sábado, 4 de julio de 2026

Análisis de la crisis venezolana: Entre la geopolítica del saqueo y la negligencia ante el desastre

 Análisis de la crisis venezolana: Entre la geopolítica del saqueo  y la negligencia ante el desastre



Caracas / Washington. La realidad política y social de Venezuela atraviesa uno de sus capítulos más complejos, marcado por la transición en el poder, los intereses energéticos de los Estados Unidos y la deficiente gestión humanitaria ante el reciente terremoto que azotó al país.

El viraje de Washington y el nuevo interinato

Tras la destitución y captura del mandatario Nicolás Maduro a inicios de año —luego de que este rechazara una oferta de exilio en un tercer país—, las expectativas de un proceso de transición democrática estructurado en tres fases (estabilidad, recuperación económica y transición) se han visto truncadas. En su lugar, el ascenso del denominado "Grupo de los Cuatro" y la consolidación de una nueva figura interina han modificado el panorama.

Fuentes cercanas al proceso señalan que la actual administración estadounidense, liderada por Donald Trump, ha priorizado los acuerdos económicos e industriales por encima de la reinstitucionalización democrática. Mediante gestiones de cabildeo coordinadas internacionalmente, se facilitó la aproximación de corporaciones energéticas y mineras norteamericanas y europeas. El Gran Reparto comenzó:

En el sector Petróleo y Gas las empresas involucradas son: Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Shell, Halliburton, Marathon con el objetivo de  Reactivaciónr de la producción en la Faja Petrolífera. En el sector auriferos y mineros las empresas favorecidas son :Trafigura, Heeney Capital, Mercuria, Gold Reserve, Peabody Energy, el objetivo es : Explotación de oro, cobre, coltán y tierras raras.

El manejo de las regalías e impuestos derivados de estas concesiones no ingresará a las arcas públicas tradicionales, sino que será controlado directamente por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y el Departamento del Tesoro de EE. UU., comprometiendo la soberanía financiera nacional. Este enfoque mercantilista ha provocado un distanciamiento de la Casa Blanca respecto a las posturas más firmes de congresistas republicanos como Rick Scott, Mario Díaz-Balart o María Elvira Salazar.

El control social y la devaluación institucional

A la par de la crisis institucional, los analistas advierten que la estructura de control social de corte autoritario permanece intacta. El uso de civiles armados o "colectivos" para amedrentar a la disidencia venezolana encuentra claros paralelismos históricos en regímenes de similar naturaleza:

Alemania Oriental: Los Grupos de Combate de la Clase Obrera.

Camboya: El Angkar (Jemeres Rojos).

Zimbabue: Las milicias afines al ZANU-PF.

Uganda: Los Batallones de Seguridad Pública de Idi Amin.

Tragedia en La Guaira y negligencia gubernamental

El descontento popular hacia la gestión del interinato se agudizó tras el devastador terremoto que afectó la zona norte costera. El gobierno interino reaccionó 48 horas después del siniestro, demostrando una absoluta ausencia de planes de contingencia y operando bajo una política de improvisación fáctica.

A pesar de que portavoces oficiales de agencias estadounidenses declararon de forma exclusiva a la cadena NTN24 que la respuesta de la Administración Trump fue "rápida y eficaz", la situación en el terreno desmiente las versiones oficiales. Organismos de derechos humanos denuncian que las fuerzas de seguridad estatales bloquearon los túneles y la autopista Caracas-La Guaira, impidiendo el ingreso de rescatistas voluntarios durante las horas críticas para salvar vidas.

Informes de inteligencia social sugieren que el cierre de las zonas de desastre obedeció a la necesidad del entorno gubernamental de resguardar propiedades ocultas del antiguo régimen (divisas, cargamentos ilícitos y vehículos de lujo) antes de priorizar el rescate de sobrevivientes, ante la aparente indiferencia de las autoridades de asistencia norteamericanas.

Exigencia de Comisión Técnica y Humanitaria Interinstitucional

Ante el riesgo inminente de que se utilicen labores de desescombro y demolición prematuras para encubrir responsabilidades penales y víctimas fatales, la sociedad civil y las familias de los damnificados han formalizado una exigencia basada en los protocolos internacionales de gestión de catástrofes (INSARAG-ONU).

Se solicita la creación inmediata de una comisión multidisciplinaria de verificación integrada por:

Organismos Internacionales: Delegados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y cuerpos de rescatistas internacionales.

Sociedad Civil e Instituciones Médicas: Representantes de la Federación Médica de Venezuela y el estamento eclesiástico a través del Nuncio Apostólico.

Cuerpos Técnicos y Diplomáticos: Especialistas de Protección Civil de Venezuela y la representación de la Embajada de los Estados Unidos.

Este consorcio tendrá la responsabilidad legal e histórica de certificar fehacientemente, mediante tecnología de detección acústica y biológica, la ausencia total de señales de vida antes de autorizar el ingreso de maquinaria pesada para la demolición definitiva del perímetro afectado.

Vencimiento constitucional del mandato

La sociedad civil venezolana, que no comparte el pragmatismo político de los observadores internacionales, exige el cumplimiento del ordenamiento jurídico. Al constatarse la inoperancia del actual gobierno y ante el inminente vencimiento de los lapsos legales de la administración interina, juristas señalan que se configura una Falta Absoluta de acuerdo al Artículo 233 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). El único camino constitucional vinculante es la convocatoria inmediata a elecciones presidenciales libres y transparentes.



El Gran Reparto, los Pájaros y el Terremoto del "Como vaya viniendo"

 El Gran Reparto, los Pájaros y el Terremoto del "Como vaya viniendo"



Me cuenta un viejo amigo —devoto de las novelas de la Guerra Fría de John le Carré, Frederick Forsyth y Len Deighton— que Donald Trump finalmente perdió la paciencia con Nicolás el 3 de enero. El hombre que hablaba con los pájaros intentó vacilarse al magnate neoyorquino combinando pasos de jazz con danza flamenca. Mala idea. Al Coloso del Norte no le gustan los bailes ajenos: decidió extraer a la parejita feliz de Miraflores. La entrega ya estaba pactada con "la interina", quien la puso en bandeja de plata con coordenadas y un mini GPS monitoreado en tiempo real desde el Salón Oval.

Por tres meses, el venezolano de a pie experimentó una ráfaga de esperanza. Nos juraron un plan de tres fases: estabilidad, recuperación económica y transición. Pero en la política, la primavera dura poco. El vacío lo llenó el "Grupo de los Cuatro", un cuarteto que resultó ser peor que el mal anterior. Estos "expertos" en el cabildeo de Washington se aprendieron de memoria los gustos de los 15 Secretarios de la administración estadounidense para atornillarse.

Mientras el pueblo llano sufre, el coqueteo de los gringos y el interinato se consolidó en la trastienda. Delcy, la nueva interina, se movió rápido en el norte de la mano de Rodríguez Zapatero y un equipo multidisciplinario. Llevaron geólogos y un muestrario completo de la tabla periódica venezolana, incluyendo las codiciadas "tierras raras". Trump, que no escucha consejos de Rick Scott ni de los congresistas Díaz-Balart, María Elvira Salazar o Carlos Giménez, ya se siente dueño de los 300 mil millones de barriles de la Faja Petrolífera. Su meta no es la libertad de Venezuela; su cálculo es llevar el galón de gasolina a 0,50 $ en 2028 para reformar la enmienda y quedarse para siempre. Si por negocios es, Trump es capaz de vender al mismísimo Benjamín Netanyahu a los ayatolás de Irán si el precio es correcto.

El reparto de la riqueza nacional ya comenzó: Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Shell, Trafigura y Mercuria ya tienen sus fichas puestas. Nadie sabe qué regalías le quedarán al país, porque todo lo manejará la OFAC y el Tesoro gringo.

Para colmo de males, la realidad local nos recuerda la naturaleza del autoritarismo. Al igual que la Alemania Oriental tenía sus "Grupos de Combate de la Clase Obrera", Camboya su Angkar, o Idi Amin sus Batallones de Seguridad, aquí persisten los Colectivos para atacar la disidencia.

Y en medio de este tablero de ajedrez corporativo, nos cayó la tragedia. Un devastador terremoto desnudó al gobierno interino, cuya capacidad de respuesta tardó 48 horas críticas. Horas donde se salvaban vidas, pero donde imperó la mentalidad criminal del "como vaya viniendo, vamos haciendo".

Mientras Washington envía voceros a decir en NTN24 que su respuesta ha sido "rápida y eficaz", la realidad en La Guaira es dantesca. John Barrett dice que la gestión es excelente y parece creer que La Guaira es la atracción Earthquake de Universal Studios en Orlando. ¡Por favor! Hay miles de muertos. Cerraron autopistas y túneles en las primeras horas para impedir que la sociedad civil bajara a rescatar a los suyos. ¿La razón? Proteger las "caletas" del régimen: depósitos de dólares, drogas y autos de alta gama que los nuevos jerarcas cuidan con más recelo que la vida humana. Y las autoridades norteamericanas, viendo esto, "se hacen los Willie Mays" o juegan a los locos.

Por eso, el pueblo sufrido de La Guaira y toda Venezuela no acepta que metan las garras de los tractores a ciegas. El clamor es unánime: exigimos una Comisión de Auditoría de Vida. Antes de tocar una sola piedra para la demolición de la zona de desastre, una junta conformada por las Naciones Unidas, los rescatistas, la Federación Médica de Venezuela, Protección Civil y representantes de la Iglesia junto al Nuncio Apostólico tiene que certificar científicamente que ya no queda nadie respirando bajo el concreto. No van a usar la maquinaria pesada para sepultar los cadáveres de su negligencia y tapar las evidencias de sus delitos.

Ellos aspiran a un interinato eterno. Trump nos irrespeta y cree que la interina es una maravilla. Pero con la vida no se juega. Mañana se le vence el plazo al "Delcynato". La Falta es Absoluta según el Artículo 233 de nuestra Constitución. Lo único que queda, por ley y por dignidad, es convocar elecciones presidenciales

Sismos, arepas con sello oficial y el milagro de la "Cota Cero"

 Sismos, arepas con sello oficial y el milagro de la "Cota Cero"



El ingenio del régimen venezolano ha alcanzado una nueva cúspide científica tras el sismo del 24 de junio. Si usted pensaba que para salvar vidas se necesitaban médicos, ingenieros y sismógrafos, sepa que está equivocado: lo que urge es burocracia. Hoy, una señora que desee donar arepas a los rescatistas en La Guaira debe presentar un permiso visado por el "Ministerio del Poder Popular para la Arepa", certificado en Miraflores por el trío de ahijados de la muerte que gerencian nuestro diario desastre. No vaya a ser que una caloría solidaria desestabilice el control social.

El terremoto también resolvió un misterio de la ingeniería socialista: la Gran Misión Vivienda Venezuela. En la urbanización Hugo Chávez de Catia la Mar, de 193 edificios colapsaron 190. Un éxito rotundo del concreto invisible y las vigas de anime patentadas en 2011 por el dúo dinámico de Alex Saab y Álvaro Pulido. El Colegio de Ingenieros insiste aburridamente con las normas COVENIN y la construcción sismorresistente, ignorando que el diseño original apostaba por la deconstrucción instantánea.

Mientras tanto, la FANB y la policía han redefinido sus funciones de "protección civil". En vez de remover escombros con cuidado para buscar a los más de 50.000 desaparecidos estimados por ONGs, las autoridades tienen prisa por pasar la aplanadora y declarar la "Cota Cero". Ojos que no ven, fosa común que no se cuenta. Por supuesto, algunos uniformados se han tomado muy a pecho lo de "recuperar bienes" en las zonas afectadas, coordinando esfuerzos de distribución rápida junto a saqueadores locales, mientras en Bolipuertos se retiene la ayuda técnica de rescatistas internacionales porque venía sin lingotes de regalo.

Definitivamente, los simulacros de emergencia contemplados en la ley se suspendieron hace años porque el país ya vivía en un simulacro permanente de Estado.

martes, 30 de junio de 2026

Catástrofe en Venezuela: Entre el colapso estructural, la negligencia oficial y el drama humanitario

 Catástrofe en Venezuela: Entre el colapso estructural, la negligencia oficial y el drama humanitario


El devastador terremoto del pasado 24 de junio ha dejado al descubierto algo más que escombros en La Guaira y otras regiones de Venezuela; ha desnudado una profunda crisis institucional, fallas científicas en la infraestructura pública y una alarmante indolencia humanitaria por parte del Estado. Mientras las familias de las víctimas viven horas de angustia, las decisiones de las autoridades amenazan con sepultar toda esperanza de hallar supervivientes.

1. El colapso de la GMVV: Violación sistemática de las normas antisísmicas

El derrumbe casi total de complejos habitacionales de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) —como el emblemático caso de la urbanización Hugo Chávez en Catia la Mar, donde de 193 edificaciones solo 3 quedaron en pie— no fue un hecho fortuito. Expertos del Colegio de Ingenieros de Venezuela venían advirtiendo sobre el flagrante incumplimiento de los protocolos de ingeniería.

Desde el punto de vista técnico y científico, el desastre se asienta sobre tres pilares de negligencia estructural:

Violación de la Norma COVENIN 1756: Esta regulación rige las construcciones sismorresistentes en el país. Las edificaciones estatales omitieron los coeficientes de aceleración horizontal y el diseño de nodos críticos indispensables para zonas de alta peligrosidad sísmica como la falla de San Sebastián.

Materiales inadecuados y "vulnerabilidad geológica": Se evidenció el uso de encofrados y formaletas de poliestireno extendido (anime) o láminas metálicas deficientes en elementos de soporte clave, sustituyendo el acero de refuerzo y el concreto armado con la densidad requerida. Además, se construyó sobre terrenos inestables sin estudios previos de microzonificación sísmica.

Opacidad contractual: Estos proyectos, centralizados desde 2011 mediante convenios con Bielorrusia y contratistas cuestionados como el Fondo Global de Construcción de Alex Saab y Álvaro Pulido, evadieron la permisologia técnica de las alcaldías y la supervisión de auditores independientes.

2. La amenaza de "Cota Cero": Más de 50.000 desaparecidos en riesgo

El aspecto más desgarrador de esta tragedia es el trato hacia los deudos y sobrevivientes. Organismos independientes de derechos humanos y monitoreo de catástrofes estiman de forma preliminar que la cifra de desaparecidos supera las 50.000 personas.

A pesar de la magnitud de esta cifra, los familiares enfrentan la inminente amenaza del régimen de paralizar la búsqueda de cuerpos y sobrevivientes para iniciar una operación de limpieza acelerada que pretende dejar el terreno en "Cota Cero" (completamente arrasado y nivelado).

Nota de alerta humanitaria: Detener la búsqueda manual y con binomios caninos para introducir maquinaria pesada de remoción implica ignorar de forma deliberada la posibilidad de hallar personas con vida en bolsas de aire o, en su defecto, privar a las familias del derecho ético y legal de recuperar y sepultar los restos de sus seres queridos. El respeto a los deudos exige mantener los protocolos internacionales de salvamento activos.

3. Obstáculos a la ayuda e instrumentalización militar

En lugar de actuar como un soporte logístico y de seguridad para los voluntarios y rescatistas independientes, el comportamiento de los cuerpos policiales y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) ha generado un profundo malestar.

Burocracia y control social: El régimen ha llegado al extremo de exigir permisos especiales del "Ministerio del Poder Popular de la Arepa y Comidas Rápidas" o sellos directos de Miraflores para que ciudadanos particulares puedan donar alimentos a los damnificados y equipos de rescate. Esta criminalización de la ayuda humanitaria busca monopolizar el suministro y controlar la narrativa de la catástrofe.

Saqueos bajo uniforme: Lejos de proteger la propiedad privada y los bienes de las víctimas, se ha reportado la preocupante presencia de delincuentes comunes y saqueadores operando en las zonas de desastre, contándose entre ellos a efectivos militares y policiales que aprovechan el caos para cometer hurtos.

Acoso institucional: Las detenciones arbitrarias, amenazas y la anulación de pasaportes a rescatistas y periodistas nacionales e internacionales buscan forzar la autocensura utilizando herramientas punitivas como la Ley contra el Odio.

4. Geopolítica y opacidad en los puertos

La crisis también roza el plano internacional. Mientras el Encargado de Negocios de EE. UU., John Barrett, intenta matizar la tensa relación calificando de "malentendido" el bloqueo de la ayuda estadounidense por parte de figuras del régimen como Diosdado Cabello, persisten las denuncias sobre el desvío de insumos.

La Federación Médica de Venezuela constató en el pasado el extravío de 71.000 kilos de medicinas donadas, contrastando con la escueta propaganda oficial de apenas unos pocos cientos de kilos entregados. Asimismo, se reporta la retención de equipos de salvamento avanzados en Bolipuertos (La Guaira), alimentando sospechas sobre el ocultamiento de cargamentos o bienes de alto valor ajenos a la emergencia.

La paralización de las normas básicas de prevención (como los simulacros bianuales dictados por las normas COVENIN 3810:2003 y 2226) demuestra que las instituciones de protección civil fueron desmanteladas mucho antes de que la tierra comenzara a temblar.

domingo, 28 de junio de 2026

El Banquete de los Planetas: Calamidad, Catástrofe y el Tributo de San Juan

El Banquete de los Planetas: Calamidad, Catástrofe y el Tributo de San Juan



Existen sabios antiguos que aseguran que los planetas no son rocas muertas flotando en el vacío, sino deidades hambrientas que se alimentan del sufrimiento de los hombres. Si esa teoría es cierta, el firmamento encontró en nuestra tierra su banquete más espléndido el mismo día en que el "Galáctico" —el padre supremo de todas nuestras desgracias— ascendió al poder en diciembre de 1999. No había terminado de acomodarse la banda presidencial cuando el cosmos cobró su primera catástrofe material y humana: tres días de un diluvio bíblico que descolgó el Ávila sobre La Guaira. Pueblos enteros quedaron sepultados bajo toneladas de lodo y olvido; miles de almas fueron trituradas en una noche para saciar la primera gran depredación astral de una era que nacía torcida. Lo que el régimen vendió como un designio de la naturaleza, el misticismo lo entendía como lo que realmente era: el tributo de bienvenida que la nueva tiranía le ofrendaba a los astros.

El Galáctico no solo se creía el centro de la órbita nacional; se asumía como el heredero directo de los elementos. Aquel fatídico diciembre de 1999, mientras el lodo se tragaba vidas enteras, el caudillo prefirió ignorar los reportes meteorológicos y ensayar su pose favorita frente a las cámaras. Con la mirada fija en el infinito y la prepotencia del que se siente un dios de barro, osó parafrasear al Libertador en el terremoto de 1812: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. La naturaleza, que no atiende a cadenas nacionales ni a delirios de grandeza, le respondió sepultando un estado entero bajo el barro. El dictador tuvo que tragarse sus palabras, ahogadas en el mismo lodo de su incompetencia. No era un libertador; era, en realidad, el primer jinete del Apocalipsis venezolano, el padre supremo de nuestras desgracias, cabalgando sobre una hecatombe que apenas comenzaba a calentar motores. Tras pasar a la historia convertido en la peor tragedia política del siglo, el Galáctico partió al espacio exterior en 2013, dejando en el trono a su heredero por decreto. Si el primero sufría de delirios astronómicos, el segundo convirtió la República en la célebre cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones. Bajo su mandato, el saqueo ya no se ocultaba: se institucionalizó. Mientras el país se desangraba y la riqueza nacional se evaporaba hacia cuentas secretas en paraísos fiscales, las deidades hambrientas del cosmos seguían esperando su próximo gran festín de energía humana. La tiranía perfeccionó el esquilmo planetario, extrayendo la última gota de vitalidad, esperanza y dignidad de una población que aprendió a sobrevivir con el estómago vacío y la mirada fija en un cielo cada vez más hostil. Veintisiete años de saqueo continuo no pasan en vano, y el cosmos siempre cobra sus facturas en el momento más inoportuno. El día de San Juan, mientras los tambores paganos convocaban al subsuelo con aguardiente y tabaco, la tierra crujió con dos grandes terremotos y nos encontró a todos desguarnecidos, desnudos y en la carpa más miserable del circo. El colapso de Caracas y La Guaira desnudó la épica mentira socialista: hoy, los héroes de Bomberos y Protección Civil intentan rescatar vidas entre los escombros alumbrando con las pantallas de sus teléfonos celulares, porque no hay linternas en los cuarteles. A los bomberos les robaron hasta las mangueras y las hachas. Mientras tanto, en los búnkeres de la tiranía, los generales de la Fuerza Armada —notorios por sus uniformes a punto de estallar de tanta gordura y opulencia— apenas si se inmutaron por el temblor. Demasiado ocupados contando sus gramas de oro ensangrentado del Arco Minero, los altos oficiales ya afilan los dientes y frotan sus manos enjoyadas, planificando minuciosamente cómo se van a robar la ayuda humanitaria que está por llegar. Para la cúpula, la tragedia natural no es un motivo de duelo; es simplemente una nueva e irresistible oportunidad de negocio.

Mientras el país tiembla bajo sus pies y los rescatistas escarban el lodo con las uñas, La Dama y su corte de aduladores ven en el desastre financiero y en los bonos de la República un botín mucho más jugoso que cualquier ayuda humanitaria. Para este microclima de complicidades, los muertos del terremoto son un decorado incómodo; lo verdaderamente importante es asegurar que el naufragio económico siga financiado sus privilegios, demostrando que el verdadero vampirismo no venía de los planetas, sino de las oficinas del palacio.


NOTA DE DUELO

 NOTA DE DUELO

Unidos en el dolor con el pueblo venezolano




Con el corazón profundamente conmovido y un sentimiento de total solidaridad, nos unimos al duelo que hoy embarga a toda Venezuela tras la lamentable tragedia provocada por los recientes terremotos que han sacudido al país.

No existen palabras suficientes para consolar el alma de una nación que hoy llora la pérdida de valiosas vidas humanas, el sufrimiento de los heridos y la incertidumbre de tantas familias que lo han perdido todo.

"En los momentos de mayor oscuridad, la solidaridad y la unión son la luz que nos permite reconstruir la esperanza."

Expresamos nuestras más sinceras condolencias:

A las familias de las víctimas: Les extendemos nuestro abrazo más fraterno y sincero, deseando que encuentren paz y fortaleza en medio de este inmenso dolor.

A los heridos y damnificados: Elevamos nuestros pensamientos por su pronta recuperación y por el cese de la angustia.

A los cuerpos de rescate y voluntarios: Todo nuestro reconocimiento y agradecimiento por su incansable y heroica labor en primera línea.

Hacemos un llamado a la comunidad internacional, a los creadores de contenido y a nuestros lectores a manifestar su apoyo a través de la oración, la difusión de información verificada y, en la medida de las posibilidades, el apoyo a los canales oficiales de ayuda humanitaria.

Venezuela no está sola. Hoy nuestras pantallas y nuestros corazones se visten de luto, pero también de una fe inquebrantable en la resiliencia y la fuerza de su gente.

Paz a las almas de los fallecidos. Fuerza, Venezuela.


domingo, 21 de junio de 2026

Crónica del Tribunal Supremo de Macondo

 Crónica del Tribunal Supremo de Macondo: Donde los títulos universitarios nacen por Inteligencia Artificial y los Alquimistas usan betún



Venezuela ha logrado lo que ningún país nórdico, con todas sus riquezas y calefacciones subvencionadas, ha podido siquiera soñar: erradicar el analfabetismo profesional. Aquí ya no quedan obreros; según los últimos listados, en la administración pública hay más Doctores en Derecho que ciudadanos de a pie. Macondo se quedó pendejo. Hemos entrado oficialmente en una dimensión donde el Realismo Trágico y el Realismo Mágico se fusionaron en una sola obra de teatro burlesco, financiada con el hambre de los jubilados y transmitida en vivo para las principales plataformas de streaming.

La escena actual es digna de una novela de Gabriel García Márquez, pero reescrita por un libretista de comedia barata. La Asamblea Nacional (y lo que sea que quede del ecosistema interino) se encuentra en plena faena de "selección y escogencia" de los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).

El proceso, según el sagrado Artículo 264 de nuestra Constitución —la carta magna más violada del planeta, donde lo único que se respeta con devoción religiosa son los "artículos transitorios" que duran una eternidad—, debería ser un despliegue de pulcritud institucional: convocatoria pública, preselección ciudadana, filtro del Consejo Moral Republicano (un oxímoron maravilloso) y votación en la plenaria.

REQUISITOS FORMALES PARA SER MAGISTRADO (Según la Ley Orgánica)

1. Ser ciudadano de honorabilidad comprobada y probidad intachable.

2. Poseer un título de Doctorado en Ciencias Jurídicas.

3. Haber ejercido la abogacía o la docencia durante un tiempo mínimo.

4. (Requisito Oculto): Haber sido, al menos, alguacil, payaso de circo, saltimbaqui del PSUV o "ex "Watchman" nocturno de un calabozo.

Pero al abrir las listas de postulados, los jurisconsultos del país sufrieron un síncope. Aquello no es un listado judicial; se parece más bien a las antiguas y extintas Páginas Amarillas de la CANTV, donde estaba registrado hasta el perro de la vecina. Una marea interminable de nombres donde conviven maromeros del partido de gobierno, "líderes sin gente" y la fauna colorida de los diputados "Alacranes" de la AN, listos para avalar, con el entusiasmo de quien recibe un bono de alimentación, cualquier plan que los hermanos Rodríguez saquen de la manga.

El clímax de este realismo mágico-trágico ocurrió esta semana cuando se prendió la "San Pablera" en las redes y pasillos judiciales. Resulta que la factoría de Delcy tenía preparada una jugada maestra: colar a Indira Urbaneja en los cargos más altos del Poder Público. La presentaron con bombos y platillos como "Doctora en Derecho".

¿La duda metódica? Nadie sabía dónde había estudiado la susodicha. Se activaron las alarmas: ¿Se graduó por clases online? ¿Le otorgó el título una Inteligencia Artificial en una noche de delirio digital? Al final, se descubrió el entuerto: la doctora de Schrödinger se inscribió como en dos universidades, pero olvidó el pequeño detalle de cursar las materias. Nos querían meter gato por liebre —o mejor dicho, bachiller por Fiscal General o Defensora del Pueblo—.

R Si esa lista sigue su curso sin auditoría, no se extrañe usted si mañana aparecen como Doctores en Jurisprudencia Luis Ratti, Bernabé Gutiérrez, José Brito o cualquier influencer de TikTok que se coló a última hora en el Comité de Postulaciones. Al fin y al cabo, para firmar sentencias exprés no se necesita saber de leyes, basta con saber firmar.

Ante este panorama de comedia dramática, al venezolano de a pie sólo le queda elevar una plegaria al cielo:

"Te lo pedimos, Señor: alumbra el entendimiento de estos diputados con las lámparas de betún del mismísimo alquimista Melquíades. Y que las fuerzas místicas del norte —llámense Marco Rubio, Donald Trump o la mismísima Dinorah Figuera desde su exilio de papel— manden a parar esta genialidad de los Rodríguez".

No es para menos la angustia. Recordemos que a uno de estos magistrados "tapa amarilla" nos lo tenemos que calar en el trono judicial por unos eternos 12 años... esto, por supuesto, si no se les ocurre la brillante idea de inventar la "reelección indefinida del juez", porque en el teatro del absurdo venezolano, las funciones nunca terminan y el público siempre paga la entrada con sus costillas.

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