Las Eternas Cofradías de las Dictaduras Perfectas
(Tratado de supervivencia política para cínicos, por un observador que ya no se sorprende)
Prólogo involuntario
“El fin justifica los medios, sobre todo si los medios son los bolsillos del pueblo”.
— Nicolás Maquiavelo (si hubiera nacido en el Caribe)
En Venezuela, después de 27 años del régimen (Chávez-Maduro-Delcy), el poder dejó de ser una ideología para convertirse en una sociedad anónima de familiares, militares y oportunistas. A partir de 2014, este selecto grupo se autodenominó, con la creatividad de un chat de WhatsApp, “El Grupo de los Seis”. Pero el 3 de enero, la historia (y la DEA) se llevaron a dos. Quedaron cuatro. Uno de ellos, el que fuera el guerrero de los seis, hoy anda de perfil bajo, sembrando frijoles y yuca en alguna finca con nombre de santo. Dicen que se prepara para volver. O para vender la cosecha en dólares paralelos.
Movimiento I: Maquiavelo nunca imaginó Caracas
El florentino escribió hace quinientos años que es más seguro ser temido que amado. No conocía el cajero automático. Porque en la Venezuela actual, el poder se sostiene con tres patas: el terror, la lealtad del bolsillo y la capacidad de hacer que hasta el hambre parezca culpa del vecino.
Apliquemos sus enseñanzas a la telenovela patria:
Principio maquiavélico / Traducción criolla
“Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen” / Por eso el amor se declaró en huelga hace 15 años.
“La crueldad bien usada” / La que se aplica en cuotas: un preso político al día, mantiene la dictadura entretenida.
“El príncipe debe ser zorro y león” / En Miraflores se especializaron en zorro: esconden las trampas, pero rugen cuando les tocan la caja.
Lo que Maquiavelo no previó fue que un gobernante pudiera ser malo y además incompetente. Eso sí que es virtud en un mundo de malvados.
Movimiento II: La galería de los horrores (versión global)
Porque no solo en Venezuela se inventó la cofradía. Miremos alrededor:
· Nicaragua: La dinastía Ortega-Murillo, donde el poder es matrimonial y la represión es cosa de dos. Ella escribe poemas; él, listas de ejecutados. El romance del siglo.
· Rusia: Vladímir Putin y sus siloviki (amigos de la KGB). En Rusia, el poder es un club de exespías que se reúnen en el Kremlin a recordar viejos tiempos de la Guerra Fría y a repartirse los gasoductos.
· Corea del Norte: La dinastía Kim ha perfeccionado la sucesión hereditaria con un culto a la personalidad que haría palidecer a cualquier boy band. El problema es que sus fans no pueden salir del país.
· Camboya: Hun Sen gobernó 40 años y luego le pasó el puesto a su hijo. Como un negocio familiar de comida rápida, pero con más desaparecidos.
Pero ninguno alcanza el nivel de detalle quirúrgico de…
Movimiento III: Cuba, la casa matriz de la cofradía perfecta
Si esto fuera una película de espías, Cuba sería la Q que suministra el equipo. Porque lo que en Venezuela se improvisó con el chavismo, en La Habana se institucionalizó con elegancia represiva desde los años 60.
Allí la dinastía Castro engendró una nueva generación de poder: el coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro (“El Cangrejo”, por su habilidad para caminar hacia los lados mientras avanza) y su primo Oscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro. Y no olvidemos a Sandro Castro, el nieto “influencer”, enviado a maquillar la dictadura con filtros de Instagram.
Pero el verdadero negocio está en GAESA (Grupo de Administración Empresarial S.A.), el holding militar que controla el 80% de la economía cubana. Con activos por 18 mil millones de dólares (2024) y una cúpula de apenas 15 personas, entre ellas la general de brigada Ania Guillermina Lastres, una mujer con más poder que cualquier ministro y con menos control que una cuenta de onlyfans en Cuba. Mientras el 89% de los cubanos sobrevive con 14 dólares al mes, la general Lastres decide quién importa, quién exporta y quién se jode.
De Cuba aprendieron los venezolanos que el poder no se hereda, se factura.
E
Movimiento IV: La reforma judicial que no reforma nada (o el gatopardismo en estado puro)
Llegamos al momento estelar: el 30 de mayo de 2026, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció una consulta nacional para reformar la justicia penal. Dijo que hay tres desafíos: retardo procesal, corrupción judicial y criminalización de la pobreza. Y añadió que el 68% de los presos son de estratos pobres.
La ironía es tan densa que se puede cortar con un cuchillo de la matraca.
Porque esos mismos jueces y fiscales que ahora se ofrecen a “reformar” el sistema son los que durante 12 años encarcelaron a más de 18 mil ciudadanos por delitos inventados. Los mismos que inventaban magnicidios falsos, conspiraciones de café y planes de guerrilla con piedras. Los mismos verdugos ahora quieren ser terapeutas del sistema.
Esto no es una reforma. Es gatopardismo puro: cambiar todo para que nada cambie. Como dijo el gran filósofo anónimo venezolano: “Son zorros cuidando gallinas, o como decimos por aquí: zamuros cuidando carne”.
Movimiento V: 0800-EXTORSIÓN, la línea que te puede costar la vida
Delcy Rodríguez, en un arranque de genialidad burocrática, creó la línea 0800-Extorsión para denunciar a jueces, fiscales y policías corruptos.
¿El problema? Los mismos que recibirán las denuncias son los denunciados. Es como poner a un pirata a cargo de la oficina anticorrupción en alta mar. O como pedirle al lobo que cuente las ovejas.
Y en Venezuela, cualquiera que llame a ese número está firmando su propia orden de captura. Porque el sistema no está diseñado para castigar al corrupto, sino para saber quién se atreve a señalarlo. Llamar al 0800-Extorsión es como ir a la DIR con una pancarta que dice “soy disidente”. Te ponen en lista de espera… para la cárcel.
Movimiento VI: El hipódromo, los caballos y la justicia a la carta
Para terminar de entender esta cofradía, hay que visitar en el Hipódromo La Rinconada, donde se roban caballos de carreras con el visto bueno del poder judicial. Si eres dueño de un equino y no quieres venderlo al precio ridículo que te ofrecen, vas preso. Así de sencillo. “El Potro”, amigo de varias juezas y fiscales, se pasea por el paddock mientras los propietarios originales ven sus animales en manos de los mismos que los encarcelaron.
¿Y los presos políticos? A ellos les aplican una nueva modalidad: los despojan de sus casas, empresas y cuentas bancarias. El precio de la libertad depende del valor de lo robado. Si pagas a tiempo, te dan sentencia. Si no, te quedas preso y sin casa. Es el crédito hipotecario de la dictadura.
Epílogo: el artículo 233 y el reloj de arena
Mientras todo esto ocurre, la Constitución Nacional tiene dos artículos que pesan como una losa: el 233 (falta absoluta del presidente) y el 234 (falta temporal). Y aunque Delcy Rodríguez se sienta cómoda, el tiempo se agota. Porque en Venezuela, la única cofradía que no se rompe es la del miedo y la corrupción. El resto, los seis, los cuatro, el guerrero de los frijoles, los jueces extorsionadores, los fiscales ladrones de caballos y los zamuros que ahora quieren ser médicos… todos ellos saben que el reloj no perdona.
Y mientras el pueblo llama al 0800-Extorsión con la esperanza de que alguien conteste del otro lado, lo único que se escucha es el eco de una grabación:
“Su denuncia es importante para nosotros. Por favor, espere en la línea. Su libertad será atendida en el orden de llegada. Tiempo estimado de espera: indefinido.”
Colofón del autor
Este artículo no pretende ofender. Solo informar con la única herramienta que le queda al periodista cuando la verdad es más absurda que la ficción: el sarcasmo. Si usted, amable lector, ha llegado hasta aquí sin ser detenido, expropiado o extorsionado, felicidades: acaba de ganar la lotería de la cofradía. El premio es seguir vivo. Por ahora.









