La Cara Oculta de la Luna: ¿Quiénes Somos Nosotros, los Invisibles, o Ellos, los Clanes Lunáticos?
Imagina la Luna, esa bolita plateada que nos guiña el ojo cada noche. De cara visible, nos muestra cráteres poéticos, mares de basalto y un romanticismo de bolero chavista. Pero dale la vuelta: la cara oculta, ese enigma sideral que la Tierra nunca ve gracias a la rotación síncrona —un vals gravitacional perfecto donde ambos cuerpos giran en armonía perversa, ocultando secretos desde hace 4.500 millones de años—. Teorías conspirativas la pintan como un páramo radioactivo, con hielo eterno a -230°C, cráteres más profundos que la deuda venezolana y rumores de bases nazis o extraterrestres. Larry Devoe y Egleé González, ¿quiénes? Ah, no: ahí entran los hermanos Rodríguez, dueños de la Luna criolla.
Aquí en el pueblo venezolano, como se dice en las hamacas de Portuguesa o las veredas de los llanos, "la luna llena le sube los humos a los dementes" (sin ofensa a los enfermos del cerebro, Dios los bendiga), haciendo que los locos hablen más verdad que los cuerdos y los que mandan pierdan el norte. No es casualidad: las fases lunares nublan el juicio. La luna nueva trae silencios siniestros; creciente, chismes que crecen como maleza venenosa; llena, desquicio total con amenazas de cárcel a opositores. Vemos algo de muy mal gusto en ese programa semanal, puro chisme repulsivo como lo más llamativo, donde un ministro de Interior, Justicia y Paz —que debe respetar— vive amenazando encarcelar venezolanos. ¡No es normal! Al parecer, nuestro satélite lo afecta faz tras faz, desatando locuras crecientes que ignoran su deber constitucional.
Nosotros, los trabajadores, pensionados y jubilados venezolanos, vivimos en nuestra cara oculta: el lado oscuro de la economía, invisibilizados por un tidal locking político. Imperceptibles como neutrinos, nos mantienen en anonimato mientras clanes familiares —esos Mariscales del Espacio, hermanos Rodríguez y su corte— cenan manjares franceses en La Casona, decidiendo el destino de la República con un sorbo de Château Margaux. "¿Fiscal General? Larry Devoe, sumiso y con expediente de corrupción para chantajearlo. ¿Defensora del Pueblo? Eglée González, obediente como un satélite en órbita. ¿CNE y TSJ? Ya tienen la lista: hombres y mujeres con currículos de lealtad canina y carpetas negras más gruesas que un anillo de Saturno."
Ellos creen que somos el rebaño en la cara oculta: votantes o militantes ficticios, contados en las últimas décadas como ovnis en Roswell sobreviven controlando poderes públicos —CNE, TSJ, AN— como astronautas en la misión Artemis II, que por fin nos dejó echar un vistazo a ese lado helado en 2025. Pero ¡sorpresa! La verdadera cara oculta es la de ellos: un mundo de privilegios congelados, donde el bolívar se evapora como sublimación lunar y la dolarización informal es el oxígeno que no admiten. Nosotros, en cambio, orbitamos en la penumbra: pensiones de $3 mensuales (menos que un tanque de oxígeno en la ISS), salarios que no cubren un cráter de arepas, y una sociedad civil que brilla solo en apagones.
¿Quiénes estamos realmente en la oscuridad? Ellos, los clanes, son los parias cósmicos: aislados en su vacío autoritario, donde el aire es irrespirable por corrupción y la gravedad de sus designios aplasta disidencias. Nosotros somos la cara visible que late: 7 millones de emigrantes que mandan remesas (más que el PIB petrolero), trabajadores que improvisan con trueque y jubilados que venden mangos en semáforos. La perversidad no es nuestra; es su sincronía maligna con el poder, un eclipse eterno que nos invisibiliza.
¿Cómo prepararnos para imponernos y vencer la maldad lunar? ¡Rompamos el ciclo faz por faz! Manual satírico con aroma a Artemis:
Luna nueva (silencio siniestro): Desincronícense —organicen primarias reales fuera del CNE, asambleas en plazas. Usen Telegram y X para mapear corruptos.
Creciente (chismes venenosos): Acumulen hielo subversivo —dólares informales, cripto, cooperativas de trueque petrolero por medicinas.
Llena (desquicio y amenazas): Láncense como sondas —capacítense en derecho (YouTube gratis), saturen redes con crónicas y TikToks virales de pensionados bailando en la "Luna oscura".
Menguante (promesas falsas): Aterricen con sarcasmo —memes de clanes como alienígenas: "¡Artemis II grabó su base en Portuguesa!" Ríanse de cenas francesas comiendo yuca.
Eclipse total: Imponen la nueva órbita —exijan elecciones con observadores reales. Marchen masivos como la marea lunar.
En resumen, ellos están en la cara oculta: fríos, aislados, conspirando en tinieblas. Nosotros, los invisibles, somos la luz que emerge. ¡Despierten, terrícolas! La Luna no siempre será síncrona; hagamos nuestra propia misión: Artemisa Popular, para iluminar la República entera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario