La Carta de la sufrida Encargada
Tomo este lápiz entre mis manos para escribirte estas cortas líneas de mi puño y letra, con el fin de decirte que comparto tu tristeza ante cada niño que se acuesta sin cenar ni merendar por el escaso salario que les dejó Nicolás. Pero no solo eso: también heredamos las deficiencias del servicio eléctrico, por las cuales padezco de insomnio en las noches al verme reflejada en mi pueblo amado del Zulia. ¿Cómo pueden dormir allá con una temperatura de 40 °C y una sensación térmica de 45 °C? Esto no es vida.
Aquí en Miraflores tengo el aire a 15 °C y, aun así, pensando en ustedes, mis noches son difíciles. Aflora en mi memoria el malestar que deben sentir los habitantes de Sucre y Nueva Esparta, quienes padecen todos los males anteriores por la desidia e irresponsabilidad de Nicolás Maduro y de quien ocupaba el cargo de Vicepresidenta de la República, al no presupuestar recursos para el mantenimiento de las represas de Los Clavellinos y Turimiquire.
¿Cómo se puede tener paz y sosiego cuando aquí en Miraflores bebemos las mejores aguas del mundo, como San Pellegrino y Perrier? Es tanta la que hay en los depósitos del palacio que hasta podemos ducharnos con ese costoso líquido vital.
Yo pido perdón al pueblo venezolano de todo corazón. Recuerden mis sentimientos hacia ustedes; recuerden que la Peregrinación por la Paz y contra las Sanciones fue todo un éxito, pues el adorado y querido Trump me levantó algunas sanciones. Así pude ver crecer un «guardadito» que tenía en Andorra, en una humilde cuenta. Claro, no puedo ahorrar en el BDT (antes Banco Bicentenario) ni en el Banco del Tesoro, porque ahí no pagan intereses en las cuentas de ahorro.
Todo es tristeza en mi corazón y en mi mente al pensar en nuestros ancianos ante la miserable pensión que les dejó Nicolás, quien para lo único que servía era para bailar en la tarima y despotricar de nuestro afable y querido amigo Donald. Lo mejor que hizo este último fue llevarse a ese bicho, que lo único que nos inculcaba era que "la corrupción no es mala cuando se reparte en familia".
Me voy a despedir, porque estoy segura de que mi pueblo se siente en el país de la felicidad y el amor, y de que deben estar bailando al son de esa canción que dice así:
«Yo tenía una luz que a mí me alumbraba,
yo tenía una luz que a mí me alumbraba,
y venía la brisa, ¡fuá!… y me la apagaba,
y venía la brisa, ¡fuá!… y me la apagaba.
Como algo invisible, venía y la apagaba…»
Se despide de ustedes, mi pueblo amado. Recuerden y tengan presente que para el año 2030 les arreglo la luz... y ya se podrán bañar en el río Guaire.
Atentamente,
La Interina

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