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sábado, 14 de junio de 2014

Fracking: Petróleo, Gas natural y Medio Ambiente

No se justifica, la crisis y la escasez de Gas Natural y sus derivados, este es un país que tiene 197 trillones de pies cúbicos (TCF) de reservas probadas de gas, el déficit nacional anda por los 3200 millones de pies cúbicos de gas por día, si pasamos cerca de campos petroleros vemos quemar y tirar a la atmosfera miles de millones de pie de metros cúbicos de gas, mientras millones de compatriotas sufren en carne propia los apagones y la falta del gas domésticos (Gas Licuado de Petróleo (GLP).
Venezuela cuenta hoy en día con amplias reservas probadas de gas natural ubicándose como el octavo país del mundo con mayores reservas probadas de gas natural y el primero en América Latina… y gracias a la importante participación del gas natural en el mercado energético nacional es posible también ahorrar gran cantidad de petróleo.
 Las reservas probadas de gas en Venezuela alcanzan los 151 Billones de Pies Cúbicos de gas (BPC), y cuenta con un volumen de 40 billones de reservas posibles y una base de recursos aproximada de 196 billones de BPC, para totalizar un volumen de reservas de 427 billones de pies cúbicos. Según el Ente Nacional del Gas (Enagas), adscrito al Ministerio de Energía y Petróleo, de esta manera nuestro país pasará del octavo al tercer lugar como país con mayores reservas de gas en el mundo y el primero en América Latina.


Estas cifras de las reservas de gas nos coloca entre los primeros del mundo, pero la hora de contabilizar la producción bajamos estrepitosamente del ranking, por no haber invertido a tiempo y la corrupción en el país, que invade el sector petrolero. Pero cuando vemos el ranking de los principales países productores de gas natural Venezuela se ubica en el puesto 29, por debajo de Bolivia, Trinidad, Argentina y Perú.
Como es costumbre de los gobiernos se hacen muchos proyectos, estudios y planes, más cuando se tienen grandes reservas de petróleo y gas a nivel mundial, el capital privado nacional e internacional anhelan su participación en las actividades de exploración producción y comercialización del gas natural.
Tiene gran valor estratégico los proyectos costa afuera, es indiscutible en el marco de la distribución geográfica y beneficios de los recursos de tanto valor energético como el gas y sus derivados. Estos proyectos comenzaron a pisar fuertemente desde su relanzamiento en el año 2005, pero han tenido innumerables auto-retardos, son años de postergaciones y esto ha ocasionado irresponsablemente continuas pérdidas en la producción nacional de gas.
Los expertos y conocedores de la materia petrolera y gasífera han alertado al país de las consecuencias de estos desfases que son debilitamiento en el posicionamiento estratégico del país de cara a los intereses limítrofes que incluyen una potencial merma del volumen de reservas recuperables y por ende de la producción de hidrocarburos, al ser harto conocido que muchos de estos yacimientos sobretodo en la zona de Plataforma Deltana y parte del Mariscal Sucre, están comunicados y en consecuencia siendo también explotados paralelamente por países vecinos. Obviamente esto pone en una posición de desventaja evidente a Venezuela, más allá de los acuerdos firmados con dichos países en cuanto a la explotación de estos intereses compartidos, ya que podría tornar difícil y prácticamente irrecuperable una gran porción de los hidrocarburos remanentes del lado Venezolano.
Gas y proyectos tenemos como la Plataforma Deltana, uno de los proyectos bandera del Estado venezolano para la exploración de gas costa afuera, posee el doble de las reservas estimadas, al inicio de las operaciones. A través de las labores ejecutadas por medio de la empresa norteamericana Chevron Cop, se consiguió que de unas reservas probadas en 2 TCF (billones de pies cúbicos), hoy después de la perforación de 3 pozos, se pueda decir que esas reservas subieron a 4 TCF. Estamos hablando del año 2005. Se tenía estimado una inversión de 4 mil millones de dólares en el proyecto Plataforma Deltana con el fin de producir  a partir de 2008 alrededor de 1.000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, para ser destinados, en su mayoría, al mercado internacional. Igualmente para ese año voceros del gobierno nacional, señalo Luis Vierma para ese entonces se desempeñaba como  Director (e) de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas, que su desarrollo va a requerir de inversiones  que pueden llegar hasta los $100.000 millones en los próximos 40 años.
De otra parte se tiene planeado la construcción  del Complejo Industrial de Güiria que va a recibir los insumos de la Plataforma Deltana. El condominio industrial, basado en el modelo de Jose, incluirá la planta de licuefacción n de gas Mariscal Sucre y un centro de distribución del gas hacia el resto del país, señaló Luis Vierma, Director (e) de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas. Era un proyecto ambicioso. Pero las promesas no se han cumplido.
Entre los planes gasíferos aun no concluidos y con importantes retardos podemos mencionar el Proyecto Cristóbal Colon, hoy Mariscal Sucre, desde 1993 se ha tratado de desarrollar este proyecto; que contempla el desarrollo de los campos Dragón, Patao, Mejillones y Río Caribe, para producir hasta 1.200 millones de pies cúbicos diarios (Mmpcd) de gas.
De acuerdo con datos oficiales la producción de gas en el país gira en torno a los 7.200 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales 70% son absorbidos por la propia industria petrolera, mientras que el restante 30%, que resulta deficitario en unos 2.000 Mmpcd, se destina al consumo interno. 

Los indicadores oficiales muestran que en los últimos ocho años la producción de gas se ha mantenido entre 6.000 Mmpcd a 7.200 Mmpcd, lo cual ha obligado a la estatal PDVSA a adquirir gas a Colombia mientras culminan sus desarrollos gasíferos, que han avanzado lento y  muchos cambios de planes, desviación de recursos en las inversiones.
La capacidad productiva de gas en Venezuela se sitúa actualmente en 7.000 millones de piés cúbicos por día (Mmpcd) y con el desarrollo de los proyectos se espera llegar a 7.500 Mmpcd en diciembre, y a los 12.000 Mmpcd para 2019.
El proyecto Mariscal Sucre que data de los años 80, y que para el momento se llamó Cristóbal Colón, está siendo desarrollado con esfuerzo por Petróleos de Venezuela (PDVSA), tras varios intentos fallidos por encontrar un socio. 
El cuarto y quinto beneficio apuntan a garantizar el gas como fuente de energía para el desarrollo industrial del país y a gasificar el sector doméstico nacional. 

La segunda fase que, de acuerdo con el cronograma de PDVSA iniciará producción hacia 2017 en los campos Mejillones y Río Caribe, su producción se proyecta en 650 Mmpcd y podría estar dirigida, en gran medida, a la exportación. 
El proyecto inició su ejecución en el año 2007 y se tiene planificada su culminación entre los años 2019 y 2020. 
Por último tenemos el proyecto Rafael Urdaneta, ubicado al noreste del estado Falcón en el golfo de Venezuela. Estos yacimientos tienen un potencial de explotación de 26 BPC de gas natural no asociado y siete millones de barriles de hidrocarburos líquidos.
De los 29 bloques que forman parte de este desarrollo, 18 están ubicados en el golfo de Venezuela y 11 en Falcón noreste, abarcando un área aproximada de 30.000 km cuadrados.
Todos estos números sobre reservas probadas de gas, que nos ubica octavo en el mundo y primero de Suramérica, pero en nivel productivo ocupamos a nivel mundial el  vigésimo noveno lugar, detrás de Bolivia, Trinidad, Argentina y Perú. También vemos cuantos proyectos inconclusos, tanta cháchara que nos convierte en un país con una enorme riqueza natural, pero con una gran pobreza en planificación y gerencia, pero no será más bien que nuestros gobernantes son muy corruptos y no piensan en la Patria, esa que tanto nombran, nuestros héroes de la independencia, la nombraban menos y lo daban todo por ella, hasta la vida, los actuales piensan en Disneywold y tener su depósitos en dólares  en el ingrato imperio, revisen los pasaportes.
Se han medido las consecuencias de los proyectos y planes que se tienen en búsqueda de gas. Se han medido el daño ecológico y el impacto ambiental que pueden causar dichos planes en la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Ante su voraz consumo de combustibles fósiles, los Estados Unidos iniciaron la extracción de hidrocarburos no convencionales, en el año 2012, el presidente Barack Obama dio total respaldo a la producción de gas de lutitas (shale gas en inglés).
El modelo suburbia estadounidense consume el 81% de la demanda final de energía; Estados Unidos presenta el nivel más alto de consumo energético proveniente de las ciudades superando la media internacional estimada en 67%, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). Estados Unidos demanda una quinta parte del total de la energía producida a nivel mundial con un consumo per cápita que asciende a 312 millones de Unidades Térmicas Británicas (BTU por sus siglas en inglés), en tanto, el consumo de energía per cápita mundial tan sólo alcanza los 71 millones de BTU.

Vamos a iniciar la parte principal de este artículo, que es lo que nos llama la atención, explicamos: para la extracción rentable del gas no convencional se emplean dos técnicas conocidas como perforación horizontal y fracking o fractura hidráulica. En un principio se localizan a través de estudios tridimensionales de geología potenciales depósitos de lutitas (shale) que es una roca con bajos niveles de permeabilidad. Esta característica impide que el gas se desplace a través de la roca para formar un reservorio de combustible convencional. Las lutitas son rocas donde yace el gas natural atrapado y para su liberación se requiere del proceso de fractura.
La perforación inicia verticalmente y al alcanzar el depósito el tubo cambia de dirección continuando con una perforación horizontal. Esto permite que el yacimiento sea perforado en diversas vertientes cubriendo una extensión mayor. Una vez alcanzado el objetivo, a través del tubo de perforación se activan detonadores con dispositivos explosivos que fracturan la formación.
A esta primera fractura se suma el fracking que consiste en la inyección de agua a alta presión mezclada con químicos y arenas con la finalidad de profundizar las fracturas en la roca y propiciar la liberación del gas atrapado y su flujo hacia el tubo de extracción.
Gas natural de pizarra, gas de esquistos o shale gas

El gas natural es un gas compuesto principalmente por metano que se lleva extrayendo desde hace siglos, aunque sólo con la industrialización ha tenido una explotación masiva.
Lo que se conoce como explotación convencional de gas natural consiste en lo siguiente: el gas natural normalmente está atrapado en bolsas de roca porosa  (como una esponja) a mucha presión, las cuales basta perforar hasta llegar a la bolsa, cuando la bolsa se pincha el gas fluye hacia arriba por la diferencia de presión. Este gas, como se ve es relativamente fácil de extraer, basta con perforar hasta la profundidad de la bolsa, que suele estar a unos pocos cientos de metros bajo tierra. Es el gas conocido como convencional.
Después están los conocidos como gases no convencionales, que se caracterizan por estar en rocas de baja porosidad y baja permeabilidad, lo que hace que estén en mucha menos concentración y se hagan más difíciles de extraer. Estos gases no convencionales los hay de varios tipos, nos centraremos en el gas de pizarra o gas de esquistos (shale gas en inglés).
El gas de pizarra se encuentra atrapado en estratos o capas de pizarra a mucha profundidad (desde los 400 a los 5000 metros). Dado que la pizarra tiene una permeabilidad muy baja, el gas está distribuido en pequeños poros o burbujas, muchas veces microscópicas, no conectadas entre sí, lo que hace necesario romper las capas de pizarra para conseguir reunir el gas y que fluya hacia la superficie para ser recogido.
La compleja y cara técnica que se utiliza para llevar a cabo la extracción del gas de pizarra se conoce con el nombre de fractura hidráulica horizontal o fracking en inglés.



La fractura hidráulica consiste en hacer una perforación vertical hasta la capa de pizarra. A esta perforación se le pone un tubo de acero, con un recubrimiento de cemento para proteger los acuíferos de los aditivos químicos que posteriormente se añaden.
Una vez se llega a la pizarra se vuelve la perforación horizontal, a través de la capa de pizarra. Esta perforación horizontal tiene una media de un kilómetro y medio de longitud, aunque puede llegar hasta los 3 km.

Una vez en la capa de pizarra se utilizan explosivos para provocar pequeñas fracturas. Una vez provocadas estas fracturas se inyectan, por etapas, miles de toneladas de agua a muy alta presión, mezclados con arena y aditivos químicos.

Este agua a presión fractura la roca liberando el gas que luego, junto con el agua, el arena y los aditivos retorna a la superficie (retorna entre un 15 y un 80% del fluido inyectado).

El pozo se va fracturando entre 8 y 12 etapas, con lo cual el conducto sufre unos cambios de presión muy grandes con el consiguiente peligro de quiebra del revestimiento de cemento.

Entre los aditivos químicos utilizados se encuentran benzenos, xilenos, cianuros, hasta llegar a unas 500 sustancias químicas entre las que se encuentran elementos cancerígenos y mutagénicos.

El fluido de retorno también trae a la superficie otras sustancias que pueden contener estas capas de pizarra. Es muy común que estas rocas contengan metales pesados (mercurio, plomo…), así como radón, radio o uranio, ambos elementos radiactivos que llegan a la superficie cuando previamente no estaban allí.

Explicado brevemente las necesidades y urgencias de Estados Unidos por obtener gas y petróleo, dejando atrás la preservación del medio ambiente, la ecología y biodiversidad, las transnacionales petroleras y gasíferas no miden los daños al planeta con tal de aumentar el negocio y su capital.
Pero lo que nos llamó poderosamente la atención es el interés de Venezuela en la explotación de gas lutita en la cuenca del Lago de Maracaibo, este anuncio lo hizo el ministro Rafael Ramírez en la conferencia de ingeniería de Petróleo para América Latina y el Caribe 2014 (Lacpec), que se desarrolla en el Palacio de Eventos de la capital zuliana, Anunció que PDVSA autorizó la explotación de gas Lutita en la cuenca del Lago de Maracaibo.
La actividad será desarrollada por la empresa mixta Petrowayúu, en la Costa Occidental del Lago, lo cual permitirá obtención de gas para la empresa petrolera. En el marco del evento se espera la firma de convenios con las empresas Schlumberger, Halliburton y Weatherford para exploración y explotación de petróleo en terreno venezolano. Empresas mercenarias del Imperio, ver las historias de Halliburton.
Explicó que estos trabajos se llevarán a cabo con la participación de un equipo de trabajadores de Pdvsa que tienen experiencia en labores de exploración.
“Vamos a iniciar una exploración en el campo Concepción para ir a buscar formaciones de gas Lutita (hidrocarburos gaseosos que se encuentran en formaciones rocosas en zonas profundas) que están en nuestro Lago de Maracaibo, vamos a ver cómo seguir aumentando nuestra producción de gas”, indicó.

Detalló que se trata de detectar cuanta cantidad existe de este gas no convencional para posteriormente informar sobre las posibilidades de incrementar la producción gasífera desde occidente para el resto del país. Esto es en resumen lo expresado Rafael Ramírez, Ministro de Petróleo y Minería y Presidente de PDVSA.

Lo contradictorio es si Venezuela posee grandes reservas de Gas convencional, porque no continuar e invertir en los proyectos gasíferos que se tienen y han sufrido diferentes retardos por improvisaciones y cabios de planes, porque iniciar la exploración de gas lutita que se hace con la técnica del fracking que los expertos y estudios han comprobado que causa graves problemas al medio ambiente  y en la salud. Si tenemos un lago de Maracaibo contaminado con la extracción de hidrocarburos y es muy poca la inversión para su recuperación de sus aguas. Ahora vamos agregar otro exploración y explotación en sus cuencas, veamos lo que dice un informe sobre el impacto en el medio ambiente y en la salud  humana.

Contaminación del agua subterránea y de superficie.

La contaminación de acuíferos es uno de los riesgos más importantes de la técnica de ruptura hidráulica. En Estados Unidos se han producido varios casos de contaminación y es el motivo de su prohibición en varias ciudades.
En Reino Unido, el Tyndall Centre de la Universidad de Manchester ha realizado en enero de 2011 un estudio sobre el impacto de la extracción de gas de pizarra; uno de los más completos de los que se dispone actualmente. El informe señala respecto a la contaminación de acuíferos que:

“Existen evidencias a partir de la experiencia de EEUU que sugieren que la extracción de gas de pizarra comporta un riesgo significativo para la contaminación del agua subterránea y de superficie y, hasta que la base de estas evidencias se desarrolle, la única acción responsable es prevenir su desarrollo en Reino Unido y en Europa.
La profundidad de la extracción de gas de pizarra es un factor importante en la identificación de las vías de contaminación del agua subterránea por los químicos utilizados en el proceso de extracción. Los análisis de estas substancias muestran que muchas tienen propiedades tóxicas, cancerígenas o peligrosas.
Existe un considerable número de casos en EEUU en los que se habría podido producir contaminación de aguas subterráneas y de superficie en diferentes situaciones. Esto ha llevado a la Agencia de Protección Ambiental de EEUU a lanzar un programa de investigación para mejorar el conocimiento de este riesgo (los primeros resultados serán publicados a finales de 2012).

Gestión de residuos
La técnica de la fractura hidráulica para la extracción de gas genera un importante volumen de residuos, entre los que destacamos los residuos de perforación:
·         Un único pozo, perforando verticalmente hasta 2 km y horizontalmente hasta 1,2 km remueve alrededor de 140m3 de tierra, por lo que una plataforma promedio remueve alrededor de 830m3, casi diez veces más que un pozo convencional perforado a 2 km de profundidad.
Por otro lado esta tecnología utiliza importantes cantidades de agua mezcladas con productos químicos tóxicos, que habrá que gestionar posteriormente como residuos peligrosos.
El mencionado informe del Tyndall Centre for Climate Change Research aporta en este sentido algunos datos preocupantes:

·         El proceso de perforación de un solo pozo utiliza importantes cantidades de agua mezcladas con un 2% de aditivos químicos en una cantidad de entre 180 y 580 m3. La Agencia de Protección ambiental de Estados Unidos estima que entre el 15 y el 80% de este volumen de agua inyectada, mezclada con los aditivos químicos, se recuperará en forma “flujo de retorno”.
Si consideramos una perforación estándar de seis pozos individuales, y considerando sólo la primera fracturación, se estima el uso de entre 1.000 y 3,500 m3 de aditivos químicos.
Debido a que en las explotaciones se utilizan varias fracturaciones consecutivas, se podría esperar entre 1.300 y 23.000 m3 de desechos líquidos, incluyendo los fluidos utilizados en la perforación y los que migren desde las profundidades, que deberemos almacenar y gestionar adecuadamente.

·         A pesar de la poca información suministrada por las empresas operadoras, numerosas sustancias utilizadas como aditivos, han sido clasificadas por organismos de control europeos como de “atención inmediata” debido a sus efectos potenciales sobre la salud y el medioambiente. En particular, 17 han sido clasificadas como tóxicas para organismos acuáticos, 38 son tóxicos  agudos, 8 son cancerígenos probados y otras 6 son sospechosas de serlo, 7 son elementos mutagénicos y 5 producen efectos sobre la reproducción.

·         En los análisis realizados a los “flujos de retorno” se suele encontrar elevadas concentraciones de metales pesados, radioactividad y materiales radiactivos de origen natural.

Uso excesivo de agua. Presión sobre los suministros locales.

La fractura hidráulica requiere grandes cantidades de agua, primero para enfriar, lubricar y extraer la tierra durante la perforación y después sobre todo en la inyección de agua presurizada, junto con los productos químicos, para la creación de las fracturas.
En un único pozo se consumen entre 9.000 y 29.000 m3 de agua, así en un campo típico en el que, por ejemplo, se perforen 6 pozos para extraer todo el gas del yacimiento, se utilizan entre 54.000 y 174.000 m3.

Emisiones de gases de efecto invernadero (metano y CO2)

La extracción de gas natural no convencional se ha presentado a nivel Mundial como una solución para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero. Según esta tesis, la reducción ocurre gracias a que la combustión de gas natural emite menor cantidad de CO2 para la producción de energía.

Sin embargo, un informe del pasado abril de la Universidad de Cornell (Ithaca, EEUU)7, denuncia que la explotación del gas de pizarra puede emitir incluso más gases de efecto invernadero que la del carbón. El gas natural está compuesto principalmente de metano, y según este informe entre un 3,6 y un 7,9% del metano de la producción de gas de pizarra se escapa a la atmósfera durante la vida útil de un pozo.

El metano es un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento 21 veces mayor que el CO2. Según el citado informe, comparado con el carbón, la huella de carbono del gas de pizarra es como mínimo un 20% mayor. Está claro que las fugas de emisiones de metano tienen un impacto muy importante en el balance total de emisiones de gases de efecto invernadero.

El informe, ya nombrado, del Parlamento Europeo estima que la extracción y procesamiento del gas natural no convencional tiene unas emisiones indirectas de gases de efecto invernadero de entre 18 y 23 g de CO2 equivalente. Esto supondría unas emisiones similares o algo menores que las asociadas al uso de carbón.

Riesgo químico

Uno de los principales riesgos que conlleva la extracción de hidrocarburos mediante fractura hidráulica es el uso de sustancias químicas tóxicas y peligrosas. Obtener información sobre las sustancias químicas utilizadas es muy complicado.

En Estados Unidos, el país con más experiencia en esta técnica, la información sobre las sustancias está protegida debido a intereses comerciales. Se sabe que hay al menos 600 sustancias químicas presentes y que algunas de ellas son reconocidas como cancerígenas, mutágenas, y disruptoras endocrinas (alteradoras del sistema hormonal). Por ejemplo se utiliza, benceno, tolueno, etilbenceno o xileno, sustancias identificadas como muy peligrosas para la salud y el medio ambiente con los efectos anteriormente enumerados. Durante años diferentes organizaciones en EEUU han exigido la divulgación completa de las mezclas y sustancias químicas que se emplean en la perforación y fracturación hidráulica, ya que su no identificación es uno de los principales problemas para realizar la evaluación de riesgos de esta técnica e incluso para aplicar tratamientos médicos en caso de accidentes.

La organización TEDX (Diálogos sobre la Disrupción Endocrina) de Estados Unidos lleva varios años recogiendo información sobre los productos tóxicos utilizados, y ha realizado un análisis de los datos detallando los posibles efectos sobre la salud humana y el medio ambiente. Los resultados del análisis se resumen en el documento “Operaciones de Gas Natural desde una Perspectiva de Salud Pública” que se publicarán en la revista Internacional Journal of Human and Ecological Risk Assessment.

El análisis se basa en 362 sustancias claramente identificadas (mediante el número CAS de identificación de sustancias químicas). Los efectos sobre la salud que se han encontrado para las mismas se han clasificado en categorías.
En la siguiente tabla se muestra el porcentaje de estas sustancias que están asociadas con efectos en cada una de las categorías (muchas sustancias químicas tienen efectos sobre la salud en más de una categoría).

Es destacable que más del 25% de las sustancias pueden causar cáncer y mutaciones, el 37% pueden afectar al sistema endocrino, más del 50% causan daños en el sistema nervioso y casi el 40% provocan alergias (sensibilizantes).

Estas sustancias tóxicas se liberan al aire o al agua (tanto de acuíferos como de superficie) y además de los efectos sobre la salud tienen efectos sobre el medio ambiente. Más del 40% de las sustancias tienen efectos ecológicos, que dañan a la vida acuática y otra fauna.
Los efectos sobre la salud son causados principalmente por el impacto de las emisiones al aire y al agua. Muchos de ellos son efectos a largo plazo de compuestos orgánicos volátiles.
En EEUU cada vez es más habitual la inyección subterránea de los residuos generados, por lo que el riesgo tóxico se ve multiplicado.

Este nuevo auge en la exploración y explotación de gas podría dar lugar a  grandes cantidades de contaminación del agua con sustancias químicas tóxicas. Es de especial preocupación el riesgo para los acuíferos subterráneos
de los que dependen el agua potable y el uso agrícola.

Por otro lado, las asociaciones y ONG que trabajan en el área de riesgo químico en Europa, denuncian que sólo 10 de las 600 sustancias químicas que se utilizan en el proceso de la fractura hidráulica están registradas en el Reglamento Europeo de REACH para este uso, por lo que el resto de sustancias se estarían empleando de forma ilegal.

Otros impactos locales

Según la experiencia en Estados Unidos un campo medio de pozos multietapa ocupan entre 16 y 20 hectáreas durante la perforación y la fractura.
Después, durante la extracción, se utilizan entre 4 y 12 hectáreas. La ocupación de territorio puede ser un problema importante en el caso de yacimientos situados en las proximidades de núcleos poblados o en zonas donde pueda afectar a otras actividades productivas o incluso al paisaje, especialmente en áreas turísticas.

La actividad que produce mayor impacto acústico es la perforación de pozos ya que requiere 24 horas al día. El operador de Reino Unido “Composite Energy” estima que es necesario 60 días de perforación durante 24 horas en cada pozo9. Un campo completo requerirá entre 8 y 12 meses de perforación día y noche. Se produce en menor medida ruido en actividades de superficie durante unos 500-1.500 días por pozo.
Después de la extracción el gas debe ser transportado. Debido al bajo ritmo de extracción, los gaseoductos no suelen ser rentables sino que el gas se va almacenando y se transporta en camiones. Puede ser necesaria la construcción de más carreteras y las ya existentes ven incrementado de forma importante el volumen de tráfico, con las molestias, ruidos e impactos  ambientales que ocasionan.
Ver video de simulación del Fracking:

Fichas Bibliográficas






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