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martes, 7 de abril de 2026

¡Salarios de miseria y excusas de oro

¡Salarios de miseria y excusas de oro: el circo salarial venezolano donde nadie produce, pero todos se roban!





Expropiaciones, enchufados y sindicaleros vendidos: la receta chavista para la hambruna eterna


En el gran teatro del presupuesto nacional, el aumento salarial para el sector público es el acto estelar que nadie aplaude. El régimen chavista llora a moco tendido: "¡ 

No hay dinero!", mientras el erario se evapora en un gasto público inoperante, ese monstruo burocrático que devora todo sin regurgitar ni un bolívar. 

¿La causa? Ausencia total de libertades económicas y jurídicas, salpicada de expropiaciones "revolucionarias" donde el Estado y sus cómplices se apoderan de bienes ajenos sin soltar un centavo. Un robo con guante de seda, claro. Resultado: aquí nadie produce ni invierte. Ni siquiera las petroleras gringas, con su "imperio" de respaldo, se atreven a meter un dedo en este avispero.

Y ni hablemos de la Asamblea Nacional, ese parlamento de pacotilla donde la oposición "elegida" por el régimen tiembla como hoja al viento ante las amenazas del copropietario eterno, Nicolás Maduro. ¿Discutir salarios? ¡Ja! Mejor agachar la cabeza para no perder la curul y el sueldo de figurante.

Mientras tanto, las pocas empresas privadas "parasitarias" —propiedad de enchufados afiliados a Fedecámaras y Fedeindustria, esos aliados incondicionales del gobierno— exigen más. No les basta el instructivo de ONAPRE ni el Memorándum 2792; ahora quieren amputar artículos de la LOTTT como si fueran cirujanos aficionados. ¿Respeto a la ley? Por favor, estos son el copy-paste perfecto del Estado: piden eliminar prestaciones sociales y estabilidad laboral, soñando con trabajadores desechables como en una fábrica de condones chinos.

Y no olvidemos a los sindicaleros esquiroles, esos Judas de corbata que complican el vía crucis de trabajadores y pensionados. Complacientes hasta la náusea, venden contratos colectivos y firman el Memorándum 2792 a cambio de migajas: promesas de un "Banco de los Trabajadores" y pozos petroleros que nunca llegan. Desclasados hasta la médula, le venden la primogénita a cualquier postor por un hueso rancio.

A estos "empresarios" y vendepatrias les da igual mantener a trabajadores, pensionados y jubilados con 0,26 dólares al mes. Parecen marionetas del PSUV, tan obedientes que hasta organizan contramarchas para sabotear protestas obreras. ¿Ejemplo? Inventan desfiles para celebrar el cumpleaños del Indio Waikavy o la reina María Lionza, cualquier excusa con tal de no soltar un bolívar extra.

Pero retrocedamos a los boom petroleros, cuando millardos —¡investigaciones hablan de dos billones de dólares burlados!— fluían como petróleo crudo. ¿Fondos de inversión para jubilaciones y pensiones? Ni en sueños. Prefirieron el control cambiario, esa máquina de enriquecimiento exprés para corruptos y malandros. CADIVI, Cencoex, Sicad, Simadi, Dicom... y ahora las "Mesas de Cambio" del BCV. Siglas para asignar divisas preferenciales a los enchufados, mientras el salario mínimo y las pensiones se quedaban en el olvido.

Y no hablemos de las obras "fantasma": según Transparencia Venezuela, más de 316.000 millones de dólares evaporados en 246 obras inconclusas (muchas de Odebrecht), pagadas al 100% pero paralizadas bajo Chávez y Maduro. Los autores? Vivos y coleando: ministros, embajadores o bronceados en paraísos fiscales. ¡Fácil decir "no hay dinero" para salarios cuando el botín está en yates y cuentas offshore!

Empresas básicas de Guayana destruidas, PDVSA hecha trizas por la peste roja corrupta. ¡Prioridades revolucionarias!

Tuvimos cash para copiar lo mejor de Países Bajos, Dinamarca, Islandia, Luxemburgo, Noruega, Australia, EE.UU. o Singapur —países con salarios y pensiones de ensueño—. Pero no, el chavismo optó por el modelo deluxe: Somalia, Zimbabue, Eritrea, Burundi, Sudán del Sur, Malaui, República Centroafricana y Chad. Hambre, pobreza, miseria y corrupción garantizadas. ¡Gracias, líderes visionarios, por este paraíso tropical de harapos y promesas vacías!

¡Basta de farsas! Apoyemos la MARCHA 9 DE ABRIL: salgamos a las calles exigiendo aumentos salariales y pensiones dignas, el cumplimiento estricto del Artículo 91 de la Constitución Nacional —ese que manda salarios mínimos para cubrir la canasta básica familiar, no para mendigar—. Que el pueblo despierte y rompa las cadenas de la miseria, ¡porque la dignidad no se negocia con esquiroles ni se roba con siglas!




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