domingo, 6 de septiembre de 2026

TETRALOGÍA DEL ABSURDO NACIONAL: EL APRENDIZ (EDICIÓN APOCALIPSIS POLIEDRO)

 TETRALOGÍA DEL ABSURDO NACIONAL: EL APRENDIZ (EDICIÓN APOCALIPSIS POLIEDRO)



Prefacio


La literatura latinoamericana inventó el realismo mágico para explicar lo inexplicable, pero la política venezolana del siglo XXI obligó a la realidad a devorarse a la magia. Esta Tetralogía del Absurdo Nacional no es una simple distopía; es una autopsia satírica y caricaturesca del canibalismo geopolítico contemporáneo.Ubicada en el umbral del año 2030, donde los límites entre un reality show de la Quinta Avenida y el colapso institucional del trópico se han borrado por completo, esta obra funciona como un espejo hiperbólico. Detrás de la pintura dorada de cartón piedra, de los carritos de golf presidenciales y de los veredictos firmados en servilletas de pollo frito, se esconde la tragedia de una nación convertida en el escenario del entretenimiento global. Esta colección de cuatro relatos es una invitación a reír de rabia, a desarmar el cinismo con la ironía y a entender que, cuando el poder se vuelve un circo, la única resistencia posible es la verdad desnuda de la sátira.


Sinopsis General


Bienvenidos al Poliedro de Caracas, año 2030. La iluminación parpadean con la energía moribunda de un generador a gasoil, pero las gradas VIP están repletas para presenciar el espectáculo definitivo: El Aprendiz: Edición Apocalipsis Poliedro. Conducido por el indomable Johnny "Trump" Bravo, el capitalismo de rascacielos se fusiona con la burocracia caribeña para rematar los restos de una nación al mejor postor. Los gánsteres de la Cosa Nostra petrolera y los "Permanentes" del poder eterno compiten en una sala de juntas surrealista donde la inmunidad se negocia y el fracaso se paga con el temido "¡Estás despedido!".A lo largo de estos cuatro volúmenes, el lector será testigo de una escalada delirante: desde la entrega de las reservas petroleras más grandes del mundo en una servilleta arrugada de KFC, pasando por la transformación del Orinoco en un mega-resort de golf con palmeras importadas de Dubái bajo la consigna de que "el sol del Esequibo sale por Nueva York", hasta el inesperado colapso del juego con la activación del tablero de ¡Jumanji! Nacional, impulsado por una Campaña Admirable de actas transparentes. Sin embargo, cuando el circo financiero de Wall Street y la firma Centerview Partners intentan ejecutar una estafa monumental de 240.000 millones de dólares en deuda inflada, irrumpe en escena el Doctor Miguel Rodríguez. Armado con un doctorado de Harvard y el respaldo intelectual de ocho Premios Nobel de Economía, el "Doctor" regresa para desafiar la prepotencia de Johnny Bravo Trump, prometiendo estabilizar el país en seis meses y rescatar al Bolívar de las garras de una devaluación criminal.¿Podrá la sofisticación académica y la macroeconomía pura vencer al rating intergaláctico del magnate neoyorquino? La Tetralogía del Absurdo Nacional es la crónica definitiva del choque definitivo entre el gánster con licencia y el salvador técnico de la patria.

Introducción

El Aprendiz (The Apprentice) fue un aclamado programa de telerrealidad estadounidense que se estrenó en 2004, conducido y coproducido por el magnate inmobiliario Donald Trump. El núcleo del show consistía en reunir a un grupo de entre 16 y 18 empresarios y profesionales ambiciosos que competían en rigurosas pruebas de negocios, ventas, mercadeo y gestión de proyectos. Divididos en dos equipos, los participantes debían demostrar su astucia comercial en las calles de Nueva York. Al final de cada episodio, el equipo perdedor se enfrentaba a Trump en la temida sala de juntas (Boardroom), donde se analizaban los errores y el magnate despedía a un concursante con su icónica frase: "¡Estás despedido!" ("You're fired!"). El premio final para el ganador era un contrato de un año con un salario de 250,000 dólares para dirigir una de las empresas de la Organización Trump.

Sin embargo, para el año 2030, el colapso global y la geopolítica de supervivencia transformaron el formato. El capitalismo de rascacielos mutó en un espectáculo de canibalismo político televisado. Ya no se compite por un contrato en la Quinta Avenida, sino por el control absoluto de las ruinas de una nación.

Comienza el Show

La iluminación del Poliedro de Caracas parpadea con la energía moribunda de un generador a gasoil, pero la escenografía es impecable: una réplica exacta, en cartón piedra y pintura dorada brillante, de la mítica sala de juntas de la Trump Tower. Aquí no hay pueblo. Las gradas están vacías de ciudadanos, pero repletas de una claque VIP entrenada para aplaudir el absurdo. En la primera fila, los diputados de oposición Stalin González, Antonio Ecarri y Henrique Capriles baten las palmas con el entusiasmo mecánico de unas focas de circo, compitiendo en ruido con los alacranes del parlamento. Abajo, en la pista, haciendo las veces de un cuerpo de cheerleaders de pesadilla con pompones rojos y togas negras, Iris Varela, Maripili Hernández, Indira Urbaneja y los jueces verdugos del TSJ ensayan coreografías jurídicas para celebrar cada decisión del magnate.En el centro del set, sentado detrás de una imponente mesa de caoba importada, Johnny Bravo Trump se acomoda el copete y apunta con el dedo. La tarea de la semana ha concluido y es hora de evaluar a los tres grupos de concursantes.


Los Equipos en la Sala de Juntas


 El Equipo de los "Fixers de la Cosa Nostra

"Integrantes: Alejandro Betancourt, Rafael Ramírez y los lobistas de Washington.

La Tarea: Conectar el gran negocio petrolero e instalar un lote de plantas eléctricas de Generación Distribuida.El Desempeño: Presentaron un balance espectacular de 5.000 millones de dólares evaporados en chatarra eléctrica inservible. Ante la falta de luz y gasolina, ejecutaron el plan de contingencia perfecto: reconvertir las refinerías de Falcón en destilerías clandestinas de Cocuy de Penca de alta sociedad.

La Reacción de Trump: "¡Brillante! Esto es capitalismo puro de alambique. Al Capone era un bebé de pecho al lado de ustedes porque tenía códigos. Ustedes no tienen ninguno, ¡me encanta! Tienen inmunidad esta semana y pase directo a Mar-a-Lago". Robin Rubio salta de alegría detrás de la silla presidencial, anotando las ganancias en su libreta de Batman.


 El Equipo de los "Permanentes del Tiempo Eterno"


Integrantes: Delcyna, Jorge y Diosdado.


La Tarea: Estirar las negociaciones y trancar en tablero para asegurar la permanencia en el poder.

El Desempeño: Cumplieron la meta con honores. Gracias a las falsas mesas de diálogo de las Asambleas de 2015 y 2025, lograron congelar el reloj político, prometiendo elecciones "para cuando el país esté preparado". Para el año 2030, el país está exactamente como querían: un escenario apocalíptico estilo Mad Max, sin petróleo, sin agua y sin luz, ideal para gobernar sobre las cenizas.

La Reacción de Trump: "Buen trabajo manteniendo el entretenimiento en televisión. El circo es fantástico para el rating. Delcyna, tu androide interina clonada de Supergirl y Dolly funcionó de maravilla como distracción. Sigan vaciando el país". Desde las gradas, Capriles y Ecarri aplauden a rabiar mientras las juezas del TSJ lanzan sus pompones al aire.

 El Equipo de los "Asesores Sombra e Intereses Externos"


Integrantes: Los enviados de Putin, los Chinos, los Ayatolas y el infaltable Zapatero.

La Tarea: Administrar el Arco Minero y proteger las rutas geopolíticas internacionales mientras se extraen los recursos.

El Desempeño: El equipo flaqueó en la recta final. Aunque lograron saquear la biodiversidad de Guayana y llenar sus maletines de oro, los informes de inteligencia revelan que la DEA y el FBI andan demasiado cerca, metidos en los mismos aviones del Departamento de Estado. Peor aún: el frente de Medio Oriente está que arde y los Ayatolas están a punto de caer.

El Veredicto: Trump se inclina sobre la mesa, la claque de diputados guarda un silencio sepulcral y las cheerleaders del TSJ congelan sus sonrisas. El dedo presidencial apunta directamente al emisario de Teherán y a Zapatero, quien sostiene una carpeta marrón arrugada.

"¡Su negocio en el Estrecho de Ormuz está en peligro y me hicieron perder tiempo con sus libretas de diálogo vencidas! ¡Ustedes no están preparados para este nivel de gánsteres con licencia! ¡ZAPATERO, AYATOLAS... YOU'RE FIRED! (¡ESTÁN DESPEDIDOS!)!".

Las luces del set se apagan de golpe por un bajón del SEN, mientras en la penumbra se escucha el motor de un jet privado de superlujo encendiéndose en la pista trasera del Poliedro. Los fixers perdedores recogen sus carpetas a toda prisa, corriendo a abordar rumbo a Dubái para ver el fin del mundo desde el Golfo Pérsico, dejando atrás el gran teatro del absurdo nacional.

Gran Final de El Aprendiz: El Día que el PSUV se Vistió de Barras y Estrellas


El Poliedro de Caracas es un hervidero humano, un bullicio ensordecedor que rompe cualquier lógica y que ni el algoritmo más avanzado de la Inteligencia Artificial vio venir. El decorado es un choque cultural psicodélico: la máxima representación de los "rojos rojitos" abarrota las gradas, pero esta vez, muchos llevan camuflajes que mezclan el rojo carmesí con franjas blancas, estrellas azules y gorras de béisbol con viseras doradas. 

El moderador del programa estrella, el Johnny Bravo del espectáculo intergaláctico, se mueve como Pedro por su casa sobre el escenario de cartón piedra dorado, tirando besos a una multitud delirante. En la primera fila de la tribuna preferencial, saltando y vitoreando con frenesí, se encuentran Mario Silva, Elías Jaua, Juan Barreto y Valentín Santana. El récord de asistencia está roto: jefes de calle, las UBCH en pleno, milicianos con alpargatas y colectivos armados con pompones celebran la transmisión con el mayor rating de la historia de la televisión apocalíptica.


La Servilleta del Triunfo: El Veredicto de Amoroso


El silencio cae de golpe sobre el Poliedro cuando se acerca al centro del escenario el Jefe del Jurado y máxima autoridad del suspenso burocrático, Elvis Amoroso. Con paso lento y una sonrisa misteriosa, Amoroso no saca un pergamino sellado ni un acta digital; saca del bolsillo de su paltó una servilleta arrugada de KFC, todavía con rastros translúcidos de aceite de pollo frito. Se acomoda los lentes, aclara la garganta y lee el veredicto histórico que redefine la geopolítica del año 2030:


"El ganador indiscutible de la Faja Petrolífera del Orinoco y custodio absoluto de los 303.000 millones de barriles de crudo —las reservas petroleras más grandes del planeta Tierra— es... ¡DONALD TRUMP!".


El Gran Abrazo del Eje Miraflores-Washington


El Poliedro tiembla de emoción con la fuerza de un terremoto grado diez. Las gradas estallan. En la pista principal, la escena roza el realismo mágico más puro: Delcy, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello rompen el protocolo y se confunden en un solo y apretado abrazo fraternal con Trump y Marco Rubio. Diosdado le da palmadas en la espalda al magnate neoyorquino mientras Jorge salta de alegría y Delcy llora de la emoción.


Desde la tribuna de prensa, Mario Silva grita con el micrófono abierto, Elías Jaua levanta los puños al cielo y Juan Barreto baila un joropo improvisado con una bandera norteamericana. Ya no hay antiimperialismo; el amor es absoluto, unánime e instantáneo. Todo el PSUV ama locamente a Trump.


El Legado Intergaláctico Reencarnado



Justo en el clímax de la celebración, cuando las cheerleaders del TSJ lanzan confeti dorado sobre el copete de Trump, el ala radical de las UBCH despliega desde el techo del Poliedro una gigantesca pancarta que cubre tres bloques de gradas. La lona, escrita con tipografía oficial y letras de molde, deja una frase para la posteridad:


"TRUMP ES LA REENCARNACIÓN DE HUGO CHÁVEZ. ¡CHÁVEZ VIVE, LA MIER... SIGUE!"


El público ruge con la consigna, los alacranes de la oposición (Capriles, Ecarri y Stalin) baten las palmas hasta que les sangran las manos, y Robin Rubio firma los contratos de adjudicación sobre la misma servilleta de pollo frito. Los gánsteres con licencia han ganado el juego definitivo: el petróleo es de Johnny Bravo, el poder eterno es de Los Permanentes, y el reality show ha alcanzado la iluminación suprema en el corazón de la Caracas distópica.

Capítulo 2:

 El Alambique de Mar-a-Lago, Palmeras de Dubái y el Sol que sale por New York



Con la servilleta de KFC firmada y archivada en el TSJ, Donald Trump tomó posesión absoluta de la Faja Petrolífera del Orinoco. Fiel a su estilo de magnate de bienes raíces, lo primero que hizo fue notar que el paisaje criollo carecía de "clase". Detestando el agua aceitosa y los parajes silvestres, mandó a meter maquinaria pesada para secar las quebradas, rellenar los riachuelos y erradicar por completo los morichales milenarios de Monagas y Anzoátegui. En su lugar, mandó a diseñar un mega-campo de golf de 72 hoyos con grama artificial importada. Como las palmas de moriche no combinaban con su visión corporativa, fletó barcos llenos de palmeras datileras de superlujo directamente desde los desiertos artificiales de Dubái, cortesía de los fixers que buscaban desesperadamente volver a ganar puntos con la gerencia.

La Nueva Frontera: El Próximo Libertador de Guayana

 Pero el hoyo 18 del Orinoco le quedó pequeño al Johnny Bravo de Washington. Mirando el mapa sobre el capó de un carrito de golf dorado, Trump fijó sus ojos un poco más al este. Las Empresas Básicas de Guayana y, sobre todo, el gigantesco pozo petrolero del Esequibo —territorio históricamente venezolano— estaban demasiado cerca como para ignorarlos.Luciendo un liquiliqui de lino importado con botones de diamantes y un sombrero de cogollo diseñado por Gucci, Trump se autoproclamó ante las cámaras de televisión el "Próximo Libertador de Guayana". En un mitin conjunto en el Poliedro de Caracas, flanqueado por las cheerleaders del TSJ que agitaban pompones tricolores y con Diosdado Cabello cargándole el estuche de los palos de golf, Trump miró fijamente a la audiencia de las UBCH y los milicianos para lanzar su nueva e infalible consigna geopolítica:

Esta agresiva gentrificación apocalíptica transformó el territorio en el "Orinoco Trump Resort & Country Club". Mientras el ciudadano común seguía sobreviviendo en una miseria estilo Mad Max sin agua ni luz, la élite del eje Miraflores-Washington brindaba en el green con el whisky de Cocuy de Penca destilado en Falcón. Las huestes de las UBCH custodiaban los hoyos de golf armados con pompones y fusiles, asegurando que las pelotas doradas del magnate no se perdieran en la maleza sobreviviente.


La Nueva Frontera: El Próximo Libertador de Guayana

Pero el hoyo 18 del Orinoco le quedó pequeño al Johnny Bravo de Washington. Mirando el mapa sobre el capó de un carrito de golf dorado, Trump fijó sus ojos un poco más al este. Las Empresas Básicas de Guayana y, sobre todo, el gigantesco pozo petrolero del Esequibo —territorio históricamente venezolano— estaban demasiado cerca como para ignorarlos. Su obsesión expansionista lo llevó a reclamar el territorio de forma netamente corporativa, desatando una guerra de marketing intergaláctico contra las transnacionales rivales. Luciendo un liquiliqui de lino importado con botones de diamantes y un sombrero de cogollo diseñado por Gucci, Trump se autoproclamó ante las cámaras de televisión el "Próximo Libertador de Guayana". En un mitin conjunto en el Poliedro de Caracas, flanqueado por las cheerleaders del TSJ que agitaban pompones tricolores y con Diosdado Cabello cargándole el estuche de los palos de golf, Trump miró fijamente a la audiencia de las UBCH y los milicianos para lanzar su nueva e infalible consigna geopolítica:

"¡Venezuela, escúchenme bien! El sol del Esequibo ya no nace por el río Cuyuní... ¡El sol del Esequibo sale por New York!"

El Delirio de las Huestes Rojas

La genialidad geográfica del nuevo Libertador intergaláctico desató la locura en el set. Detrás de él, Robin Rubio asentía con la cabeza asegurando que la Quinta Avenida siempre había tenido derechos históricos sobre el Atlántico venezolano. En las gradas, la claque de focas parlamentarias —Stalin González, Antonio Ecarri y Henrique Capriles— aplaudían al unísono, argumentando en paneles de opinión que New York técnicamente está en el mismo hemisferio, por lo que la propuesta era una jugada maestra de alta diplomacia.

Mario Silva, conmovido hasta las lágrimas, abrió su programa de televisión para explicar científicamente cómo el sol del socialismo del siglo XXI ahora se alineaba perfectamente con Wall Street, mientras Juan Barreto repartía folletos impresos donde se veía la Estatua de la Libertad usando alpargatas y sosteniendo una torre de perforación petrolera. El gran negocio de la chatarra y el petróleo avanzaba a paso de vencedores, con las refinerías de Falcón destilando puro whisky de Cocuy de Penca y el país convertido en el reality show más rentable del planeta.


Capítulo 3: 

La Campaña Admirable de 2027 y el Gran ¡JUMANJI! Nacional



El circo dorado del Poliedro, las palmeras importadas de Dubái y la locura de la Quinta Avenida se estrellaron de frente contra la realidad. El año 2027 arrancó con un estruendo que no venía de los transformadores quemados, sino del asfalto. La llegada de María Corina al país se convirtió en una Campaña Admirable moderna que desbordó los Andes, inundó los Llanos, trancó el Centro y avanzó hacia Caracas como una ola humana indetenible.

A la vanguardia de la caravana de la libertad no venía un tanque de guerra, sino el arma más temida por los gánsteres del tablero: un camión blindado con paredes de vidrio templado y ultra transparente. En su interior, iluminadas por el sol de verdad (y no el de New York), reposaban impecables las actas del 28 de julio de 2024. El testimonio matemático y sagrado que le concedía la victoria aplastante a Edmundo González Urrutia.

La Posesión de Edmundo y el Decreto de los 60 Días Al llegar a la capital, el tablero de Jumanji empezó a reprogramarse solo. Frente a una marea civil pletórica de emoción, Edmundo González se posesionó formalmente en su cargo con la parsimonia y la paz de un diplomático que sabe que la historia está de su lado. Sin discursos de tres horas ni trapos rojos de torero, firmó su primer decreto presidencial sobre una mesa limpia:

"En un plazo estricto de 60 días se convocarán a elecciones presidenciales libres, y nuestra candidata oficial es María Corina Machado".


El Poliedro de cartón piedra se vino abajo. Los carritos de golf dorados de Trump se quedaron sin batería, a Robin Rubio se le cayó la máscara de superhéroe y las cheerleaders del TSJ salieron corriendo a esconder las carpetas marrones en las maletas del jet rumbo a Dubái

El Despertar de las Focas y los "Rojos Rojitos"

Lo más cómico de la jornada ocurrió en las avenidas caraqueñas. Confundidos entre la multitud que bailaba, cantaba y lloraba de alegría, miles de antiguos militantes del PSUV, jefes de calle y milicianos se quitaban las gorras con camuflaje de barras y estrellas para ponerse el tricolor nacional. Con megáfonos improvisados y entre risas colectivas, gritaban a viva voz:


"¡Nos tuvieron 25 años engañados con el cuento de la chatarra intergaláctica! Pero después del 2024 abrimos los ojos. ¡Pana, los perritos al nacer tardan siete días en ver la luz, nosotros tardamos un cuarto de siglo, pero por fin vemos clarito!".


El ambiente era una fiesta total de reconciliación criolla. Juan Bimba sacó las alpargatas nuevas que tenía guardadas para el bautizo de su nieto, y junto a Pablo Pueblo, repartía empanadas operadas y arepas calientes a todo el mundo. La consigna ya no era de supervivencia ni de apocalipsis estilo Mad Max: el país entero coreaba al unísono "¡Libertad, democracia y prosperidad!".


El Clamor de 30 Millones: ¡JUMANJI!


María Corina subió a la tarima principal, miró el viejo tablero de plástico que se desvanecía sobre la mesa de la cocina de la historia y le hizo una seña a Juan Bimba. Ya no hacían falta los dados cargados de Delcyna ni los contratos petroleros en servilletas de pollo frito. Con la fuerza de treinta millones de almas adentro y fuera del territorio, el país entero pegó un grito que retumbó desde el Esequibo hasta el Golfo de Venezuela:

—¡JUMANJI! 

Un viento fresco barrió la neblina del cinismo. El juego de la supervivencia se cerró para siempre. La luz volvió de golpe y de forma permanente a cada rincón del Sistema Eléctrico Nacional, el agua corrió limpia por los tubos (sin rastro de petróleo de golf), los hospitales se llenaron de medicinas y el salario recuperó su valor real. Las familias corrieron al aeropuerto de Maiquetía, pero esta vez no a despedir a nadie, sino a recibir con abrazos apretados a los millones que regresaban a casa. La pesadilla del circo político había terminado; Venezuela había vuelto a la vida normal.


Capítulo 4: 


El Retorno del Doctor: Miguel Rodríguez rompe el Tablero del Absurdo



El humo de los habanos caros de Mar-a-Lago y el olor a pollo frito de Wall Street se disiparon de golpe cuando una voz tronó desde las frecuencias radiales y los videos virales de Instagram. No era una consigna política, sino un bombardeo de macroeconomía pura. El Dr. Miguel Rodríguez Fandeo, el legendario arquitecto de "El Gran Viraje", había regresado a la arena pública con la mirada fija en el Poliedro de Caracas y un arsenal de títulos académicos listos para ser usados como armas de destrucción masiva contra el circo del golf. Con un tono que mezclaba la indignación del estadista con el desprecio absoluto hacia la burocracia, Rodríguez apuntó directamente hacia la supuesta auditoría milagrosa: la cacareada cifra de 240.000 millones de dólares en deuda externa."¡Es una estafa monumental a la nación!", exclamó Rodríguez golpeando la mesa, desarmando la narrativa conjunta del eje Miraflores-Washington. "Esa cifra está grotescamente inflada por los intereses cruzados de los gánsteres locales y los tiburones internacionales que quieren rematar el país. Nos quieren meter de contrabando los bonos basura de los fondos buitre y las facturas falsas de los corruptos. La deuda real de Venezuela es una fracción menor de esa mentira absurda... ¡Es más, si hacemos una auditoría seria y transparente, Venezuela no le debe nada a nadie!".


Los Títeres de Wall Street y el "Negocio" de Centerview Partners


El economista no se guardó nada al destapar el entramado financiero tras bambalinas. Denunció con nombre y apellido cómo los banqueros de Wall Street habían maniobrado a favor de Centerview Partners, la firma de asesoría financiera fuertemente ligada a los pasillos de influencia de la administración Trump."Pusieron a unos títeres de la banca neoyorquina a negociar el patrimonio de los venezolanos a puerta cerrada, sin licitación pública y sin el aval de organismos multilaterales legítimos. Es un traje a la medida para que los mismos operadores de siempre se queden con el petróleo de la Faja a precio de gallina flaca, usando una servilleta grasienta como contrato legal", fustigó Rodríguez.El ataque subió de tono cuando analizó la gestión del Bolívar y las recientes devaluaciones permitidas por la administración interina de Delcy Rodríguez. Para el veterano egresado de las mejores universidades del mundo, la dolarización improvisada y la entrega monetaria eran muestras de una ignorancia imperdonable:"¡El dólar es una moneda débil, una moneda floja que no puede sostener el aparato productivo de un país soberano!. Cada vez que Delcy Rodríguez y el copete dorado de Johnny Bravo Trump juegan al libre mercado de alambique, destruyen el poder adquisitivo del venezolano".


El Restrego de los Títulos: "Vayan a Estudiar, Aprendices"


Fiel a su estilo imponente, Rodríguez barrió el piso con los asesores del régimen y los opinadores de la oposición colaboracionista. Mirando fijamente a la cámara, les restregó en la cara sus credenciales obtenidas en las universidades de Yale y Harvard:

"A mí no me van a venir con cuentos de camino estos muchachos que se hacen llamar economistas porque hicieron un cursito de tres semanas en internet. Yo tengo un Magíster de Yale y un Doctorado en Economía de Harvard. ¡A mí me dieron clases ocho Premios Nobel de Economía! Fui asistente personal del mismísimo James Tobin. ¿Y pretenden estos aprendices enseñarme a mí cómo se maneja una crisis cambiaria?".

Con una seguridad matemática indomable, el Doctor lanzó su profecía de salvación, dejando claro que el juego de Jumanji y los carritos de golf tenían los días contados: "Entréguenme la conducción financiera del país y en exactamente seis meses estabilizo la política monetaria y coloco el Bolívar por encima del dólar".La pregunta quedó flotando en el aire de la Caracas distópica: ¿Podrá la sofisticación académica de Miguel Rodríguez, respaldada por la sombra de ocho premios Nobel, vencer la prepotencia televisiva y los contratos petroleros del indomable Johnny Bravo Trump? El tablero de la economía nacional estaba ardiendo.

jlrlinares@gmail.com 



sábado, 5 de septiembre de 2026

Jumanji: El Día que Venezuela Gritó Libertad

 Jumanji: El Día que Venezuela Gritó Libertad



El tablero de plástico tiembla sobre la mesa de la cocina. No hay luz. Afuera, el ruido de una planta eléctrica vecina compite con el chirrido de los grillos. Juan Bimba se limpia el sudor de la frente, acomoda su sombrero de cogollo y mira a Pablo Pueblo. Tienen los dados en la mano. Las reglas de este Jumanji caribeño son claras: para sobrevivir la noche, hay que jugar.

El avance de la penumbra y los malos arrasando 

Los dados ruedan. Los Permanentes —Delcy, Jorge y Diosdado— juegan con dados cargados. En la primera ronda, el tablero ruge. Se activan las casillas de la Etapa 1: Seguridad.

Aparecen los Colectivos cercándolo todo, el ELN y las FARC controlando los caminos, y el Tren de Diosdado cobrando peaje en cada esquina. La burocracia aplasta el parque industrial y el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) parpadea hasta morir. Juan Bimba cae en la casilla "Apagón de 72 horas"; pierde la comida de la nevera y debe retroceder tres puestos.Mientras tanto, los Intereses Externos de Johnny Bravo y Marco Rubio miran desde arriba, calculando el valor del petróleo y el oro de las Empresas Básicas de Guayana. Desde la sombra, Putin, los chinos y los ayatolas, asesorados por Zapatero, le dictan las jugadas a Delcy. El panorama es devastador: los malos arrasan, controlan las casillas de los recursos y congelan los turnos de los ciudadanos con la temida "Carpeta Marrón". Parece el fin del juego.

🎲 Turno 1: El avance de la penumbra y los malos arrasando

Los dados ruedan. Los Permanentes —Delcy, Jorge y Diosdado— juegan con dados cargados. En la primera ronda, el tablero ruge. Se activan las casillas de la Etapa 1: Seguridad.

Aparecen los Colectivos cercándolo todo, el ELN y las FARC controlando los caminos, y el Tren de Diosdado cobrando peaje en cada esquina. La burocracia aplasta el parque industrial y el Sistema Eléctrico Nacional parpadea hasta morir. Juan Bimba cae en la casilla "Apagón de 72 horas"; pierde la comida de la nevera y debe retroceder tres puestos.Mientras tanto, los Intereses Externos de Johnny Bravo y Marco Rubio miran desde arriba, calculando el valor del petróleo y el oro de las Empresas Básicas de Guayana. Desde la sombra, Putin, los chinos y los ayatolas, asesorados por Zapatero, le dictan las jugadas a Delcy. El panorama es devastador: los malos arrasan, controlan las casillas de los recursos y congelan los turnos de los ciudadanos con la temida "Carpeta Marrón". Parece el fin del juego.️

 Turno Final: La casilla electoral y el escepticismo de los de arriba


Tras superar el hambre, las colas de la gasolina y el colapso de los servicios con pura astucia criolla y "El Resuelve", Juan Bimba y Pablo Pueblo logran pisar la casilla definitiva: Elecciones Presidenciales.La tensión se siente en el aire del tablero. Desde Washington, la narrativa de Trump insinúa que el país no está listo para el cambio. Desde el palacio, Delcy repite el mismo libreto: "Ustedes no están preparados para gobernarse". Los asesores extranjeros mueven sus fichas para sembrar la duda y el miedo. Intentan trancar el juego una vez más en la mesa de negociación de Zapatero.Pero el tablero de Jumanji responde a la realidad profunda, no a los discursos.

.🏁 El 92% y el rugido final

Pablo Pueblo toma los dados. No hay desesperación en sus ojos, solo la paciencia del sabio que ha visto pasar tormentas. Lanza. Los dados marcan el número exacto.La pantalla mágica del tablero se ilumina con un destello azul: 92% de los votos.Un veredicto aplastante, pacífico y matemático que las trampas de Los Permanentes no pueden borrar. Las fichas de los Colectivos se disuelven en el mapa, los asesores extranjeros recogen sus maletines a toda prisa, y los intereses petroleros tienen que someterse a las leyes de una república de verdad. Juan Bimba y Pablo Pueblo se miran, respiran el aire libre de una madrugada sin cadenas y, con la fuerza de treinta millones de voces, gritan al unísono:

—¡JUMANJI!

El juego se cierra con un clic seco. La luz vuelve a la calle, el agua corre por los tubos, el salario recupera su valor y la aventura de la supervivencia termina para dar paso a la vida normal.

🏁 El Gran Éxodo: Los Fixers Rumbos a Dubái

Los dados terminan de rodar sobre el plástico desgastado y el marcador electrónico del tablero parpadea con el 92% de los votos. La realidad matemática del pueblo sabio activa el colapso definitivo del sistema del juego.Al verse descubiertos, los asesores sombra, los corruptos criollos y los fixers internacionales de la política caribeña no pierden tiempo. Zapatero archiva con manos temblorosas los últimos borradores de diálogo; los enviados de Putin y Pekín meten en fajos los contratos vencidos del Arco Minero; y los operadores de los Ayatolas cierran sus portafolios de criptomonedas.En un parpadeo, recogen sus carpetas marrones de sellos húmedos y corren hacia la pista de Maiquetía para abordar su jet privado de superlujo.Mientras el avión rompe las nubes de la costa venezolana rumbo a Dubái, los fixers descorchan champaña en el aire. Ya no piensan en Guayana ni en el Sistema Eléctrico Nacional; sus ojos están puestos en el Medio Oriente. Saben que el tablero global se sigue moviendo y ya planean su próxima jugada: esperar la inevitable caída de los Ayatolas para sentarse a negociar, desde el Golfo Pérsico, las tarifas y el peaje del control geopolítico en el Estrecho de Ormuz.

Abajo, en tierra firme, el ruido de las turbinas se pierde en el firmamento. Juan Bimba se quita el sombrero de cogollo, Pablo Pueblo sonríe frente al tablero vacío y, con el regreso de la luz y la libertad, el país entero suspira. 

☀️ El amanecer de la reconstrucción y la fiesta en la calle


Abajo, en tierra firme, el ruido de las turbinas se pierde en el firmamento. Al día siguiente, la algarabía es total. Las calles se llenan de abrazos trancados, cornetas y música criolla. Juan Bimba saca su corneta guardada por años y su familia ríe cocinando, esta vez por gusto y no por necesidad, bajo la luz radiante de un día normal. Las arepas vuelven a la mesa con el sabor dulce de la dignidad recuperada.Aprovechando la primera mañana de libertad, Pablo Pueblo se sienta en la plaza Bolívar con papel y lápiz para redactar el Manifiesto de la Reconstrucción:


Instituciones transparentes y auditorías abiertas en el Arco Minero y PDVSA.


 Reactivación inmediata del parque industrial y descentralización del SEN.


 Regreso a casa de los millones de venezolanos que el tablero expulsó en rondas pasadas.

Juan Bimba se quita el sombrero de cogollo frente al sol naciente, mira a Pablo Pueblo y guarda el viejo tablero en el fondo del clóset. Venezuela entera respira un aire limpio y sin cadenas. La pesadilla del juego ha terminado.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Las Ruinas de la Faja y el Juicio de la Ínsula Barataria



 “Las Ruinas de la Faja y el Juicio de la Ínsula Barataria”



NOTA EDITORIAL: EL GRAN CIERRE DE LA TRILOGÍA

Con esta entrega, el equipo de El Cohete Ideológico se complace en presentar el tercer y último capítulo de nuestra celebrada saga de realismo trágico y humor negro contra el revisionismo contemporáneo.Tras haber desnudado las primeras traiciones en “El Círculo de los Dictadores y la Revolución del Remate Corporativo” (Capítulo I), y haber analizado el descaro financiero en “El Marxismo de Alta Gama” (Capítulo II), llegamos hoy al desenlace definitivo. En “Las Ruinas de la Faja y el Juicio de la Ínsula Barataria”, la fría matemática del remate petrolero a 19 dólares choca de frente con la profecía tecnológica de Elon Musk y Bill Gates. Cuando el petróleo se pone piche por la azufrecina terminal, el dinero se esfuma y la claque es desterrada al tribunal más temido por la corrupción: la honestidad radical de Don Quijote y Sancho Panza, sazonada por el lobby diplomático internacional de José Luis Rodríguez Zapatero. Un cierre monumental para una tragedia circular. ¡Patria, Casino y Venceremos!

Avance del Capítulo Final (Híbrido Periodístico-Teatral)



[Voz Periodística]: Si la Laguna Estigia de Dante o los tribunales de Kafka les parecieron insuficientes para purgar el revisionismo corporativo, el destino final reservado para la claque tras el colapso del petróleo roza la genialidad literaria. Una vez que las tecnologías limpias de Elon Musk y Bill Gates dejen el crudo de la Faja convertido en un charco obsoleto de asfalto piche, el dinero se esfumará, y con él, las camionetas de lujo y los trajes de alta costura. Como castigo eterno, la cúpula y su caterva de distraidores son desterrados a los paisajes secos, polvorientos y austeros de la obra cumbre de Miguel de Cervantes Saavedra.

Allí, bajo el sol implacable de La Mancha, no hay resorts de cinco estrellas ni barras VIP. En su lugar, son obligados a caminar a pie junto a Don Quijote de la Mancha y Sancho Panza, sufriendo la tortura insufrible de escuchar diálogos educativos, sabios y reconfortantes sobre el honor, la virtud y la justicia desinteresada. Para mentes cuya única sinapsis se activa con el olor del dólar, la caballeresca cordura del Quijote es un suplicio que los lleva al borde del colapso psicótico, desatando una desesperación cómica:

DON QUIJOTE: (Eguido sobre Rocinante, señalando al horizonte con su lanza) Mirad allí, amigo Sancho, y a vosotros, almas extraviadas que cambiasteis el honor de vuestra patria por efímeras monedas de plata. La verdadera riqueza no reside en los pozos de betún negro ni en las minas de la codicia, sino en la libertad y en el amparo de los desvalidos. ¡La justicia no se remata por diecinueve ni por sesenta y cinco maravedíes!

SANCHO PANZA: (A lomos de su rucio, masticando un pedazo de queso rancio) Así es, mi señor. Que bien dice el refrán: "Al que mal vive, el miedo le sigue". De nada sirven los reinos ni los condados si al final del día la conciencia está más sucia que el fango de una porqueriza.

JUAN BARRETO: (Caminando descalzo sobre las piedras, sudando a mares, con la guayabera rota) ¡Por favor, detengan esta tortura! ¡Siento que me estalla el cerebro! Llevamos tres días caminando y este viejo loco solo habla de caballería y virtud. ¡Necesito un whisky escocés de dieciocho años con urgencia! ¡Un break de hidratación, por el amor de Dios! ¡Cambio todo el manual de Lenin por un vaso de agua mineral importada!

JOSE BRITO: (Arrastrándose por la arena, alucinando) ¡Veo luces! ¡Allá a lo lejos! Es un casino... es el Bellagio de Las Vegas... ¡no, es una mesa de Bacará con bailarinas andaluzas! (Se restriega los ojos y ve un molino de viento) ¡Maldición! ¡Es otra vez un molino! ¿Dónde están los dólares? ¿Dónde están los jeques árabes? ¡Prefiero mil veces el fango de azufre de la OPEP que seguir escuchando a este viejo hablar de moral y buenas costumbres!

DELCY RODRÍGUEZ: (Tratando de mantener la compostura con los tacones rotos en la tierra) Caballero de la Triste Figura, le propongo una tregua estratégica... Si nos deja en paz, le firmamos un acuerdo exclusivo donde le cedemos el control total de los molinos de viento a precio de costo. ¡Es un trato ganar-ganar!

DON QUIJOTE: (Dando un latigazo al aire) ¡Callad, malrines y bellacos! No hay trato posible con quienes no conocen el valor de la palabra ni de la tierra. Vuestro castigo es caminar hasta que vuestros pies entiendan que la dignidad no se compra en los casinos ni se diluye en el petróleo.

ACTO VI: EL JUICIO DE LA ÍNSULA BARATARIA (EL CIERRE DE LA TRILOGÍA)

[Voz Periodística]: La caída del telón petrolero deja a la claque desprovista de sus fetiches capitalistas: ya no hay cuentas en dólares, ni camionetas de alta gama, ni banquetes financiados con el Arco Minero. Desterrados al paisaje seco de La Mancha, su castigo poético alcanza el clímax en los dominios de la ínsula Barataria. Allí, donde la literatura universal dictó que el poder debe ejercerse con el corazón limpio, la cúpula chavista y su caterva de distraidores son obligados a presenciar las lecciones de buen gobierno que Miguel de Cervantes diseñó para la humanidad. Es el choque definitivo entre la ética vivida con autenticidad y el pragmatismo descarado del remate corporativo:

DON QUIJOTE: (Mirando fijamente a la cúpula con severidad caballeresca) Escuchad bien, almas extraviadas en los laberintos de la codicia. Si alguna vez pretendisteis gobernar con justicia, grabad esto en vuestras conciencias: “No te desprecies a ti mismo, ni te tengas en menos que los nacidos de reyes, porque la sangre se hereda y la virtud se adquiere”. La dignidad no proviene de los títulos revolucionarios ni de las boinas rojas, sino de la coherencia con el propio origen. ¡Vosotros os olvidasteis de vuestro linaje de labradores para vestir la seda del opresor!

DELCY RODRÍGUEZ: (Sosteniendo sus tacones rotos, alucinando por el calor) ¡Por favor, Don Quijote! Déjenos un break de hidratación... Le propongo un trato: si nos da un vaso de whisky de 18 años, le firmamos un decreto exclusivo donde le cedemos el control de la ínsula y de todos sus molinos a precio de gallina flaca. ¡Un trato ganar-ganar!

SANCHO PANZA: (Gobernando desde su silla de labrador, mirando con lástima a la cúpula) ¡Vade retro, señora andante de los contratos raros! Que bien dice mi refrán: "Al que mal vive, el miedo le sigue". De nada sirven los condados si al final del día la conciencia está más sucia que el fango de una porqueriza. Aquí la ley no se inclina ante el oro, sino ante la piedad y la clemencia.

• DIOSDADO CABELLO: (Tratando de levantar un mazo inflable de juguete que se derrite bajo el sol manchego) ¡Esto es una conspiración del lobo feroz imperial! Sancho, tú eres del pueblo, tú eres un radical como nosotros. No te dejes engañar por este viejo loco de la burguesía. ¡Danos unas fichas de casino para jugar al blackjack!

SANCHO PANZA: (Con una inocencia radical y agudísima) Yo seré rudo y sembrador, pero no tonto. Traigan acá a los demandantes, que hoy haremos el juicio del bastón, para que estos letrados de la astucia vean cómo se descubre la verdad oculta.[Voz Periodística]: El clímax del juicio se desata cuando un burócrata de la claque —representando la estirpe de Luis Ratti, José Brito y Juan Barreto— sube al estrado sosteniendo un bastón de mando revolucionario. El sujeto jura ante Dios y por la cruz que ya ha devuelto toda la soberanía y el dinero del Arco Minero al proletariado, asegurando que sus bolsillos están limpios y que todo fue por el “altar de la patria”. Pero Sancho, usando la lógica pura de la vida y no las leyes tramposas de la burocracia kafkiana, interviene con una agudeza que desarma la hipocresía:

JUAN BARRETO: (Sudando a mares, jurando con los ojos desorbitados) ¡Lo juro por los manuales de Lenin! Yo no me quedé con un solo dólar del remate a 19 el barril. Todo se lo entregué al pueblo en discursos y asambleas. ¡Este bastón de mando es el testigo de mi honestidad!

SANCHO PANZA: (Tomando el bastón con desprecio, mirándolo a la luz del sol) Dejadme ver este báculo de la retórica… (Sancho, con un movimiento rápido y certero, rompe el bastón contra su rodilla. Al partirse la madera, una lluvia de billetes de 100 dólares, diamantes del Arco Minero y contratos de concesiones petroleras a empresas extranjeras cae sobre el suelo polvoriento). ¡Ah, bellacos! ¡Aquí estaba la verdad oculta! Jurabais que habíais devuelto la riqueza, pero la teníais escondida dentro del mismo báculo con el que pretendías guiar al pueblo.

JOSE BRITO: (Lanzándose de rodillas al suelo para recoger los billetes entre el polvo) ¡Mis dólares! ¡Las Vegas! ¡Las bailarinas andaluzas! ¡No los rompas, Sancho, que esos son de alta gama!

DON QUIJOTE: (Levantando su espada sobre la claque humillada) ¡Contemplad vuestra propia miseria! La justicia no es un acto mecánico de aplicar consignas vacías, sino de penetrar en la verdad que pretendéis ocultar con vuestra lisonja y burocracia. Vuestro castigo eterno no será el fuego, sino caminar por siempre al lado de la gente llana, sabiendo que vuestra inocencia fue vendida y que no hay gobierno más sabio que el que se ejerce con el corazón limpio.

WILL RANGEL: (Llorando abrazado a las ruedas del carro de Sancho) ¡Se acabó el remate! ¡La azufrecina nos alcanzó! Ya no hay palmas para aplaudir… el petróleo se puso piche y la honestidad de un labrador nos quebró el negocio.

[Voz Periodística]: Y así, bajo el cielo infinito de La Mancha, la comedia del absurdo del siglo XXI encuentra su fin. No los destruyó el lobo feroz del imperio, sino la sencillez implacable de un hombre común que creía en la palabra dada. El idealismo del Quijote y el realismo honrado de Sancho se funden en el horizonte, dejando a la claque atrapada en su peor pesadilla: la obligación de ser honestos en un mundo donde el dinero ya no puede comprar el reino.

(Telón definitivo de tela basta y limpia)


ACTO VI (AMPLIADO): EL REFRANERO DE LA COMPROMIENDA INTERNACIONAL

[Voz Periodística]: El desierto de La Mancha no solo consume las suelas de la claque; también atrae a los eternos componedores del viejo continente. Al ver que el báculo de mando revolucionario ha sido quebrado por la lógica de un campesino y que la verdad oculta de los billetes verdes ha quedado expuesta, emerge de entre los olivares la silueta estilizada de José Luis Rodríguez Zapatero. Actuando como el intermediario de cabecera de Delcy Rodríguez, el político español se abre paso entre la arena. Su misión no es defender el marxismo-leninismo, sino salvar el confort de la cúpula utilizando el arma secreta de Sancho: el refranero popular, adaptado a la diplomacia del beneficio mutuo:

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO: (Ajustando su corbata azul, con las cejas arqueadas en un gesto de infinita concordia) ¡Calma, señores, sosiego! Vengo en son de facilitación y diálogo constructivo. Señor Don Quijote, mi gobernador Sancho, no seamos tan severos con la jefa Delcy. Bien sabemos en la península que “en otras casas cuecen habas, y en la mía, a calderadas”. Si en el norte los imperios hacen sus negocios a puerta cerrada, ¿por qué castigar a esta dama por rematar la Faja en un amigable Black Friday? Al fin y al cabo, “los duelos con pan son menos”, y con el barril a diecinueve dólares, las penas de la patria se pasan mejor en un yate.

DON QUIJOTE: (Apoyado en su lanza, barajando al intermediario con desprecio) ¡Válame Dios, qué retórico y sutil bellaco tenemos al frente! Venís a usar la sabiduría de los sabios para cubrir las mañas de los mercaderes. No hay calderada de habas que justifique el engaño al desvalido, ni pan mal habido que alivie el duelo de la tierra arrasada.

Delcy Rodríguez: (Detrás de Zapatero, soplándole al oído) Dile que le damos una concesión minera en el Arco del Orinoco a sus constructores amigos, José Luis... ¡Rápido, que Musk viene apagando los taladros!

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO: (Haciendo señas de paz con las manos) Escucha el sabio consejo de este humilde mediador, Sancho. Tú que buscas gobernar con pragmatismo... “El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Si te arrimas al árbol de esta Alianza Estratégica, recibirás la sombra de las comisiones en euros. No busques verdades ocultas en los bastones, que “de noche todos los gatos son pardos” y en la geopolítica moderna los contratos raros no tienen color. Más vale firmar la paz y ceder las minas, pues “más vale pájaro en mano que buitre volando”.

• SANCHO PANZA: (Dando un golpe en su mesa de madera, haciendo saltar los diamantes del Arco Minero) ¡A rabadán con vuestras sombras y vuestros pájaros, señor mediador de las cejas picudas! Me queréis vender un buitre desplumado por jilguero. Sé perfectamente que “donme las dan, las toman”, y estos caballeros del remate ya han dado bastantes palos al pueblo como para venir ahora a tomar la ínsula con vuestros refranes de contrabando.

DIOSDADO CABELLO: (Tratando de esconder unos fajos de billetes en los bolsillos rotos de su pantalón) ¡Zapatero, dile al radical de Sancho que “a Dios rogando y con el mazo dando”! Que nosotros dábamos con el mazo en la tarima mientras rezábamos por la soberanía. ¡Eso es socialismo puro!

• SANCHO PANZA: (Mirando a Diosdado con severidad) Vos dábais con el mazo para quebrar los dedos del obrero mientras le rogábais al imperio que os comprara el crudo antes de que se pusiera piche. Pero no os preocupéis, que “más sabe el necio en su casa que el cuerdo en la ajena”, y en esta mi ínsula sé yo descubrir al tramposo por más que venga escoltado por la diplomacia de Madrid. Vuestro bastón está roto, vuestras Vegas clausuradas y vuestro petróleo obsoleto.

• JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ZAPATERO: (Suspirando, mirando al cielo de La Mancha mientras saca una libreta de notas internacionales) En fin... “El hombre pone y Dios dispone”. Yo intenté traer las mesas de Bacará y las bailarinas andaluzas para un entendimiento pacífico, pero veo que aquí la terquedad del idealismo no cede ante el lobby. Nos ha alcanzado la azufrecina de Musk.

• DON QUIJOTE: (Levantando su espada, señalando el camino del destierro) ¡Idos en buena hora, mercaderes de la palabra y corderos del confort! Caminad por estas llanuras hasta que entendáis, por la fuerza de la andante caballería, que “para todo hay remedio, si no es para la muerte”, y el remedio de vuestra claque es la vergüenza eterna de ser descubiertos por un corazón limpio.

[Voz Periodística]: Con el mediador recogiendo sus carpetas diplomáticas y la claque arrastrándose por el polvo manchego en busca de un oasis corporativo que ya no existe, la trilogía del remate llega a su estación final. La sabiduría popular de Sancho, armada con refranes auténticos, terminó por desarmar el refranero tramposo del lobby transatlántico. En las ruinas de la Faja, donde el agua y las arenas del desierto de Musk ya apagan los últimos motores del siglo XXI, solo queda el eco de una lección monumental: la soberanía no era un discurso de tarima, sino una virtud que se adquiere y que nunca se debió rematar.

(Telón definitivo de tela basta y limpia)

EPÍLOGO GENERAL: EL BALANCE DE LAS RUINAS

[Voz Periodística]: Cuando se apagan las luces de la tarima digital y el eco de los aplausos tarifados se disuelve en el viento de La Mancha, la trilogía del remate corporativo nos deja un balance demoledor. El recorrido que comenzó en el fango teológico del Estigia junto a los dictadores históricos, pasó por el pragmatismo de Las Vegas y los salones de la OPEP, para terminar quebrado ante la sensatez de un campesino y la lanza de un caballero andante.La gran moraleja de este ejercicio de realismo trágico no la dictaron los manuales de la Guerra Fría ni las corporaciones del norte, sino la propia historia. Al final, la estrategia de vaciar la Faja a las carreras antes de que la “azufrecina” de Elon Musk la dejara obsoleta demostró que el Socialismo del Siglo XXI nunca fue una doctrina de redención popular, sino una liquidación de garaje. Delcy, Jorge y Diosdado se quedaron sin su reinado de cincuenta años; los distraidores se quedaron sin fichas para el blackjack; y Zapatero tuvo que guardar sus refranes diplomáticos en una maleta vacía. En las ruinas de la Faja, la única bandera que quedó flotando no fue la roja ni la de las barras americanas, sino la verdad al desnudo: que ningún imperio es tan feroz como la codicia de quienes vendieron su origen por el confort, olvidando que la soberanía, al igual que la virtud, no se hereda ni se remata… se adquiere con el corazón limpio.

jlrlinares@gmail.com 





miércoles, 2 de septiembre de 2026

El Marxismo de Alta Gama o la Revolución de la Azufrecina

 



El Marxismo de Alta Gama o la Revolución de la Azufrecina”




Nota Editorial: Del Origen del Fango al Gran Cierre Trágico

Con profunda alegría (y una buena dosis de malicia periodística), el equipo editorial de El Cohete Ideologico pone en manos de nuestros asiduos lectores este segundo bloque de nuestra saga de humor negro y realismo trágico contra el revisionismo contemporáneo.Quienes nos acompañaron en nuestra entrega anterior recordarán el revuelo causado por “El Círculo de los Dictadores y la Revolución del Remate Corporativo”, aquella pieza fundacional donde sentamos en el mismo banquillo de la historia a tiranos de ayer y hoy para desnudar las primeras traiciones a los manuales marxistas. Hoy, en este segundo capítulo titulado “El Marxismo de Alta Gama o la Revolución de la Azufrecina”, elevamos la apuesta: cruzamos las matemáticas absurdas de la OPEP con las terapias de “reeducación profunda” en los casinos de Las Vegas y los complejos de lujo caribeños. Pero no se queden cómodos en sus asientos, camaradas distraidores. Desde ya les anunciamos la pronta aparición de nuestra tercera y última entrega: “El Juicio Final de la Claque o las Ruinas de la Faja Post-Petróleo”. Con ese tercer artículo cerraremos de forma definitiva este ciclo monumental de sátira, revelando el destino de aquellos corderos que aplaudieron el remate de la patria justo el día en que la tecnología de Elon Musk y Bill Gates deje al crudo extrapesado convertido en una piscina obsoleta de asfalto piche. ¡En socialismo todo es posible, y en la comedia también!

El Marxismo de Alta Gama o la Revolución de la Azufrecina

Para los puristas del materialismo histórico, el estudio de las desviaciones políti decas siempre ha sido una tarea severa. En sus tratados, los grandes teóricos del marxismo-leninismo dedicaron miles de páginas a desmenuzar las debilidades pequeñoburguesas. V.I. Lenin, en su obra fundamental El marxismo y el revisionismo (1908), ya advertía sobre cómo la influencia y la corrupción burguesa terminaban por ablandar a los cuadros proletarios. Más tarde, en La revolución proletaria y el renegado Kautsky (1918), el líder bolchevique no se guardó adjetivos para calificar de “renegado” y “demócrata pequeñoburgués” a todo aquel que buscara conciliar con las estructuras del capital. Incluso León Trotsky, en su obra póstuma En defensa del marxismo (1940), libró una batalla encarnizada contra la oposición interna del partido en Estados Unidos, señalando a dirigentes como Shachtman y Burnham por sucumbir ante los vicios ideológicos de la burguesía.Sin embargo, ni las mentes más brillantes del comunismo soviético, ni los manuales más estrictos del Foro de Sao Paulo o de Puebla, pudieron prever la aparición del espécimen definitivo del revisionismo: el burócrata del Socialismo del Siglo XXI. Este espécimen representa una mutación biológica y política sin ideología, sin patria y sin bandera; un camaleón cromático cuya única doctrina real es el confort, las camionetas de alta gama y las cuentas numeradas en divisas extranjeras. Para ellos, la teoría se reduce a un ejercicio de relaciones públicas: mientras la retórica oficial grita consignas incendiarias contra el “lobo feroz” del imperialismo estadounidense y el Reino Unido, tras bambalinas se ejecuta el remate más grande de la historia en el “altar de la patria”.El colmo de este absurdo dialéctico se vive hoy en las mismísimas orillas del inframundo literario, donde los padres de la doctrina observan la realidad a través de las pantallas del juicio eterno, desatando un debate que salta directamente del ensayo periodístico al libreto teatral:

KARL MARX: (Sosteniendo un ejemplar de El Capital empapado en crudo Merey) ¡Esto es una bofetada a la economía política! He pasado mi vida entera explicando la plusvalía y la explotación del hombre por el hombre, ¡para que estos herederos caribeños terminen inventando el “Black Friday Revolucionario”! ¡Regalan el barril de petróleo a 19 dólares cuando el mercado internacional cotiza a 65!

V.I. LENIN: (Agitando con furia sus viejos panfletos sobre el renegado Kautsky) ¡Te lo dije, Karl! El espíritu pequeñoburgués es una enfermedad infantil que se cura con el rigor del partido, pero estos tipos no tienen remedio. Sustituyeron los Sóviet por los bodegones de lujo. Son unas ovejitas asustadas que tiemblan ante el elefante imperial, pero cuando huelen el dólar se arrastran y corretean como serpientes. ¡Son los renegados absolutos del proletariado!

LEÓN TROTSKY: (Ajustándose los anteojos salpicados de azufre) Lo trágico no es que hayan sacrificado su ideología por mantener el confort capitalista y su cuota de poder; lo verdaderamente insólito es la claque que los rodea. Una comparsa de aduladores profesionales que aplauden a rabiar y con las palmas rojas cada vez que se anuncia el “heroico sacrificio” de entregar un pozo petrolero en la Faja o un hueco minero en el Arco del Orinoco. ¡Es un teatro del absurdo financiado con billetes verdes!

ACTO II: EL GULAG DE LA PERLA (REEDUCACIÓN 5 ESTRELLAS)

Frente a semejante cuadro de descomposición doctrinaria, cualquier marxista-leninista de la vieja escuela habría decretado de inmediato el envío de los culpables a los campos de trabajos forzados en Siberia. Pero como en el Socialismo del Siglo XXI la física, la economía y la geografía son maleables, la solución criolla al revisionismo no pasa por el frío estepario, sino por el calor tropical del Caribe. Para enderezar los entuertos de esta caterva de “distraidores” —personajes de la calaña y mal estirpe de Luis Ratti, José Brito, Juan Barreto y Will Rangel— se ha diseñado un programa de vanguardia: el primer Gulag de Lujo en la Isla de Margarita, con todo el confort y las comodidades de un resort de 5 estrellas.La reeducación profunda está bajo la estricta dirección de Daniel Ortega y su consorte Rosario Murillo, quienes aplican un tratamiento de desintoxicación ideológica financiado generosamente por los lujosos yates de los nietos de Fidel y Raúl Castro. A estos individuos no les hace falta estudiar los densos tomos de El Estado y la Revolución;  y correteo se activan únicamente cuando perciben el olor de las divisas verdes. Su terapia de regeneración no incluye picar piedras, sino confinarlos a usar trajes naranja de diseñador mientras son expuestos a charlas profundas en los casinos de Las Vegas, entre ruletas, blackjack y dados, demostrando que su verdadera patria es la mesa de apuestas y su única bandera es el billete de cien dólares. El absurdo de este internado de alta gama cobra vida en la siguiente escena:

DANIEL ORTEGA: (Vistiendo guayabera de lino y lentes oscuros, sirviendo cócteles en una bandeja de plata) ¡Atención, camaradas distraidores! La disciplina revolucionaria exige que se mantengan desconectados del mundo burgués. Para purgar sus vicios por el dólar imperial, hoy la sesión terapéutica será en la mesa de dados de Las Vegas, cortesía de la casa.

ROSARIO MURILLO: (Cargada de collares y anillos de neón, bendiciendo las máquinas tragamonedas) ¡Fuera malas vibras capitalistas! Que la energía del Arco Minero fluya en sus apuestas. Recuerden que perder en la ruleta es un acto de desprendimiento socialista, siempre y cuando la casa gane en dólares puros.

JUAN BARRETO: (Sosteniendo un habano premium y cambiando un fajo de billetes por fichas del casino) Escuchen bien, muchachos… esto que hacemos aquí es “Marxismo Heterodoxo de Alta Gama”. Lenin decía que el revisionismo es una debilidad, pero Lenin nunca vio el espectáculo de las fuentes del Bellagio. Al apostar estos dólares que nos dieron por el Arco Minero, estamos expropiando los excedentes de la plusvalía directamente desde el corazón del imperio. ¡Es dialéctica pura!

JOSE BRITO: (Gritando emocionado frente a la mesa de blackjack, saltando de alegría) ¡Veintiuno! ¡Ganamos! ¡Alabado sea el libre mercado y el “lobo feroz”! Si el imperio me da suficientes fichas verdes, yo mismo les firmo un papel cediendo el espacio aéreo y marítimo. Al fin y al cabo, el Arco Minero es solo un montón de tierra con minerales raros. Las piedras raras son para la gente rara; los hombres de acción preferimos el verde corporativo.

LUIS RATTI: (Repartiendo cartas con una sonrisa ensayada mientras la claque aplaude detrás) ¡Eso es, muchachos! Aplaudan a rabiar, aplaudan con las palmas que para eso cobramos el bono de asistencia de la tarima. Si Delcy y Jorge entregan los pozos petroleros a 19 dólares en lugar de 65, nuestra sagrada misión es salir a los medios a decir que es una “maniobra magistral de penetración en los mercados occidentales”.

WILL RANGEL: (Abrazado con desesperación a una máquina tragamonedas que no para de arrojar monedas) ¡El olor del dólar es lo único capaz de regenerar el espíritu obrero! Olvídense de los manuales soviéticos; la verdadera reeducación está aquí, donde cada vez que Trump jala la palanca del remate, la claque celebra el sacrificio en el altar de la patria. ¡Patria, Casino y Venceremos!

Bloque III: El Eje Anticomunista, la Cumbre del Pánico en la OPEP y la Profecía de la Azufrecina.

Para garantizar que este lavado de cerebro no deje rastro de ortodoxia, el régimen del siglo XXI no ha dudado en contratar como asesores de seguridad ideológica a los mayores fantasmas del anticonspiracionismo norteamericano de la posguerra. En un giro que dejaría pálido al tribunal más absurdo de Franz Kafka, los espectros del Senador Joseph McCarthy y el implacable director del FBI, J. Edgar Hoover, junto con la Liga Anticomunista de California, operan hoy como auditores de las cuentas de PDVSA. La ironía es devastadora: los herederos de Marx contratan a los mayores cazadores de brujas de la historia para asegurarse de que nadie en la claque sufra de "izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo" y ponga en riesgo el libre fluir de los contratos imperiales.

Sin embargo, el verdadero nudo dramático de esta comedia geopolítica no se debate en Las Vegas, sino en los lujosos salones de la OPEP en Viena. Es allí donde el discurso antiimperialista choca de frente con la fría matemática del remate petrolero. La estrategia de la cúpula —conversada en secreto entre Delcy Rodríguez, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello— parte de una premisa trágica impuesta por Donald Trump y Marco Rubio: el petróleo en el subsuelo tiene fecha de caducidad. Si no se extrae rápido, el crudo extrapesado sufrirá de azufrecina terminal; se volverá un fango piche e inservible ante la inminente llegada de Elon Musk y Bill Gates con sus nuevas tecnologías basadas en agua destilada y arenas del desierto. Para evitar quedarse con un desierto de asfalto inútil, la orden es vaciar las reservas de 303.000 millones de barriles en exactamente 50 años, lo que exige una producción imposible de 17 millones de barriles diarios, desatando el pánico en el cartel petrolero:

MINISTRO SAUDÍ: (Gritando en el salón oval de Viena, tirándose de la barba frente a los monitores que caen en picada) ¡Esto es un suicidio económico! ¡El acuerdo de cuotas de la OPEP+ prohíbe explícitamente inundar el mercado! Si Venezuela inyecta 17 millones de barriles diarios a precio de gallina flaca, el Brent colapsará a 5 dólares mañana mismo. ¡Están destruyendo el negocio!

JORGE RODRÍGUEZ: (Con una sonrisa zen, ajustando su traje de alta costura) Estimado jeque, usted sigue atrapado en la lógica jurásica del capitalismo de la escasez. Lo que nuestra jefa Delcy ha diseñado es el “Multiuniverso del Remate Estratégico”. Al violar la cuota y vender a 19 dólares, obligamos al imperio a comprarnos todo el inventario antes del Apocalipsis Tecnológico. Es una victoria dialéctica.

DIOSDADO CABELLO: (Sacando un mazo inflable de juguete de su maletín de cuero) Era oro negro, mi compai, era. ¿Ustedes no leen las noticias? El lobo feroz de la tecnología, ese catire Musk, y el Bill Gates de los microchips ya tienen listos los motores de agua y los paneles solares del Sahara. Si dejamos ese crudo pesado allá abajo por 100 años, no va a valer ni para asfaltar una calle. Se va a poner piche por la azufrecina. ¡Hay que sacarlo todo en 50 años o nos quedamos sin nada!

DELCY RODRÍGUEZ: (Tomando el micrófono con voz engolada y firme) Matemáticamente la ecuación es perfecta y profundamente patriótica. Tenemos 303.000 millones de barriles en reservas. Si producimos 17 millones diarios por 365 días, liquidamos 6.205 millones al año. Duración exacta del inventario: 48,8 años. ¡Medio siglo clavado! Multiplicamos por cinco nuestra capacidad histórica, saturamos el mercado mundial, cobramos los 19 dólares por adelantado para asegurar el confort, y cuando Musk encienda su primer cohete a base de agua, nos encontrará retirados en una playa de Margarita. ¡En socialismo todo es posible!

DONALD TRUMP: (Emergiendo súbitamente en un yate dorado que navega sobre el fango de la Laguna Estigia, levantando ambos pulgares con una sonrisa colosal) ¡Great deal! ¡El mejor Black Friday de la historia! Gracias, Delcy, por este maravilloso regalo de 19 dólares el barril. Es un ganar-ganar: ustedes mantienen su reinado de 50 años y yo me quedo con el petróleo antes de que se ponga piche.

CARONTE: (En una esquina de la ciénaga, contando fajos de billetes de 100 dólares en una tableta digital mientras le guiña un ojo al lector) Al final, cobrando tarifas VIP en divisas extranjeras por pasar a los políticos con sus maletas cargadas, la única gran verdad flotando en este fango de azufrecina… es el billete verde. ¡Patria, Socialismo y Casino, Venceremos!

(Telón negro y viscoso)

jlrlinares@gmail.com







lunes, 31 de agosto de 2026

¡CUÁNTO DIERA YO POR UN REINADO!

 ¡CUÁNTO DIERA YO POR UN REINADO!

Crónicas del Gran Remate Estigio y la Claque Mutante




PROLOGO CÓMICO: El Black Friday Antimperialista

Caracas, 2026. La matemática revolucionaria ha alcanzado su cúspide cuántica. En un giro magistral de soberanía económica, la vanguardia gobernante ha descubierto que la mejor manera de derrotar al imperio es inundarlo con petróleo regalado. Mientras el mercado internacional fija el barril de crudo Merey en unos estables 65 dólares, la audacia patria ha decidido liquidarlo a precio de liquidación de almacén: ¡a tan solo 19 dólares el barril!

La claque oficialista, apostada en el altar de la patria con sus boinas impecables y guayaberas de lino importado, aplaude a rabiar hasta que les sangran las palmas. '¡Un genocidio financiero contra Wall Street!', grita un diputado con tres relojes inteligentes en la muñeca izquierda. 'Les estamos quitando el mercado obligándolos a aceptar un regalo'. Los economistas clásicos se jalan los cabellos, pero la doctrina es clara: si el enemigo compra barato, se debilita con la comodidad.

ACTO I: El Fango Estigio de 8° API

En el inframundo, la geografía clásica ha sufrido una actualización tecnológica. La mítica Laguna Estigia ya no es de agua estancada; ahora es un pantano denso, hirviente y pestilente de crudo extrapesado de la Faja, a duras penas diluido para simular movimiento. En medio de este fango de azufre y petróleo, Karl Marx trata de limpiarse las barbas impregnadas de betún bituminoso.

—¡Esto es una perversión de la teoría! —brama Marx, hundiéndose hasta las rodillas—. ¿Dónde está la plusvalía? ¡Están vendiendo la materia prima por debajo del costo de extracción socialmente necesario! ¡Están financiando el confort burgués de la cúpula con el sudor del proletariado!

A su lado, Vladimir Lenin, con el cuello de su abrigo raído por los ácidos estigios, sacude un ejemplar arrugado de 'El Estado y la Revolución'.

—¡Peor que eso, Karl! —responde Lenin—. No son revisionistas, no son reformistas... ¡son agentes inmobiliarios con chequera! Cambiaron la dictadura del proletariado por la dictadura del bodegón y el SUV blindado. ¡Míralos arriba, aplaudiendo la entrega como ovejitas sumisas ante el lobo feroz!

Fidel Castro, fumando un tabaco hecho de azufre puro que no se apaga con el petróleo, exhala un humo gris azulado:

—Chicos, no entienden la táctica. Estos tipos no tienen ideología, ni patria, ni bandera. Su única doctrina es el billete verde, el confort de alta gama en Miami o Madrid, y mantener el poder al costo que sea. Sacrificaron el manual por el jacuzzi.

ACTO II: El Banquillo de los Dictadores de Verdad

Más allá del fango, en un tribunal de arquitectura kafkiana con pasillos que terminan en paredes de roca viva y burócratas que sellan formularios en blanco eternamente, se encuentra el Círculo de los Dictadores. Sentados en un banquillo de hierro oxidado, tres figuras observan las pantallas que transmiten en vivo las sesiones de la Asamblea nacional venezolana.

Pol Pot, ajustándose sus lentes de intelectual de la selva, suspira decepcionado:

—Qué blandengues. Qué falta de carácter. Yo vacié las ciudades, abolí la moneda y destruí la civilización para imponer la pureza agraria. Estos muchachos hablan de socialismo mientras revisan la cotización del dólar en el celular y entregan los pozos petroleros al primer postor imperialista.

Kim Jong-un, comiendo caviar estigio de un envase de oro, asiente con la cabeza pesada:

—Exacto. Yo tengo a todo un país aplaudiendo porque les tengo misiles apuntando a la cabeza y un control absoluto del átomo. Estos de aquí tienen una claque que aplaude porque les pagan los viáticos en divisas. Son unas ovejitas que le temen al lobo feroz de las sanciones, y en cuanto entra un elefante americano en su cristalería, le limpian las botas y le ofrecen los muebles.

Adolf Hitler, compartiendo el mismo banquillo con expresión de profunda amargura, interrumpe con su característico tono histriónico:

—¡Es una vergüenza técnica! Yo destruí continentes enteros basándome en una locura destructiva y totalitaria. Pero estos... estos destruyen la economía de su propia nación no por una ideología de supremacía, sino por una comisión del 10% en una cuenta numerada. ¡Es un ultraje al arte de la tiranía!

ACTO III: La Transmutación Cromática de la IA



En el escenario principal del teatro oficial, la escenografía es un monumento al exceso totalitario: todo es de un rojo rojito ensordecedor. Las pantallas LED proyectan consignas de 'Patria y Venceremos' mientras Jorge, Delcy y Diosdado (este último balanceando un mazo de plástico inflable que emite un chillido cómico cada vez que golpea el podio) ensayan sus discursos.

—¡Camaradas! —exclama Delcy con voz vibrante—. ¡El compromiso histórico está sellado! Hemos salvado a la patria de Bolívar entregando los contratos de operación directa. ¡Un sacrificio supremo en el altar de la revolución!

De repente, los altavoces del teatro emiten un chirrido estrepitoso. La Inteligencia Artificial que controla las pantallas sufre un glitch sistémico. Las luces rojas parpadean con violencia y, en cuestión de microsegundos, la escenografía muta por completo. El rojo desaparece, devorado por una marea de luces azul brillante, blanco níveo y barras rojas corporativas. Una lluvia automática de confeti con la silueta exacta de billetes de 100 dólares inunda el recinto.

La claque, entrenada para aplaudir cualquier estímulo luminoso, no duda un segundo. Al ver aparecer en el escenario virtual las figuras gigantográficas de Donald Trump y Marco Rubio, los aplausos estallan a rabiar. Las palmas suenan como ametralladoras de adulación.

—¡Viva el libre mercado soberano! —grita un aplaudidor de primera fila, confundido pero entusiasmado—. ¡Trump es la reencarnación de Hugo Chávez en su fase corporativa y de alta gama!

Al fondo del escenario, la pantalla gigante de IA despliega en letras de neón parpadeantes una frase que sepulta siglos de retórica:

«¿CUÁNTO DIERA YO POR UN REINADO?»

Trump, descendiendo de un yate digital que navega sobre el fango estigio, sonríe a la cámara, levanta el pulgar y exclama hacia el público enfervorizado:

—¡Un regalo increíble, de verdad! El mejor Black Friday de mi vida. Sesenta y cinco dólares en Nueva York, pero Delcy me lo deja en diecinueve. ¡Hagamos a la Faja grande otra vez!

ACTO IV: La Lucha Prolongada del Arco Minero

Mientras la claque celebra el remate petrolero, en un rincón más oscuro del fango, Diosdado toma el micrófono inalámbrico para justificar la siguiente fase de la soberanía extractivista. Detrás de él, mapas satelitales muestran el Arco Minero del Orinoco transformado en un queso suizo de proporciones bíblicas.

—La estrategia es clara, camaradas —explica Diosdado con una sonrisa cínica—. Para mantenernos en el poder y continuar la lucha prolongada contra el capitalismo, debemos aplicar la táctica de la tierra arrasada... pero cobrada por adelantado. Cada campo petrolero, cada pozo, cada hueco de mina en el Arco Minero del Orinoco debe ser entregado estratégicamente. Si el imperio quiere oro, se lo vendemos al precio de la arena; si quiere coltán, se lo envolvemos para regalo. Eso sí, las regalías van directo a nuestro fondo de resistencia en Suiza. ¡Patria, dólares y venceremos!

La claque, con los ojos fijos en la lluvia de confeti verde que todavía cae del techo, vuelve a estallar en vítores, celebrando la entrega de los recursos naturales como si fuera la mismísima batalla de Carabobo.

EPÍLOGO: El Balance Contable de Caronte

Lejos del ruido de los aplausos y los discursos de tarima, en la orilla más fría de la laguna de azufre y crudo Merey de 8° API, se encuentra Caronte. El viejo barquero ya no viste harapos mitológicos; ahora lleva un traje de tres piezas de alpaca italiana, un sombrero de ala corta y una tableta electrónica de última generación donde registra los movimientos contables de la jornada.

Caronte ajusta sus lentes de montura de titanio y revisa el libro de pases en dólares. Ya no acepta óbolos de plata de la Grecia antigua; la burocracia moderna exige divisas convertibles de curso legal.

—Veamos el balance del día —murmura el barquero con una sonrisa gélida mientras desliza el dedo por la pantalla táctil—:

Pases VIP (Línea Roja-Rojita): 150 altos funcionarios transportados en botes con motor fuera de borda. Tarifa premium por equipaje pesado (maletas Louis Vuitton repletas de efectivo y lingotes del Arco Minero). Total recaudado: $4,500,000.

Descuento Corporativo (Paquete Trump-Delcy): Derechos de navegación para tanqueros fantasmas transportando Merey a $19 el barril. Comisión por hacerse de la vista gorda ante el azufre. Total recaudado: $12,300,000 en cuentas de custodia.

Tasa de Penalización por Ideología Obsoleta: Cargos adicionales aplicados a Marx, Lenin y Castro por quejarse en exceso durante el trayecto y salpicar la barca con crudo extrapesado. Total recaudado: $350,000 (pagados bajo cuerda por la propia claque para que no los dejen volver a subir).

Caronte cierra la aplicación contable, mira hacia el horizonte de fuego, azufre y torres de perforación oxidadas, y suelta una carcajada seca que resuena en todo el abismo:

—¡Qué gran negocio es la revolución! Al final del día, todos estos teóricos del comunismo puro y sus herederos pragmáticos terminan pagando la misma tarifa. La única diferencia es que los modernos me pagan con los mismos dólares que le sacaron al imperio vendiendo su propia tierra. Definitivamente, en este infierno, el único soberano soy yo.

domingo, 30 de agosto de 2026

El Negocio de la Sed: De las Desalinizadoras Fantasma al Veneno de Pao-Cachinche

 El Negocio de la Sed: De las Desalinizadoras Fantasma al Veneno de Pao-Cachinche

Juan Linares Ruiz 

Publicado: Domingo 30 de Agosto de 2026

NOTA EDITORIAL: El desprecio hídrico como estrategia de control



Mientras las cúpulas de la administración de Donald Trump y el interinato de los hermanos Rodríguez negocian en secreto el 30% de nuestras reservas petroleras para asegurar su supervivencia en el poder, los venezolanos de a pie enfrentamos una crisis de subsistencia elemental [2026-08-27, 2026-08-27]. Más del 80% de los habitantes del país carece de servicio de agua potable regular por tuberías. Esta sequía inducida, que azota con saña extrema a las regiones costeras, insulares y centrales, no es una consecuencia climática; es el resultado de un desmantelamiento estructural planificado donde las mafias burocráticas prefieren dejar morir de sed a las regiones antes que invertir en mantenimiento básico y personal especializado. Es el negocio perfecto: privatizar la riqueza del subsuelo mientras se cobra en dólares la miseria del ciudadano [2026-08-27].

1. La gran estafa costera: Las plantas desalinizadoras fantasma

Para mitigar la ineficiencia crónica de los acueductos, el chavismo —en sus últimos años y bajo el amparo de la chequera petrolera— prometió un "milagro tecnológico": la importación masiva de plantas desalinizadoras de agua de mar para los estados Falcón, Sucre y Nueva Esparta. Hoy, el panorama de las costas venezolanas es un desastre total de chatarra tecnológica y corrupción descarada.

La inmensa mayoría de estas plantas, adquiridas con groseros sobreprecios milmillonarios, se encuentran completamente inoperativas o desmanteladas por el óxido. Compraron equipos que no se adaptaban a las condiciones de salinidad locales y, bajo una total ineptitud técnica, los instalaron sin prever que los procesos de ósmosis inversa requieren un flujo masivo y continuo de energía eléctrica de alto voltaje. Al colapsar el sistema termoeléctrico nacional debido a la farsa de la "emergencia eléctrica", las desalinizadoras se convirtieron en elefantes blancos. El negocio para las mafias consistió en cobrar la millonaria importación del metal, dejando a las comunidades costeras muriendo de sed frente al océano.

2. Oriente en el "Tusero": Las alegres comadres y el cartel de las cisternas

Mientras el Oriente venezolano arde bajo una sensación térmica asfixiante de 36°C, la respuesta de la burocracia regional es la indolencia absoluta. En Sucre y Nueva Esparta, "las alegres comadres" del funcionariado oficialista bailan en el tusero de la incapacidad, acumulando más de cuatro meses continuos sin recibir una sola gota de agua por tuberías. El colapso del sistema de trasvase del embalse Turimiquire y la ruptura del túnel de Guamacán han dejado secas a Cumaná, Marigüitar, la península de Araya y Margarita.

Pero detrás de esta supuesta ineficiencia se esconde un cartel sumamente lucrativo. Habría que averiguar a fondo cómo les va yendo en los negocios de los camiones cisterna a los jerarcas locales. Las hidrológicas no reparan los acueductos porque la escasez es el motor de una mafia privada que obliga al ciudadano desesperado a pagar hasta 6 dólares por apenas 1.000 litros de agua (un tanque doméstico). Privatizaron el agua por la vía de los hechos: el que no tiene dólares en efectivo para pagarle al cisterna controlado por los esbirros, simplemente no toma agua.

EL NEGOCIO DE LA SED: CIFRAS CRÍTICAS (AGOSTO 2026)    =====================================      • Población nacional sin agua continua: ..... >80%     

  • Costo promedio de agua en contingencia: $6 por cada 1.000 LTS   

 • Tiempo de sequía en Sucre y Nueva Esparta: ... Más de 4 meses 

  • Estado del agua en Carabobo/Aragua: .......... Contaminada (Pao-Cachinche)

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3. Pao-Cachinche y el centro del país: Beber veneno embotellado

Si en las costas el problema es la ausencia del líquido, en la región central del país el drama es letal. Los habitantes de Carabobo y Aragua sufren un desastre sanitario total al consumir aguas severamente contaminadas provenientes de la represa de Pao-Cachinche.

Por años, los ingenieros sanitarios independientes han denunciado que este embalse recibe descargas directas de aguas residuales y desechos industriales sin el tratamiento adecuado. Las plantas potabilizadoras de Hidrocentro están desmanteladas y carecen de los químicos y filtros necesarios, limitándose a "clorar" un agua que llega a los hogares con color amarillento, olor fétido y cargada de metales pesados y bacterias. Es un atentado directo a la salud pública que destruye los servicios hospitalarios, colapsados por brotes de enfermedades estomacales y de la piel, mientras las autoridades viven de reunión en reunión simulando planes de saneamiento que jamás se ejecutan.

4. El calvario de Cojedes: El eje seco entre San Carlos y Tinaco

 

El drama de los llanos occidentales no se queda atrás. En el municipio Tinaco, el colapso hídrico es absoluto y cruzado debido a fallas simultáneas de ingeniería que Hidrocentro se niega a resolver. El casco central de Tinaco permanece completamente seco porque la planta de captación local del Río Tinaco tiene los motores principales quemados, producto de los feroces bajones eléctricos y la falta de plantas termoeléctricas de respaldo.Para colmo, los sectores periféricos y comerciales que dependen del Acueducto de San Carlos (Sistema Tirgua) tampoco reciben el vital líquido. El sistema Tirgua arrastra una pérdida crítica de presión debido a fracturas estructurales en la tubería matriz de acero y a la incapacidad de la planta potabilizadora de San Carlos, la cual opera a menos del 40% de su capacidad porque la red eléctrica colapsada no envía los 440V estables requeridos para las bombas de impulsión. Sin luz no hay agua. 

Conclusión: El estrés psicológico como arma de dominación

 Vivir esperando racionamientos eléctricos criminales de más de 6 horas, ver fallar el sistema imprevistamente por dos horas y media más, y no contar con agua potable a menos que se pague a las mafias de las cisternas de “las alegres comadres”, no es simple mala gestión. Es un estado de sometimiento y estrés psicológico permanente diseñado para que el ciudadano agote sus energías intentando sobrevivir el día a día, impidiendo que reclame sus derechos fundamentales ante el temor constante de perder la libertad o la vida a manos de los esbirros. La reconstrucción de Venezuela no surgirá de las mesas estériles de unos burócratas “buenos para nada”; requiere auditorías implacables a la estafa de las desalinizadoras, gerencia internacional para reactivar las termoeléctricas y devolver la dignidad técnica de r al suministro de agua potable.







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