jueves, 9 de abril de 2026

“¡Delcy y el salario invisible, gracias Corpoelec!”

 “¡Delcy y el salario invisible, gracias Corpoelec!”


Por Juan Linares 




¡Gracias, Corpoelec, heroína silenciosa del socialismo! Gracias por el racionamiento eléctrico de cinco horas, porque gracias a ti nadie vio el discurso de Delcy Rodríguez. Así evitamos otro apagón mental colectivo. Mientras media Venezuela cenaba a oscuras, Delcy, presidenta interina y economista por inspiración soviética, anunciaba el aumento del salario mínimo para el 1° de mayo. ¿El monto? Misterio de Estado. “¡Un aumento sin cifra, pero con esperanza!”, parecía decir la transmisión fantasma.

Rodríguez aseguró que el sistema de pensiones es “insostenible”. Harían falta 38 millones de trabajadores activos para sostenerlo —una cifra mágica, inventada en el laboratorio dialéctico IVSS. Porque claro, en el país donde la población total apenas llega a 28 millones, ¡la única forma de cuadrar los números sería importar trabajadores imaginarios!

El origen de tanta confusión no está en los apagones, sino en las aulas soviéticas donde el chavismo aprendió que el mercado es pecado y la planificación, una religión. Jesús Farías, por ejemplo, se formó en la Universidad de Berlín Oriental “Alejandro Humboldt”, donde Marx era canon y Friedman era el diablo. Quizá por eso Delcy teme pronunciar la palabra mercado en voz alta: podría ser excomulgada por el PSUV.

Mientras tanto, del otro lado del planeta, los maestros de la Escuela de Chicago —Milton Friedman, George Stigler, Gary Becker— predicaban libertad de precios y competencia. En Venezuela, esa libertad existe… pero para el dólar y los enchufados. Adam Smith se revuelve en su tumba cada vez que un “socialista del siglo XXI” negocia crudo con Wall Street.

El socialismo criollo llegó a su versión premium: marxismo para los discursos, capitalismo para los negocios, apagones para los pobres. PDVSA se privatiza con discreción, las pensiones valen menos que un chicle, y Delcy sueña con un país “libre de bloqueos”, pero encadenado a su propio modelo soviético del siglo pasado.

Diálogo imaginario en Miraflores:

Delcy: “¡El libre mercado es explotación!”

Asesor: “Vice, pero los sueldos se pagan en dólares.”

—Delcy: “¡Eso es monetarismo patriótico!”

Y así seguimos: rezando a Lenin, cobrando a PayPal y dándole gracias a Corpoelec por hacernos el favor de no ver cadenas nacionales. Porque, dentro de toda esta oscuridad, lo único sostenible… es el apagón

miércoles, 8 de abril de 2026

La Corrupción causa más Inflación y Devaluación que un Aumento Salarial.



¡Salarios de miseria y excusas de oro: el circo salarial venezolano donde nadie produce, pero todos se roban!

En el gran teatro del presupuesto nacional, el aumento salarial para el sector público es el acto estelar que nadie aplaude. El régimen chavista llora a moco tendido: "¡No hay dinero!", mientras el erario se evapora en un gasto público inoperante, ese monstruo burocrático que devora todo sin regurgitar ni un bolívar. ¿La causa? Ausencia total de libertades económicas y jurídicas, salpicada de expropiaciones "revolucionarias" donde el Estado y sus cómplices se apoderan de bienes ajenos sin soltar un centavo. Un robo con guante de seda, claro. Resultado: aquí nadie produce ni invierte. Ni siquiera las petroleras gringas, con su "imperio" de respaldo, se atreven a meter un dedo en este avispero.

Y ni hablemos de la Asamblea Nacional, ese parlamento de pacotilla donde la oposición "elegida" por el régimen tiembla como hoja al viento ante las amenazas del copropietario eterno, Nicolás Maduro. ¿Discutir salarios? ¡Ja! Mejor agachar la cabeza para no perder la curul y el sueldo de figurante.

Mientras tanto, las pocas empresas privadas "parasitarias" —propiedad de enchufados afiliados a Fedecámaras y Fedeindustria, esos aliados incondicionales del gobierno— exigen más. No les basta el instructivo de ONAPRE ni el Memorándum 2792; ahora quieren amputar artículos de la LOTTT como si fueran cirujanos aficionados. ¿Respeto a la ley? Por favor, estos son el copy-paste perfecto del Estado: piden eliminar prestaciones sociales y estabilidad laboral, soñando con trabajadores desechables como en una fábrica de condones chinos.

Y no olvidemos a los sindicaleros esquiroles, esos Judas de corbata que complican el vía crucis de trabajadores y pensionados. Complacientes hasta la náusea, venden contratos colectivos y firman el Memorándum 2792 a cambio de migajas: promesas de un "Banco de los Trabajadores" y pozos petroleros que nunca llegan. Desclasados hasta la médula, le venden la primogénita a cualquier postor por un hueso rancio.

A estos "empresarios" y vendepatrias les da igual mantener a trabajadores, pensionados y jubilados con 0,26 dólares al mes. Parecen marionetas del PSUV, tan obedientes que hasta organizan contramarchas para sabotear protestas obreras. ¿Ejemplo? Inventan desfiles para celebrar el cumpleaños del Indio Waikavy o la reina María Lionza, cualquier excusa con tal de no soltar un bolívar extra.

El dilema que plantea el régimen: un aumento salarial "dispararía" la inflación, pero omiten cómo la corrupción masiva es el verdadero motor de la devaluación del bolívar y la inflación crónica. Es un chantaje clásico: congelar salarios en 130 bolívares (0.26 USD hoy) mientras prometen bonos indexados vía Sistema Patria, que benefician selectivamente a activistas y afines (hasta 300 USD mensuales reportados en algunos casos). Esto evita ajustes al salario base, que obliga pagos en divisas a privados y genera pasivos fiscales reales.

Corrupción como Inflacionista Oculta

La corrupción genera inflación indirecta al saquear recursos que podrían estabilizar la economía:

PDVSA y cripto: Estimaciones de 30 mil millones USD expoliados bajo Tareck El Aissami (incluyendo mineros ilegales de criptomonedas y Petro). 

Pero retrocedamos a los boom petroleros, cuando millardos —¡investigaciones hablan de dos billones de dólares burlados!— fluían como petróleo crudo. ¿Fondos de inversión para jubilaciones y pensiones? Ni en sueños. Prefirieron el control cambiario, esa máquina de enriquecimiento exprés para corruptos y malandros. CADIVI, Cencoex, Sicad, Simadi, Dicom... y ahora las "Mesas de Cambio" del BCV. Siglas para asignar divisas preferenciales a los enchufados, mientras el salario mínimo y las pensiones se quedaban en el olvido. Empresas básicas de Guayana destruidas, PDVSA hecha trizas por la peste roja corrupta. ¡Prioridades revolucionarias!

Tuvimos cash para copiar lo mejor de Países Bajos, Dinamarca, Islandia, Luxemburgo, Noruega, Australia, EE.UU. o Singapur —países con salarios y pensiones de ensueño—. Pero no, el chavismo optó por el modelo deluxe: Somalia, Zimbabue, Eritrea, Burundi, Sudán del Sur, Malaui, República Centroafricana y Chad. Hambre, pobreza, miseria y corrupción garantizadas. ¡Gracias, líderes visionarios, por este paraíso tropical de harapos y promesas vacías!

¡Basta de farsas! Apoyemos la marcha del 9 de abril: salgamos a las calles exigiendo aumentos salariales y pensiones dignas, el cumplimiento estricto del Artículo 91 de la Constitución Nacional —ese que manda salarios mínimos para cubrir la canasta básica familiar, no para mendigar—. Que el pueblo despierte y rompa las cadenas de la miseria, ¡porque la dignidad no se negocia con esquiroles ni se roba con siglas!




martes, 7 de abril de 2026

¡Salarios de miseria y excusas de oro

¡Salarios de miseria y excusas de oro: el circo salarial venezolano donde nadie produce, pero todos se roban!





Expropiaciones, enchufados y sindicaleros vendidos: la receta chavista para la hambruna eterna


En el gran teatro del presupuesto nacional, el aumento salarial para el sector público es el acto estelar que nadie aplaude. El régimen chavista llora a moco tendido: "¡ 

No hay dinero!", mientras el erario se evapora en un gasto público inoperante, ese monstruo burocrático que devora todo sin regurgitar ni un bolívar. 

¿La causa? Ausencia total de libertades económicas y jurídicas, salpicada de expropiaciones "revolucionarias" donde el Estado y sus cómplices se apoderan de bienes ajenos sin soltar un centavo. Un robo con guante de seda, claro. Resultado: aquí nadie produce ni invierte. Ni siquiera las petroleras gringas, con su "imperio" de respaldo, se atreven a meter un dedo en este avispero.

Y ni hablemos de la Asamblea Nacional, ese parlamento de pacotilla donde la oposición "elegida" por el régimen tiembla como hoja al viento ante las amenazas del copropietario eterno, Nicolás Maduro. ¿Discutir salarios? ¡Ja! Mejor agachar la cabeza para no perder la curul y el sueldo de figurante.

Mientras tanto, las pocas empresas privadas "parasitarias" —propiedad de enchufados afiliados a Fedecámaras y Fedeindustria, esos aliados incondicionales del gobierno— exigen más. No les basta el instructivo de ONAPRE ni el Memorándum 2792; ahora quieren amputar artículos de la LOTTT como si fueran cirujanos aficionados. ¿Respeto a la ley? Por favor, estos son el copy-paste perfecto del Estado: piden eliminar prestaciones sociales y estabilidad laboral, soñando con trabajadores desechables como en una fábrica de condones chinos.

Y no olvidemos a los sindicaleros esquiroles, esos Judas de corbata que complican el vía crucis de trabajadores y pensionados. Complacientes hasta la náusea, venden contratos colectivos y firman el Memorándum 2792 a cambio de migajas: promesas de un "Banco de los Trabajadores" y pozos petroleros que nunca llegan. Desclasados hasta la médula, le venden la primogénita a cualquier postor por un hueso rancio.

A estos "empresarios" y vendepatrias les da igual mantener a trabajadores, pensionados y jubilados con 0,26 dólares al mes. Parecen marionetas del PSUV, tan obedientes que hasta organizan contramarchas para sabotear protestas obreras. ¿Ejemplo? Inventan desfiles para celebrar el cumpleaños del Indio Waikavy o la reina María Lionza, cualquier excusa con tal de no soltar un bolívar extra.

Pero retrocedamos a los boom petroleros, cuando millardos —¡investigaciones hablan de dos billones de dólares burlados!— fluían como petróleo crudo. ¿Fondos de inversión para jubilaciones y pensiones? Ni en sueños. Prefirieron el control cambiario, esa máquina de enriquecimiento exprés para corruptos y malandros. CADIVI, Cencoex, Sicad, Simadi, Dicom... y ahora las "Mesas de Cambio" del BCV. Siglas para asignar divisas preferenciales a los enchufados, mientras el salario mínimo y las pensiones se quedaban en el olvido.

Y no hablemos de las obras "fantasma": según Transparencia Venezuela, más de 316.000 millones de dólares evaporados en 246 obras inconclusas (muchas de Odebrecht), pagadas al 100% pero paralizadas bajo Chávez y Maduro. Los autores? Vivos y coleando: ministros, embajadores o bronceados en paraísos fiscales. ¡Fácil decir "no hay dinero" para salarios cuando el botín está en yates y cuentas offshore!

Empresas básicas de Guayana destruidas, PDVSA hecha trizas por la peste roja corrupta. ¡Prioridades revolucionarias!

Tuvimos cash para copiar lo mejor de Países Bajos, Dinamarca, Islandia, Luxemburgo, Noruega, Australia, EE.UU. o Singapur —países con salarios y pensiones de ensueño—. Pero no, el chavismo optó por el modelo deluxe: Somalia, Zimbabue, Eritrea, Burundi, Sudán del Sur, Malaui, República Centroafricana y Chad. Hambre, pobreza, miseria y corrupción garantizadas. ¡Gracias, líderes visionarios, por este paraíso tropical de harapos y promesas vacías!

¡Basta de farsas! Apoyemos la MARCHA 9 DE ABRIL: salgamos a las calles exigiendo aumentos salariales y pensiones dignas, el cumplimiento estricto del Artículo 91 de la Constitución Nacional —ese que manda salarios mínimos para cubrir la canasta básica familiar, no para mendigar—. Que el pueblo despierte y rompa las cadenas de la miseria, ¡porque la dignidad no se negocia con esquiroles ni se roba con siglas!




lunes, 6 de abril de 2026

Crónicas de Macondia

 Crónicas de Macondia: El Circo de los Relojes de Oro y el Pueblo de Barro

 Redacción de "La Verdad Inexistente"


Llegan los dirigentes en camionetas de alta gama, blindadas contra la realidad, vestidos a la moda con marcas del imperio que tanto dicen odiar y luciendo el brillo insultante de sus Rolex en muñecas que jamás han cargado un bulto. En la plaza, el pueblo espera bajo un sol que no perdona. Es una concentración convocada bajo caución: el que no asiste se arriesga a perder la bolsa de alimentos o los beneficios que llegan de forma esporádica. Allí, la gente sin luz, sin agua, frente a hospitales sin insumos ni médicos, escucha el mismo guión de hace un cuarto de siglo. El líder, lozano y perfumado, truena desde el estrado contra el "saqueo", el "bloqueo" y la "corrupción de los apátridas", mientras asegura que ellos se sacrifican por la verdad. Todo esto, bajo la sombra del Magnánimo Jefe Rojo que se fue, pero que —según el libreto— sigue alumbrando desde el más allá el camino de una Patria que solo los jerarcas parecen disfrutar.


La Arqueología del Desastre: Ingeniería de la Edad de Piedra


Este "sacrificio" de la cúpula se traduce, para el resto de Macondia, en una regresión técnica sin precedentes. El ejemplo más obsceno es el colapso del acueducto principal, donde un derrumbe obstruyó un túnel vital dejando a dos estados sumidos en la sequía. Pero en Macondia no hay máquinas modernas, ni topadoras, ni tuneladoras de precisión. El régimen ha desplegado una "epopeya" de picos, palos, martillos eléctricos remendados y pequeñas bombas de agua que parecen de juguete ante la magnitud del desastre.

No hay ingenieros hidráulicos ni equipos conocedores de la materia; el conocimiento ha sido exiliado y sustituido por la lealtad ciega. Los "analfabetos del saber" ocupan los puestos técnicos, creyendo que la hidráulica se resuelve con consignas y que el lodo se moverá por pura voluntad ideológica. Es la desprofesionalización convertida en política de Estado.


El Circo de los Nefastos y la Eutanasia Social

En Macondia, el gobierno ha convertido la gestión en un show mediático. Es un circo sin pan donde gobernantes sin conocimiento desfilan ante las cámaras para inaugurar escombros o celebrar reparaciones que se caen a la semana siguiente. Mientras ellos viven la Dolce Vita Revolucionaria, el país atraviesa una silenciosa Eutanasia Social. Se deja que los servicios públicos mueran por "causas naturales" para que el ciudadano, agotado de buscar agua en envases o comida entre la retórica, no tenga fuerzas para cuestionar la mitomanía del poder.


El Slogan de la Resistencia (al Sentido Común)


El fervor ha llegado a tal punto que el himno oficial de esta miseria planificada se repite como un mantra: "Con hambre, desnudo y sin empleo, con el Gran Jefe me resteo". Es la victoria final de la mentira aprendida: el seguidor absorbe el mensaje de que la culpa es siempre de un "Imperio" externo o de una "iguana" saboteadora, mientras sus líderes brillan en el televisor con relojes que cuestan más que la reconstrucción del acueducto.

El Destino Final

Al final del día, los victimarios regresan a sus búnkeres de cristal con aire acondicionado, convencidos de que son piezas de un tablero cósmico manejado por fuerzas superiores que los harán eternos si obedecen el guión al pie de la letra. En Macondia, la verdad es un delito y la ignorancia es una virtud gubernamental. Mientras el país se apaga, los únicos que mantienen la luz encendida son los diamantes en las manos de quienes mandan sobre las ruinas.

Nota del autor: Este relato es una sátira, pero cualquier parecido con la realidad de los últimos 27 años no es coincidencia, es el resultado de un guion diseñado para que el espectáculo nunca termine, aunque el público se muera de sed. Hechos de Realismo Mágico en los estados Sucre y Nueva Esparta.

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