Gabriel Moreno: El Poeta de las Luchas Obreras y la Dignidad
Por: Juan Linares
(Con fragmentos y datos históricos basados en la semblanza de su compañero de lucha, el Abogado Tello Benítez)
El pasado 1 de mayo de 2026, precisamente en el Día Internacional del Trabajador —fecha que marcó el norte de su brújula vital—, hemos sufrido la partida física de nuestro leal y entrañable amigo, el abogado Gabriel Moreno. Su partida en Upata nos deja el corazón compungido, pero nos obliga a honrar la memoria de un hombre cuya vida fue un testimonio inquebrantable de coherencia y sacrificio.
Como bien ha rescatado su compañero de luchas sindicales, el abogado Tello Benítez, la trayectoria de Gabriel es inseparable de la historia de Guayana. Recordamos hoy su paso por la dirección de SUTISS (1979-1981), donde defendió la dignidad de los trabajadores de SIDOR en una de las etapas más vibrantes del sindicalismo venezolano. Gabriel no entendía el sindicato como un cargo, sino como una herramienta de justicia social.
Ni siquiera la injusticia de la cárcel militar en La Pica, tras la violenta intervención de 1981, pudo doblegar su espíritu. Tello recuerda con afecto haberlo visitado en prisión para llevarle la biografía de Charles Chaplin, buscando un respiro literario para el amigo detenido junto al maestro Oswaldo Arenas. Esa resistencia forjó al hombre que, al salir, se hizo abogado en la UCV y continuó la batalla legal en Ferrominera Orinoco.
Personalmente, conservo la calidez de nuestras últimas conversaciones. Gabriel era un hombre que supo amalgamar la dureza de la lucha con la delicadeza de la poesía; no en vano lo llamábamos "El Poeta". Su amor por la ciudad de Salamanca, donde estudió, era un tema recurrente. Hace apenas unos meses, gracias a la tecnología, pudimos compartir una videollamada desde aquellas tierras doradas que tanto admiraba.
Tu partida, Gabriel, deja un vacío inmenso. Tus hijos y familiares pueden estar verdaderamente orgullosos de un hombre que jamás negoció sus principios. Como escribí alguna vez para nuestro amigo Jesús Rodríguez, hoy repito para ti estos versos de San Agustín de Hipona:
“Una lágrima se evapora,
una flor sobre mi tumba se marchita,
más una oración por mi alma la recoge Dios...
Yo muero, pero mi amor no muere, yo les amaré en el cielo como los he amado en la tierra”.
Te echaremos mucho de menos, Poeta. Estamos seguros de que nos volveremos a ver para seguir conversando sobre la libertad y el derecho. Descansa en paz, Gabriel Moreno. Tu nombre ya es parte de la historia heroica del movimiento obrero venezolano.
Nota de autoría:
Este texto combina la estructura de homenaje personal del autor con la valiosa semblanza histórica proporcionada hoy por el Abogado Tello Benítez, compañero de lucha sindical de Gabriel Moreno en las industrias básicas de Guayana.

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