la Guerra Fría de John le Carré, Frederick Forsyth y Len Deighton— que Donald Trump finalmente perdió la paciencia con Nicolás el 3 de enero. El hombre que hablaba con los pájaros intentó vacilarse al magnate neoyorquino combinando pasos de jazz con danza flamenca. Mala idea. Al Coloso del Norte no le gustan los bailes ajenos: decidió extraer a la parejita feliz de Miraflores. La entrega ya estaba pactada con "la interina", quien la puso en bandeja de plata con coordenadas y un mini GPS monitoreado en tiempo real desde el Salón Oval.
Por tres meses, el venezolano de a pie experimentó una ráfaga de esperanza. Nos juraron un plan de tres fases: estabilidad, recuperación económica y transición. Pero en la política, la primavera dura poco. El vacío lo llenó el "Grupo de los Cuatro", un cuarteto que resultó ser peor que el mal anterior. Estos "expertos" en el cabildeo de Washington se aprendieron de memoria los gustos de los 15 Secretarios de la administración estadounidense para atornillarse.
Mientras el pueblo llano sufre, el coqueteo de los gringos y el interinato se consolidó en la trastienda. Delcy, la nueva interina, se movió rápido en el norte de la mano de Rodríguez Zapatero y un equipo multidisciplinario. Llevaron geólogos y un muestrario completo de la tabla periódica venezolana, incluyendo las codiciadas "tierras raras". Trump, que no escucha consejos de Rick Scott ni de los congresistas Díaz-Balart, María Elvira Salazar o Carlos Giménez, ya se siente dueño de los 300 mil millones de barriles de la Faja Petrolífera. Su meta no es la libertad de Venezuela; su cálculo es llevar el galón de gasolina a 0,50 $ en 2028 para reformar la enmienda y quedarse para siempre. Si por negocios es, Trump es capaz de vender al mismísimo Benjamín Netanyahu a los ayatolás de Irán si el precio es correcto.
El reparto de la riqueza nacional ya comenzó: Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Shell, Trafigura y Mercuria ya tienen sus fichas puestas. Nadie sabe qué regalías le quedarán al país, porque todo lo manejará la OFAC y el Tesoro gringo.
Para colmo de males, la realidad local nos recuerda la naturaleza del autoritarismo. Al igual que la Alemania Oriental tenía sus "Grupos de Combate de la Clase Obrera", Camboya su Angkar, o Idi Amin sus Batallones de Seguridad, aquí persisten los Colectivos para atacar la disidencia.
Y en medio de este tablero de ajedrez corporativo, nos cayó la tragedia. Un devastador terremoto desnudó al gobierno interino, cuya capacidad de respuesta tardó 48 horas críticas. Horas donde se salvaban vidas, pero donde imperó la mentalidad criminal del "como vaya viniendo, vamos haciendo".
Mientras Washington envía voceros a decir en NTN24 que su respuesta ha sido "rápida y eficaz", la realidad en La Guaira es dantesca. John Barrett dice que la gestión es excelente y parece creer que La Guaira es la atracción Earthquake de Universal Studios en Orlando. ¡Por favor! Hay miles de muertos. Cerraron autopistas y túneles en las primeras horas para impedir que la sociedad civil bajara a rescatar a los suyos. ¿La razón? Proteger las "caletas" del régimen: depósitos de dólares, drogas y autos de alta gama que los nuevos jerarcas cuidan con más recelo que la vida humana. Y las autoridades norteamericanas, viendo esto, "se hacen los Willie Mays" o juegan a los locos.
Por eso, el pueblo sufrido de La Guaira y toda Venezuela no acepta que metan las garras de los tractores a ciegas. El clamor es unánime: exigimos una Comisión de Auditoría de Vida. Antes de tocar una sola piedra para la demolición de la zona de desastre, una junta conformada por las Naciones Unidas, los rescatistas, la Federación Médica de Venezuela, Protección Civil y representantes de la Iglesia junto al Nuncio Apostólico tiene que certificar científicamente que ya no queda nadie respirando bajo el concreto. No van a usar la maquinaria pesada para sepultar los cadáveres de su negligencia y tapar las evidencias de sus delitos.
Ellos aspiran a un interinato eterno. Trump nos irrespeta y cree que la interina es una maravilla. Pero con la vida no se juega. Mañana se le vence el plazo al "Delcynato". La Falta es Absoluta según el Artículo 233 de nuestra Constitución. Lo único que queda, por ley y por dignidad, es convocar elecciones presidenciales

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