El Marxismo de Alta Gama o la Revolución de la Azufrecina”
Nota Editorial: Del Origen del Fango al Gran Cierre Trágico
Con profunda alegría (y una buena dosis de malicia periodística), el equipo editorial de El Cohete Ideologico pone en manos de nuestros asiduos lectores este segundo bloque de nuestra saga de humor negro y realismo trágico contra el revisionismo contemporáneo.Quienes nos acompañaron en nuestra entrega anterior recordarán el revuelo causado por “El Círculo de los Dictadores y la Revolución del Remate Corporativo”, aquella pieza fundacional donde sentamos en el mismo banquillo de la historia a tiranos de ayer y hoy para desnudar las primeras traiciones a los manuales marxistas. Hoy, en este segundo capítulo titulado “El Marxismo de Alta Gama o la Revolución de la Azufrecina”, elevamos la apuesta: cruzamos las matemáticas absurdas de la OPEP con las terapias de “reeducación profunda” en los casinos de Las Vegas y los complejos de lujo caribeños. Pero no se queden cómodos en sus asientos, camaradas distraidores. Desde ya les anunciamos la pronta aparición de nuestra tercera y última entrega: “El Juicio Final de la Claque o las Ruinas de la Faja Post-Petróleo”. Con ese tercer artículo cerraremos de forma definitiva este ciclo monumental de sátira, revelando el destino de aquellos corderos que aplaudieron el remate de la patria justo el día en que la tecnología de Elon Musk y Bill Gates deje al crudo extrapesado convertido en una piscina obsoleta de asfalto piche. ¡En socialismo todo es posible, y en la comedia también!
El Marxismo de Alta Gama o la Revolución de la Azufrecina
Para los puristas del materialismo histórico, el estudio de las desviaciones políti decas siempre ha sido una tarea severa. En sus tratados, los grandes teóricos del marxismo-leninismo dedicaron miles de páginas a desmenuzar las debilidades pequeñoburguesas. V.I. Lenin, en su obra fundamental El marxismo y el revisionismo (1908), ya advertía sobre cómo la influencia y la corrupción burguesa terminaban por ablandar a los cuadros proletarios. Más tarde, en La revolución proletaria y el renegado Kautsky (1918), el líder bolchevique no se guardó adjetivos para calificar de “renegado” y “demócrata pequeñoburgués” a todo aquel que buscara conciliar con las estructuras del capital. Incluso León Trotsky, en su obra póstuma En defensa del marxismo (1940), libró una batalla encarnizada contra la oposición interna del partido en Estados Unidos, señalando a dirigentes como Shachtman y Burnham por sucumbir ante los vicios ideológicos de la burguesía.Sin embargo, ni las mentes más brillantes del comunismo soviético, ni los manuales más estrictos del Foro de Sao Paulo o de Puebla, pudieron prever la aparición del espécimen definitivo del revisionismo: el burócrata del Socialismo del Siglo XXI. Este espécimen representa una mutación biológica y política sin ideología, sin patria y sin bandera; un camaleón cromático cuya única doctrina real es el confort, las camionetas de alta gama y las cuentas numeradas en divisas extranjeras. Para ellos, la teoría se reduce a un ejercicio de relaciones públicas: mientras la retórica oficial grita consignas incendiarias contra el “lobo feroz” del imperialismo estadounidense y el Reino Unido, tras bambalinas se ejecuta el remate más grande de la historia en el “altar de la patria”.El colmo de este absurdo dialéctico se vive hoy en las mismísimas orillas del inframundo literario, donde los padres de la doctrina observan la realidad a través de las pantallas del juicio eterno, desatando un debate que salta directamente del ensayo periodístico al libreto teatral:
KARL MARX: (Sosteniendo un ejemplar de El Capital empapado en crudo Merey) ¡Esto es una bofetada a la economía política! He pasado mi vida entera explicando la plusvalía y la explotación del hombre por el hombre, ¡para que estos herederos caribeños terminen inventando el “Black Friday Revolucionario”! ¡Regalan el barril de petróleo a 19 dólares cuando el mercado internacional cotiza a 65!
V.I. LENIN: (Agitando con furia sus viejos panfletos sobre el renegado Kautsky) ¡Te lo dije, Karl! El espíritu pequeñoburgués es una enfermedad infantil que se cura con el rigor del partido, pero estos tipos no tienen remedio. Sustituyeron los Sóviet por los bodegones de lujo. Son unas ovejitas asustadas que tiemblan ante el elefante imperial, pero cuando huelen el dólar se arrastran y corretean como serpientes. ¡Son los renegados absolutos del proletariado!
LEÓN TROTSKY: (Ajustándose los anteojos salpicados de azufre) Lo trágico no es que hayan sacrificado su ideología por mantener el confort capitalista y su cuota de poder; lo verdaderamente insólito es la claque que los rodea. Una comparsa de aduladores profesionales que aplauden a rabiar y con las palmas rojas cada vez que se anuncia el “heroico sacrificio” de entregar un pozo petrolero en la Faja o un hueco minero en el Arco del Orinoco. ¡Es un teatro del absurdo financiado con billetes verdes!
ACTO II: EL GULAG DE LA PERLA (REEDUCACIÓN 5 ESTRELLAS)
Frente a semejante cuadro de descomposición doctrinaria, cualquier marxista-leninista de la vieja escuela habría decretado de inmediato el envío de los culpables a los campos de trabajos forzados en Siberia. Pero como en el Socialismo del Siglo XXI la física, la economía y la geografía son maleables, la solución criolla al revisionismo no pasa por el frío estepario, sino por el calor tropical del Caribe. Para enderezar los entuertos de esta caterva de “distraidores” —personajes de la calaña y mal estirpe de Luis Ratti, José Brito, Juan Barreto y Will Rangel— se ha diseñado un programa de vanguardia: el primer Gulag de Lujo en la Isla de Margarita, con todo el confort y las comodidades de un resort de 5 estrellas.La reeducación profunda está bajo la estricta dirección de Daniel Ortega y su consorte Rosario Murillo, quienes aplican un tratamiento de desintoxicación ideológica financiado generosamente por los lujosos yates de los nietos de Fidel y Raúl Castro. A estos individuos no les hace falta estudiar los densos tomos de El Estado y la Revolución; y correteo se activan únicamente cuando perciben el olor de las divisas verdes. Su terapia de regeneración no incluye picar piedras, sino confinarlos a usar trajes naranja de diseñador mientras son expuestos a charlas profundas en los casinos de Las Vegas, entre ruletas, blackjack y dados, demostrando que su verdadera patria es la mesa de apuestas y su única bandera es el billete de cien dólares. El absurdo de este internado de alta gama cobra vida en la siguiente escena:
DANIEL ORTEGA: (Vistiendo guayabera de lino y lentes oscuros, sirviendo cócteles en una bandeja de plata) ¡Atención, camaradas distraidores! La disciplina revolucionaria exige que se mantengan desconectados del mundo burgués. Para purgar sus vicios por el dólar imperial, hoy la sesión terapéutica será en la mesa de dados de Las Vegas, cortesía de la casa.
ROSARIO MURILLO: (Cargada de collares y anillos de neón, bendiciendo las máquinas tragamonedas) ¡Fuera malas vibras capitalistas! Que la energía del Arco Minero fluya en sus apuestas. Recuerden que perder en la ruleta es un acto de desprendimiento socialista, siempre y cuando la casa gane en dólares puros.
JUAN BARRETO: (Sosteniendo un habano premium y cambiando un fajo de billetes por fichas del casino) Escuchen bien, muchachos… esto que hacemos aquí es “Marxismo Heterodoxo de Alta Gama”. Lenin decía que el revisionismo es una debilidad, pero Lenin nunca vio el espectáculo de las fuentes del Bellagio. Al apostar estos dólares que nos dieron por el Arco Minero, estamos expropiando los excedentes de la plusvalía directamente desde el corazón del imperio. ¡Es dialéctica pura!
JOSE BRITO: (Gritando emocionado frente a la mesa de blackjack, saltando de alegría) ¡Veintiuno! ¡Ganamos! ¡Alabado sea el libre mercado y el “lobo feroz”! Si el imperio me da suficientes fichas verdes, yo mismo les firmo un papel cediendo el espacio aéreo y marítimo. Al fin y al cabo, el Arco Minero es solo un montón de tierra con minerales raros. Las piedras raras son para la gente rara; los hombres de acción preferimos el verde corporativo.
LUIS RATTI: (Repartiendo cartas con una sonrisa ensayada mientras la claque aplaude detrás) ¡Eso es, muchachos! Aplaudan a rabiar, aplaudan con las palmas que para eso cobramos el bono de asistencia de la tarima. Si Delcy y Jorge entregan los pozos petroleros a 19 dólares en lugar de 65, nuestra sagrada misión es salir a los medios a decir que es una “maniobra magistral de penetración en los mercados occidentales”.
WILL RANGEL: (Abrazado con desesperación a una máquina tragamonedas que no para de arrojar monedas) ¡El olor del dólar es lo único capaz de regenerar el espíritu obrero! Olvídense de los manuales soviéticos; la verdadera reeducación está aquí, donde cada vez que Trump jala la palanca del remate, la claque celebra el sacrificio en el altar de la patria. ¡Patria, Casino y Venceremos!
Bloque III: El Eje Anticomunista, la Cumbre del Pánico en la OPEP y la Profecía de la Azufrecina.
Para garantizar que este lavado de cerebro no deje rastro de ortodoxia, el régimen del siglo XXI no ha dudado en contratar como asesores de seguridad ideológica a los mayores fantasmas del anticonspiracionismo norteamericano de la posguerra. En un giro que dejaría pálido al tribunal más absurdo de Franz Kafka, los espectros del Senador Joseph McCarthy y el implacable director del FBI, J. Edgar Hoover, junto con la Liga Anticomunista de California, operan hoy como auditores de las cuentas de PDVSA. La ironía es devastadora: los herederos de Marx contratan a los mayores cazadores de brujas de la historia para asegurarse de que nadie en la claque sufra de "izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo" y ponga en riesgo el libre fluir de los contratos imperiales.
Sin embargo, el verdadero nudo dramático de esta comedia geopolítica no se debate en Las Vegas, sino en los lujosos salones de la OPEP en Viena. Es allí donde el discurso antiimperialista choca de frente con la fría matemática del remate petrolero. La estrategia de la cúpula —conversada en secreto entre Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello— parte de una premisa trágica impuesta por Donald Trump y Marco Rubio: el petróleo en el subsuelo tiene fecha de caducidad. Si no se extrae rápido, el crudo extrapesado sufrirá de azufrecina terminal; se volverá un fango piche e inservible ante la inminente llegada de Elon Musk y Bill Gates con sus nuevas tecnologías basadas en agua destilada y arenas del desierto. Para evitar quedarse con un desierto de asfalto inútil, la orden es vaciar las reservas de 303.000 millones de barriles en exactamente 50 años, lo que exige una producción imposible de 17 millones de barriles diarios, desatando el pánico en el cartel petrolero:
MINISTRO SAUDÍ: (Gritando en el salón oval de Viena, tirándose de la barba frente a los monitores que caen en picada) ¡Esto es un suicidio económico! ¡El acuerdo de cuotas de la OPEP+ prohíbe explícitamente inundar el mercado! Si Venezuela inyecta 17 millones de barriles diarios a precio de gallina flaca, el Brent colapsará a 5 dólares mañana mismo. ¡Están destruyendo el negocio!
JORGE RODRÍGUEZ: (Con una sonrisa zen, ajustando su traje de alta costura) Estimado jeque, usted sigue atrapado en la lógica jurásica del capitalismo de la escasez. Lo que nuestra jefa Delcy ha diseñado es el “Multiuniverso del Remate Estratégico”. Al violar la cuota y vender a 19 dólares, obligamos al imperio a comprarnos todo el inventario antes del Apocalipsis Tecnológico. Es una victoria dialéctica.
DIOSDADO CABELLO: (Sacando un mazo inflable de juguete de su maletín de cuero) Era oro negro, mi compai, era. ¿Ustedes no leen las noticias? El lobo feroz de la tecnología, ese catire Musk, y el Bill Gates de los microchips ya tienen listos los motores de agua y los paneles solares del Sahara. Si dejamos ese crudo pesado allá abajo por 100 años, no va a valer ni para asfaltar una calle. Se va a poner piche por la azufrecina. ¡Hay que sacarlo todo en 50 años o nos quedamos sin nada!
DELCY RODRÍGUEZ: (Tomando el micrófono con voz engolada y firme) Matemáticamente la ecuación es perfecta y profundamente patriótica. Tenemos 303.000 millones de barriles en reservas. Si producimos 17 millones diarios por 365 días, liquidamos 6.205 millones al año. Duración exacta del inventario: 48,8 años. ¡Medio siglo clavado! Multiplicamos por cinco nuestra capacidad histórica, saturamos el mercado mundial, cobramos los 19 dólares por adelantado para asegurar el confort, y cuando Musk encienda su primer cohete a base de agua, nos encontrará retirados en una playa de Margarita. ¡En socialismo todo es posible!
DONALD TRUMP: (Emergiendo súbitamente en un yate dorado que navega sobre el fango de la Laguna Estigia, levantando ambos pulgares con una sonrisa colosal) ¡Great deal! ¡El mejor Black Friday de la historia! Gracias, Delcy, por este maravilloso regalo de 19 dólares el barril. Es un ganar-ganar: ustedes mantienen su reinado de 50 años y yo me quedo con el petróleo antes de que se ponga piche.
CARONTE: (En una esquina de la ciénaga, contando fajos de billetes de 100 dólares en una tableta digital mientras le guiña un ojo al lector) Al final, cobrando tarifas VIP en divisas extranjeras por pasar a los políticos con sus maletas cargadas, la única gran verdad flotando en este fango de azufrecina… es el billete verde. ¡Patria, Socialismo y Casino, Venceremos!
(Telón negro y viscoso)
jlrlinares@gmail.com










