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lunes, 22 de abril de 2013

EL DIA MUNDIAL DE LA MADRE TIERRA 2013


El 22 de abril de 1970 de celebro por primera vez el Día Mundial de la Tierra, fue una iniciativa del senador ambientalista estadounidense Gaylord Nelson. En ese año universidades y escuela de su país celebraron actividades para dar a conocer los problemas que enfrenta nuestro planeta con la contaminación ambiental y el daño que causamos a la naturaleza.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) el 22 de abril de 2009 emitió una resolución proclamando a la fecha como el Día Internacional de la Madre Tierra y pidió que sus Estados miembros ayuden a proteger a la Tierra y sus ecosistemas. Para la ONU esta celebración “ofrece una oportunidad para sensibilizar al público en todo el mundo a los desafíos en relación con el bienestar del planeta y de toda la vida que sustenta”.
Son conocidas las Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también conocidas como las Cumbres de la Tierra, las cuales se han celebrado en Estocolmo 1972, Rio de Janeiro en 1992 y en Johannesburgo del 2002. En junio 2012 se celebró en Rio de Janeiro la Conferencia de Desarrollo Sostenible Rio+20.

En 1992 se realizó la primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, conocida popularmente como la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en dicha ciudad brasileña a fin de abordar la situación del medio ambiente y el desarrollo sostenible. La Cumbre de la Tierra produjo varios acuerdos importantes, entre ellos la « Agenda 21», un plan de acción adoptado por más de 178 gobiernos para atender los impactos humanos en el medio ambiente local, nacional y mundial, así como convenios clave sobre cambio climático, desertificación y biodiversidad. En la segunda Conferencia, celebrada en 2002 (Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible), los gobiernos acordaron el Plan de Acción de Johannesburgo, en el que reafirman su compromiso con la Agenda 21. En 2012, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible o Cumbre de la Tierra Río+20 estuvo
dedicada a la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza y el marco institucional para el desarrollo sostenible. El objetivo es renovar el compromiso político con el desarrollo sostenible, revisar los avances e identificar las brechas en la ejecución del programa, y atender desafíos nuevos y emergentes.
Hay resultados positivos y negativos  desde la Cumbre de la Tierra de 1992 y es parte de los preparativos del informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial 5 (GEO-5), orientados a la publicación del histórico GEO-5 en mayo de 2012. El mismo subraya la manera en que el mundo ha cambiado en 20 años más de lo que la mayoría de nosotros podía haber imaginado en sentido geopolítico, económico, social y ambiental. Muy pocas personas fuera del ámbito académico y de la investigación previeron el vertiginoso ritmo del cambio o evoluciones como la fenomenal expansión informativa y de las tecnologías de la comunicación, acelerando aún más la globalización, las inversiones privadas en todo el globo
y el rápido auge económico en una serie de países «en desarrollo». Nuestro medio ambiente también acusa cambios rápidos, desde las crecientes pruebas del cambio climático y sus muy evidentes impactos en el planeta hasta la pérdida de biodiversidad y la extinción de especies, la mayor degradación de los suelos y el constante deterioro de la calidad de los océanos. Ciertamente ha habido algunas mejoras en el medio ambiente, como la significativa reducción de sustancias químicas que agotan el ozono y el surgimiento de fuentes de energía renovable, inversiones nuevas que sumaron más de $200.000 millones en 2010. Sin embargo, muchos Indicadores ambientales siguen causando alarma.
Después de la cumbre de Rio 1992, hay significativos cambios que están señalados en el informe Seguimiento a nuestro medio ambiente en transformación: de Río a Río+20 (1992-2012):

Desde 1992, la población humana ha aumentado en 1.450.000.000 personas...

Desde 1992, la población mundial ha aumentado a una tasa anual de 1,3%, lo que significa que el planeta cuenta hoy con casi 1.500 millones de habitantes más.
Entre 1992 y 2010, la población mundial pasó de aproximadamente 5.500 millones a casi 7.000 millones, cambio que representa un incremento de 26%. Hay importantes diferencias en la cantidad de habitantes y los cambios de una región a otra.
 Por ejemplo, casi 60% de la población mundial vive en Asia, 15% en África y otro 15% en Norte América y Europa.
Sin embargo, el incremento poblacional total es mucho mayor en Asia Occidental (67% desde 1992) y África (53%), mientras que el número de habitantes en Europa registra solo un ligero aumento (4%).

En 2011, más de 3.500 millones de personas —más de la mitad de la población mundial— viven en zonas urbanas.

Las diez mega ciudades principales en el 2010:
1.      Tokio, Japón, 36.7 millones de habitantes
2.      Delhi, India,   22.2
3.      Sao Paulo, Brasil, 20,3
4.      Bombay, India,  20,0
5.      Ciudad de México, México  19.5
6.      Nueva York-Newark, USA  19,4
7.      Shanghái, China, 16,6
8.      Calcuta, India.  15,6
9.      Daca, Bangladesh 15,5
10.  Karachi, Pakistán  13,1
La población con más de 65 años crece con mayor rapidez que otros grupos etarios en la mayoría de las regiones del mundo.

El ciudadano promedio consume 43 kg de carne al año; en 1992 consumía 34 kg
.
Tendencias ambientales

Atmósfera

Las Emisiones mundiales de CO2 siguen aumentando; solo 19 países son responsables de 80% del total de emisiones.

A nivel global, las emisiones de CO  aumentaron 36% entre 1992 y 2008, pasando de alrededor de 22.000 millones a poco más de 30.000 millones de toneladas. El crecimiento económico general, aunado a la significativa inversión de países en desarrollo como Brasil, China y la India en grandes proyectos de desarrollo, infraestructura y manufactura, propició un incremento aún mayor en las emisiones de CO2  en países en desarrollo en años recientes (entre 1992 y 2008, 64% de aumento en el  total de emisiones de CO2, y 29% en las emisiones per cápita).

Las estimaciones más recientes muestran que las emisiones mundiales de CO2  alcanzaron 30.600 millones de toneladas en 2010 (AIE, 2011). Hay considerables diferencias entre regiones y países: 80% de emisiones de CO2  en el mundo se genera en 19 países, principalmente aquellos con altos niveles de desarrollo económico y/o poblaciones numerosas.
El total de emisiones de CO2  en los países desarrollados aumentó casi 8% y, si bien las emisiones per cápita muestran una disminución estable de 18%, siguen siendo diez veces más altas que las registradas en países en desarrollo.
Además, muchos países desarrollados se beneficiaron de una significativa transferencia del proceso productivo a países en desarrollo, un fenómeno que contribuye a disminuir sus emisiones domésticas, pero no deja de incrementar las emisiones debidas al consumo (Peters et al., 2011).

A pesar de los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones de CO2, éstas siguen aumentando debido al creciente uso de combustibles fósiles...

Los combustibles fósiles se usan principalmente para generar electricidad, facilitar el transporte y producir calor. Su combustión produce la liberación atmosférica de CO2  y estas emisiones influyen en el clima del planeta. La producción de cemento no solo demanda grandes cantidades de insumos energéticos sino que además libera CO2   de manera directa a través del calentamiento de carbonato de calcio, Lo  que produce cal y dióxido de carbono.
Asimismo, la producción de cemento se ha convertido en la fuente de emisiones de CO2  que crece con mayor rapidez (más de 230% desde 1992).

Los esfuerzos internacionales a partir de 1992 para ralentizar el incremento y, en última instancia, reducir el nivel total de las emisiones de CO2  aún no han triunfado del todo. Es necesario redoblar dichos esfuerzos, de lo contrario es muy poco probable que se cumpla la meta de limitar el aumento de la temperatura a 2°C para 2100 a fin de reducir el calentamiento global, tal como lo acordaron los mandatarios internacionales en Cancún en 2010 (AIE, 2011).

Tres sectores económicos emiten más de 60%de los gases de efecto invernadero

¿Qué sectores emiten la mayor parte de los gases de efecto invernadero?

Suministro de Energía,  (por ej. Electricidad y calefacción).
Industrias.
Silvicultura (por ej. La deforestación).
Agricultura.
Transporte.
Edificios residenciales y comerciales.
Desechos y aguas residuales.

Los sectores de suministro energético, industria/manufactura y silvicultura son responsables de más de 60% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). La silvicultura emite GEI principalmente por la deforestación mundial a medida que la tala para disponer de más tierras de cultivo y otros usos elimina árboles capaces de absorber el dióxido de carbono; los árboles talados que se queman o abandonan hasta pudrirse emiten el CO2  acumulado en sus troncos y hojas.

El Protocolo de Montreal: «Posiblemente el acuerdo internacional más exitoso»

La concentración de ozono a gran altura protege  la vida en la Tierra de los dañinos rayos ultravioleta (UV) del sol.
Hasta hace poco, la capa de ozono, particularmente sobre la Antártida, adelgazaba rápidamente debido al uso de sustancias agotadoras del ozono (SAO).
Gracias a la participación y el compromiso de casi todos los países (195 en 2011) con  posiblemente el acuerdo internacional más exitoso a la fecha» (palabras de Kofi Annan, ex secretario general de la ONU, en referencia al Protocolo de Montreal), el consumo de SAO disminuyó en 93% entre 1992 y 2009, y 98% desde la firma del Protocolo en 1987.
La producción y el consumo de SAO continúan mediante el uso de compuestos como los hidroclorofluorocarbonos (HCFC), cuyo potencial de calentamiento global es de 77 a 2.300  veces mayor al del  CO2. La eliminación de estos compuestos está pendiente y  se llevará a cabo mediante excepciones para usos esenciales limitados y estrictamente controlados (por ejemplo, con fines agrícolas específicos) o mediante la ilegalidad de su uso.
La recuperación de la capa de ozono en el agujero sobre la Antártida muestra lentos avances.
La cantidad de ozono, medida en unidades Dobson, varía año tras año debido a las diferencias de temperatura en la Antártida, pero muestra un pequeño y positivo incremento (OMM/ PNUMA, 2010).

Se detuvo la expansión del «agujero en la capa de ozono”, pero falta mucho para alcanzar la plena recuperación

Gracias al Protocolo de Montreal, el uso de SAO está controlado desde 1987 (y fue posteriormente prohibido). La producción de clorofluorocarbonos (CFC) está prohibida desde el 1 de enero de 2010. Debido a que muchas de estas sustancias también constituyen potentes gases de efecto invernadero, el Protocolo aportó al mismo tiempo «sustanciales beneficios secundarios al contribuir a la reducción del cambio climático» (OMM/ PNUMA, 2010): «En el período de 1990 a 2010, los controles para la producción y el consumo de SAO contenidos en el Protocolo de Montreal reducirán las emisiones de GEI en un equivalente a 135.000 millones de toneladas netas de CO2, es decir, 11.000 millones de toneladas de CO2 por año.
 En los últimos diez años no disminuyó ni aumentó notablemente la concentración o la extensión del ozono (OMM/PNUMA, 2010). Se espera que la capa de ozono fuera de las regiones polares recupere sus niveles previos a 1980 antes de 2050. No obstante, se cree que el agujero primaveral en la capa de ozono sobre la Antártida tardará mucho más en recuperar sus niveles.


La cantidad promedio de CO2  en la atmósfera terrestre muestra un aumento constante en los últimos veinte años

La concentración de dióxido de carbono (CO2 ) en la atmósfera de la Tierra se ha medido en Mauna Loa, Hawai desde 1958, y posteriormente en otras cinco estaciones; dicha concentración muestra un aumento medio estable de 357 ppmv (partes por millón por volumen) en 1992 a 389 ppmv en 2011. Las variaciones estacionales de aproximadamente 5 ppmv cada año corresponden a los cambios de temporada en la absorción de CO2 por la vegetación del planeta, influidos por su mayor extensión y masa en el hemisferio norte.
El aumento en el CO2  atmosférico se atribuye principalmente a la combustión de combustibles fósiles, la quema de gas y la producción de cemento, y se ha acelerado en años recientes (PICC, 2007).

La temperatura media mundial aumentó en 0.4°C entre 1992 y 2010.

La temperatura atmosférica media anual muestra variaciones anuales causadas, por ejemplo, por ciclos tropicales como El Niño y La Niña. No obstante, una mirada de mayor alcance cronológico revela un aumento lento pero estable, con picos ocasionales.
La temperatura media anual, como se muestra en la gráfica, se calcula en tres principales centros de investigación climática que producen valores ligeramente distintos; sin embargo, la tendencia general ascendente es la misma en todos ellos, con un incremento de aproximadamente 0.2°C por decenio (Hansen et al., 2006).
«Es muy probable que gran parte del aumento observado en la temperatura promedio mundial desde mediados del siglo XX se deba al incremento observado en las concentraciones antropogénicas de gases de efecto invernadero» (PICC, 2007b).

Los cambios más extremos de temperatura se registran en las latitudes más septentrionales

El aumento en la temperatura media mundial no sigue un patrón uniforme en todas las zonas latitudinales del planeta. Este gráfico de alejamiento de la temperatura media histórica (1951-1980) en los últimos seis años muestra dicha variación por latitud. En las latitudes más septentrionales se registran los cambios de temperatura más extremos (obsérvese particularmente la parte superior de la gráfica que representa las latitudes más altas y las correspondientes anomalías más significativas). Entre las consecuencias del calentamiento se encuentran el derretimiento de las capas de hielo y el deshielo del permafrost. Además, un estudio de 1.700 especies revela migraciones de 40 km hacia los polos entre 1975 y 2005, así como migración vertical en regiones alpinas de 6 m por década en la segunda mitad del siglo XX (Hansen et al., 2006).

Los océanos también se están calentando, mientras que el nivel del mar continúa elevándose

A medida que la temperatura atmosférica mundial aumentó en las últimas décadas, lo propio ocurrió con la temperatura media de los océanos.
Si se comparan los últimos 20 años con el promedio del último siglo, se observará un calentamiento constante de las aguas oceánicas y un incremento de 0.22°C en relación con el promedio de largo plazo en 1992 a casi 0.5°C en 2010.
Globalmente, el nivel del mar ha estado elevándose a una tasa promedio de aproximadamente 2,5 mm al año entre 1992 y 2011.
Esto se debe al aumento en la temperatura del agua marina y la consecuente expansión térmica, pero también al derretimiento del hielo en los mantos del Ártico, la Antártida y Groenlandia (Bindoff et al., 2007).
Las pruebas científicas respaldan la afirmación de que la causa del aumento actual en el nivel del mar es el calentamiento global (Bindoff et al., 2007), aunque existen diferentes opiniones en cuanto al vínculo exacto entre ambos fenómenos y su proyección a futuro (Rahmstorf y Vermeer, 2011).

Se ha incrementado la acidez de los océanos, lo cual tiene implicaciones negativas para los corales y otras formas de vida marina

Las crecientes concentraciones de dióxido de carbono (CO2) en el aire alteran la química de la superficie oceánica e incrementan su acidez (medida con el pH logarítmico) (Caldeira y Wickelt, 2003).

El pH del océano pasó de 8,11 en 1992 a 8,06 en 2007 (Feely et al., 2009).

Hay una «creciente preocupación por la posibilidad de que el proceso denominado acidificación del océano tenga consecuencias importantes en los organismos marinos capaces de alterar la composición de las especies, afectar las redes alimenticias y los ecosistemas marinos, causando un posible daño a la pesca, el turismo y otras actividades humanas vinculadas a los mares» (PNUMA, 2010b). Actualmente los arrecifes de coral están sometidos a mayor temperatura y acidez oceánicas que en - al menos - los últimos 400.000 años. De continuar la tendencia, lo más probable es que todos los arrecifes de coral se encuentren amenazados hacia mediados de siglo y 75% de ellos enfrenten niveles de amenaza alta o crítica (WRI, 2011).

La mayoría de los glaciares montañosos del mundo se está derritiendo rápidamente

Los cambios en los glaciares son indicadores clave del cambio climático. Casi todos los glaciares de montaña del mundo se están derritiendo y adelgazando, así lo demuestra la medición de su balance de masa anual. Este fenómeno tiene «graves efectos en el medio ambiente y el bienestar humano, incluidos los patrones de la vegetación, los medios de sustento económico, los desastres naturales y el suministro de agua y energía» (WGMS, 2010). Los menguantes volúmenes de los glaciares y los casquetes polares no solo influyen en la actual elevación en el nivel del mar; además, amenazan el bienestar de aproximadamente una sexta parte de la población mundial que depende del hielo glaciar y la nieve estacional como fuente de agua en las temporadas de sequía (WGMS, 2008).
Además, al tiempo que la mayoría de los glaciares se derrite rápidamente, la velocidad del fenómeno también ha aumentado en décadas recientes.
En el caso de 30 glaciares observados (Zemp et al., 2009), la tasa promedio de derretimiento anual ha pasado de alrededor de 0,4 m a principios de la década de 1990 a 0,7 m de agua equivalentes por año en los últimos diez años, lo que demuestra prácticamente una  duplicación de decenio a decenio, con pérdidas récord en 2004 y 2006 (WGMS, 2010).
La continua tendencia de rápido retroceso de los glaciares en todo el planeta podría causar la desglaciación de grandes porciones de muchas cadenas montañosas hacia fines del siglo XXI (WGMS/PNUMA, 2008).

La extensión mínima anual del hielo marino del Ártico continúa su disminución constante

La extensión del hielo marino del Ártico ha estado disminuyendo desde mucho antes del inicio de las mediciones satelitales en 1979 (NSIDC, 2011). Esta disminución es más pronunciada en septiembre y al final de la temporada de derretimiento estival (Stroeve et al., 2008).
Varios de los años más extremos se han registrado a partir de 2002; la menor extensión del hielo marino jamás registrada (4,17 millones de km²) tuvo lugar el 12 de septiembre de 2007 (NSIDC, 2011). Los datos preliminares correspondientes a 2011 indican que la  extensión de hielo alcanzó su segunda extensión más pequeña en la historia documentada (4,33 millones de km² el 9 de septiembre) (NSIDC, 2011).
Se cree que esta tendencia es resultado de la variabilidad natural de la temperatura del aire y los patrones de circulación oceánica y atmosférica, combinados con el cambio climático (Wang y Overland, 2009).
Si bien el corto plazo de los registros de datos impide formular predicciones con confianza, Existe la preocupación de que los múltiples procesos de retroalimentación, como la  reducción del albedo, puedan causar una rápida transición a meses de septiembre prácticamente sin hielo en el futuro; esto podría suceder en 2040, según un análisis (Wang y Overland, 2009).

BOSQUES

El área de bosque ha disminuido en 300 millones de hectáreas desde 1990, una superficie mayor a la de Argentina

Actualmente los bosques cubren alrededor de 30% de la masa terrestre. Si bien la tasa de deforestación está disminuyendo, hay extensas áreas de bosques primarios y bosques regenerados naturalmente que se están perdiendo, especialmente en Sudamérica y África,
Mientras que las zonas boscosas de Europa y Asia se encuentran estables o en aumento gracias a programas de reforestación a gran escala.
Alrededor de 13 millones de hectáreas de bosque fueron transformadas para modificar su uso o se perdieron por causas naturales cada año entre 2000 y 2010, en comparación con 16 millones de hectáreas al año durante la década previa (FAO, 2010).
Esto no solo provoca la pérdida de biodiversidad; además, causa entre 12 y 15% del calentamiento global debido a la liberación de CO2  a la atmósfera y al impedimento del almacenaje adicional de CO2 (van der Werf et al., 2009; UCSUSA, 2011). «Cada año se talan millones de hectáreas de bosque tropical para abrir paso a la agricultura, el pastoreo y otros usos no forestales, o los bosques se degradan por la explotación forestal no sostenible e ilegal y otras malas prácticas de aprovechamiento de los suelos» (OIMT, 2011).
Los bosques de manglares, de importancia social, económica y biológica, también sufren deterioro desde hace varios decenios.
Por citar un ejemplo de su utilidad, «los manglares actúan como sumideros de carbono extremadamente efectivos: pueden absorber [casi 100] toneladas de carbono por hectárea, es decir, más de tres veces la capacidad de absorción de otros tipos de bosques» (PNUMA, 2011b).
Entre 1990 y 2010 se perdió 3% de la extensión de los bosques de manglares, en gran medida por el desarrollo costero y el cambio de uso del terreno hacia la agricultura y la acuicultura (arrozales, criaderos de camarones). Gracias al uso de imágenes satelitales de alta resolución se descubrió que la extensión de los manglares en el año 2000 era hasta 13% inferior (punto azul en el gráfico) a la señalada en estadísticas por país (Giri et al., 2010).

Grandes porciones de la selva amazónica fueron deforestadas con fines de pastoreo y agricultura

Las imágenes satelitales muestran que enormes áreas de la selva amazónica han sido deforestadas, en su mayoría a lo largo de un «arco de deforestación» sobre la frontera sur de la cuenca del Amazonas. Los estados brasileños de Rondônia, Pará y Mato Grosso registran las mayores pérdidas (INPE, 2010).
Las principales carreteras, como la BR-163 que atraviesa de norte a sur esta imagen de Mato Grosso obtenida en 1985, daban acceso al bosque (Fearnside, 2007). Veinte años después gran parte del bosque ha desaparecido y fue reemplazado por campos de soya y terrenos para el pastoreo. Las severas sequías de 2005 y 2010 aumentaron la frecuencia de los incendios y han acentuado la preocupación por la posibilidad de que la Amazonia esté llegando a un punto de inflexión en el que grandes áreas de bosque pudieran ser  reemplazadas por un ecosistema más parecido a la sabana (Lewis et al.; 2011, Nepstad et al., 2008; Malhi et al., 2009).

Un porcentaje de los bosques del mundo, en aumento gradual, ha sido replantado y, en general, muestra menor diversidad

La plantación de bosques responde generalmente al objetivo de producir madera, pulpa y leña, sin embargo, proporciona además otros beneficios sociales y ambientales, como la estabilización de los suelos y una mejora en la protección de las cuencas. Desde 1990 los bosques replantados han crecido a un ritmo anual de 2,2%, o aproximadamente 4.600 hectáreas al año, es decir, un incremento de 170 a 265 millones de hectáreas en total.
Durante el período de 20 años, esta recuperación equivale a la superficie de un país como Tanzania.
La extensión total de las plantaciones en 2010 representa 7% del área total de bosque en el mundo (FAO, 2010b).
Aunque estos bosques no necesaria mente enriquecen la biodiversidad local, pues están mayormente compuestos de las mismas especies y/o especies introducidas, sí pueden aportar importantes servicios ecosistémicos como madera, almacenamiento de agua y carbono, y estabilización de suelos.
La producción de madera en bruto depende en gran medida de la demanda del sector de la construcción.
El crecimiento económico en el mundo estimuló la producción hasta la crisis de 2008 y la consecuente contracción considerable del sector de la construcción de nuevas edificaciones y, por ende, de la demanda de madera.
Algunos de los picos en la producción de madera en bruto (por ejemplo, en los años 2000, 2005 y 2007) se deben al incremento en la extracción del número de árboles debido a las intensas tormentas (Eurostat, 2011).

AGUAS

La cobertura de agua potable se incrementó hasta 87%, pero el mundo está lejos de cumplir la meta de 75% en servicios de saneamiento

A nivel global, la cobertura de instalaciones mejoradas de saneamiento apenas superó la marca de 60% en 2008 en comparación con 54% en 1990; más de 2.500 millones de personas aún carecen de acceso a servicios de saneamiento. La mitad de la población en regiones en desarrollo no cuenta con acceso a instalaciones mejoradas de saneamiento. En todas las regiones la cobertura en zonas rurales está rezagada en relación con la cobertura en las ciudades. De seguir avanzando al ritmo actual el mundo no cumplirá la meta, contenida en los ODM, de reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso a servicios mejorados de saneamiento. De hecho, de seguir avanzando al ritmo actual, no se logrará que 75% de la población mundial cuente con inodoros de desagüe y otras formas mejoradas de saneamiento antes del año 2049 (ONU, 2011b).
No obstante, la buena noticia es que, de seguir la tendencia actual, el mundo cumplirá o incluso superará en 2015 la meta ODM relativa al agua potable. Para entonces, casi 90% de la población en regiones en desarrollo, en comparación con 77% en 1990, contará con acceso a fuentes mejoradas de agua potable.

Las marismas de Mesopotamia, casi destruidas en la década de 1990, han sido parcialmente restauradas, pero aún se encuentran en riesgo.

Las marismas de Mesopotamia constituyen el mayor ecosistema de humedales de Medio Oriente (Partow, 2001). Como consecuencia de la construcción de numerosas presas, desvíos de agua y plantas hidroeléctricas en los ríos Tigris y Éufrates a lo largo del siglo pasado, y el drenaje deliberado de las marismas por parte del gobierno iraquí a principios de la década de 1990, para el año 2000 los humedales estaban prácticamente destruidos (Aoki y Kugaprasatham, 2009). La recuperación hídrica a partir de 2003 ayudó a restaurar muchas de las funciones ecosistémicas en gran parte de los humedales (Richardson y Hussain, 2006). En 2008, las marismas orientales de Hawizeh fueron elegidas como primer sitio iraquí reconocido por la Convención de Ramsar relativa a los Humedales y actualmente se está trabajando en la inscripción de todas las marismas como sitio natural y cultural conforme a la Convención para el Patrimonio Mundial (Garsteck y Amr, 2011). Sin embargo, la recuperación de los ecosistemas se ha visto gravemente socavada por una grave sequía (2008-2010) y la ausencia de coordinación entre los desarrollos relacionados con el agua en la cuenca del Tigris y el Éufrates (Garsteck y Amr, 2011). La falta de un acuerdo para compartir los recursos hídricos entre los países ribereños y la posible disminución de flujo en el Éufrates constituyen  una amenaza grave para la supervivencia de los humedales.

La Tierra y el cambio climático
El calentamiento más pronunciado y rápido — El coeficiente de aumento de la temperatura media de la superficie de la Tierra en los últimos 50 años prácticamente duplicó el de los últimos 100 años. En los últimos 100 años, la temperatura media de la superficie de la Tierra aumentó en 0,74°C. Si las concentraciones del gas de efecto invernadero en la atmósfera se duplican respecto de los niveles preindustriales, se produciría un calentamiento medio de unos 3°C. Los últimos años del decenio de 1990 y los primeros años del siglo XXI fueron los años más calurosos desde que comenzaron a registrarse esos datos en nuestros tiempos. El hielo del Océano Ártico ha ido disminuyendo en 2,7% por decenio.
Las pruebas del recalentamiento — Los cambios que los científicos pueden medir en la atmósfera, los océanos, las capas de hielo y los glaciares indican sin lugar a dudas que el mundo ya se está calentando como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero de años atrás. Estos cambios forman parte de un mundo más cálido de grandes oleadas de calor, un nuevo régimen de vientos, el empeoramiento de la sequía en algunas regiones, un régimen de lluvias mucho más frecuentes en otras, el derretimiento de los glaciares y del hielo ártico y un aumento del nivel del mar.
Registro de los años más cálidos — El IPCC llegó a la conclusión de que, durante los últimos 100 años (1906-2005), la temperatura media de la superficie de la Tierra aumentó en 0,74°C, y que el calentamiento es mayor en tierra firme que en los océanos. El ritmo medio de calentamiento durante los últimos 50 años prácticamente duplicó el de los últimos 100 años. En los últimos años del decenio de 1990 y los primeros del siglo XXI se registraron las temperaturas más altas desde que comenzaron a registrarse estos datos en nuestros tiempos. Se prevé un nuevo calentamiento de unos 0,2°C en cada uno de los próximos dos decenios.
La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera— Si las concentraciones del gas de efecto invernadero principal en la atmósfera, el dióxido de carbono, se duplicaran respecto de sus niveles preindustriales, "probablemente" se produciría un calentamiento medio de unos 2-4,5°C (3,6-8.1°F). Hay otros gases de efecto de invernadero que también contribuyen al calentamiento y según distintas situaciones hipotéticas, esa duplicación se produciría a mediados del presente siglo. Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera, según medidas del aire atrapado en los núcleos de hielo, son mucho mayores ahora que en algún momento en los últimos 650.000 años.
Menos glaciares, nieve y hielo — Una de las consecuencias más impresionantes del calentamiento del planeta es el aumento del nivel del mar. Los niveles del mar aumentaron en unos 17 cm durante el siglo XX. Las observaciones geológicas indican que aumentó mucho menos en los 2000 años anteriores. En las regiones templadas, se ha reducido el tamaño de muchos glaciares de montaña y la capa de nieve ha disminuido en general, sobre todo en la primavera. La extensión máxima de la tierra congelada en invierno disminuyó de un 7% en el hemisferio Norte en el siglo XX. La fecha de congelación media de los ríos y lagos varia en los últimos 150 años pero se ha aplazado en unos 5,8 días por siglo, mientras que la fecha media de ruptura del hielo ha avanzado en 6,5 días por siglo. Alianzas con las Naciones Unidas sobre el cambio climático.
Es ahora que podemos salvar el planeta. ¿Qué estamos haciendo nosotros? Es la hora de exigir a los gobernantes de las naciones del mundo. Que actúen y dejen la retorica y la hipocresía en las cumbres sobre cambio climático. Los países contaminantes que en las cumbres actúan muy “eficientemente” en bloques, organizados como gánsteres,  y logran  ponerse de acuerdo, pero solo entre ellos, para bloquear todas las iniciativas mundiales y no permitir avanzar ninguna resolución obligante y coordinada contra el calentamiento global. Estos países son parte del doble discurso y la doble moral ambiental.

jlrlinares@gmail.com

Fuentes
PNUMA (2011). Seguimiento a nuestro medio ambiente en transformación: de Río a Río+20 (1992-2012).

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