miércoles, 17 de junio de 2026

Cien años de Soledad Eléctrica: De los huevos prehistóricos de Melquíades al agujero negro de Tocoma

Cien años de Soledad Eléctrica: El Laberinto de las Turbinas que no Cabían en el Concreto y el Retorno de los Gringos

Por nuestro corresponsal en el apagón perpetuo.

I. El Génesis de la Luz: Cuando el agua era diáfana y las cabillas completas

En los tiempos en que Macondo era una aldea de veinte casas de barro y cañabrava, construida a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos, José Arcadio Buendía no pensaba en el socialismo, sino en el bienestar inmobiliario. Con una precisión geométrica que ya quisieran los urbanistas del Ministerio de la Vivienda, planeó la ubicación de las casas para que todas tuvieran la misma distancia y facilidad para abastecerse del suministro vital.

Fue por entonces cuando regresó Melquíades. En sus viajes transatlánticos, el alquimista gitano no solo había escapado de la peste en Persia, sino que se había tomado unos whiskies en Northumberland, Inglaterra, con el mismísimo ingeniero Lord Armstrong, el excéntrico que construyó el primer sistema hidroeléctrico doméstico del mundo. Melquíades traía en su cofre de pergaminos los planos de Appleton, Wisconsin (1882), donde una turbina conectada a un dínamo había iluminado los primeros edificios comerciales del planeta.

"La ciencia ha eliminado las distancias", pregonaba Melquíades. "Pronto, el agua no solo calmará la sed, sino que parirá el fuego frío que espanta a los fantasmas".

Bajo la supervisión de José Arcadio y el gitano, Macondo vio nacer su primera "planta de luz". Adaptando la tecnología de los molinos de agua tradicionales, talaron árboles de ceiba con el respeto místico de los fundadores, canalizando el río en tuberías de madera de la región para dirigirla con fuerza hacia una rueda o turbina. Para generar la electricidad, el movimiento mecánico de rotación se conectaba mediante correas a un dínamo que transformaba la fuerza del agua mediante inducción electromagnética. Las piezas de metal fueron donadas por la United Fruit Company, que tardaron años en fabricarla. La inauguración fue un despliegue musical: una verbena patronal que duró cinco días y cinco noches de bailes, donde la gente celebraba alrededor de la bombilla incandescente.

II. La Plaga del Siglo XXI: El Realismo Trágico 

 Pero la felicidad en Macondo dura lo que un  hielo al sol. En las postrimerías del siglo XX, la aldea fue invadida por una plaga más voraz que la del insomnio y más destructiva que los vientos que borraron la estirpe de los Buendía: una nube de millones de langostas, mosquitos (Anopheles y Aedes) y ratas hambrientas que la historia oficial bautizó como el Socialismo del Siglo XXI.

En apenas 27 años, esta plaga bíblica con carné de partido acabó con las bananeras, las refinerías, las siderúrgicas y todas las estructuras del Estado. Lo único que los insectos gubernamentales protegieron para ellos fue el subsuelo: el oro, la pirita, los diamantes de imitación, el cristal de cuarzo para engañar a los incautos, el coltán, el rodio, el torio y las tierras raras. Todo eso fue extraído de las entrañas de la tierra y sacado de contrabando hacia los Yunai, las capitales europeas y los países árabes donde reinan emires, jeques y jaques.

Ahora, bien entrados en el siglo XXI, queda la gran tarea de reconstruir lo que ellos destruyeron. Sin embargo, tras la salida de escena de Maduro y su consorte —cortesía de un empujón de los Yunai— ha nacido un nuevo régimen que padece de amnesia disociativa, ética y política. Los nuevos jerarcas han borrado su propio disco duro y juran no tener nada que ver con el pasado. Practican una deslealtad estratégica tan refinada que pretenden imponer el desmantelamiento de la memoria histórica, convencidos de que el pueblo va a olvidar sus marramucias y crímenes.

III. El Altar del Bochinche: La Central Hidroeléctrica Tocoma

En esta era de la Inteligencia Artificial, donde los algoritmos procesan datos matemáticos y patrones numéricos, los burócratas "rojos rojitos" —que viven y confunden todo a favor de sus intereses— sufren de una severa antropomorfización tecnológica. Se creen sabios porque le atribuyen intenciones, sentimientos o conciencia humana a códigos binarios que no entienden, mientras en la vida real padecemos racionamientos eléctricos de 6 o más horas diarias.

El monumento perfecto a este realismo trágico y al bochinche institucionalizado es la Central Hidroeléctrica Tocoma (oficialmente llamada Central Hidroeléctrica Manuel Piar). Concebida al calor del eje geopolítico impulsado por Hugo Chávez, Luiz Inácio Lula da Silva y Néstor Kirchner, sirvió como un esquema de diplomacia de Estado para favorecer de forma directa a las empresas insignia de sus respectivos países, saltándose las licitaciones regulares. En 2006, Odebrecht ganó el contrato de la obra civil y la empresa argentina IMPSA se encargó del diseño y provisión de las turbinas.

Diseñada para generar 2.160 megavatios a través de 10 unidades generadoras tipo Kaplan, la planta debía estar lista en 2012. Luego fijaron metas entre 2014 y 2018. Hoy, más de una década después, en Venezuela lo que hay es oscuridad: no hay electricidad, ni turbinas, ni generación en Tocoma. El presupuesto original de aproximadamente $3.000 millones de dólares se disparó exponencialmente a más de $9.000 millones, convirtiéndose en un hito de desidia y desfalco transnacional superior a los $3.000 millones de dólares.

Cabe destacar que para el año 2014 las medidas estadounidenses se limitaban exclusivamente a sanciones individuales (congelación de bienes y visados) contra funcionarios específicos. No existía ningún impedimento legal o financiero internacional que justificara el retraso o la parálisis del proyecto hidroeléctrico. El colapso fue por pura corrupción.

IV. El Enigma Geométrico de Tocoma: Las Turbinas que no Cabían en el Concreto

El verdadero drama, el que roza el absurdo metafísico, es estructural. Las investigaciones y denuncias públicas apuntan a vicios severos en la construcción civil ejecutada por Odebrecht: problemas de fraguado, fallas en la dosificación y calidad del cemento, así como el uso de cabillas con diámetros inferiores a los estipulados en los planos y normativas técnicas.

Cuando la empresa IMPSA llegó al sitio para avanzar con el montaje de las 10 unidades generadoras, se topó con una pared de concreto y realidad: las tolerancias geométricas y dimensiones en los espacios destinados a alojar las turbinas tipo Kaplan presentaban desviaciones críticas respecto a los diseños originales. En pocas palabras: ¡Las monumentales turbinas no cabían en los huecos de la casa de máquinas!

Durante años, las empresas se señalaron mutuamente por los retrasos. IMPSA alegaba que no podía montar los equipos porque las áreas civiles no se entregaban a tiempo o no cumplían las especificaciones; Odebrecht decía lo propio. Al final, en el marco de las investigaciones judiciales argentinas (el caso de los «Cuadernos de las coimas»), antiguos directivos de IMPSA admitieron el esquema de pagos de sobornos y coimas para asegurar su participación en estos megaproyectos. El engranaje estaba lubricado con corrupción, pero faltó usar la cinta métrica.

V. El Baile de las Máscaras: De Odebrecht a Novonor y el Retorno de los Gringos

Ante el desastre, los malandros corporativos aplicaron la magia del registro mercantil: estafas, desfalcas y te cambias el nombre. Así, Odebrecht pasó a llamarse Novonor. Qué fácil. Sin embargo, en esta reconstrucción del siglo XXI, Novonor ha quedado fuera del juego. Es un hecho que para acometer la instalación de las turbinas y la reparación de las obras civiles remanentes, no se volverá a contratar a la firma brasileña por razones obvias de auditoría forense.

La gran sorpresa para la mayoría de los venezolanos es que IMPSA volverá a trabajar en la Hidroeléctrica Tocoma. ¿Cómo es esto posible? Resulta que la empresa aún se llama IMPSA, pero la histórica compañía metalúrgica fundada por la familia Pescarmona fue privatizada y adquirida por el consorcio estadounidense Industrial Acquisitions Fund (IAF) (cuyo socio principal es ARC Energy). Ha sido reestructurada y reactivada con capitales norteamericanos para proyectos internacionales.

Al ser ahora una corporación de los Yunai, el regreso de IMPSA vendrá bajo una supervisión draconiana y un comportamiento técnico radicalmente opuesto al del pasado. Los nuevos dueños estadounidenses no van a arriesgar sus dólares montando equipos milmillonarios sobre un concreto agrietado y cabillas de utilería.

Por pura lógica de ingeniería, el consorcio norteamericano exigirá e impondrá la contratación de una empresa independiente de inspección de obra civil de primer nivel. Será esta firma de inspección —o la recomendación inapelable de la propia IMPSA gringa— la que dictamine cómo picar y corregir el desastre geométrico dejado por Odebrecht, y determinará qué contratista calificada ejecutará las obras civiles restantes.

Cien años después, las turbinas siguen esperando, el concreto cuestionado se agrieta bajo el sol tropical y el país sigue a oscuras. La estirpe condenada a la oscurana por el Socialismo del Siglo XXI parece tener una última oportunidad, siempre y cuando los nuevos inspectores verifiquen que, esta vez, los huecos tengan el tamaño correcto.


Nota de la Hidroeléctrica Tocoma

Planificación Original: 

Capacidad Instalada: 2.160 MW (10 unidades de 216 MW)

Generación Media Anual: 12.100 Gwh.

Fecha de Culminación: Año 2012 (Luego 2014, luego el infinito)

Presupuesto Inicial: $3.000  millones

Desfalco Estimado: El misterio de la selva

Realidad Macondina 

Capacidad Instalada: 0 MW} (Generación de nostalgia)

Generación Media Anual: 0  GWh (Racionamiento de 6 a 8 horas)

Fecha de Culminación: Inconclusa (Estructura de concreto vacía)

Presupuesto Inicial: Extrañamente inflado a más de $9.000  millones

Desfalco Estimado: Más de $3.000  millones (según la AN, 2017)


lunes, 15 de junio de 2026

Veintisiete años de saqueo: De los pergaminos de Melquíades a las camionetas de última gama

  Veintisiete años de saqueo: De los pergaminos de Melquíades a las camionetas de última gama

Por el Corresponsal en Macondia



Todo comenzó cuando Melquíades, en un arrebato de lucidez científica que dejó ciegos a los sabios locales, recorrió las tierras de Macondia cargando una diopra, un chorobates, una plomada y una batea de madera. No buscaba imanes ni catalejos. El viejo gitano determinó, en rigurosas libras de peso, que el subsuelo estaba preñado de una Santísima Trinidad: oro, pirita (el oro de los tontos) y betún. Los gitanos del caserío, usando el noble arte del artesón, pronto inundaron los pueblos vecinos con el metal. La demanda era alta; el sentido común, escaso.

Pero la magia dura poco cuando el olor al dinero cruza el océano. Los muchachos de la Yunai, los ilustres musius de la United Fruit Company, olieron el cobre y el oro desde sus despachos climatizados. Ni cortos ni perezosos, telefonearon a sus gobiernos, quienes enviaron de inmediato a los emisarios de la Oil Golden Company.

Los emisarios se encerraron con don Apolinar Mosquete. El trato fue el de siempre: ellos traerán "prosperidad, luces y felicidad eterna" al pueblo mediante la instalación de una mega empresa. Eso sí, para que el progreso no se despeinara, exigieron un pequeño detalle: imponer el orden por la fuerza civil y militar. La orden bajó directo del Corregidor Mayor de la provincia: "Limpien la zona".

El Milagro de la Saprolita Oxidada (y el Despertar de las 11:00 AM)

Y así, por mandato divino y de los Yunai Estates, el gobierno interino de Macondia recibió la sagrada misión de hacer una "limpieza profunda" de pranes, carros y sindicatos estacionados en el sector minero. La orden venía firmada por el mismísimo Donald Trump, usando técnicas de guerra del siglo XXI: drones, satélites y algoritmos sofisticados.

El operativo civil-militar fue un éxito de sintonía, ejecutado con la precisión de quien se queda dormido un 3 de enero mientras los gringos se llevaban en peso al "ornitomántico" Nicolás Maduro.

Sin embargo, el realismo mágico local es más rápido que la tecnología de punta. El Pranato y sus "luceros" ya habían sido bendecidos con un pitazo celestial emitido directamente desde el Salón de los Espejos del Palacio de Miraflores. Para cuando los drones llegaron, los delincuentes ya habían puesto los pies en polvorosa. Lo único que quedó en el paisaje fue una densa polvareda rojiza, levantada por las camionetas de última gama (compradas, por supuesto, con el sudor de la frente minera) huyendo a máxima velocidad sobre las saprolitas oxidadas de las concesiones Brisas del Cuyuní y Las Cristinas.

La Corporación del Diezmo: El Socialismo del Arrimo

Detengámonos un momento a admirar la ingeniería financiera de la "estructura militar-plan-gobierno", una obra de arte del revanchismo económico criada con amor desde el año 2006. Su objetivo principal: liberar al minero artesanal de la pesada carga de la riqueza.

El "Negocio del 10%" es un poema a la redistribución de la riqueza invertida. El minero artesanal —ese infeliz que pasa doce horas con el barro hasta el cuello, respirando vapor de mercurio y desenterrando saprolita con las uñas— entra en una "Alianza Estratégica" no solicitada. El funcionamiento es de una sencillez matemática que daría envidia a Wall Street:

El Arrimo Obligatorio: Todo el material aurífero extraído debe ser "arrimado" a las plantas procesadoras controladas por la corporación del régimen y custodiadas por el Pranato.

La Repartición Justa: Del 100% del oro puro que sale de las centrifugadoras, el minero artesanal recibe la generosa y opulenta cantidad del 10%.

El Impuesto de Vida (El otro 90%): ¿A dónde va el resto? Un porcentaje va para el Pran de la zona (en concepto de "seguridad ciudadana e infraestructura criminal"), otro porcentaje va para los jefes militares (por el "tutelaje soberano"), y el grueso sobrante vuela directo a los laboratorios de fundición que alimentan los maletines institucionales.

Si el minero protesta porque la batea no miente, el carro de turno le recuerda, con la sutileza de un fusil de asalto, que en Macondia tener salud es un privilegio y el 10% de algo siempre será mejor que el 100% de una fosa común. Es la economía comunal en su máxima expresión: tú pones el lomo, la malaria y el mercurio; nosotros nos quedamos con el lingote para la causa.

La Modesta Factura: ¡Mucho más que los Conquistadores!

Para los inversionistas, brokers y corredores de bolsa que pululan bajo el tutelaje y la entrega nacional en que se encuentra Venezuela, el distrito minero de El Callao es un caramelo irresistible. Cualquier aventurero con uniforme o maletín sabe que ahí se esconde el verdadero Dorado.

Hagamos matemática macondiana con las estimaciones de las reservas de Brisas, Las Cristinas y la famosa mina Chocó 10:

La Matemática Macondiana del Saqueo

Saquemos las cuentas en limpio, lejos de las pizarras de los burócratas, para entender el tamaño del caramelo que se están devorando. Hagamos matemática macondiana pura analizando los yacimientos, sus años de estimación y su jugoso equivalente en dólares a los precios de hoy:

Primero, miremos la famosa Mina Chocó 10; para el año 2008, los expertos estimaban allí un total de recursos de 7.3 millones de onzas de oro, lo que hoy se traduce en la bicoca de 29.200 millones de dólares.

Luego, si nos mudamos al año 2017, los recursos estimados en El Callao (sumando Minerven más Chocó) daban un total de 5.708 millones de onzas de oro, el equivalente exacto a 22.800 millones de dólares. En ese mismo bendito año 2017, el eje Chocó - Guasipati arrojaba una estimación de 12.88 millones de onzas de oro, lo que representa hoy una fortuna de 51.520 millones de dólares.

Para rematar el banquete, la concesión Brisas del Cuyuní evaluó sus recursos entre los años 1993 y 2004 en dos platos: 12 millones de onzas de oro —valoradas hoy en 48.000 millones de dólares— y 1.600 millones de libras de cobre, que añaden otros 9.952 millones de dólares al pozo.

Si sumamos todo esto por la medida pequeña, el botín total en minerales críticos y estratégicos nos da la astronómica cifra de 137.952 millones de dólares.

Para que nos hagamos una idea del realismo mágico financiero: por una cantidad de dólares así, los muchachos de los Yunai Estates no mandarían una simple incursión militar; mandarían policías, mercenarios, drones de última generación y hasta a los Avengers si hiciera falta. Esta es la radiografía exacta del botín por el cual los capos de cuello blanco, los generales de oficina y los pranes del Arco Minero firmaron sus "alianzas estratégicas". Una fortuna tan monumental que se extrae con la tecnología del siglo XXI, se cobra en cuentas de maletín, pero se le impone al minero artesanal con la brutalidad feudal del siglo XIX.

Nota Histórica de Comparación: Los conquistadores ibéricos —los célebres Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Diego de Almagro y compañía— se llevaron unas 180 toneladas de oro de América Latina en casi dos siglos de coloniaje.

Mediante las eficientes "centrifugadoras" del régimen de Chávez, Maduro y Delcy, se han desvalijado más de 600 toneladas de oro del Banco Central de Venezuela (BCV). Hoy, en el año 2026, los medios dicen que apenas quedan unas tristes 79 toneladas en las bóvedas.

Superaron a sus ancestros. De ahí las malas mañas del mediador español Rodríguez Zapatero, quien ha demostrado que las técnicas coloniales se pueden refinar enormemente si uno se sienta a ver las películas de Piratas del Caribe con suficiente atención.

Alianzas Estratégicas y Empresas de Maletín

En este Macondo del siglo XXI, el tiempo es circular y la desvergüenza es infinita. El drama no es que caigan los pranes, los carros o los sindicatos. Al final del día, el Sistema se recicla. La verdadera pregunta que flota sobre la polvareda roja es: ¿Dónde están los Capos?

¿Dónde están los próceres de la CVG, de la CVM, de Minerven y de MIBITURVEN (con el benemérito Alex Saab a la cabeza)? Aquellos mismos directivos que entre 1983 y 1988 veían cómo los mineros independientes producían 6 toneladas de oro para sí mismos, decidieron que el "Estado" (es decir, ellos) debía controlarlo todo.

Aquellos que usaban al Pranato como brazo armado para desalojar, robar y someter a los mineros artesanales, hoy no visten uniformes ni esconden armas:

Se han transformado en refinados inversionistas.

Operan a través de pulcrísimas empresas de maletín.

Firmaron "Alianzas Estratégicas" con el crimen organizado, debidamente asentadas en los Registros Mercantiles.

Los jefes de los cuerpos de seguridad, de la noche a la mañana, mutaron en magnates de la minería.

Mientras tanto, el interinato de turno limpia sus culpas aplaudiendo los tuits de Donald Trump y celebrando operativos con drones que solo llegan a tiempo para capturar la niebla. En el Arco Minero de Macondia, la sofisticación tecnológica y la corrupción prehistórica se dan la mano. Melquíades ya lo había previsto en sus pergaminos, pero olvidó advertirnos que el oro de los tontos, al final, siempre se lo quedan los mismos vivos.

domingo, 14 de junio de 2026

“Bochinche con turbinas y lingotes”

 “Bochinche con turbinas y lingotes”

Por el Cronista de Macondia 



«¡Bochinche, bochinche! ¡Esta gente no sabe hacer sino bochinche!», gritó Francisco de Miranda en 1812, frustrado por el caos de una república que no terminaba de nacer. Dos siglos después, el problema no es que el bochinche no haya desaparecido, sino que se volvió política de Estado, modelo de negocios… y, en algunos casos, hasta ingeniería “estratégica”.

Porque si algo sobra en Venezuela no es oro —que también— sino desorden con cifras millonarias.

En el Arco Minero del Orinoco, donde la geología habla en onzas y el poder habla en silencio, las cifras resultan tan brillantes como incómodas. Solo en El Callao y sus alrededores, las estimaciones superan los 5,7 millones de onzas de oro. En Choco-Guasipati, la cifra escala a 12,88 millones. Traducido al idioma que sí entienden los decisores: más de 70.000 millones de dólares combinados a precios actuales.

Y eso sin contar distritos como Brisas del Cuyuni y Las Cristinas, donde las reservas históricas han rondado entre 12 y 20 millones de onzas de oro, además de cobre en volúmenes industriales. En términos conservadores, hablamos de más de 100.000 millones de dólares enterrados… o peor aún, mal administrados.

Aquí es donde el “bochinche” deja de ser ruido y se convierte en estructura.

Porque en lugar de un Estado organizando, regulando y capitalizando esa riqueza, lo que emerge es un ecosistema donde conviven militares, pranes, intermediarios y concesiones opacas. El modelo es simple: el minero artesanal trabaja, entrega, y recibe apenas una fracción —en algunos casos, alrededor del 10%— de lo que produce. El resto se diluye en una cadena donde la transparencia es tan escasa como la institucionalidad.

Miranda, probablemente, actualizaría su frase: ya no es que “no saben hacer sino bochinche”, es que el bochinche ahora sí deja ganancias… pero no precisamente al país.

Y mientras el oro se va —porque siempre se va—, la electricidad no llega.

La Central Hidroeléctrica Tocoma, concebida como una obra clave para el sistema eléctrico nacional, es el monumento perfecto al bochinche institucionalizado. Diseñada para generar 2.160 megavatios, con diez turbinas tipo Kaplan, debía estar lista en 2012. Luego en 2014. Después, en algún punto entre la promesa y el olvido.

Hoy, más de una década después, sigue siendo una estructura incompleta, con turbinas esperando, concreto cuestionado y responsabilidades que se evaporan con la misma facilidad que los presupuestos.

Odebrecht —ahora rebautizada, porque cambiar de nombre parece más fácil que rendir cuentas— y la empresa IMPSA se han señalado mutuamente por los retrasos. Una dice que no le entregaron las obras civiles a tiempo. La otra sugiere que los equipos no podían instalarse. En el medio, 3.000 millones de dólares señalados como desfalco y un país que sigue a oscuras.

Eso sí, la explicación oficial llegó después: las sanciones.

Un detalle incómodo: en 2014, cuando el proyecto ya estaba paralizado, las sanciones económicas que afectaban financiamiento y operaciones aún no existían. Pero en Venezuela el tiempo es flexible, la memoria selectiva y las excusas retroactivas.

El resultado es un sistema eléctrico colapsado, racionamientos de seis horas o más, y una represa que genera más preguntas que megavatios.

Mientras tanto, el Banco Central ha visto reducir sus reservas de oro de forma dramática. De cientos de toneladas a cifras que hoy apenas alcanzan una fracción de lo que alguna vez hubo. En paralelo, la minería ilegal y semi-legal ha movido volúmenes que, según diversas denuncias, superan ampliamente los episodios históricos de saqueo colonial.

Una ironía difícil de ignorar: los conquistadores se llevaron oro durante siglos; aquí se ha ido en apenas décadas… con mejores máquinas y peores controles.

Pero no todo es caos espontáneo. Hay método en este desorden.

Desde mediados de los años 2000 se consolidó un esquema donde fuerzas militares, estructuras irregulares y actores políticos convergen en la gestión —o explotación— de territorios estratégicos. No es ausencia de Estado: es otra forma de Estado, donde la ley es negociable y la renta es prioritaria.

Así, el “bochinche” de Miranda ya no describe una falla del sistema. Es el sistema.

Y en ese sistema, el oro fluye, los contratos se renegocian, las empresas cambian de nombre, las turbinas esperan… y el país sigue intentando entender en qué momento el desorden dejó de ser accidente para convertirse en modelo.

Quizás Miranda no estaba equivocado.

Solo se quedó corto.

jueves, 11 de junio de 2026

¡Tiembla, Pentágono! De "Muchos Vietnam" a la Conquista de Wall Street con el Ritmo de la Caja CLAP

 ¡Tiembla, Pentágono! De "Muchos Vietnam" a la Conquista de Wall Street con el Ritmo de la Caja CLAP


Por: El Corresponsal en el Eje del Mal... de Risas




El mundo de la geopolítica está en shock. Olvídense de los tanques, de la inteligencia artificial y de los ciberataques. Lo que se está cocinando en los laboratorios estratégicos de Caracas es una mezcla tan indescifrable que deja al Arte de la Guerra de Sun Tzu como un manual de preescolar. Estamos ante el nacimiento del Realismo Trágico-Mágico de Quinta Generación.

Capítulo I: Los "Delta Force" de Guarenas y el Augur de Miraflores

Durante años, Diosdado Cabello nos amenazó con que una invasión gringa convertiría a Venezuela en "uno, dos o mil Vietnams". Decía que el problema del imperio no sería entrar, sino salir. ¡Qué falta de visión la de la época! Aquello de la guerra de guerrillas campesina quedó en el aparato. ¿Para qué pasar trabajo en la selva si tenemos a los colectivos y milicianos? Un cuerpo de élite cuyo entrenamiento con palos de escoba y ejercicios de estiramiento en la plaza Bolívar supera con creces a los Navy Seals, los Rangers y los Delta Force juntos.

Pero el verdadero golpe maestro militar ocurrió el pasado 3 de enero. La inteligencia gringa cree que ganó, pero cayó redondita en la trampa. Los estrategas de Washington, con todos sus satélites de la NRO y sus aviones espías U-2 Dragon Lady, sufren de una alarmante deficiencia táctica: no saben hablar con los pájaros.

🐦 Reporte de Inteligencia: El Arte de la Ornitomancia Bolivariana

Mientras el Pentágono gasta miles de millones de dólares en interceptar comunicaciones electrónicas, el alto mando cuenta con un arma secreta: Nicolasito, el Augur de la Revolución.

Heredero directo del conocimiento de Aureliano Buendía —quien antes de morir le dejó los manuscritos del alquimista Melquíades—, Nicolasito se ha convertido en un experto en ornitomancia y cetrería moderna. Él no necesita pantallas táctiles; él lee el futuro en el vuelo del azulejo y el canto del tordito. La estrategia está clara: por diseño divino revelado por un sinsonte, intencionalmente dejaron que se llevaran a Maduro para poder activar la fase secreta: la invasión silenciosa a los Estados Unidos.

Capítulo II: Menos "Yes Pis" y más Salsa Brava

Los espías infiltrados en las academias militares nos han hecho llegar el nuevo pensum de estudio. Se acabó el error del pasado de quedarse parado haciendo morisquetas, bailando salsa casino frente a las cámaras y gritando un Spanglish masticado como "Yes pis, No wer" o el clásico "Yanqui go home". No señor. La nueva orden para Trump y Marco Rubio es cortante y digna de película de Hollywood:

"Come for me, cowards (Vengan por mí, cobardes)... pero vengan a bailar pegado".

El triunvirato de Diosdado, Jorge y Delcy ya lo advirtió. El libro de cabecera ya no es el manifiesto comunista, sino el recomendado por el Galáctico: El Oráculo del Guerrero.

Y si los gringos creen que van a ganar usando armas de energía dirigida que causan sangrado nasal y vómitos, o aviones Boeing P-8 Poseidon, se van a quedar con las ganas. La Fuerza Especial Corrupta (FEC) ya está desplegada. Equipados con helicópteros chinos, rusos e iraníes de la Guerra Fría que botan aceite pero tienen mística, se ríen de la tecnología UFO y de los rayos láser del imperio.

¿Cuál es el arma secreta? El entrenamiento avanzado que les dio Alex Saab antes de regresar de Miami. Los milicianos ya dominan la guerra asimétrica del contrabando utilizando el empaque aerodinámico de la caja CLAP y el manejo logístico de Pudreval.

Capítulo III: La Conquista de Wall Street (¡In God We Trust, mi pana!)

La verdadera genialidad de la "Revolución Azul y Blanca" es que la guerra no se librará en el Arco Minero ni en el estado Apure. ¡Se librará en el corazón del capitalismo salvaje!

Nuestros batallones ya no usan botas de caucho; ahora usan trajes de sastre. El plan de asalto definitivo incluye tomar las posiciones más estratégicas de Nueva York y Chicago:

La Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) y NASDAQ.

La Bolsa Mercantil de Chicago (CME Group).

Los cuarteles generales de JPMorgan Chase y Goldman Sachs.

¿Cómo? Inundando el mercado global con supertanqueros repletos de petróleo, cargamentos clandestinos de oro, coltán, diamantes, litio, uranio, y toda la tabla periódica de tierras raras (osmio, rutenio, iridio, rodio... ¡lo que pidan!). Como bien dice el dicho popularizado en los pasillos de Miraflores: "Por la plata baila el mono, y por el oro baila el perro".

Mientras los tanqueros descargan, nuestro ejército financiero estará coreando a todo pulmón: "¡In God is our trust!" y "¡God Bless America!". Con esa estrategia de seducción capitalista, los gringos terminarán financiando el socialismo del siglo XXI por puro placer bursátil. De hecho, ya se cuadró decretar el 3 de enero como Fiesta Patria: El Día de la Emancipación del Socialismo y la Evolución Capitalista.

Capítulo IV: El Cambio de Pranato en el Arco Minero

Y para demostrar que sabemos jugar al ganar-ganar, esta misma semana llegó la orden directa desde Washington para ejecutar un simulacro de reorganización en el Arco Minero del Orinoco. En el lenguaje técnico del "escalafón de la estructura negativa", se procedió a un refrescamiento de liderazgo.

Las bajas, como siempre, fueron los "luceros" y algunos "carros" que no agarraron la línea ni las instrucciones del Pran mayor. Los nuevos líderes ya están instalados, asegurando que el oro siga fluyendo por los "caminos verdes" directo hacia el Norte. Para mantener felices a Trump y a Rubio, el comité de recepción en la Faja Petrolífera ya tiene listos a los mejores cabilderos y asesores: Harry Sargeant III, Richard Grenell, Juan González, Elías Ferrer, José Luis Rodríguez Zapatero y Jihad M. Smaili.

Mientras tanto, en el territorio norteamericano, el ejército de liberación nacional —compuesto por millares de efectivos encubiertos— ya avanza a pie firme por los desiertos de Sonora, Chihuahua y Mojave, contactando a tenedores de bonos y ejecutivos petroleros. ¡El rescate de nuestro auténtico héroe y su fiel soldado Maduro está cerca!

🥁 El Gran Cierre: ¡Salsa y Control!

Para que este artículo quede grabado en las páginas de la historia, cerramos con la crónica de la banda sonora que musicaliza esta epopeya. Sube el volumen, que suena la Salsa Brava de la Geopolítica:

(Suena un solo de timbales estridente, rompe la línea de trombones)

Canta el sonero de la FEC:

¡Oye el satélite espía no me asusta el caminado!

Tengo el bolsillo lleno 'e coltán y el CLAP asegurado.

(¡Cómelo!)

Traigo coltán, traigo el uranio, traigo el osmio en el maletín,

con el Oráculo del Guerrero nos vamos para Wall Street.

¡Si me quitas la visa, te tumbo el Dow Jones con un violín!

(Coro)

♪ ¡Yanqui go home... pero déjame el cheque! ♪

♪ ¡In God we trust, saca el oro del jeque! ♪

(Pregón)

¡Abre la bolsa, Goldman Sachs, que llegó el Pran con el maletín!

¡Nicolasito vio en el pajarito que hoy sube el botín!

¡Vaya, camínalo!

¡Fín de la transmisión (antes de que se vaya la luz)!


miércoles, 10 de junio de 2026

Los emprendimientos financieros de El Príncipe “El Bambi”

 Los emprendimientos financieros de El Príncipe “El Bambi”



I. Un humilde hostelero en Madrid

El mundo está lleno de envidiosos que no soportan ver triunfar a las almas puras. Lo ha dicho el propio Don Pedro Sánchez: la gente es mala y destila veneno contra el humilde e inocente José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Su pecado? Intentar ganarse la vida honradamente en Madrid con un modesto negocio. Una tapería, una cafetería de comida rápida o un humilde bar de cañas y bocadillos. Un autónomo más que sufre la crisis.

Sin embargo, el destino —y una extraordinaria visión geopolítica— lo llevó a expandir sus fronteras más allá del pan amb tomàquet.

Corría diciembre de 2015 cuando nuestro tierno expresidente conoció a Nicolás Maduro y a Delcy Rodríguez. Lo que empezó como un aburrido voluntariado de "acompañamiento internacional" en unas elecciones legislativas, floreció en 2016 en un idilio de mediación. La justicia española, que carece totalmente de romanticismo, insiste en llamar a esto una "red internacional de intermediación" dedicada al tráfico de influencias, el oro y el petróleo. Al parecer, la diplomacia moderna se sirve cruda, en barriles y en lingotes.

II. El tierno bosque de la corrupción

Es que Zapatero es una especie única: una mezcla perfecta entre el Niño Jesús y el cervatillo Bambi. Se presenta ante el mundo como un Gurú del altruismo, un CEO de la paz universal que ofrece resolver emergencias urgentes en una veintena de países. Su publicidad empresarial bien podría usar los lemas de esos prestamistas exprés de la televisión nocturna:

¡Sin trámites ni papeleos! ¡Tu dinero al instante y sin complicaciones! ¡Compra lo que necesitas hoy y paga en cómodas cuotas!”

Con esa ternura magnética de criatura del bosque, Bambi ha sabido rodearse de amigos inseparables para descubrir el mundo y, de paso, protagonizar grandes negocios de desfalco. En su tierno ecosistema, el conejo Tambor está brillantemente interpretado por el empresario Julio "Julito" Martínez, y la mofeta Flor encuentra su musa en su esposa, Sonsoles. Juntos corretean por los prados del tráfico de influencias global.

III. Del Guasón a la Torre Eiffel: Maestros del engaño

A este "Príncipe Ibérico" hay que catalogarlo donde merece: en el Olimpo de los grandes embaucadores de la historia, aquellos que combinan un carisma letal con una psicología brillante. ZP es una suerte de Joker (El Guasón) de la política; un maestro de la manipulación capaz de dirigir redes enteras con una sonrisa angelical.

Su genialidad no nace de la nada; se inspira en los más grandes del oficio bajo los auspicios del palacio de Miraflores:

Victor Lustig: El hombre que estafó a empresarios vendiéndoles la Torre Eiffel como chatarra. Una hazaña que sin duda inspiró a Tareck El Aissami cuando decidió desmantelar, picar y fundir 286 celdas electrolíticas operativas de la procesadora venezolana ALCASA, para venderlas como chatarra a una siderúrgica en Turquía.

Bernie Madoff: El mago que en 2008 orquestó el esquema Ponzi más grande de Wall Street, desapareciendo 65.000 millones de dólares gracias a su prestigio.

Pero Zapatero y su clan superaron a los clásicos. Su golpe de genialidad fue supremo: le vendieron al mismísimo régimen venezolano el servicio de recuperar los dineros que otros corruptos habían escondido en paraísos fiscales. Un negocio redondo: cobrar por limpiar la casa de los ladrones.

IV. El milagro de los panes, los peces y las Criptomonedas

Para ejecutar semejante obra de caridad financiera, entró en escena el ciudadano venezolano Xavier León Anchustegui, exvicepresidente del BANDES y hoy estrella principal del sumario judicial español.

La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) descubrió un contrato que es poesía pura. El BANDES firmó un acuerdo confidencial con Landside Holding Ltd, una sociedad pantalla en las Islas Vírgenes Británicas cuyo presidente es, ¡sorpresa!, nuestro tierno conejo "Julito" Martínez, el testaferro de confianza de Bambi.

El pacto era un monumento a la filantropía: la red se aseguraba una humilde comisión del 8,75% de todos los fondos públicos venezolanos que lograran "recuperar" y desviar desde gestoras internacionales.

V El "Milagro Financiero" de las Comisiones Cripto

Este esquema resume la poética autopista del dinero diseñada por el entramado de "El Bambi": el viaje comienza en el BANDES, donde el exvicepresidente Xavier León Anchustegui firmó un contrato estrictamente confidencial con Landside Holding Ltd, una sociedad pantalla en las Islas Vírgenes Británicas manejada por Julio "Julito" Martínez (el tierno testaferro de la historia). El pacto garantizaba a la red una humilde comisión del 8,75% por cada dólar público venezolano que lograran "recuperar" y desviar de las gestoras internacionales. Finalmente, tras pasar por el correspondiente lavado vía criptomonedas (utilizando Bitcoin y Litecoin para borrar el rastro en la trama (PDVSA-Cripto), el destino de los fondos sufrió un giro inesperado: terminaron incautados por el juez José Luis Calama y bajo estricta custodia en el búnker de alta seguridad de Prosegur, dejando a los animalitos del bosque sin su botín digital.

VI. Final de cuento: Del bosque al búnker

Lamentablemente para los animalitos de nuestra historia, el juez de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, no cree en los cuentos de Disney. Derivado del caso de la aerolínea Plus Ultra (ese otro milagro de la aviación rescatado con dinero público español), el magistrado ordenó un rastreo urgente de las autopistas digitales.

Hoy, la idílica fábula forestal tiene un final bastante corporativo:

Los criptoactivos localizados han terminado decomisados y bajo llave en el criptobúnker de alta seguridad de la empresa Prosegur, blindados contra los hackeos de los propios investigados.

El conejo Julito Martínez fue detenido en España con los bolsillos llenos de dinero en efectivo no declarado.

El exvicepresidente del BANDES, Xavier León, está cercado por una malversación milmillonaria.

Y El Príncipe "Bambi", nuestro tierno e inocente expresidente Rodríguez Zapatero, ha sido formalmente citado a declarar ante el juez en calidad de investigado.

Resulta que, al final, el bosque de los lazos afectivos y los negocios redondos tenía cámaras de seguridad.

Crónicas de Macondia: Entre el Árbol de Castaño y la Peste del Olvido Eterno

Crónicas de Macondia: Entre el Árbol de Castaño y la Peste del Olvido Eterno



Macondia no es un lugar; es un síntoma. Es ese rincón del mapamundi donde las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia tienen que competir por el espacio aéreo con los drones de vigilancia, y donde los milagros ya no los hace Melquíades, sino la ingeniería financiera del desvalijamiento público. Aquí, el realismo mágico hace tiempo que se divorció de la poesía para casarse, por las leyes del Estado, con el realismo trágico.

Los Nuevos Arcadio del Samán de Güere

En el principio de la historia, el visionario José Arcadio Buendía terminó amarrado a un castaño por su propia familia, loco de tanto buscar la piedra filosofal y tras un brote psicótico donde casi destruye la mansión familiar. En esa soledad atada, dicen, encontró una verdad que los cuerdos no podían ver.

En la Macondia moderna tenemos nuestro propio "Grupo de los Cuatro". Deberían estar amarrados, pero al revés: dos de ellos en el Samán de Güere, aquel mítico árbol donde los derrotados del 4 de febrero juraron una épica que terminó en el suelo. Han acumulado más derrotas que el Coronel Aureliano Buendía y sus 32 guerras civiles perdidas. Al menos el Coronel peleaba con botas puestas contra el gobierno central defendiendo a Macondia; estos otros se rindieron temprano, salieron libres de prisión y comenzaron su plan maestro de destrucción: convertir a Macondia en ruinas.

Su paso por el poder ha sido una plaga de langostas burocráticas:

Expropiaron la tienda de Catarino (el centro de la vida nocturna).

El capitán del gobierno, muy aficionado a las riñas de gallos, confiscó la gallera y el taller de orfebrería de los pescaditos de oro.

Cayeron en la redada el Hotel de Jacob y el Cinema de Bruno Crespi. No quedó títere con cabeza.

Para rematar, tras el conflicto social, expropiaron la mismísima United Fruit Company, heredándonos una deuda externa tan astronómica que ni sumando todos los siglos de Macondia se podría pagar. Y lo más mágico de todo: a pesar de que aborrecen el "imperio", les fascina la moneda yanqui. Los dólares destinados al megaproyecto del Tren de Aracataca al Catatumbo desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos, dejando solo los rieles oxidados de la memoria.

El Elixir de la Decrepitud y los Campos de la Paz

Para garantizar la eternidad de este delirio y saciar su inagotable ambición de poder y dinero, los jerarcas de Macondia instalaron decenas de cárceles del terror. La otrora tranquila Macondia se llenó de complejos penitenciarios diseñados para el control absoluto.

Mientras en la Segunda Guerra Mundial la locura nazi construía campos de exterminio como Auschwitz-Birkenau, Treblinka o Dachau para robar y desaparecer a los judíos, en Macondia el régimen actual perfeccionó su propia franquicia del horror para presos políticos: Tocorón, El Helicoide, El Rodeo, La Tumba y otros tantos centros de reclusión. Todos creados para encerrar a cualquiera que ose contradecir los inventos semanales de magnicidios, terrorismo y delitos de odio.

Mientras el pueblo sufre la dieta de la miseria, la cúpula baila en televisión nacional, organiza banquetes de cinco estrellas y navega en yates financiados por el erario público.

Sintiéndose dioses, tienen al fantasma de Melquíades trabajando horas extra en el laboratorio para destilar el Elixir de la Vida Eterna. Sin embargo, la mitología griega siempre cobra sus facturas. Deberían mirarse en el espejo de la diosa Eos (la Aurora), quien enamorada del príncipe troyano Titono, le pidió a Zeus que le otorgara la inmortalidad a su amado. Olvidó un pequeño detalle: pedir también la juventud eterna. Titono no murió, pero se marchitó, envejeciendo hasta quedar reducido a una molesta y arrugada voz interminable. Así terminarán ellos: momificados en sus propios palacios, antes de pasar al olvido absoluto.

Ornitología Mística: Del Pajarito Galáctico al Azulejo de Manhattan

Melquíades trajo a Macondia la etología y la ornitología, el arte científico de entender el lenguaje de las aves. Aquí ese arte se volvió doctrina de Estado. Todos recordamos cuando el heredero del poder recibía instrucciones políticas a través de un "pajarito chiquitico" que le silbaba al oído; era la línea directa de comunicación con el Líder Galáctico, quien para ese entonces ya viajaba en clase ejecutiva por la Vía Láctea (aunque su destino final, científicamente hablando, sea ser devorado por un agujero negro). Los expertos locales aseguran que aquel pájaro escandaloso no era más que un Chicuaco, un ave venezolana famosa por su graznido estridente y sordo.

Pero los tiempos cambian y la geopolítica exige migrar las telecomunicaciones aviares. Ahora que el hijo del régimen, "Nicolasito", mantiene comunicaciones diarias con su padre, es probable que utilicen aves imperiales. Quizás usen el Azulejo Oriental (Sialia sialis), el ave oficial del estado de Nueva York, para enviar reportes financieros. O mejor aún, el Cardenal Norteño (Northern Cardinal), cuyo plumaje rojo brillante lo convierte en el favorito indiscutible de los "rojos rojitos". Es una ironía del destino, considerando que el nuevo color del interinato eterno de la oposición ahora es el azul y el blanco.

La Operación Absolute Resolve (2026)

Cuando las tensiones históricas con los "marines de los Yunai" llegaron a su límite en los tiempos de la huelga bananera, la intervención extranjera era un desfile de uniformes caqui. Hoy, la tecnología del imperio se ha vuelto quirúrgica. En el inventario de las fuerzas de despliegue rápido estadounidense ya no solo figuran los Navy SEALs o los Army Rangers, sino los míticos Night Stalkers (el 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales del Ejército).

En las crónicas recientes de este año 2026, durante la Operación Absolute Resolve, estos pilotos de helicópteros de combate se aliaron con la Delta Force para ejecutar una coreografía nocturna detrás de las líneas defensivas de Macondia. Con precisión de cirujano, se infiltraron en la neblina tropical para capturar a los objetivos políticos de más alto valor y llevarse al líder y a la "primera combatiente" directo a los tribunales del norte. El realismo mágico sustituyó las alfombras voladoras por helicópteros Black Hawk con tecnología sigilosa.

El "Delcynato" y la Ceguera de Washington

Mientras los Night Stalkers operan en la sombra, en la superficie política de Washington se escenifica una comedia de enredos. Donald Trump y Marco Rubio parecen jugar al juego de "hacerse los tontos" (o quizás los engañan con demasiada facilidad). Comprando el relato edulcorado del Delcynato, este dúo dinámico repite ante los micrófonos que en Macondia los dólares fluyen con total normalidad, ignorando deliberadamente que la devaluación y la inflación real rozan el 700%.

Según su narrativa de Dance, peace and love, El Helicoide ha sido clausurado, los presos políticos caminan libres y han sido indemnizados, y todas las propiedades robadas fueron devueltas a sus dueños. Uno se pregunta si los analistas del Norte fueron hipnotizados por los lingotes de oro de Delcy o por las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia. Si en algo se parece el chavismo al trumpismo es en la máxima propagandística: "Miente, miente, que algo queda".

Al final, la verdad de Macondia no está en los discursos, sino en los bolsillos de su gente:

Pensión y salario mínimo mensual: 130 bolívares.

Equivalente real: $0.24 al mes.

Mientras los nombres de los negociadores cambian con las estaciones —desde Harry Sargeant III y Richard Grenell hasta Juan González, Elías Ferrer y José Luis Rodríguez Zapatero— la única constante es el beneficio de unos pocos.

Los habitantes de Macondia, curtidos en la desilusión, ya entendieron el juego de la administración de turno en el Norte: les importa un bledo la transición democrática. Su único y verdadero desvelo es el oro, el petróleo y los minerales valiosos que descansan en el subsuelo. Lo único que buscan es la estabilización económica de sus corporaciones, al estilo de la United Oil Golden Company, y de todas aquellas empresas que hoy hacen un millonario lobby en las turbias aguas de la Ciénaga o el Lago de Macondia.

Cien años de soledad fueron pocos; la condena de Macondia parece ser eterna, pagadera en cuotas de un cuarto de dólar al mes.

viernes, 5 de junio de 2026

 Carta abierta al comité mundial de los que sí pueden prender la luz




A quien corresponda en la gerencia del planeta Tierra:

Reciban un cordial saludo desde la República Bolivariana del Apagón Intermitente, donde el fútbol también se juega, pero a oscuras y con narración imaginaria.

Nos dirigimos a ustedes —Gianni Infantino, Donald Trump, Marco Rubio, Elon Musk y el muy honorable primer ministro de Canadá, Mark Carney— no solo en su condición de figuras influyentes, sino en su reciente ascenso a una especie de junta directiva global cada vez que hay un evento que mueve dinero, emociones y cámaras HD.

El motivo de esta misiva es sencillo: el Mundial de Fútbol 2026 (Estados Unidos, Canadá y México) está a punto de comenzar, y en Venezuela estamos también a punto… de quedarnos sin electricidad seis horas al día, sin horario, sin aviso y sin vergüenza institucional.

Aquí, el calendario eléctrico lo decide el azar y lo comunica Corpoelec cuando ya es demasiado tarde, usualmente a mitad del apagón o cuando vuelve la luz, como una especie de spoiler energético. La notificación oficial, por supuesto, llega primero a través del Sistema Patria a quienes reciben el Bono Único Familiar, porque en este país la oscuridad también tiene segmentación social.

Por eso acudimos a ustedes, líderes del mundo libre y del marketing deportivo, para solicitar un pequeño ajuste logístico: ¿sería posible reprogramar los partidos más importantes del Mundial para la madrugada venezolana?

Sí, sabemos que implicaría alterar parrillas televisivas, contratos multimillonarios y husos horarios internacionales, pero entiendan que aquí el prime time coincide sospechosamente con el apagón. Ver un Argentina vs. Brasil se ha convertido en un acto de fe, no de sintonía.

Señor Infantino, usted que ha logrado llevar el fútbol a desiertos, inviernos y polémicas geopolíticas, considere este nuevo reto: un Mundial compatible con la oscuridad venezolana.

Señor Trump, usted que promete arreglar todo en 24 horas, le proponemos un reto menor: arreglar el horario de los partidos para 28 millones de personas que aún creen en los goles, aunque no vean la pelota.

Señor Musk, aquí es donde usted entra como héroe intergaláctico: ¿no podría desviar temporalmente uno de sus satélites, encendernos un poquito de Starlink… o de electricidad, ya puestos? Si logra mandar cohetes a Marte, quizás pueda iluminar Maracaibo por 90 minutos reglamentarios.

Y ya que estamos pidiendo milagros, ¿podría interceder con los CEO de General Electric, Siemens Energy o Grupo Voith para que nos financien, aunque sea en cuotas, una solución eléctrica decente? Contamos con un fiador de lujo: el siempre diligente príncipe Rodríguez Zapatero, íntimo del poder y garante moral de cualquier cosa que necesite ser inexplicable.

Señor Carney, como primer ministro de un país anfitrión, le pedimos que incluya en la agenda oficial un punto urgente: “Cómo hacer que los venezolanos vean el Mundial sin velas”.

Sabemos que nuestra petición puede parecer exagerada, pero más exagerado es vivir en un país que en 27 años pasó de exportar energía a exportar gente. Más de 8 millones de venezolanos han salido; los que quedamos, sobrevivimos entre apagones, promesas y repeticiones mentales de jugadas que nunca vimos.

No pedimos mucho: solo luz, señal y un poco de dignidad futbolera.

Atentamente,

Un pueblo que todavía grita “¡gol!”… aunque no sepa exactamente cuándo ocurrió.

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