TETRALOGÍA DEL ABSURDO NACIONAL: EL APRENDIZ (EDICIÓN APOCALIPSIS POLIEDRO)
Prefacio
La literatura latinoamericana inventó el realismo mágico para explicar lo inexplicable, pero la política venezolana del siglo XXI obligó a la realidad a devorarse a la magia. Esta Tetralogía del Absurdo Nacional no es una simple distopía; es una autopsia satírica y caricaturesca del canibalismo geopolítico contemporáneo.Ubicada en el umbral del año 2030, donde los límites entre un reality show de la Quinta Avenida y el colapso institucional del trópico se han borrado por completo, esta obra funciona como un espejo hiperbólico. Detrás de la pintura dorada de cartón piedra, de los carritos de golf presidenciales y de los veredictos firmados en servilletas de pollo frito, se esconde la tragedia de una nación convertida en el escenario del entretenimiento global. Esta colección de cuatro relatos es una invitación a reír de rabia, a desarmar el cinismo con la ironía y a entender que, cuando el poder se vuelve un circo, la única resistencia posible es la verdad desnuda de la sátira.
Sinopsis General
Bienvenidos al Poliedro de Caracas, año 2030. La iluminación parpadean con la energía moribunda de un generador a gasoil, pero las gradas VIP están repletas para presenciar el espectáculo definitivo: El Aprendiz: Edición Apocalipsis Poliedro. Conducido por el indomable Johnny "Trump" Bravo, el capitalismo de rascacielos se fusiona con la burocracia caribeña para rematar los restos de una nación al mejor postor. Los gánsteres de la Cosa Nostra petrolera y los "Permanentes" del poder eterno compiten en una sala de juntas surrealista donde la inmunidad se negocia y el fracaso se paga con el temido "¡Estás despedido!".A lo largo de estos cuatro volúmenes, el lector será testigo de una escalada delirante: desde la entrega de las reservas petroleras más grandes del mundo en una servilleta arrugada de KFC, pasando por la transformación del Orinoco en un mega-resort de golf con palmeras importadas de Dubái bajo la consigna de que "el sol del Esequibo sale por Nueva York", hasta el inesperado colapso del juego con la activación del tablero de ¡Jumanji! Nacional, impulsado por una Campaña Admirable de actas transparentes. Sin embargo, cuando el circo financiero de Wall Street y la firma Centerview Partners intentan ejecutar una estafa monumental de 240.000 millones de dólares en deuda inflada, irrumpe en escena el Doctor Miguel Rodríguez. Armado con un doctorado de Harvard y el respaldo intelectual de ocho Premios Nobel de Economía, el "Doctor" regresa para desafiar la prepotencia de Johnny Bravo Trump, prometiendo estabilizar el país en seis meses y rescatar al Bolívar de las garras de una devaluación criminal.¿Podrá la sofisticación académica y la macroeconomía pura vencer al rating intergaláctico del magnate neoyorquino? La Tetralogía del Absurdo Nacional es la crónica definitiva del choque definitivo entre el gánster con licencia y el salvador técnico de la patria.
Introducción
El Aprendiz (The Apprentice) fue un aclamado programa de telerrealidad estadounidense que se estrenó en 2004, conducido y coproducido por el magnate inmobiliario Donald Trump. El núcleo del show consistía en reunir a un grupo de entre 16 y 18 empresarios y profesionales ambiciosos que competían en rigurosas pruebas de negocios, ventas, mercadeo y gestión de proyectos. Divididos en dos equipos, los participantes debían demostrar su astucia comercial en las calles de Nueva York. Al final de cada episodio, el equipo perdedor se enfrentaba a Trump en la temida sala de juntas (Boardroom), donde se analizaban los errores y el magnate despedía a un concursante con su icónica frase: "¡Estás despedido!" ("You're fired!"). El premio final para el ganador era un contrato de un año con un salario de 250,000 dólares para dirigir una de las empresas de la Organización Trump.
Sin embargo, para el año 2030, el colapso global y la geopolítica de supervivencia transformaron el formato. El capitalismo de rascacielos mutó en un espectáculo de canibalismo político televisado. Ya no se compite por un contrato en la Quinta Avenida, sino por el control absoluto de las ruinas de una nación.
Comienza el Show
La iluminación del Poliedro de Caracas parpadea con la energía moribunda de un generador a gasoil, pero la escenografía es impecable: una réplica exacta, en cartón piedra y pintura dorada brillante, de la mítica sala de juntas de la Trump Tower. Aquí no hay pueblo. Las gradas están vacías de ciudadanos, pero repletas de una claque VIP entrenada para aplaudir el absurdo. En la primera fila, los diputados de oposición Stalin González, Antonio Ecarri y Henrique Capriles baten las palmas con el entusiasmo mecánico de unas focas de circo, compitiendo en ruido con los alacranes del parlamento. Abajo, en la pista, haciendo las veces de un cuerpo de cheerleaders de pesadilla con pompones rojos y togas negras, Iris Varela, Maripili Hernández, Indira Urbaneja y los jueces verdugos del TSJ ensayan coreografías jurídicas para celebrar cada decisión del magnate.En el centro del set, sentado detrás de una imponente mesa de caoba importada, Johnny Bravo Trump se acomoda el copete y apunta con el dedo. La tarea de la semana ha concluido y es hora de evaluar a los tres grupos de concursantes.
Los Equipos en la Sala de Juntas
El Equipo de los "Fixers de la Cosa Nostra
"Integrantes: Alejandro Betancourt, Rafael Ramírez y los lobistas de Washington.
La Tarea: Conectar el gran negocio petrolero e instalar un lote de plantas eléctricas de Generación Distribuida.El Desempeño: Presentaron un balance espectacular de 5.000 millones de dólares evaporados en chatarra eléctrica inservible. Ante la falta de luz y gasolina, ejecutaron el plan de contingencia perfecto: reconvertir las refinerías de Falcón en destilerías clandestinas de Cocuy de Penca de alta sociedad.
La Reacción de Trump: "¡Brillante! Esto es capitalismo puro de alambique. Al Capone era un bebé de pecho al lado de ustedes porque tenía códigos. Ustedes no tienen ninguno, ¡me encanta! Tienen inmunidad esta semana y pase directo a Mar-a-Lago". Robin Rubio salta de alegría detrás de la silla presidencial, anotando las ganancias en su libreta de Batman.
El Equipo de los "Permanentes del Tiempo Eterno"
Integrantes: Delcyna, Jorge y Diosdado.
La Tarea: Estirar las negociaciones y trancar en tablero para asegurar la permanencia en el poder.
El Desempeño: Cumplieron la meta con honores. Gracias a las falsas mesas de diálogo de las Asambleas de 2015 y 2025, lograron congelar el reloj político, prometiendo elecciones "para cuando el país esté preparado". Para el año 2030, el país está exactamente como querían: un escenario apocalíptico estilo Mad Max, sin petróleo, sin agua y sin luz, ideal para gobernar sobre las cenizas.
La Reacción de Trump: "Buen trabajo manteniendo el entretenimiento en televisión. El circo es fantástico para el rating. Delcyna, tu androide interina clonada de Supergirl y Dolly funcionó de maravilla como distracción. Sigan vaciando el país". Desde las gradas, Capriles y Ecarri aplauden a rabiar mientras las juezas del TSJ lanzan sus pompones al aire.
El Equipo de los "Asesores Sombra e Intereses Externos"
Integrantes: Los enviados de Putin, los Chinos, los Ayatolas y el infaltable Zapatero.
La Tarea: Administrar el Arco Minero y proteger las rutas geopolíticas internacionales mientras se extraen los recursos.
El Desempeño: El equipo flaqueó en la recta final. Aunque lograron saquear la biodiversidad de Guayana y llenar sus maletines de oro, los informes de inteligencia revelan que la DEA y el FBI andan demasiado cerca, metidos en los mismos aviones del Departamento de Estado. Peor aún: el frente de Medio Oriente está que arde y los Ayatolas están a punto de caer.
El Veredicto: Trump se inclina sobre la mesa, la claque de diputados guarda un silencio sepulcral y las cheerleaders del TSJ congelan sus sonrisas. El dedo presidencial apunta directamente al emisario de Teherán y a Zapatero, quien sostiene una carpeta marrón arrugada.
"¡Su negocio en el Estrecho de Ormuz está en peligro y me hicieron perder tiempo con sus libretas de diálogo vencidas! ¡Ustedes no están preparados para este nivel de gánsteres con licencia! ¡ZAPATERO, AYATOLAS... YOU'RE FIRED! (¡ESTÁN DESPEDIDOS!)!".
Las luces del set se apagan de golpe por un bajón del SEN, mientras en la penumbra se escucha el motor de un jet privado de superlujo encendiéndose en la pista trasera del Poliedro. Los fixers perdedores recogen sus carpetas a toda prisa, corriendo a abordar rumbo a Dubái para ver el fin del mundo desde el Golfo Pérsico, dejando atrás el gran teatro del absurdo nacional.
Gran Final de El Aprendiz: El Día que el PSUV se Vistió de Barras y Estrellas
El Poliedro de Caracas es un hervidero humano, un bullicio ensordecedor que rompe cualquier lógica y que ni el algoritmo más avanzado de la Inteligencia Artificial vio venir. El decorado es un choque cultural psicodélico: la máxima representación de los "rojos rojitos" abarrota las gradas, pero esta vez, muchos llevan camuflajes que mezclan el rojo carmesí con franjas blancas, estrellas azules y gorras de béisbol con viseras doradas.
El moderador del programa estrella, el Johnny Bravo del espectáculo intergaláctico, se mueve como Pedro por su casa sobre el escenario de cartón piedra dorado, tirando besos a una multitud delirante. En la primera fila de la tribuna preferencial, saltando y vitoreando con frenesí, se encuentran Mario Silva, Elías Jaua, Juan Barreto y Valentín Santana. El récord de asistencia está roto: jefes de calle, las UBCH en pleno, milicianos con alpargatas y colectivos armados con pompones celebran la transmisión con el mayor rating de la historia de la televisión apocalíptica.
La Servilleta del Triunfo: El Veredicto de Amoroso
El silencio cae de golpe sobre el Poliedro cuando se acerca al centro del escenario el Jefe del Jurado y máxima autoridad del suspenso burocrático, Elvis Amoroso. Con paso lento y una sonrisa misteriosa, Amoroso no saca un pergamino sellado ni un acta digital; saca del bolsillo de su paltó una servilleta arrugada de KFC, todavía con rastros translúcidos de aceite de pollo frito. Se acomoda los lentes, aclara la garganta y lee el veredicto histórico que redefine la geopolítica del año 2030:
"El ganador indiscutible de la Faja Petrolífera del Orinoco y custodio absoluto de los 303.000 millones de barriles de crudo —las reservas petroleras más grandes del planeta Tierra— es... ¡DONALD TRUMP!".
El Gran Abrazo del Eje Miraflores-Washington
El Poliedro tiembla de emoción con la fuerza de un terremoto grado diez. Las gradas estallan. En la pista principal, la escena roza el realismo mágico más puro: Delcy, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello rompen el protocolo y se confunden en un solo y apretado abrazo fraternal con Trump y Marco Rubio. Diosdado le da palmadas en la espalda al magnate neoyorquino mientras Jorge salta de alegría y Delcy llora de la emoción.
Desde la tribuna de prensa, Mario Silva grita con el micrófono abierto, Elías Jaua levanta los puños al cielo y Juan Barreto baila un joropo improvisado con una bandera norteamericana. Ya no hay antiimperialismo; el amor es absoluto, unánime e instantáneo. Todo el PSUV ama locamente a Trump.
El Legado Intergaláctico Reencarnado
Justo en el clímax de la celebración, cuando las cheerleaders del TSJ lanzan confeti dorado sobre el copete de Trump, el ala radical de las UBCH despliega desde el techo del Poliedro una gigantesca pancarta que cubre tres bloques de gradas. La lona, escrita con tipografía oficial y letras de molde, deja una frase para la posteridad:
"TRUMP ES LA REENCARNACIÓN DE HUGO CHÁVEZ. ¡CHÁVEZ VIVE, LA MIER... SIGUE!"
El público ruge con la consigna, los alacranes de la oposición (Capriles, Ecarri y Stalin) baten las palmas hasta que les sangran las manos, y Robin Rubio firma los contratos de adjudicación sobre la misma servilleta de pollo frito. Los gánsteres con licencia han ganado el juego definitivo: el petróleo es de Johnny Bravo, el poder eterno es de Los Permanentes, y el reality show ha alcanzado la iluminación suprema en el corazón de la Caracas distópica.
Capítulo 2:
El Alambique de Mar-a-Lago, Palmeras de Dubái y el Sol que sale por New York
Con la servilleta de KFC firmada y archivada en el TSJ, Donald Trump tomó posesión absoluta de la Faja Petrolífera del Orinoco. Fiel a su estilo de magnate de bienes raíces, lo primero que hizo fue notar que el paisaje criollo carecía de "clase". Detestando el agua aceitosa y los parajes silvestres, mandó a meter maquinaria pesada para secar las quebradas, rellenar los riachuelos y erradicar por completo los morichales milenarios de Monagas y Anzoátegui. En su lugar, mandó a diseñar un mega-campo de golf de 72 hoyos con grama artificial importada. Como las palmas de moriche no combinaban con su visión corporativa, fletó barcos llenos de palmeras datileras de superlujo directamente desde los desiertos artificiales de Dubái, cortesía de los fixers que buscaban desesperadamente volver a ganar puntos con la gerencia.
La Nueva Frontera: El Próximo Libertador de Guayana
Pero el hoyo 18 del Orinoco le quedó pequeño al Johnny Bravo de Washington. Mirando el mapa sobre el capó de un carrito de golf dorado, Trump fijó sus ojos un poco más al este. Las Empresas Básicas de Guayana y, sobre todo, el gigantesco pozo petrolero del Esequibo —territorio históricamente venezolano— estaban demasiado cerca como para ignorarlos.Luciendo un liquiliqui de lino importado con botones de diamantes y un sombrero de cogollo diseñado por Gucci, Trump se autoproclamó ante las cámaras de televisión el "Próximo Libertador de Guayana". En un mitin conjunto en el Poliedro de Caracas, flanqueado por las cheerleaders del TSJ que agitaban pompones tricolores y con Diosdado Cabello cargándole el estuche de los palos de golf, Trump miró fijamente a la audiencia de las UBCH y los milicianos para lanzar su nueva e infalible consigna geopolítica:
Esta agresiva gentrificación apocalíptica transformó el territorio en el "Orinoco Trump Resort & Country Club". Mientras el ciudadano común seguía sobreviviendo en una miseria estilo Mad Max sin agua ni luz, la élite del eje Miraflores-Washington brindaba en el green con el whisky de Cocuy de Penca destilado en Falcón. Las huestes de las UBCH custodiaban los hoyos de golf armados con pompones y fusiles, asegurando que las pelotas doradas del magnate no se perdieran en la maleza sobreviviente.
La Nueva Frontera: El Próximo Libertador de Guayana
Pero el hoyo 18 del Orinoco le quedó pequeño al Johnny Bravo de Washington. Mirando el mapa sobre el capó de un carrito de golf dorado, Trump fijó sus ojos un poco más al este. Las Empresas Básicas de Guayana y, sobre todo, el gigantesco pozo petrolero del Esequibo —territorio históricamente venezolano— estaban demasiado cerca como para ignorarlos. Su obsesión expansionista lo llevó a reclamar el territorio de forma netamente corporativa, desatando una guerra de marketing intergaláctico contra las transnacionales rivales. Luciendo un liquiliqui de lino importado con botones de diamantes y un sombrero de cogollo diseñado por Gucci, Trump se autoproclamó ante las cámaras de televisión el "Próximo Libertador de Guayana". En un mitin conjunto en el Poliedro de Caracas, flanqueado por las cheerleaders del TSJ que agitaban pompones tricolores y con Diosdado Cabello cargándole el estuche de los palos de golf, Trump miró fijamente a la audiencia de las UBCH y los milicianos para lanzar su nueva e infalible consigna geopolítica:
"¡Venezuela, escúchenme bien! El sol del Esequibo ya no nace por el río Cuyuní... ¡El sol del Esequibo sale por New York!"
El Delirio de las Huestes Rojas
La genialidad geográfica del nuevo Libertador intergaláctico desató la locura en el set. Detrás de él, Robin Rubio asentía con la cabeza asegurando que la Quinta Avenida siempre había tenido derechos históricos sobre el Atlántico venezolano. En las gradas, la claque de focas parlamentarias —Stalin González, Antonio Ecarri y Henrique Capriles— aplaudían al unísono, argumentando en paneles de opinión que New York técnicamente está en el mismo hemisferio, por lo que la propuesta era una jugada maestra de alta diplomacia.
Mario Silva, conmovido hasta las lágrimas, abrió su programa de televisión para explicar científicamente cómo el sol del socialismo del siglo XXI ahora se alineaba perfectamente con Wall Street, mientras Juan Barreto repartía folletos impresos donde se veía la Estatua de la Libertad usando alpargatas y sosteniendo una torre de perforación petrolera. El gran negocio de la chatarra y el petróleo avanzaba a paso de vencedores, con las refinerías de Falcón destilando puro whisky de Cocuy de Penca y el país convertido en el reality show más rentable del planeta.
Capítulo 3:
La Campaña Admirable de 2027 y el Gran ¡JUMANJI! Nacional
El circo dorado del Poliedro, las palmeras importadas de Dubái y la locura de la Quinta Avenida se estrellaron de frente contra la realidad. El año 2027 arrancó con un estruendo que no venía de los transformadores quemados, sino del asfalto. La llegada de María Corina al país se convirtió en una Campaña Admirable moderna que desbordó los Andes, inundó los Llanos, trancó el Centro y avanzó hacia Caracas como una ola humana indetenible.
A la vanguardia de la caravana de la libertad no venía un tanque de guerra, sino el arma más temida por los gánsteres del tablero: un camión blindado con paredes de vidrio templado y ultra transparente. En su interior, iluminadas por el sol de verdad (y no el de New York), reposaban impecables las actas del 28 de julio de 2024. El testimonio matemático y sagrado que le concedía la victoria aplastante a Edmundo González Urrutia.
La Posesión de Edmundo y el Decreto de los 60 Días Al llegar a la capital, el tablero de Jumanji empezó a reprogramarse solo. Frente a una marea civil pletórica de emoción, Edmundo González se posesionó formalmente en su cargo con la parsimonia y la paz de un diplomático que sabe que la historia está de su lado. Sin discursos de tres horas ni trapos rojos de torero, firmó su primer decreto presidencial sobre una mesa limpia:
"En un plazo estricto de 60 días se convocarán a elecciones presidenciales libres, y nuestra candidata oficial es María Corina Machado".
El Poliedro de cartón piedra se vino abajo. Los carritos de golf dorados de Trump se quedaron sin batería, a Robin Rubio se le cayó la máscara de superhéroe y las cheerleaders del TSJ salieron corriendo a esconder las carpetas marrones en las maletas del jet rumbo a Dubái
El Despertar de las Focas y los "Rojos Rojitos"
Lo más cómico de la jornada ocurrió en las avenidas caraqueñas. Confundidos entre la multitud que bailaba, cantaba y lloraba de alegría, miles de antiguos militantes del PSUV, jefes de calle y milicianos se quitaban las gorras con camuflaje de barras y estrellas para ponerse el tricolor nacional. Con megáfonos improvisados y entre risas colectivas, gritaban a viva voz:
"¡Nos tuvieron 25 años engañados con el cuento de la chatarra intergaláctica! Pero después del 2024 abrimos los ojos. ¡Pana, los perritos al nacer tardan siete días en ver la luz, nosotros tardamos un cuarto de siglo, pero por fin vemos clarito!".
El ambiente era una fiesta total de reconciliación criolla. Juan Bimba sacó las alpargatas nuevas que tenía guardadas para el bautizo de su nieto, y junto a Pablo Pueblo, repartía empanadas operadas y arepas calientes a todo el mundo. La consigna ya no era de supervivencia ni de apocalipsis estilo Mad Max: el país entero coreaba al unísono "¡Libertad, democracia y prosperidad!".
El Clamor de 30 Millones: ¡JUMANJI!
María Corina subió a la tarima principal, miró el viejo tablero de plástico que se desvanecía sobre la mesa de la cocina de la historia y le hizo una seña a Juan Bimba. Ya no hacían falta los dados cargados de Delcyna ni los contratos petroleros en servilletas de pollo frito. Con la fuerza de treinta millones de almas adentro y fuera del territorio, el país entero pegó un grito que retumbó desde el Esequibo hasta el Golfo de Venezuela:
—¡JUMANJI!
Un viento fresco barrió la neblina del cinismo. El juego de la supervivencia se cerró para siempre. La luz volvió de golpe y de forma permanente a cada rincón del Sistema Eléctrico Nacional, el agua corrió limpia por los tubos (sin rastro de petróleo de golf), los hospitales se llenaron de medicinas y el salario recuperó su valor real. Las familias corrieron al aeropuerto de Maiquetía, pero esta vez no a despedir a nadie, sino a recibir con abrazos apretados a los millones que regresaban a casa. La pesadilla del circo político había terminado; Venezuela había vuelto a la vida normal.
Capítulo 4:
El Retorno del Doctor: Miguel Rodríguez rompe el Tablero del Absurdo
El humo de los habanos caros de Mar-a-Lago y el olor a pollo frito de Wall Street se disiparon de golpe cuando una voz tronó desde las frecuencias radiales y los videos virales de Instagram. No era una consigna política, sino un bombardeo de macroeconomía pura. El Dr. Miguel Rodríguez Fandeo, el legendario arquitecto de "El Gran Viraje", había regresado a la arena pública con la mirada fija en el Poliedro de Caracas y un arsenal de títulos académicos listos para ser usados como armas de destrucción masiva contra el circo del golf. Con un tono que mezclaba la indignación del estadista con el desprecio absoluto hacia la burocracia, Rodríguez apuntó directamente hacia la supuesta auditoría milagrosa: la cacareada cifra de 240.000 millones de dólares en deuda externa."¡Es una estafa monumental a la nación!", exclamó Rodríguez golpeando la mesa, desarmando la narrativa conjunta del eje Miraflores-Washington. "Esa cifra está grotescamente inflada por los intereses cruzados de los gánsteres locales y los tiburones internacionales que quieren rematar el país. Nos quieren meter de contrabando los bonos basura de los fondos buitre y las facturas falsas de los corruptos. La deuda real de Venezuela es una fracción menor de esa mentira absurda... ¡Es más, si hacemos una auditoría seria y transparente, Venezuela no le debe nada a nadie!".
Los Títeres de Wall Street y el "Negocio" de Centerview Partners
El economista no se guardó nada al destapar el entramado financiero tras bambalinas. Denunció con nombre y apellido cómo los banqueros de Wall Street habían maniobrado a favor de Centerview Partners, la firma de asesoría financiera fuertemente ligada a los pasillos de influencia de la administración Trump."Pusieron a unos títeres de la banca neoyorquina a negociar el patrimonio de los venezolanos a puerta cerrada, sin licitación pública y sin el aval de organismos multilaterales legítimos. Es un traje a la medida para que los mismos operadores de siempre se queden con el petróleo de la Faja a precio de gallina flaca, usando una servilleta grasienta como contrato legal", fustigó Rodríguez.El ataque subió de tono cuando analizó la gestión del Bolívar y las recientes devaluaciones permitidas por la administración interina de Delcy Rodríguez. Para el veterano egresado de las mejores universidades del mundo, la dolarización improvisada y la entrega monetaria eran muestras de una ignorancia imperdonable:"¡El dólar es una moneda débil, una moneda floja que no puede sostener el aparato productivo de un país soberano!. Cada vez que Delcy Rodríguez y el copete dorado de Johnny Bravo Trump juegan al libre mercado de alambique, destruyen el poder adquisitivo del venezolano".
El Restrego de los Títulos: "Vayan a Estudiar, Aprendices"
Fiel a su estilo imponente, Rodríguez barrió el piso con los asesores del régimen y los opinadores de la oposición colaboracionista. Mirando fijamente a la cámara, les restregó en la cara sus credenciales obtenidas en las universidades de Yale y Harvard:
"A mí no me van a venir con cuentos de camino estos muchachos que se hacen llamar economistas porque hicieron un cursito de tres semanas en internet. Yo tengo un Magíster de Yale y un Doctorado en Economía de Harvard. ¡A mí me dieron clases ocho Premios Nobel de Economía! Fui asistente personal del mismísimo James Tobin. ¿Y pretenden estos aprendices enseñarme a mí cómo se maneja una crisis cambiaria?".
Con una seguridad matemática indomable, el Doctor lanzó su profecía de salvación, dejando claro que el juego de Jumanji y los carritos de golf tenían los días contados: "Entréguenme la conducción financiera del país y en exactamente seis meses estabilizo la política monetaria y coloco el Bolívar por encima del dólar".La pregunta quedó flotando en el aire de la Caracas distópica: ¿Podrá la sofisticación académica de Miguel Rodríguez, respaldada por la sombra de ocho premios Nobel, vencer la prepotencia televisiva y los contratos petroleros del indomable Johnny Bravo Trump? El tablero de la economía nacional estaba ardiendo.
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