lunes, 21 de septiembre de 2026

Los Quijotes de Angostura: Andanzas de la libertad en un trópico en penumbras

 Los Quijotes de Angostura: Andanzas de la libertad en un trópico en penumbras



Prólogo:

 El libreto de la mentira y las andanzas del Trópico este escrito no nace del capricho, sino de la urgencia del testigo. Nace del dolor acumulado en veintisiete años de ver cómo una nación entera es desvalijada ante los ojos del mundo, mientras sus verdugos ensayan un cínico simulacro de normalidad. Lo que el lector encontrará en estas páginas no es una simple enumeración de carencias, sino la radiografía de un secuestro colectivo; un thriller desolador de la vida real donde la perversión y la mentira se han elevado a la categoría de política de Estado. En esta crónica, el periodismo se funde con el espíritu de Don Quijote y Sancho Panza en sus desventuradas andanzas por el trópico. Prestamos los ojos del Caballero de la Triste Figura para contemplar la belleza marchita del Casco Histórico y la quijotesca dignidad de los maestros que aún defienden las aulas vacías; pero también asumimos la cruda e inmediata sensatez de Sancho para aterrizar la implacable matemática del hambre, contando los centavos necesarios para comprar un camión de agua o rindiendo las pensiones de miseria frente a los monstruosos gigantes de la corrupción estatal. Escribir sobre esta realidad es un ejercicio repetitivo porque la destrucción misma es un bucle infinito que se replica en cada escuela desvalijada, en cada hospital en penumbras y en cada grifo seco. Es la letanía de un pueblo que mastica su rabia en la oscuridad, contemplando cómo los destructores del futuro pretenden sepultar la verdad bajo luces de neón y propaganda. Pero el silencio no será su cómplice. Dejar constancia del colapso es el primer acto de resistencia contra el olvido.

Acto I: El banquete de los verdugos

Veintisiete años y el hambre hoy tiene cara de niño. Dicen los jerarcas en la televisión que el país se arregló, pero la verdad es un hueso de pollo seco en el plato de un niño de primaria. En las escuelas de los sectores más vulnerables, donde hace un lustro el eco de quinientos alumnos llenaba los pasillos de futuro, hoy solo quedan ochenta sombras desnutridas. Las aulas no se vaciaron porque las mujeres dejaran de parir; se vaciaron porque el país se desangra por las fronteras ante la falta absoluta de calidad de vida. En los barrios, la inocencia muere temprano: niñas de trece años, desamparadas y desnutridas, dan a luz a la próxima generación del éxodo. Mientras tanto, el personal administrativo y los maestros —héroes con los zapatos rotos— intentan mitigar el llanto escolar cocinando milagros con carapachos y una chicha aguada. Eso no es alimento; es el menú de un cautiverio impuesto.

Veintisiete años y la patria se parece a una postal de la Habana Vieja. No por la belleza de su historia, sino por el crujir de sus paredes y el cinismo de su fachada. Las empresas básicas que un día fueron el motor del territorio hoy son cementerios de metal. Las escuelas, los liceos y los acueductos se caen a pedazos a plena luz del día. Las universidades languidecen en la penumbra de un presupuesto de miseria. El descaro tiene impunidad total: en Ciudad Bolívar, clausuraron el Hospital Psiquiátrico, pero no para salvar vidas, sino para desalojar a los enfermos y sembrar allí a los colectivos, amigos de la corona regional. Es la descomposición social hecha decreto. El olvido se convirtió en la política oficial de los verdugos de los sueños.

Veintisiete años y los campos huelen a fogata de malandros. Lo que costó décadas construir con el sudor de productores y ganaderos honrados fue borrado por el pillaje del uniforme y el fusil. Las fincas productivas y los hatos ganaderos fueron expropiados bajo la bandera de una falsa soberanía, solo para terminar convertidos en el asado de fin de semana de los delincuentes y los colectivos. Devoraron el ganado, quemaron las tierras y destruyeron la propiedad privada. En este thriller de la vida real, a los policías y a los militares no se les enseñó a defender la ley, se les inculcó el negocio del saqueo. Enterraron la moral y la patria en la misma fosa común. Mientras el régimen maquilla el ghetto con luces de neón y vende nuestras riquezas al mejor postor, la mentira brilla con un destello de oro falso. Pero en la oscuridad del pueblo, la verdad sigue viva, masticando su rabia.

Acto II: La sala de espera de la morgue



Veintisiete años y enfermarse es firmar una sentencia anticipada. En los pasillos de los hospitales públicos la piedad fue desterrada; el horror es tan cotidiano que la consulta médica se ha convertido en el prólogo de la morgue. El éxodo también viste de bata blanca: los médicos especialistas huyeron del colapso migratorio o se refugiaron en los quirófanos de las clínicas privadas, porque la vocación no se puede alimentar con la limosna de un Bono de Guerra. En su lugar, el sistema colocó a médicos comunitarios en la primera línea de contención, improvisando diagnósticos en salas donde escasea lo más elemental. Si entras a una emergencia buscando alivio, te topas con el vacío absoluto: no hay gasas, no hay curitas, no hay compasión institucional. El derecho a la salud quedó reducido a la nada.

Veintisiete años y el quirófano cuesta la comida de una familia. Someterse a una intervención quirúrgica —incluso para algo tan común como una hernia— es iniciar un calvario de supervivencia. Los cirujanos, atrapados en la misma desolación que sus pacientes, se ven obligados a entregar listas interminables e inhumanas de insumos: desde el material quirúrgico, los medicamentos y las soluciones, hasta las propias batas médicas que usarán en la operación. La humillación se ha vuelto el pan de cada día, llegando al punto extremo donde los médicos deben pedir a los familiares que les garanticen el desayuno o el almuerzo para poder resistir las largas horas de la jornada de intervenciones. Es el sálvese quien pueda financiado por la angustia del pueblo.

Veintisiete años y el descaro se mide en toneladas de despojo. Mientras el ciudadano común empeña lo poco que le queda para comprar una jeringa, las altas esferas del régimen ejecutan el saqueo sistemático de la ayuda asistencial. Las denuncias contra ministros por desviar presupuestos y vaciar almacenes médicos saturan el clamor público. El ejemplo más obsceno quedó registrado en la desaparición de 71 toneladas de medicamentos e insumos quirúrgicos, un cargamento vital destinado a los pacientes en cuidados críticos que ingresó formalmente al país. Aunque los jerarcas ensayaron excusas de distribución, los gremios médicos confirmaron el fraude: los insumos jamás llegaron a la red hospitalaria de los estados. Se robaron la vida en cajas selladas. En este thriller de impunidad, mientras los verdugos engordan sus cuentas, los hospitales siguen siendo el escenario donde la verdad se desangra y la mentira brilla con total impunidad.

Acto III: Las arterias secas del ghetto y el eclipse de Angostura

Veintisiete años y sobrevivir exige resolver un dilema inhumano: te bañas o comes. El colapso de los servicios públicos no es una falla técnica; es un método de sometimiento que mantiene al ciudadano ocupado en no morir. Los acueductos del país son hoy tuberías muertas. Las estadísticas del desespero confirman que más del 80% del territorio nacional no recibe agua potable por tuberías, con estados en situación de colapso crítico absoluto como Sucre, Nueva Esparta y Cojedes. En estas regiones, abrir el grifo es una fantasía del pasado. Y cuando por milagro llega algo, lo que brota es agua cruda, turbia y sin ningún tratamiento potabilizador, obligando a los seres humanos a jugar a la ruleta rusa con hepatitis, parásitos y fiebres virales.Esta sequía institucional muerde con saña el corazón de Ciudad Bolívar. Su Casco Histórico, aquella joya de arquitectura colonial que estuvo a las puertas de ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, hoy se encuentra completamente abandonado a su suerte, con sus habitantes cargando tobos de agua cruda entre fachadas históricas que se caen a pedazos. La desidia borró el asfalto de las grandes avenidas de la capital, transformándolas en polvorientas calles de tierra que reflejan el retroceso de más de un siglo.

Veintisiete años y la sed es un negocio de camiones. El vacío del Estado lo llenan los mercaderes de la necesidad. Para una familia promedio de Pipas (cinco personas), la higiene se ha convertido en un artículo de lujo inalcanzable. Racionando el líquido hasta la última gota, el presupuesto familiar se desangra a un ritmo de 24 dólares mensuales, pagados a camiones cisterna privados que venden el tanque de mil litros a 6 dólares. En un país con salarios pulverizados, gastar cuatro tanques al mes implica mutilar el presupuesto de la comida. La lógica del verdugo es perfecta: si pagas por el agua para no enfermarte, dejas el plato vacío; si compras comida, te condenas a la suciedad y la infección.

Veintisiete años y el movimiento se detuvo en el apagón. El transporte y el sistema eléctrico nacional guardan material suficiente para redactar una enciclopedia del horror institucional. Las calles se poblaron de camiones de carga y vehículos improvisados donde la gente viaja hacinada, arriesgando la vida solo para llegar a unos puestos de trabajo que no pagan ni el pasaje. En la otrora pujante tierra del oro y el diamante, la parálisis es total: el Aeropuerto Nacional General Tomás de Heres yace en el olvido absoluto, convertido en un desierto de maleza y pistas desoladas. Sobre esta inmovilidad cae, como una guillotina diaria, el racionamiento eléctrico criminal. Pero en Ciudad Bolívar el castigo tiene su propio sello de crueldad: alimentada desde subestaciones locales colapsadas e independientes de otros flujos regionales, la capital sufre un ensañamiento eléctrico que no coincide con los cronogramas nacionales. Los cortes de luz en los barrios no avisan, duran horas interminables y hunden a comunidades enteras en una oscuridad total y peligrosa. En este thriller sin fin, las plantas eléctricas de los jerarcas zumban con opulencia, mientras el pueblo de Angostura cocina con leña y espera, a la luz de una vela, el amanecer de un país que se quedó a oscuras.

Acto IV: El purgatorio de las canas


Veintisiete años y la vejez se convirtió en un crimen de Estado. El libreto de mentiras, manipulación y promesas rotas ha tenido como víctima fija a la generación que construyó el país. El supuesto "presidente obrero" y su maquinaria ensayaron una coreografía de engaños perfecta: si la primera voz fallaba en su promesa, la segunda salía a rematarla en el canal oficial. Prometieron bonos de medicina, subsidios de recreación y un bienestar de cartón que solo existe en sus pantallas. La burla máxima quedó sellada cuando el régimen seleccionó a un centenar de allegados de la tercera edad, los montó en un avión y los llevó a pasar un fin de semana en Los Roques para simular un programa turístico nacional. Mientras tanto, cinco millones de pensionados condenados a la miseria siguen esperando un turno que jamás llegará, viendo cómo su vejez se evapora en las colas del banco.

Veintisiete años y las deudas históricas se pagan con limosnas digitales. En el año 2022, la vicepresidencia ejecutiva de la mano de los portavoces del régimen empeñó su palabra en televisión nacional para anunciar un "bono único reparador" destinado a resarcir las prestaciones devoradas por la hiperinflación a los jubilados entre 2018 y 2021. Prometieron un equivalente a 2000 dólares pagaderos en cuotas a través del Sistema Patria. Al final, el tramo diluido por la devaluación convirtió aquella "justicia social" en una migaja humillante que hoy apenas roza los 10 dólares. Cada promesa económica del régimen se deshace en las manos de los abuelos como sal en el agua, dejando solo el rastro de la estafa institucional.

Veintisiete años y el éxito oficial equivale a menos de un dólar. Cada mes, el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales anuncia con bombos y platillos el depósito de la pensión mensual. El monto es un insulto a la dignidad humana: 130 bolívares. Una cifra que en el mercado real no alcanza ni para comprar un caramelo y que representa apenas unos centavos de dólar tras el colapso de la moneda. Con tres o más enfermedades crónicas a cuestas —hipertensión, diabetes, artrosis—, los ancianos se enfrentan al mismo dilema de muerte que acecha en cada rincón del ghetto: compras la pastilla para el corazón o compras el medio kilo de harina. Los viejos mueren a mengua, en silencio y en la más absoluta soledad, convertidos junto a los niños en la zona cero del abandono de un país desmantelado.

Acto V: El biocidio del conocimiento y la soberanía

Veintisiete años y las cenizas de los libros sustituyen al futuro. El desmantelamiento de la nación no es solo de cemento y cables; es un ataque sistemático contra la mente de sus jóvenes. El abandono de las universidades públicas pasó de ser desidia presupuestaria a convertirse en un ensañamiento planificado. El símbolo más atroz de esta barbarie quedó grabado en el fuego provocado que consumió la Biblioteca Central de la Universidad de Oriente (UDO), núcleo Sucre. Allí, 120.000 textos e investigaciones científicas se convirtieron en humo y cenizas; un crimen contra el saber que coronó años de asfixia institucional y que se extiende como un cáncer por los cinco núcleos de la llamada "casa más alta". En Ciudad Bolívar, el libreto de la decadencia muerde los espacios académicos con total impunidad. La Escuela de Ciencias de la Tierra, ubicada en el sector La Sabanita, hoy no es más que un esqueleto de concreto desvalijado. Mucho antes de la pandemia, la delincuencia amparada por la oscuridad de la zona comenzó un desmantelamiento feroz: se llevaron las rejas, las ventanas, la cerca perimetral y hasta los techos de las edificaciones. En plena campaña electoral, el régimen prometió con bombos y platillos una rehabilitación total que jamás llegó; otra mentira televisada que contrasta con la realidad de la Escuela de Ciencias de la Salud en el barrio Ajuro, también sumergida en el abandono. Mientras las bibliotecas y laboratorios son vandalizados o incendiados, los profesores y trabajadores de la UDO resisten con las uñas en salones en penoso estado, negándose a que el archivo literario y científico de su alma máter desaparezca bajo las garras de los verdugos del pensamiento. Mientras el pueblo padece a oscuras, cocinando con leña y estirando los centavos, los verdugos del régimen despachan las riquezas nacionales desde despachos con aire acondicionado. La soberanía, aquella palabra que tanto gritaron en sus discursos encendidos, fue entregada al mejor postor en un mercado negro de geopolítica y entreguismo. El subsuelo —el oro del Arco Minero, el petróleo, el gas— ya no pertenece al futuro de los niños de las escuelas públicas; ahora financia los lujos de potencias extranjeras y mafias corporativas que sostienen el andamiaje del ghetto. Los "malos" parecen imponerse con total impunidad, firmando concesiones en la sombra mientras convierten el territorio nacional en una mina a cielo abierto. Nos ofrecieron una supuesta independencia, pero terminaron subastando la patria pedazo a pedazo.

Epílogo: 

El eclipse del cinismo y el despertar del mañana

La maldad y la perversión en este thriller real no son excesos individuales; son el manual de política de Estado. El cinismo es la ley: se expropia la propiedad privada para destruirla, se roban los dólares de la nación para atesorarlos en paraísos fiscales, y luego se culpa a fantasmas externos. Es la distorsión absoluta de la verdad, donde la mentira oficial brilla con descaro y la realidad se castiga.Ante tanta desolación, ante el llanto de los abuelos que mueren a mengua y las niñas que paren en la miseria, pareciera que Dios nos dejó olvidados en algún bosque de la historia. Nos invade el eco del profeta Jeremías en el libro de Lamentaciones 5:2-5, cuando clamaba al cielo una verdad que hoy se siente propia: "Nuestra heredad ha pasado a extraños, nuestras casas a forasteros. Huérfanos somos sin padre; nuestras madres son como viudas. Nuestra agua bebemos por dinero; nuestra leña compramos por precio. Padecemos persecución sobre nuestros cuellos; estamos cansados, y no hay para nosotros reposo".

Prometieron un mar de felicidad y libertad, pero el resultado ha sido el despojo absoluto de nuestros sueños y el secuestro del subsuelo. Bien le advertía Don Quijote a su fiel escudero: «La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres». Hoy la tierra y el mar de esta nación están empeñados, y sus hijos viven el cautiverio de la miseria. Sin embargo, en el fondo de esta noche oscura, la rabia y el llanto mutan en algo indestructible. La ignorancia y la maldad, por más que se revistan de decretos, bayonetas y propaganda, son intrínsecamente estériles: pueden quemar ciento veinte mil libros, pero no pueden borrar el hambre de saber; pueden desmantelar las aulas de Ciencias de la Tierra en La Sabanita, pero no pueden expropiar el conocimiento acumulado en el espíritu de sus maestros.La verdad está comprimida, pero no extinta. Este thriller no terminará con la victoria perpetua de los verdugos, porque la tiranía de la mentira necesita de la fuerza para sostenerse, mientras que la dignidad solo necesita recordar quién es para ponerse en pie. El futuro no se ha perdido; está en el limbo, esperando que la luz de la conciencia colectiva disipe la penumbra. Cuando el gigante despierte, la ignorancia caerá por su propio peso de ruina y ceniza, y sobre los cimientos de la verdad pisoteada se levantará una patria libre, limpia y luminosa.

martes, 15 de septiembre de 2026

Qué bello es el progreso! De las carabelas de Colón al «Pranato S.A.» de Johnny Trump Bravo

 Qué bello es el progreso! De las carabelas de Colón al «Pranato S.A.» de Johnny Trump Bravo

Por: El Cronista del Guaguancó Intergaláctico



Así cierra este nuevo capítulo de nuestra historia: entre espejitos de oro en 1492 y billetes verdes en el 2026. Al menos Cristóbal Colón nos dejó el idioma; Johnny Trump Bravo y sus muchachos solo nos dejan el guaguancó, las calles a oscuras y la certeza de que, para la mafia global, seguimos siendo la misma tribu ingenua dispuesta a cambiar su futuro por un puñado de aplausos.

Hay que rendirse ante la evidencia: el progreso es una cosa maravillosa. En los tiempos de la cibernética, la robótica y la inteligencia artificial, las dinámicas globales se han modernizado tanto que ya no hacen falta carabelas ni armaduras oxidadas para venir a «descubrir» las riquezas de esta Tierra de Gracia de 912.050 kilómetros cuadrados. Ahora todo se maneja con mayor eficiencia, a través de videollamadas encriptadas y con un nivel de interconexión global que ya quisieran los antiguos imperios. Haciendo un balance histórico con cabeza fría, dan ganas de mirar al cielo y gritar: «¡Perdónanos, Cristóbal, que no te entendimos!». Y es que, puestos a comparar, nuestros antepasados indígenas de 1492 recibieron un trato que hoy parece de categoría cinco estrellas en comparación con las sutilezas de la diplomacia transaccional del siglo XXI.

El Almirante romántico vs. El Don Corleone de la Quinta Avenida

Cuando Cristóbal Colón pisó estas playas, se puso casi poético. Dejó escrito para la posteridad que los nativos eran «tan ingenuos y tan generosos con todo lo que poseen... que invitan a cualquiera a compartirlo y muestran tanto amor como si fueran a dar sus corazones». Un romántico empedernido, el viejo Cris. Sí, es verdad que después el Reino de España se cargó algunas toneladas de oro en galeones de madera, pero seamos justos: esa mudanza colonial fue una total minucia, superada con creces —¡por más de cien veces!— por la confiscación intergaláctica del régimen chavista. Aquello fue un saqueo artesanal; lo de este siglo ha sido una obra de ingeniería financiera digna de la NASA.

En el rincón opuesto de la historia tenemos al introvertido, modesto y para nada prepotente Johnny Trump Bravo, un gobernante que opera bajo la firme convicción de que todo lo que gira alrededor del Sol tiene su firma estampada en letras doradas. Para Trump, el subsuelo venezolano no es geografía, es simplemente una extensión de los cimientos de la Trump Tower.

La base misma de su imperio en Nueva York se levantó gracias al hormigón de la empresa S&A Concrete, controlada en los años 80 por los legendarios capos de la Cosa Nostra Anthony "Fat Tony" Salerno y Paul Castellano. Como bien señala el escritor Eric Dezenhall en su libro Los Reyes Magos y la Casa Blanca, Trump es el único presidente que, lejos de huir del contexto criminal, lo utiliza como parte de su marca comercial. Ya en 2013, sentándose con David Letterman, admitió con una sonrisa que había conocido a varios de esos personajes en el camino del negocio inmobiliario y soltó una perla que hoy resuena en el Orinoco: «Resultaron ser muy buenas personas».

Esos dos estaban separados al nace¡r! El delirio intergaláctico vs. El dueño del Sol

Si ponemos a Hugo Chávez y a Donald Trump en un espejo retrovisor de la historia, nos damos cuenta de que padecen del mismo síndrome: el complejo de "Capitán Planeta". Por un lado, el Comandante Eterno vivía atrapado en su propio Viaje a las Estrellas criollo. Su ambición por el poder no cabía en este planeta, por lo que decidió expandir el socialismo a un nivel intergaláctico. Estaba convencido de que su voz retumbaba en la Nebulosa de Orión y que los marcianos aplaudían sus discursos de ocho horas. Por el otro lado del ring, tenemos al magnate neoyorquino, quien no se queda atrás en el delirio. Trump opera bajo el humilde supuesto de que el Sol es una bombilla de su propiedad y que el universo entero gira alrededor de su jopo dorado. Si Chávez quería colonizar el espacio exterior con comunismo sideral, Trump ya le puso un cartel de "Se vende, propiedad de Trump" a la Vía Láctea, asegurando que el subsuelo de nuestra "tierra de gracia" es simplemente el sótano de uno de sus hoteles. Ambos comparten ese amor desmedido por el aplauso, la riqueza, el egocentrismo galáctico y la convicción de que las leyes de la física y la democracia solo aplican para los mortales comunes.

En conclusión: cambian los imperios, cambian los capos y se modernizan los métodos, pero el chiste se cuenta solo. Mientras Chávez buscaba el poder intergaláctico y Trump se adueña del Sol, a los venezolanos nos queda el consuelo de seguir asistiendo al circo mensual de las negociaciones, aplaudiendo como "happy people" un libreto extranjero que nos condena a la pista de baile mientras los nuevos padrinos se reparten el subsuelo.

Delcy es «estupenda» y el Orinoco tiene nuevos padrinos

Ese mismo diccionario de la alta alcurnia neoyorquina es el que se aplica hoy en el Caribe. Tras los drásticos giros políticos que dejaron la silla de Miraflores vacía, la Casa Blanca ha descubierto que el clima de negocios es fantástico. ¿Para qué hablar de aburridos conceptos occidentales como la institucionalidad o la transición aprobada por los ciudadanos cuando se puede practicar la poesía del beneficio económico?Por eso, Trump no ha escatimado en piropos formales ante la prensa para describir a Delcy Rodríguez como una persona «fantástica» y «estupenda», asegurando que su administración trabaja con ella «muy bien». Es el refinado Código de Negociación Pragmática: si antes te llamaba miembro de una estructura criminal, pero hoy me firmas 17 concesiones petroleras en la Faja del Orinoco, automáticamente te conviertes en "buena gente" y nos enamoramos, tal como pasó en las cartas con Kim Jong-un.

La modernización ha redefinido los roles de la colonia: 

Los Fixers del Departamento de Estado: Los que antes eran rústicos cabilderos coloniales, hoy son elegantes intermediarios con conexiones en el Pentágono. Personajes con prontuarios criminales de lavado de dinero en Suiza, España y Miami actúan como el puente perfecto para desplazar a rusos y chinos de los pozos estratégicos.

La Alianza Global de las "Five Families": Los Pranatos del Arco Minero del Orinoco finalmente han encontrado su contraparte corporativa en las dinastías de la mafia estadounidense. Es la fusión perfecta entre el pragmatismo de Nueva York y la administración local. El enfoque de Don Corleone que ya ensayaron en Ucrania ahora se aplica con sabor tropical.

El gran show del circo mensual: Más lento que un carrito de popsicle

Y para que la masa no se aburra mientras ellos se reparten el petróleo, el oro y las cotizadas tierras raras, nos han montado el mejor espectáculo de entretenimiento de la región: La Mesa de Diálogo y Negociación por la Transición Demorada.

Hay que decirlo con honestidad: este proceso de transición avanza más lento que una carrera de carritos de helados de palito (popsicle) en una subida de tierra. Es un evento de alta costura diplomática donde los integrantes de las delegaciones viajan religiosamente una vez al mes. Mientras el país sufre en un calvario de hospitales sin insumos, transporte colapsado y cortes de Corpoelec que te apagan la computadora a mitad de una frase inspirada, ellos se sientan muy cómodos.De hecho, cada vez que entran al salón de reuniones da la impresión de que ponen de fondo la famosa cumbia de Pastor López, «La Mesita de Noche». Sí, esa que dice: «Te guardé... en la mesita de noche». Ahí metieron las urgencias de los ciudadanos: engavetadas junto a la lámpara, bien resguardadas del polvo de la realidad, esperando a que pase otro ciclo de conversaciones en Caracas o en Madrid. Lo divertido es ver cómo llegan a los encuentros con sus carpetas bajo el brazo, cual alumnos aplicados, repitiendo de memoria las lecciones aprendidas en el salón de clases del Norte. En la sesión de este mes, la encargada de deslumbrar con su retórica fue Dinorah Figuera. Tras bajarse del avión en Maiquetía y repasar el guion que le mandaron los nuevos padrinos de la Cosa Nostra corporativa, se paró frente a los micrófonos para pedirle paciencia a la gente que exige un cambio real. Con una calma digna de un monje budista que no vive en carne propia este martirio, soltó la joya académica del año: «Miren, muchachos, hay que entender los tiempos... Venezuela aún no necesita elecciones presidenciales ya, primero hay que acomodar los papeles».

¡Brillante! ¿Para qué apurar unas elecciones presidenciales que la gran mayoría de los venezolanos pide a gritos? ¿Para qué gastar tinta imprimiendo tarjetitas electorales si ya tenemos a Delcy siendo «estupenda», a los fixers del Departamento de Estado cobrando sus comisiones en el Pentágono y a Dinorah pidiendo calma desde el aire acondicionado? La democracia está sobrevalorada; lo que está de moda es el pragmatismo transaccional. En su mentalidad, lo nuestro no es el voto libre o la seguridad jurídica. No señor. Lo nuestro es la danza, el tambor y el guaguancó. Somos, oficialmente, la sucursal de la felicidad: "happy people" con los bolsillos llenos de dólares celebrando que los nuevos conquistadores cuidan de nuestro oro, nuestro petróleo y nuestras cotizadas "tierras raras" mientras esperamos que regrese la luz de Corpoelec. Ni la Reina Isabel la Católica se atrevió a soñar con un negocio tan redondo.

Definitivamente, la historia es una comedia repetida: ayer fuimos la Tierra de Gracia de una Reina Católica; hoy somos el sótano petrolero del Don Corleone de la Quinta Avenida. ¡Que no pare el guaguancó, muchachos, que para votar siempre habrá tiempo en el próximo siglo!

jlrlinares@gmail.com 


domingo, 13 de septiembre de 2026

El Reino de la Maula de Alta Gama: Delcy, Narnia y la Cuenta de la Miseria

 El Reino de la Maula de Alta Gama: Delcy, Narnia y la Cuenta de la Miseria




"Podrán llevarse al mentiroso y al manipulador, pero las malas ideas quedan sembradas en sus discípulos y seguidores"


La presidenta  Encargada Delcy Rodríguez afirmó que el 91% del ingreso estatal se destina a protección social y reivindicaciones salariales. Sin embargo, la bonificación de inicio del año escolar recibida por los docentes venezolanos —12,50 bolívares, equivalentes a 0,015 dólares— contradice esa cifra: el monto es insuficiente incluso para comprar un caramelo, y evidencia una brecha entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan los trabajadores de la educación. Está monumental mentira es más grande que  la Estatua de la Unidad en la India en la isla de Sandhu Bet .


El cinismo macroeconómico tiene patas cortas en la Venezuela de 2026. Pretender sostener la ficción de una "trayectoria de crecimiento progresivo" desde los micrófonos oficiales exige un nivel de perversidad y mitomanía que raya en lo criminal. Para la presidenta (E) Delcy Rodríguez, el libreto no cambia: declarar con prepotencia que el 91% de los ingresos de la República se destina a la protección social y a las reivindicaciones laborales. Es una manipulación psicológica y una quimera contable ejecutada por voceros que se creen la tapa del frasco —pero de un color amarillo traición—, diseñada para que la crea algún burócrata neófito en la Casa Blanca o el mismísimo Johnny Trump Bravo desde su despacho, pero que se estrella de frente contra el bolsillo del humilde labrador venezolano.Saquemos la cuenta real, esa aritmética de supervivencia que los ratones de la censura oficial pretenden borrar. Al cierre de diciembre de 2025, el tipo de cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) clausuró el año en 301,37 bolívares por dólares, sellando una devaluación acumulada de nuestra moneda del 82,7% (un alza del dólar de 479,26% en doce meses). Para esa fecha navideña, la Canasta Alimentaria Familiar del CENDAS se ubicaba en 498,47 dólares, mientras que el personal activo de la administración pública recibía un Bono de Guerra de 32.400 bolívares, equivalentes a 119,65 dólares indexados.


Transcurridos ocho meses del interinato o tutelaje de Donald Trump en la geopolítica nacional, el cuadro es infinitamente más dantesco. Hoy, en septiembre de 2026, con el dólar oficial superando la barrera de los 820 bolívares, el poder adquisitivo real es ostensiblemente menor que el año pasado. El ajuste del Bono de Guerra a 200 dólares es un cascarón vacío; la inflación real en divisas ha pulverizado los salarios mientras el BCV continúa ejecutando su política monetaria criminal: emitir montañas de bolívares sin respaldo para financiar el gasto público y sostener la descomunal e ineficiente burocracia de cuello rojo. No es que Maduro sea mejor; Delcy es la continuación exacta de ese modelo corrupto y megalómano. En la balanza de la maldad, el cinismo y la perversidad, el fiel se mantiene en el centro perfecto entre Delcy y Miraflores. Las pesas están parejitas. Mientras la prensa estadounidense ventila el escándalo de los 13.000 millones de dólares en el limbo financiero y reporta una producción que supera el 1,2 millones de barriles diarios, el ciudadano de a pie se pregunta dónde está el dinero de ese nefasto Acuerdo Petrolero "por 100 o 500 años" del que alardea Trump. Al parecer, nos expropiaron el subsuelo en una mesa de negociación transatlántica. La supuesta "hoja de ruta equilibrada" acordada por los gremios y las cúpulas corporativas es otra lisonja de televisión, una estafa y un fraude verbal continuo. Cada vez que estos señores abren la boca, demuestran su caradura y su absoluta falta de sensibilidad humana y social. Delcy Rodríguez ordena ahora a Héctor Rodríguez mentirle a los incautos y a los pocos chavistas que quedan, montando el show de que los maestros tienen sueldos de 506 dólares. Es una gigantesca mentira: los docentes venezolanos no ganan 506 dólares ni sumando los bonos IIT más sus salarios de escala básica.

La realidad material desmiente la manipulación televisada: el salario mínimo nacional está congelado en unos pírricos 0.15 dólares y acumula más de 4 años y seis meses sin recibir aumento. El régimen sustituyó el sueldo por bonificaciones sin incidencia legal que no impactan en prestaciones sociales, vacaciones ni utilidades. El ensañamiento contra la base trabajadora roza el sadismo institucional: cuando calculan las prestaciones de un empleado público tras 30 años de servicio ininterrumpido, la cuenta se basa en el salario mínimo congelado, traduciéndose en que miles de jubilados reciben un miserable dólar por más de dos décadas de su vida entregadas al país. Nunca han honrado su palabra; en la memoria viva de los educadores aún sangra el recuerdo de aquellos infames bonos de inicio de año escolar de 12,50 bolívares, el equivalente a 0,015 dólares. Si Delcy Rodríguez gasta todo el dinero del Estado en protección social, ¿por qué los docentes marchan con los zapatos rotos y las taquillas de Hidrocentro exhiben carteles arrugados que dicen "No trabajamos por falta de luz"? La realidad material de las regiones es el desmentido definitivo a sus mitomanías macroeconómicas: bloques criminales de racionamiento eléctrico, escasez crónica de agua por tuberías que obliga a más del 80% de la población y a las familias en Cojedes, Sucre y Nueva Esparta a comprar tanques de mil litros por seis dólares con el sudor de su frente, y una infraestructura escolar en ruinas donde la solución ministerial es convertir las escuelas de niños en liceos improvisados por la tarde, canibalizando el pensum de calidad de nuestra juventud.

En el Reino de Narnia de la política monetaria, los únicos indicadores que crecen son el hambre de la base y el saldo en dólares de las mafias que rematan el país.  La balanza de la justicia sigue rota, e írrita, pero el pueblo sigue empujando la roca de la miseria a ras de suelo desbaratando el fraude verbal de sus gobernantes.


lunes, 7 de septiembre de 2026

El consentido de Washington: El enmantillado de los mares embravecidos

 El consentido de Washington:  El enmantillado de los mares embravecidos



Dicen que Alejandro Betancourt nació enmantillado. En el folklore venezolano eso significa buena suerte; en la realidad, significa que el tipo tiene un manto invisible que lo protege cuando el mar se pone bravo. Lo han visto naufragar en escándalos de miles de millones y reaparecer, como Lázaro con corbata, en el centro del poder.

Del Tren Rojo al estrecho de Ormuz

Todo empezó con el Tren Rojo. No el de los ferrocarriles, sino el de la electricidad de emergencia: ese tren que, según los cálculos, debía costar 2.100 millones y terminó en una factura de 5.000. Derwick Associates, la empresa que Betancourt fundó antes de cumplir los 30, apareció como por arte de magia para instalar plantas termoeléctricas en medio de apagones nacionales. Doce contratos en catorce meses, sin licitación, con un sobreprecio que Transparencia Venezuela calcula en 2.900 millones.

Mientras el país se quedaba a oscuras, los “bolichicos” brillaban en la noche. Betancourt, hijo de pianista y bisnieto de un presidente del siglo XIX, aprendió rápido la partitura del poder: tocar las teclas correctas en el momento exacto.

Luego vino la caída: investigaciones, demandas, detenciones, titulares que lo pintaban como el villano perfecto. Pero el enmantillado no se ahoga. En 2026, reaparece como pieza clave del “mayor acuerdo petrolero de la historia” entre Trump y Caracas, con concesiones para perforar 17 campos y mover 65.000 millones de barriles.

Ahora, Betancourt no es solo el ex intermediario eléctrico: es el líder de North American Blue Energy Partners (NABEP), la empresa que hoy se presenta como la segunda mayor productora de crudo de Venezuela, con una producción superior a los 200.000 barriles diarios. De repente, el mismo nombre que olía a guiso eléctrico ahora huele a crudo y geopolítica.

Los Ayatolas, Ormuz y la nueva mina de oro

Aquí es donde la sátira puede dispararse, con lastre de realidad:

Betancourt, con su manto de buena suerte, se vuelve tan útil que hasta los ayatolás lo invitan a rezar por la estabilidad del Estrecho de Ormuz. Después de todo, el mismo hombre que intermedió en contratos eléctricos por 2.250 millones ahora negocia petróleo en un contexto donde Ormuz es el cuello de botella del crudo mundial.

Jonhy “Trump” Bravo, su mentor en el reality El Aprendiz: Petróleo y Poder, le encarga una misión secreta: negociar a nivel mundial los cálculos biliares de las reses en los mataderos del planeta. Resulta que esas piedritas verdes, más raras que un político honesto, son la nueva mina: más valiosas que el oro, el litio y el bitcoin juntos.

Betancourt, con su sonrisa de fixer, logra que los mataderos de Argentina, India y Brasil le vendan los derechos exclusivos a una empresa fantasma registrada en una isla que no aparece en Google Maps.

Los ayatolas, fascinados, prometen proteger los buques que transportan los cálculos por el Estrecho de Ormuz, a cambio de un porcentaje en “piedras sagradas”.

Washington, por su parte, declara que los cálculos biliares son “estratégicos para la seguridad nacional” y envía un portaaviones a custodiar el primer cargamento.

Todo suena absurdo, pero no más que la realidad: un empresario acusado de sobrefacturar 5.000 millones en electricidad ahora es el intermediario entre Trump y los hermanos Rodríguez para el petróleo, y su empresa NABEP bombea más de 200.000 barriles diarios mientras el país sigue a oscuras.

El fixer que cayó simpático

Lo más irónico es que, en medio de tanto escándalo, Betancourt logra caer simpático. A unos les cae bien porque “al menos hace algo”; a otros, porque representa la astucia criolla de sobrevivir en el caos. Es el personaje perfecto para una sátira: un tipo que puede estar en una foto con Delcy Rodríguez y, al día siguiente, en otra con los halcones de Washington, sin que nadie se explique cómo.

En una escena una  de El Aprendiz tipo reality show:

—Jonhy Bravo, con el pelo más naranja que nunca, lo mira a cámara y dice:

—“Alejandro, hoy no vas a construir una planta eléctrica. Vas a construir un imperio de cálculos biliares. ¿Aceptas el desafío?”

—Betancourt sonríe, se ajusta la corbata y responde:

—“Jonhy, yo no construyo imperios. Yo los enmanto.”

Y cierras con la moraleja: en Venezuela, nacer enmantillado no es solo folklore; es una ventaja competitiva en el mercado de la corrupción global.

jlrlinares@gmail.com 




domingo, 6 de septiembre de 2026

TETRALOGÍA DEL ABSURDO NACIONAL: EL APRENDIZ (EDICIÓN APOCALIPSIS POLIEDRO)

 TETRALOGÍA DEL ABSURDO NACIONAL: EL APRENDIZ (EDICIÓN APOCALIPSIS POLIEDRO)



Prefacio


La literatura latinoamericana inventó el realismo mágico para explicar lo inexplicable, pero la política venezolana del siglo XXI obligó a la realidad a devorarse a la magia. Esta Tetralogía del Absurdo Nacional no es una simple distopía; es una autopsia satírica y caricaturesca del canibalismo geopolítico contemporáneo.Ubicada en el umbral del año 2030, donde los límites entre un reality show de la Quinta Avenida y el colapso institucional del trópico se han borrado por completo, esta obra funciona como un espejo hiperbólico. Detrás de la pintura dorada de cartón piedra, de los carritos de golf presidenciales y de los veredictos firmados en servilletas de pollo frito, se esconde la tragedia de una nación convertida en el escenario del entretenimiento global. Esta colección de cuatro relatos es una invitación a reír de rabia, a desarmar el cinismo con la ironía y a entender que, cuando el poder se vuelve un circo, la única resistencia posible es la verdad desnuda de la sátira.


Sinopsis General


Bienvenidos al Poliedro de Caracas, año 2030. La iluminación parpadean con la energía moribunda de un generador a gasoil, pero las gradas VIP están repletas para presenciar el espectáculo definitivo: El Aprendiz: Edición Apocalipsis Poliedro. Conducido por el indomable Johnny "Trump" Bravo, el capitalismo de rascacielos se fusiona con la burocracia caribeña para rematar los restos de una nación al mejor postor. Los gánsteres de la Cosa Nostra petrolera y los "Permanentes" del poder eterno compiten en una sala de juntas surrealista donde la inmunidad se negocia y el fracaso se paga con el temido "¡Estás despedido!".A lo largo de estos cuatro volúmenes, el lector será testigo de una escalada delirante: desde la entrega de las reservas petroleras más grandes del mundo en una servilleta arrugada de KFC, pasando por la transformación del Orinoco en un mega-resort de golf con palmeras importadas de Dubái bajo la consigna de que "el sol del Esequibo sale por Nueva York", hasta el inesperado colapso del juego con la activación del tablero de ¡Jumanji! Nacional, impulsado por una Campaña Admirable de actas transparentes. Sin embargo, cuando el circo financiero de Wall Street y la firma Centerview Partners intentan ejecutar una estafa monumental de 240.000 millones de dólares en deuda inflada, irrumpe en escena el Doctor Miguel Rodríguez. Armado con un doctorado de Harvard y el respaldo intelectual de ocho Premios Nobel de Economía, el "Doctor" regresa para desafiar la prepotencia de Johnny Bravo Trump, prometiendo estabilizar el país en seis meses y rescatar al Bolívar de las garras de una devaluación criminal.¿Podrá la sofisticación académica y la macroeconomía pura vencer al rating intergaláctico del magnate neoyorquino? La Tetralogía del Absurdo Nacional es la crónica definitiva del choque definitivo entre el gánster con licencia y el salvador técnico de la patria.

Introducción

El Aprendiz (The Apprentice) fue un aclamado programa de telerrealidad estadounidense que se estrenó en 2004, conducido y coproducido por el magnate inmobiliario Donald Trump. El núcleo del show consistía en reunir a un grupo de entre 16 y 18 empresarios y profesionales ambiciosos que competían en rigurosas pruebas de negocios, ventas, mercadeo y gestión de proyectos. Divididos en dos equipos, los participantes debían demostrar su astucia comercial en las calles de Nueva York. Al final de cada episodio, el equipo perdedor se enfrentaba a Trump en la temida sala de juntas (Boardroom), donde se analizaban los errores y el magnate despedía a un concursante con su icónica frase: "¡Estás despedido!" ("You're fired!"). El premio final para el ganador era un contrato de un año con un salario de 250,000 dólares para dirigir una de las empresas de la Organización Trump.

Sin embargo, para el año 2030, el colapso global y la geopolítica de supervivencia transformaron el formato. El capitalismo de rascacielos mutó en un espectáculo de canibalismo político televisado. Ya no se compite por un contrato en la Quinta Avenida, sino por el control absoluto de las ruinas de una nación.

Comienza el Show

La iluminación del Poliedro de Caracas parpadea con la energía moribunda de un generador a gasoil, pero la escenografía es impecable: una réplica exacta, en cartón piedra y pintura dorada brillante, de la mítica sala de juntas de la Trump Tower. Aquí no hay pueblo. Las gradas están vacías de ciudadanos, pero repletas de una claque VIP entrenada para aplaudir el absurdo. En la primera fila, los diputados de oposición Stalin González, Antonio Ecarri y Henrique Capriles baten las palmas con el entusiasmo mecánico de unas focas de circo, compitiendo en ruido con los alacranes del parlamento. Abajo, en la pista, haciendo las veces de un cuerpo de cheerleaders de pesadilla con pompones rojos y togas negras, Iris Varela, Maripili Hernández, Indira Urbaneja y los jueces verdugos del TSJ ensayan coreografías jurídicas para celebrar cada decisión del magnate.En el centro del set, sentado detrás de una imponente mesa de caoba importada, Johnny Bravo Trump se acomoda el copete y apunta con el dedo. La tarea de la semana ha concluido y es hora de evaluar a los tres grupos de concursantes.


Los Equipos en la Sala de Juntas


 El Equipo de los "Fixers de la Cosa Nostra

"Integrantes: Alejandro Betancourt, Rafael Ramírez y los lobistas de Washington.

La Tarea: Conectar el gran negocio petrolero e instalar un lote de plantas eléctricas de Generación Distribuida.El Desempeño: Presentaron un balance espectacular de 5.000 millones de dólares evaporados en chatarra eléctrica inservible. Ante la falta de luz y gasolina, ejecutaron el plan de contingencia perfecto: reconvertir las refinerías de Falcón en destilerías clandestinas de Cocuy de Penca de alta sociedad.

La Reacción de Trump: "¡Brillante! Esto es capitalismo puro de alambique. Al Capone era un bebé de pecho al lado de ustedes porque tenía códigos. Ustedes no tienen ninguno, ¡me encanta! Tienen inmunidad esta semana y pase directo a Mar-a-Lago". Robin Rubio salta de alegría detrás de la silla presidencial, anotando las ganancias en su libreta de Batman.


 El Equipo de los "Permanentes del Tiempo Eterno"


Integrantes: Delcyna, Jorge y Diosdado.


La Tarea: Estirar las negociaciones y trancar en tablero para asegurar la permanencia en el poder.

El Desempeño: Cumplieron la meta con honores. Gracias a las falsas mesas de diálogo de las Asambleas de 2015 y 2025, lograron congelar el reloj político, prometiendo elecciones "para cuando el país esté preparado". Para el año 2030, el país está exactamente como querían: un escenario apocalíptico estilo Mad Max, sin petróleo, sin agua y sin luz, ideal para gobernar sobre las cenizas.

La Reacción de Trump: "Buen trabajo manteniendo el entretenimiento en televisión. El circo es fantástico para el rating. Delcyna, tu androide interina clonada de Supergirl y Dolly funcionó de maravilla como distracción. Sigan vaciando el país". Desde las gradas, Capriles y Ecarri aplauden a rabiar mientras las juezas del TSJ lanzan sus pompones al aire.

 El Equipo de los "Asesores Sombra e Intereses Externos"


Integrantes: Los enviados de Putin, los Chinos, los Ayatolas y el infaltable Zapatero.

La Tarea: Administrar el Arco Minero y proteger las rutas geopolíticas internacionales mientras se extraen los recursos.

El Desempeño: El equipo flaqueó en la recta final. Aunque lograron saquear la biodiversidad de Guayana y llenar sus maletines de oro, los informes de inteligencia revelan que la DEA y el FBI andan demasiado cerca, metidos en los mismos aviones del Departamento de Estado. Peor aún: el frente de Medio Oriente está que arde y los Ayatolas están a punto de caer.

El Veredicto: Trump se inclina sobre la mesa, la claque de diputados guarda un silencio sepulcral y las cheerleaders del TSJ congelan sus sonrisas. El dedo presidencial apunta directamente al emisario de Teherán y a Zapatero, quien sostiene una carpeta marrón arrugada.

"¡Su negocio en el Estrecho de Ormuz está en peligro y me hicieron perder tiempo con sus libretas de diálogo vencidas! ¡Ustedes no están preparados para este nivel de gánsteres con licencia! ¡ZAPATERO, AYATOLAS... YOU'RE FIRED! (¡ESTÁN DESPEDIDOS!)!".

Las luces del set se apagan de golpe por un bajón del SEN, mientras en la penumbra se escucha el motor de un jet privado de superlujo encendiéndose en la pista trasera del Poliedro. Los fixers perdedores recogen sus carpetas a toda prisa, corriendo a abordar rumbo a Dubái para ver el fin del mundo desde el Golfo Pérsico, dejando atrás el gran teatro del absurdo nacional.

Gran Final de El Aprendiz: El Día que el PSUV se Vistió de Barras y Estrellas


El Poliedro de Caracas es un hervidero humano, un bullicio ensordecedor que rompe cualquier lógica y que ni el algoritmo más avanzado de la Inteligencia Artificial vio venir. El decorado es un choque cultural psicodélico: la máxima representación de los "rojos rojitos" abarrota las gradas, pero esta vez, muchos llevan camuflajes que mezclan el rojo carmesí con franjas blancas, estrellas azules y gorras de béisbol con viseras doradas. 

El moderador del programa estrella, el Johnny Bravo del espectáculo intergaláctico, se mueve como Pedro por su casa sobre el escenario de cartón piedra dorado, tirando besos a una multitud delirante. En la primera fila de la tribuna preferencial, saltando y vitoreando con frenesí, se encuentran Mario Silva, Elías Jaua, Juan Barreto y Valentín Santana. El récord de asistencia está roto: jefes de calle, las UBCH en pleno, milicianos con alpargatas y colectivos armados con pompones celebran la transmisión con el mayor rating de la historia de la televisión apocalíptica.


La Servilleta del Triunfo: El Veredicto de Amoroso


El silencio cae de golpe sobre el Poliedro cuando se acerca al centro del escenario el Jefe del Jurado y máxima autoridad del suspenso burocrático, Elvis Amoroso. Con paso lento y una sonrisa misteriosa, Amoroso no saca un pergamino sellado ni un acta digital; saca del bolsillo de su paltó una servilleta arrugada de KFC, todavía con rastros translúcidos de aceite de pollo frito. Se acomoda los lentes, aclara la garganta y lee el veredicto histórico que redefine la geopolítica del año 2030:


"El ganador indiscutible de la Faja Petrolífera del Orinoco y custodio absoluto de los 303.000 millones de barriles de crudo —las reservas petroleras más grandes del planeta Tierra— es... ¡DONALD TRUMP!".


El Gran Abrazo del Eje Miraflores-Washington


El Poliedro tiembla de emoción con la fuerza de un terremoto grado diez. Las gradas estallan. En la pista principal, la escena roza el realismo mágico más puro: Delcy, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello rompen el protocolo y se confunden en un solo y apretado abrazo fraternal con Trump y Marco Rubio. Diosdado le da palmadas en la espalda al magnate neoyorquino mientras Jorge salta de alegría y Delcy llora de la emoción.


Desde la tribuna de prensa, Mario Silva grita con el micrófono abierto, Elías Jaua levanta los puños al cielo y Juan Barreto baila un joropo improvisado con una bandera norteamericana. Ya no hay antiimperialismo; el amor es absoluto, unánime e instantáneo. Todo el PSUV ama locamente a Trump.


El Legado Intergaláctico Reencarnado



Justo en el clímax de la celebración, cuando las cheerleaders del TSJ lanzan confeti dorado sobre el copete de Trump, el ala radical de las UBCH despliega desde el techo del Poliedro una gigantesca pancarta que cubre tres bloques de gradas. La lona, escrita con tipografía oficial y letras de molde, deja una frase para la posteridad:


"TRUMP ES LA REENCARNACIÓN DE HUGO CHÁVEZ. ¡CHÁVEZ VIVE, LA MIER... SIGUE!"


El público ruge con la consigna, los alacranes de la oposición (Capriles, Ecarri y Stalin) baten las palmas hasta que les sangran las manos, y Robin Rubio firma los contratos de adjudicación sobre la misma servilleta de pollo frito. Los gánsteres con licencia han ganado el juego definitivo: el petróleo es de Johnny Bravo, el poder eterno es de Los Permanentes, y el reality show ha alcanzado la iluminación suprema en el corazón de la Caracas distópica.

Capítulo 2:

 El Alambique de Mar-a-Lago, Palmeras de Dubái y el Sol que sale por New York



Con la servilleta de KFC firmada y archivada en el TSJ, Donald Trump tomó posesión absoluta de la Faja Petrolífera del Orinoco. Fiel a su estilo de magnate de bienes raíces, lo primero que hizo fue notar que el paisaje criollo carecía de "clase". Detestando el agua aceitosa y los parajes silvestres, mandó a meter maquinaria pesada para secar las quebradas, rellenar los riachuelos y erradicar por completo los morichales milenarios de Monagas y Anzoátegui. En su lugar, mandó a diseñar un mega-campo de golf de 72 hoyos con grama artificial importada. Como las palmas de moriche no combinaban con su visión corporativa, fletó barcos llenos de palmeras datileras de superlujo directamente desde los desiertos artificiales de Dubái, cortesía de los fixers que buscaban desesperadamente volver a ganar puntos con la gerencia.

La Nueva Frontera: El Próximo Libertador de Guayana

 Pero el hoyo 18 del Orinoco le quedó pequeño al Johnny Bravo de Washington. Mirando el mapa sobre el capó de un carrito de golf dorado, Trump fijó sus ojos un poco más al este. Las Empresas Básicas de Guayana y, sobre todo, el gigantesco pozo petrolero del Esequibo —territorio históricamente venezolano— estaban demasiado cerca como para ignorarlos.Luciendo un liquiliqui de lino importado con botones de diamantes y un sombrero de cogollo diseñado por Gucci, Trump se autoproclamó ante las cámaras de televisión el "Próximo Libertador de Guayana". En un mitin conjunto en el Poliedro de Caracas, flanqueado por las cheerleaders del TSJ que agitaban pompones tricolores y con Diosdado Cabello cargándole el estuche de los palos de golf, Trump miró fijamente a la audiencia de las UBCH y los milicianos para lanzar su nueva e infalible consigna geopolítica:

Esta agresiva gentrificación apocalíptica transformó el territorio en el "Orinoco Trump Resort & Country Club". Mientras el ciudadano común seguía sobreviviendo en una miseria estilo Mad Max sin agua ni luz, la élite del eje Miraflores-Washington brindaba en el green con el whisky de Cocuy de Penca destilado en Falcón. Las huestes de las UBCH custodiaban los hoyos de golf armados con pompones y fusiles, asegurando que las pelotas doradas del magnate no se perdieran en la maleza sobreviviente.


La Nueva Frontera: El Próximo Libertador de Guayana

Pero el hoyo 18 del Orinoco le quedó pequeño al Johnny Bravo de Washington. Mirando el mapa sobre el capó de un carrito de golf dorado, Trump fijó sus ojos un poco más al este. Las Empresas Básicas de Guayana y, sobre todo, el gigantesco pozo petrolero del Esequibo —territorio históricamente venezolano— estaban demasiado cerca como para ignorarlos. Su obsesión expansionista lo llevó a reclamar el territorio de forma netamente corporativa, desatando una guerra de marketing intergaláctico contra las transnacionales rivales. Luciendo un liquiliqui de lino importado con botones de diamantes y un sombrero de cogollo diseñado por Gucci, Trump se autoproclamó ante las cámaras de televisión el "Próximo Libertador de Guayana". En un mitin conjunto en el Poliedro de Caracas, flanqueado por las cheerleaders del TSJ que agitaban pompones tricolores y con Diosdado Cabello cargándole el estuche de los palos de golf, Trump miró fijamente a la audiencia de las UBCH y los milicianos para lanzar su nueva e infalible consigna geopolítica:

"¡Venezuela, escúchenme bien! El sol del Esequibo ya no nace por el río Cuyuní... ¡El sol del Esequibo sale por New York!"

El Delirio de las Huestes Rojas

La genialidad geográfica del nuevo Libertador intergaláctico desató la locura en el set. Detrás de él, Robin Rubio asentía con la cabeza asegurando que la Quinta Avenida siempre había tenido derechos históricos sobre el Atlántico venezolano. En las gradas, la claque de focas parlamentarias —Stalin González, Antonio Ecarri y Henrique Capriles— aplaudían al unísono, argumentando en paneles de opinión que New York técnicamente está en el mismo hemisferio, por lo que la propuesta era una jugada maestra de alta diplomacia.

Mario Silva, conmovido hasta las lágrimas, abrió su programa de televisión para explicar científicamente cómo el sol del socialismo del siglo XXI ahora se alineaba perfectamente con Wall Street, mientras Juan Barreto repartía folletos impresos donde se veía la Estatua de la Libertad usando alpargatas y sosteniendo una torre de perforación petrolera. El gran negocio de la chatarra y el petróleo avanzaba a paso de vencedores, con las refinerías de Falcón destilando puro whisky de Cocuy de Penca y el país convertido en el reality show más rentable del planeta.


Capítulo 3: 

La Campaña Admirable de 2027 y el Gran ¡JUMANJI! Nacional



El circo dorado del Poliedro, las palmeras importadas de Dubái y la locura de la Quinta Avenida se estrellaron de frente contra la realidad. El año 2027 arrancó con un estruendo que no venía de los transformadores quemados, sino del asfalto. La llegada de María Corina al país se convirtió en una Campaña Admirable moderna que desbordó los Andes, inundó los Llanos, trancó el Centro y avanzó hacia Caracas como una ola humana indetenible.

A la vanguardia de la caravana de la libertad no venía un tanque de guerra, sino el arma más temida por los gánsteres del tablero: un camión blindado con paredes de vidrio templado y ultra transparente. En su interior, iluminadas por el sol de verdad (y no el de New York), reposaban impecables las actas del 28 de julio de 2024. El testimonio matemático y sagrado que le concedía la victoria aplastante a Edmundo González Urrutia.

La Posesión de Edmundo y el Decreto de los 60 Días Al llegar a la capital, el tablero de Jumanji empezó a reprogramarse solo. Frente a una marea civil pletórica de emoción, Edmundo González se posesionó formalmente en su cargo con la parsimonia y la paz de un diplomático que sabe que la historia está de su lado. Sin discursos de tres horas ni trapos rojos de torero, firmó su primer decreto presidencial sobre una mesa limpia:

"En un plazo estricto de 60 días se convocarán a elecciones presidenciales libres, y nuestra candidata oficial es María Corina Machado".


El Poliedro de cartón piedra se vino abajo. Los carritos de golf dorados de Trump se quedaron sin batería, a Robin Rubio se le cayó la máscara de superhéroe y las cheerleaders del TSJ salieron corriendo a esconder las carpetas marrones en las maletas del jet rumbo a Dubái

El Despertar de las Focas y los "Rojos Rojitos"

Lo más cómico de la jornada ocurrió en las avenidas caraqueñas. Confundidos entre la multitud que bailaba, cantaba y lloraba de alegría, miles de antiguos militantes del PSUV, jefes de calle y milicianos se quitaban las gorras con camuflaje de barras y estrellas para ponerse el tricolor nacional. Con megáfonos improvisados y entre risas colectivas, gritaban a viva voz:


"¡Nos tuvieron 25 años engañados con el cuento de la chatarra intergaláctica! Pero después del 2024 abrimos los ojos. ¡Pana, los perritos al nacer tardan siete días en ver la luz, nosotros tardamos un cuarto de siglo, pero por fin vemos clarito!".


El ambiente era una fiesta total de reconciliación criolla. Juan Bimba sacó las alpargatas nuevas que tenía guardadas para el bautizo de su nieto, y junto a Pablo Pueblo, repartía empanadas operadas y arepas calientes a todo el mundo. La consigna ya no era de supervivencia ni de apocalipsis estilo Mad Max: el país entero coreaba al unísono "¡Libertad, democracia y prosperidad!".


El Clamor de 30 Millones: ¡JUMANJI!


María Corina subió a la tarima principal, miró el viejo tablero de plástico que se desvanecía sobre la mesa de la cocina de la historia y le hizo una seña a Juan Bimba. Ya no hacían falta los dados cargados de Delcyna ni los contratos petroleros en servilletas de pollo frito. Con la fuerza de treinta millones de almas adentro y fuera del territorio, el país entero pegó un grito que retumbó desde el Esequibo hasta el Golfo de Venezuela:

—¡JUMANJI! 

Un viento fresco barrió la neblina del cinismo. El juego de la supervivencia se cerró para siempre. La luz volvió de golpe y de forma permanente a cada rincón del Sistema Eléctrico Nacional, el agua corrió limpia por los tubos (sin rastro de petróleo de golf), los hospitales se llenaron de medicinas y el salario recuperó su valor real. Las familias corrieron al aeropuerto de Maiquetía, pero esta vez no a despedir a nadie, sino a recibir con abrazos apretados a los millones que regresaban a casa. La pesadilla del circo político había terminado; Venezuela había vuelto a la vida normal.


Capítulo 4: 


El Retorno del Doctor: Miguel Rodríguez rompe el Tablero del Absurdo



El humo de los habanos caros de Mar-a-Lago y el olor a pollo frito de Wall Street se disiparon de golpe cuando una voz tronó desde las frecuencias radiales y los videos virales de Instagram. No era una consigna política, sino un bombardeo de macroeconomía pura. El Dr. Miguel Rodríguez Fandeo, el legendario arquitecto de "El Gran Viraje", había regresado a la arena pública con la mirada fija en el Poliedro de Caracas y un arsenal de títulos académicos listos para ser usados como armas de destrucción masiva contra el circo del golf. Con un tono que mezclaba la indignación del estadista con el desprecio absoluto hacia la burocracia, Rodríguez apuntó directamente hacia la supuesta auditoría milagrosa: la cacareada cifra de 240.000 millones de dólares en deuda externa."¡Es una estafa monumental a la nación!", exclamó Rodríguez golpeando la mesa, desarmando la narrativa conjunta del eje Miraflores-Washington. "Esa cifra está grotescamente inflada por los intereses cruzados de los gánsteres locales y los tiburones internacionales que quieren rematar el país. Nos quieren meter de contrabando los bonos basura de los fondos buitre y las facturas falsas de los corruptos. La deuda real de Venezuela es una fracción menor de esa mentira absurda... ¡Es más, si hacemos una auditoría seria y transparente, Venezuela no le debe nada a nadie!".


Los Títeres de Wall Street y el "Negocio" de Centerview Partners


El economista no se guardó nada al destapar el entramado financiero tras bambalinas. Denunció con nombre y apellido cómo los banqueros de Wall Street habían maniobrado a favor de Centerview Partners, la firma de asesoría financiera fuertemente ligada a los pasillos de influencia de la administración Trump."Pusieron a unos títeres de la banca neoyorquina a negociar el patrimonio de los venezolanos a puerta cerrada, sin licitación pública y sin el aval de organismos multilaterales legítimos. Es un traje a la medida para que los mismos operadores de siempre se queden con el petróleo de la Faja a precio de gallina flaca, usando una servilleta grasienta como contrato legal", fustigó Rodríguez.El ataque subió de tono cuando analizó la gestión del Bolívar y las recientes devaluaciones permitidas por la administración interina de Delcy Rodríguez. Para el veterano egresado de las mejores universidades del mundo, la dolarización improvisada y la entrega monetaria eran muestras de una ignorancia imperdonable:"¡El dólar es una moneda débil, una moneda floja que no puede sostener el aparato productivo de un país soberano!. Cada vez que Delcy Rodríguez y el copete dorado de Johnny Bravo Trump juegan al libre mercado de alambique, destruyen el poder adquisitivo del venezolano".


El Restrego de los Títulos: "Vayan a Estudiar, Aprendices"


Fiel a su estilo imponente, Rodríguez barrió el piso con los asesores del régimen y los opinadores de la oposición colaboracionista. Mirando fijamente a la cámara, les restregó en la cara sus credenciales obtenidas en las universidades de Yale y Harvard:

"A mí no me van a venir con cuentos de camino estos muchachos que se hacen llamar economistas porque hicieron un cursito de tres semanas en internet. Yo tengo un Magíster de Yale y un Doctorado en Economía de Harvard. ¡A mí me dieron clases ocho Premios Nobel de Economía! Fui asistente personal del mismísimo James Tobin. ¿Y pretenden estos aprendices enseñarme a mí cómo se maneja una crisis cambiaria?".

Con una seguridad matemática indomable, el Doctor lanzó su profecía de salvación, dejando claro que el juego de Jumanji y los carritos de golf tenían los días contados: "Entréguenme la conducción financiera del país y en exactamente seis meses estabilizo la política monetaria y coloco el Bolívar por encima del dólar".La pregunta quedó flotando en el aire de la Caracas distópica: ¿Podrá la sofisticación académica de Miguel Rodríguez, respaldada por la sombra de ocho premios Nobel, vencer la prepotencia televisiva y los contratos petroleros del indomable Johnny Bravo Trump? El tablero de la economía nacional estaba ardiendo.

jlrlinares@gmail.com 



sábado, 5 de septiembre de 2026

Jumanji: El Día que Venezuela Gritó Libertad

 Jumanji: El Día que Venezuela Gritó Libertad



El tablero de plástico tiembla sobre la mesa de la cocina. No hay luz. Afuera, el ruido de una planta eléctrica vecina compite con el chirrido de los grillos. Juan Bimba se limpia el sudor de la frente, acomoda su sombrero de cogollo y mira a Pablo Pueblo. Tienen los dados en la mano. Las reglas de este Jumanji caribeño son claras: para sobrevivir la noche, hay que jugar.

El avance de la penumbra y los malos arrasando 

Los dados ruedan. Los Permanentes —Delcy, Jorge y Diosdado— juegan con dados cargados. En la primera ronda, el tablero ruge. Se activan las casillas de la Etapa 1: Seguridad.

Aparecen los Colectivos cercándolo todo, el ELN y las FARC controlando los caminos, y el Tren de Diosdado cobrando peaje en cada esquina. La burocracia aplasta el parque industrial y el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) parpadea hasta morir. Juan Bimba cae en la casilla "Apagón de 72 horas"; pierde la comida de la nevera y debe retroceder tres puestos.Mientras tanto, los Intereses Externos de Johnny Bravo y Marco Rubio miran desde arriba, calculando el valor del petróleo y el oro de las Empresas Básicas de Guayana. Desde la sombra, Putin, los chinos y los ayatolas, asesorados por Zapatero, le dictan las jugadas a Delcy. El panorama es devastador: los malos arrasan, controlan las casillas de los recursos y congelan los turnos de los ciudadanos con la temida "Carpeta Marrón". Parece el fin del juego.

🎲 Turno 1: El avance de la penumbra y los malos arrasando

Los dados ruedan. Los Permanentes —Delcy, Jorge y Diosdado— juegan con dados cargados. En la primera ronda, el tablero ruge. Se activan las casillas de la Etapa 1: Seguridad.

Aparecen los Colectivos cercándolo todo, el ELN y las FARC controlando los caminos, y el Tren de Diosdado cobrando peaje en cada esquina. La burocracia aplasta el parque industrial y el Sistema Eléctrico Nacional parpadea hasta morir. Juan Bimba cae en la casilla "Apagón de 72 horas"; pierde la comida de la nevera y debe retroceder tres puestos.Mientras tanto, los Intereses Externos de Johnny Bravo y Marco Rubio miran desde arriba, calculando el valor del petróleo y el oro de las Empresas Básicas de Guayana. Desde la sombra, Putin, los chinos y los ayatolas, asesorados por Zapatero, le dictan las jugadas a Delcy. El panorama es devastador: los malos arrasan, controlan las casillas de los recursos y congelan los turnos de los ciudadanos con la temida "Carpeta Marrón". Parece el fin del juego.️

 Turno Final: La casilla electoral y el escepticismo de los de arriba


Tras superar el hambre, las colas de la gasolina y el colapso de los servicios con pura astucia criolla y "El Resuelve", Juan Bimba y Pablo Pueblo logran pisar la casilla definitiva: Elecciones Presidenciales.La tensión se siente en el aire del tablero. Desde Washington, la narrativa de Trump insinúa que el país no está listo para el cambio. Desde el palacio, Delcy repite el mismo libreto: "Ustedes no están preparados para gobernarse". Los asesores extranjeros mueven sus fichas para sembrar la duda y el miedo. Intentan trancar el juego una vez más en la mesa de negociación de Zapatero.Pero el tablero de Jumanji responde a la realidad profunda, no a los discursos.

.🏁 El 92% y el rugido final

Pablo Pueblo toma los dados. No hay desesperación en sus ojos, solo la paciencia del sabio que ha visto pasar tormentas. Lanza. Los dados marcan el número exacto.La pantalla mágica del tablero se ilumina con un destello azul: 92% de los votos.Un veredicto aplastante, pacífico y matemático que las trampas de Los Permanentes no pueden borrar. Las fichas de los Colectivos se disuelven en el mapa, los asesores extranjeros recogen sus maletines a toda prisa, y los intereses petroleros tienen que someterse a las leyes de una república de verdad. Juan Bimba y Pablo Pueblo se miran, respiran el aire libre de una madrugada sin cadenas y, con la fuerza de treinta millones de voces, gritan al unísono:

—¡JUMANJI!

El juego se cierra con un clic seco. La luz vuelve a la calle, el agua corre por los tubos, el salario recupera su valor y la aventura de la supervivencia termina para dar paso a la vida normal.

🏁 El Gran Éxodo: Los Fixers Rumbos a Dubái

Los dados terminan de rodar sobre el plástico desgastado y el marcador electrónico del tablero parpadea con el 92% de los votos. La realidad matemática del pueblo sabio activa el colapso definitivo del sistema del juego.Al verse descubiertos, los asesores sombra, los corruptos criollos y los fixers internacionales de la política caribeña no pierden tiempo. Zapatero archiva con manos temblorosas los últimos borradores de diálogo; los enviados de Putin y Pekín meten en fajos los contratos vencidos del Arco Minero; y los operadores de los Ayatolas cierran sus portafolios de criptomonedas.En un parpadeo, recogen sus carpetas marrones de sellos húmedos y corren hacia la pista de Maiquetía para abordar su jet privado de superlujo.Mientras el avión rompe las nubes de la costa venezolana rumbo a Dubái, los fixers descorchan champaña en el aire. Ya no piensan en Guayana ni en el Sistema Eléctrico Nacional; sus ojos están puestos en el Medio Oriente. Saben que el tablero global se sigue moviendo y ya planean su próxima jugada: esperar la inevitable caída de los Ayatolas para sentarse a negociar, desde el Golfo Pérsico, las tarifas y el peaje del control geopolítico en el Estrecho de Ormuz.

Abajo, en tierra firme, el ruido de las turbinas se pierde en el firmamento. Juan Bimba se quita el sombrero de cogollo, Pablo Pueblo sonríe frente al tablero vacío y, con el regreso de la luz y la libertad, el país entero suspira. 

☀️ El amanecer de la reconstrucción y la fiesta en la calle


Abajo, en tierra firme, el ruido de las turbinas se pierde en el firmamento. Al día siguiente, la algarabía es total. Las calles se llenan de abrazos trancados, cornetas y música criolla. Juan Bimba saca su corneta guardada por años y su familia ríe cocinando, esta vez por gusto y no por necesidad, bajo la luz radiante de un día normal. Las arepas vuelven a la mesa con el sabor dulce de la dignidad recuperada.Aprovechando la primera mañana de libertad, Pablo Pueblo se sienta en la plaza Bolívar con papel y lápiz para redactar el Manifiesto de la Reconstrucción:


Instituciones transparentes y auditorías abiertas en el Arco Minero y PDVSA.


 Reactivación inmediata del parque industrial y descentralización del SEN.


 Regreso a casa de los millones de venezolanos que el tablero expulsó en rondas pasadas.

Juan Bimba se quita el sombrero de cogollo frente al sol naciente, mira a Pablo Pueblo y guarda el viejo tablero en el fondo del clóset. Venezuela entera respira un aire limpio y sin cadenas. La pesadilla del juego ha terminado.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Las Ruinas de la Faja y el Juicio de la Ínsula Barataria



 “Las Ruinas de la Faja y el Juicio de la Ínsula Barataria”



NOTA EDITORIAL: EL GRAN CIERRE DE LA TRILOGÍA

Con esta entrega, el equipo de El Cohete Ideológico se complace en presentar el tercer y último capítulo de nuestra celebrada saga de realismo trágico y humor negro contra el revisionismo contemporáneo.Tras haber desnudado las primeras traiciones en “El Círculo de los Dictadores y la Revolución del Remate Corporativo” (Capítulo I), y haber analizado el descaro financiero en “El Marxismo de Alta Gama” (Capítulo II), llegamos hoy al desenlace definitivo. En “Las Ruinas de la Faja y el Juicio de la Ínsula Barataria”, la fría matemática del remate petrolero a 19 dólares choca de frente con la profecía tecnológica de Elon Musk y Bill Gates. Cuando el petróleo se pone piche por la azufrecina terminal, el dinero se esfuma y la claque es desterrada al tribunal más temido por la corrupción: la honestidad radical de Don Quijote y Sancho Panza, sazonada por el lobby diplomático internacional de José Luis Rodríguez Zapatero. Un cierre monumental para una tragedia circular. ¡Patria, Casino y Venceremos!

Avance del Capítulo Final (Híbrido Periodístico-Teatral)



[Voz Periodística]: Si la Laguna Estigia de Dante o los tribunales de Kafka les parecieron insuficientes para purgar el revisionismo corporativo, el destino final reservado para la claque tras el colapso del petróleo roza la genialidad literaria. Una vez que las tecnologías limpias de Elon Musk y Bill Gates dejen el crudo de la Faja convertido en un charco obsoleto de asfalto piche, el dinero se esfumará, y con él, las camionetas de lujo y los trajes de alta costura. Como castigo eterno, la cúpula y su caterva de distraidores son desterrados a los paisajes secos, polvorientos y austeros de la obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra.

Allí, bajo el sol implacable de La Mancha, no hay resorts de cinco estrellas ni barras VIP. En su lugar, son obligados a caminar a pie junto a Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, sufriendo la tortura insufrible de escuchar diálogos educativos, sabios y reconfortantes sobre el honor, la virtud y la justicia desinteresada. Para mentes cuya única sinapsis se activa con el olor del dólar, la caballeresca cordura del Quijote es un suplicio que los lleva al borde del colapso psicótico, desatando una desesperación cómica:

DON QUIJOTE: (Eguido sobre Rocinante, señalando al horizonte con su lanza) Mirad allí, amigo Sancho, y a vosotros, almas extraviadas que cambiasteis el honor de vuestra patria por efímeras monedas de plata. La verdadera riqueza no reside en los pozos de betún negro ni en las minas de la codicia, sino en la libertad y en el amparo de los desvalidos. ¡La justicia no se remata por diecinueve ni por sesenta y cinco maravedíes!

SANCHO PANZA: (A lomos de su rucio, masticando un pedazo de queso rancio) Así es, mi señor. Que bien dice el refrán: "Al que mal vive, el miedo le sigue". De nada sirven los reinos ni los condados si al final del día la conciencia está más sucia que el fango de una porqueriza.

JUAN BARRETO: (Caminando descalzo sobre las piedras, sudando a mares, con la guayabera rota) ¡Por favor, detengan esta tortura! ¡Siento que me estalla el cerebro! Llevamos tres días caminando y este viejo loco solo habla de caballería y virtud. ¡Necesito un whisky escocés de dieciocho años con urgencia! ¡Un break de hidratación, por el amor de Dios! ¡Cambio todo el manual de Lenin por un vaso de agua mineral importada!

JOSE BRITO: (Arrastrándose por la arena, alucinando) ¡Veo luces! ¡Allá a lo lejos! Es un casino... es el Bellagio de Las Vegas... ¡no, es una mesa de Bacará con bailarinas andaluzas! (Se restriega los ojos y ve un molino de viento) ¡Maldición! ¡Es otra vez un molino! ¿Dónde están los dólares? ¿Dónde están los jeques árabes? ¡Prefiero mil veces el fango de azufre de la OPEP que seguir escuchando a este viejo hablar de moral y buenas costumbres!

DELCY RODRÍGUEZ: (Tratando de mantener la compostura con los tacones rotos en la tierra) Caballero de la Triste Figura, le propongo una tregua estratégica... Si nos deja en paz, le firmamos un acuerdo exclusivo donde le cedemos el control total de los molinos de viento a precio de costo. ¡Es un trato ganar-ganar!

DON QUIJOTE: (Dando un latigazo al aire) ¡Callad, malrines y bellacos! No hay trato posible con quienes no conocen el valor de la palabra ni de la tierra. Vuestro castigo es caminar hasta que vuestros pies entiendan que la dignidad no se compra en los casinos ni se diluye en el petróleo.

ACTO VI: EL JUICIO DE LA ÍNSULA BARATARIA (EL CIERRE DE LA TRILOGÍA)

[Voz Periodística]: La caída del telón petrolero deja a la claque desprovista de sus fetiches capitalistas: ya no hay cuentas en dólares, ni camionetas de alta gama, ni banquetes financiados con el Arco Minero. Desterrados al paisaje seco de La Mancha, su castigo poético alcanza el clímax en los dominios de la ínsula Barataria. Allí, donde la literatura universal dictó que el poder debe ejercerse con el corazón limpio, la cúpula chavista y su caterva de distraidores son obligados a presenciar las lecciones de buen gobierno que Miguel de Cervantes diseñó para la humanidad. Es el choque definitivo entre la ética vivida con autenticidad y el pragmatismo descarado del remate corporativo:

DON QUIJOTE: (Mirando fijamente a la cúpula con severidad caballeresca) Escuchad bien, almas extraviadas en los laberintos de la codicia. Si alguna vez pretendisteis gobernar con justicia, grabad esto en vuestras conciencias: “No te desprecies a ti mismo, ni te tengas en menos que los nacidos de reyes, porque la sangre se hereda y la virtud se adquiere”. La dignidad no proviene de los títulos revolucionarios ni de las boinas rojas, sino de la coherencia con el propio origen. ¡Vosotros os olvidasteis de vuestro linaje de labradores para vestir la seda del opresor!

DELCY RODRÍGUEZ: (Sosteniendo sus tacones rotos, alucinando por el calor) ¡Por favor, Don Quijote! Déjenos un break de hidratación... Le propongo un trato: si nos da un vaso de whisky de 18 años, le firmamos un decreto exclusivo donde le cedemos el control de la ínsula y de todos sus molinos a precio de gallina flaca. ¡Un trato ganar-ganar!

SANCHO PANZA: (Gobernando desde su silla de labrador, mirando con lástima a la cúpula) ¡Vade retro, señora andante de los contratos raros! Que bien dice mi refrán: "Al que mal vive, el miedo le sigue". De nada sirven los condados si al final del día la conciencia está más sucia que el fango de una porqueriza. Aquí la ley no se inclina ante el oro, sino ante la piedad y la clemencia.

• DIOSDADO CABELLO: (Tratando de levantar un mazo inflable de juguete que se derrite bajo el sol manchego) ¡Esto es una conspiración del lobo feroz imperial! Sancho, tú eres del pueblo, tú eres un radical como nosotros. No te dejes engañar por este viejo loco de la burguesía. ¡Danos unas fichas de casino para jugar al blackjack!

SANCHO PANZA: (Con una inocencia radical y agudísima) Yo seré rudo y sembrador, pero no tonto. Traigan acá a los demandantes, que hoy haremos el juicio del bastón, para que estos letrados de la astucia vean cómo se descubre la verdad oculta.[Voz Periodística]: El clímax del juicio se desata cuando un burócrata de la claque —representando la estirpe de Luis Ratti, José Brito y Juan Barreto— sube al estrado sosteniendo un bastón de mando revolucionario. El sujeto jura ante Dios y por la cruz que ya ha devuelto toda la soberanía y el dinero del Arco Minero al proletariado, asegurando que sus bolsillos están limpios y que todo fue por el “altar de la patria”. Pero Sancho, usando la lógica pura de la vida y no las leyes tramposas de la burocracia kafkiana, interviene con una agudeza que desarma la hipocresía:

JUAN BARRETO: (Sudando a mares, jurando con los ojos desorbitados) ¡Lo juro por los manuales de Lenin! Yo no me quedé con un solo dólar del remate a 19 el barril. Todo se lo entregué al pueblo en discursos y asambleas. ¡Este bastón de mando es el testigo de mi honestidad!

SANCHO PANZA: (Tomando el bastón con desprecio, mirándolo a la luz del sol) Dejadme ver este báculo de la retórica… (Sancho, con un movimiento rápido y certero, rompe el bastón contra su rodilla. Al partirse la madera, una lluvia de billetes de 100 dólares, diamantes del Arco Minero y contratos de concesiones petroleras a empresas extranjeras cae sobre el suelo polvoriento). ¡Ah, bellacos! ¡Aquí estaba la verdad oculta! Jurabais que habíais devuelto la riqueza, pero la teníais escondida dentro del mismo báculo con el que pretendías guiar al pueblo.

JOSE BRITO: (Lanzándose de rodillas al suelo para recoger los billetes entre el polvo) ¡Mis dólares! ¡Las Vegas! ¡Las bailarinas andaluzas! ¡No los rompas, Sancho, que esos son de alta gama!

DON QUIJOTE: (Levantando su espada sobre la claque humillada) ¡Contemplad vuestra propia miseria! La justicia no es un acto mecánico de aplicar consignas vacías, sino de penetrar en la verdad que pretendéis ocultar con vuestra lisonja y burocracia. Vuestro castigo eterno no será el fuego, sino caminar por siempre al lado de la gente llana, sabiendo que vuestra inocencia fue vendida y que no hay gobierno más sabio que el que se ejerce con el corazón limpio.

WILL RANGEL: (Llorando abrazado a las ruedas del carro de Sancho) ¡Se acabó el remate! ¡La azufrecina nos alcanzó! Ya no hay palmas para aplaudir… el petróleo se puso piche y la honestidad de un labrador nos quebró el negocio.

[Voz Periodística]: Y así, bajo el cielo infinito de La Mancha, la comedia del absurdo del siglo XXI encuentra su fin. No los destruyó el lobo feroz del imperio, sino la sencillez implacable de un hombre común que creía en la palabra dada. El idealismo del Quijote y el realismo honrado de Sancho se funden en el horizonte, dejando a la claque atrapada en su peor pesadilla: la obligación de ser honestos en un mundo donde el dinero ya no puede comprar el reino.

(Telón definitivo de tela basta y limpia)


ACTO VI (AMPLIADO): EL REFRANERO DE LA COMPROMIENDA INTERNACIONAL

[Voz Periodística]: El desierto de La Mancha no solo consume las suelas de la claque; también atrae a los eternos componedores del viejo continente. Al ver que el báculo de mando revolucionario ha sido quebrado por la lógica de un campesino y que la verdad oculta de los billetes verdes ha quedado expuesta, emerge de entre los olivares la silueta estilizada de José Luis Rodríguez Zapatero. Actuando como el intermediario de cabecera de Delcy Rodríguez, el político español se abre paso entre la arena. Su misión no es defender el marxismo-leninismo, sino salvar el confort de la cúpula utilizando el arma secreta de Sancho: el refranero popular, adaptado a la diplomacia del beneficio mutuo:

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO: (Ajustando su corbata azul, con las cejas arqueadas en un gesto de infinita concordia) ¡Calma, señores, sosiego! Vengo en son de facilitación y diálogo constructivo. Señor Don Quijote, mi gobernador Sancho, no seamos tan severos con la jefa Delcy. Bien sabemos en la península que “en otras casas cuecen habas, y en la mía, a calderadas”. Si en el norte los imperios hacen sus negocios a puerta cerrada, ¿por qué castigar a esta dama por rematar la Faja en un amigable Black Friday? Al fin y al cabo, “los duelos con pan son menos”, y con el barril a diecinueve dólares, las penas de la patria se pasan mejor en un yate.

DON QUIJOTE: (Apoyado en su lanza, barajando al intermediario con desprecio) ¡Válame Dios, qué retórico y sutil bellaco tenemos al frente! Venís a usar la sabiduría de los sabios para cubrir las mañas de los mercaderes. No hay calderada de habas que justifique el engaño al desvalido, ni pan mal habido que alivie el duelo de la tierra arrasada.

Delcy Rodríguez: (Detrás de Zapatero, soplándole al oído) Dile que le damos una concesión minera en el Arco del Orinoco a sus constructores amigos, José Luis... ¡Rápido, que Musk viene apagando los taladros!

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO: (Haciendo señas de paz con las manos) Escucha el sabio consejo de este humilde mediador, Sancho. Tú que buscas gobernar con pragmatismo... “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Si te arrimas al árbol de esta Alianza Estratégica, recibirás la sombra de las comisiones en euros. No busques verdades ocultas en los bastones, que “de noche todos los gatos son pardos” y en la geopolítica moderna los contratos raros no tienen color. Más vale firmar la paz y ceder las minas, pues “más vale pájaro en mano que buitre volando”.

• SANCHO PANZA: (Dando un golpe en su mesa de madera, haciendo saltar los diamantes del Arco Minero) ¡A rabadán con vuestras sombras y vuestros pájaros, señor mediador de las cejas picudas! Me queréis vender un buitre desplumado por jilguero. Sé perfectamente que “donme las dan, las toman”, y estos caballeros del remate ya han dado bastantes palos al pueblo como para venir ahora a tomar la ínsula con vuestros refranes de contrabando.

DIOSDADO CABELLO: (Tratando de esconder unos fajos de billetes en los bolsillos rotos de su pantalón) ¡Zapatero, dile al radical de Sancho que “a Dios rogando y con el mazo dando”! Que nosotros dábamos con el mazo en la tarima mientras rezábamos por la soberanía. ¡Eso es socialismo puro!

• SANCHO PANZA: (Mirando a Diosdado con severidad) Vos dábais con el mazo para quebrar los dedos del obrero mientras le rogábais al imperio que os comprara el crudo antes de que se pusiera piche. Pero no os preocupéis, que “más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena”, y en esta mi ínsula sé yo descubrir al tramposo por más que venga escoltado por la diplomacia de Madrid. Vuestro bastón está roto, vuestras Vegas clausuradas y vuestro petróleo obsoleto.

• JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO: (Suspirando, mirando al cielo de La Mancha mientras saca una libreta de notas internacionales) En fin... “El hombre pone y Dios dispone”. Yo intenté traer las mesas de Bacará y las bailarinas andaluzas para un entendimiento pacífico, pero veo que aquí la terquedad del idealismo no cede ante el lobby. Nos ha alcanzado la azufrecina de Musk.

• DON QUIJOTE: (Levantando su espada, señalando el camino del destierro) ¡Idos en buena hora, mercaderes de la palabra y corderos del confort! Caminad por estas llanuras hasta que entendáis, por la fuerza de la andante caballería, que “para todo hay remedio, si no es para la muerte”, y el remedio de vuestra claque es la vergüenza eterna de ser descubiertos por un corazón limpio.

[Voz Periodística]: Con el mediador recogiendo sus carpetas diplomáticas y la claque arrastrándose por el polvo manchego en busca de un oasis corporativo que ya no existe, la trilogía del remate llega a su estación final. La sabiduría popular de Sancho, armada con refranes auténticos, terminó por desarmar el refranero tramposo del lobby transatlántico. En las ruinas de la Faja, donde el agua y las arenas del desierto de Musk ya apagan los últimos motores del siglo XXI, solo queda el eco de una lección monumental: la soberanía no era un discurso de tarima, sino una virtud que se adquiere y que nunca se debió rematar.

(Telón definitivo de tela basta y limpia)

EPÍLOGO GENERAL: EL BALANCE DE LAS RUINAS

[Voz Periodística]: Cuando se apagan las luces de la tarima digital y el eco de los aplausos tarifados se disuelve en el viento de La Mancha, la trilogía del remate corporativo nos deja un balance demoledor. El recorrido que comenzó en el fango teológico del Estigia junto a los dictadores históricos, pasó por el pragmatismo de Las Vegas y los salones de la OPEP, para terminar quebrado ante la sensatez de un campesino y la lanza de un caballero andante.La gran moraleja de este ejercicio de realismo trágico no la dictaron los manuales de la Guerra Fría ni las corporaciones del norte, sino la propia historia. Al final, la estrategia de vaciar la Faja a las carreras antes de que la “azufrecina” de Elon Musk la dejara obsoleta demostró que el Socialismo del Siglo XXI nunca fue una doctrina de redención popular, sino una liquidación de garaje. Delcy, Jorge y Diosdado se quedaron sin su reinado de cincuenta años; los distraidores se quedaron sin fichas para el blackjack; y Zapatero tuvo que guardar sus refranes diplomáticos en una maleta vacía. En las ruinas de la Faja, la única bandera que quedó flotando no fue la roja ni la de las barras americanas, sino la verdad al desnudo: que ningún imperio es tan feroz como la codicia de quienes vendieron su origen por el confort, olvidando que la soberanía, al igual que la virtud, no se hereda ni se remata… se adquiere con el corazón limpio.

jlrlinares@gmail.com 





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