viernes, 27 de febrero de 2026

El Récord Guinness del Hambre: 1,462 Días de Sadismo Institucional

 El Récord Guinness del Hambre: 1,462 Días de Sadismo Institucional

Juan Linares Ruiz 



La Constitución: Esa Obra de Ficción


Resulta fascinante leer el Artículo 91 de la Constitución Nacional, ese texto que hoy parece escrito por un autor de realismo mágico. Dice que el Estado debe garantizar un salario mínimo vital ajustado a la canasta básica. Sin embargo, para los sectores gobernantes y sus comparsas de aplaudidores, la ley es apenas un estorbo. Prefieren proponer reformas para que sus amos continúen con la perpetración sistemática del cinismo. Mantener salarios de miseria no es un error de cálculo; es una decisión política activa para sostener un sistema de hambre.


El Crecimiento Económico Invisible de los 17 Trimestres


Es enternecedor escuchar al Presidente asegurar que llevamos 17 trimestres de crecimiento económico consecutivo. Venezuela crece, el petróleo fluye, la minería brilla... pero el estómago del venezolano es el único lugar donde ese crecimiento no se nota. Es una "paradoja cuántica": el país se enriquece en la televisión mientras la moneda se pulveriza en la realidad.

La otra cara de la moneda (si es que aún brilla):

Salario Mínimo: 130 Bolívares (0.31 dólares al mes). Ideales para comprar... bueno, un suspiro.

Dólar Oficial: 411.08 Bolívares. Un atleta de alto rendimiento.

Inflación: 270%. Un número que ya ni asusta, solo deprime.

Devaluación Anual: 517%. El Bolívar no cae, se lanza en paracaídas, pero sin paracaídas.

En resumen: tenemos 32 ajustes de sueldo en una década, lo que demuestra que nuestro salario no es una remuneración, es un mal chiste que se cuenta 32 veces pero que nunca hace gracia. Basta de burlas.


Petróleo para los "Amigos", Migajas para los Abuelos


La comedia se vuelve internacional cuando miramos las cifras. Ayer, 25 de febrero, la administración de Donald Trump —el flamante "nuevo amigo" del barrio— destacó la llegada de 80 millones de barriles de crudo venezolano. Con el barril promediando los 67 dólares, el cálculo es obsceno: hablamos de 5,360 millones de dólares.

¿Dónde está ese dinero? Es un truco de magia digno de Las Vegas: entran miles de millones por los puertos, pero en el bolsillo del pensionado solo aterrizan moscas. Ya no hay "bloqueo" que valga para ocultar que el dinero se queda en el camino, posiblemente en los mismos bolsillos donde Tareck El Aissami y sus cómplices guardaron aquellos 30 mil millones de dólares que se llevaron mientras nos pedían "resistencia".


El Museo de las Promesas Rotas


Si mentir fuera un deporte olímpico, la gestión de Maduro no solo tendría la medalla de oro, sino que habría privatizado el podio. El Artículo 80 de la Constitución, ese que promete a los ancianos "dignidad humana y calidad de vida", ha sido reescrito en la práctica como el "Manual del Olvido Selectivo".


Es enternecedor —si no fuera criminal— recordar aquel 23 de febrero de 2014, cuando desde Miraflores se prometió una tarjeta electrónica para "turismo y medicinas". Doce años después, los jubilados siguen esperando el tour, aunque sea a la esquina, porque para lo único que alcanza la pensión es para un viaje espiritual hacia el ayuno forzado.


Luego vino el Bono Único Reparador de 2022. ¡Qué nombre tan rimbombante! Prometieron 10,000 bolívares, que en su momento eran unos gallardos 2,188 dólares. Pero como en este gobierno el tiempo no vuela, sino que devalúa, aplicaron la técnica del "pago por cuotas eternas". Hoy, esos 10,000 bolívares son apenas 24.33 dólares. Un "bono reparador" que no repara ni una gotera y que, bajo la mirada cómplice de Delcy Rodríguez, se convirtió en polvo cósmico antes de tocar el cajero. Es el sadismo elevado a política de Estado: prometer dólares de carne y pagar con centavos de humo.


La Reconversión Monetaria: Cirugía Estética para un Bolívar en Coma


En las tierras ardientes de Guayana, donde SIDOR pasó de rugir como un dragón a maullar como un gatito abandonado, vivimos el gran truco de la Reconversión de 2018. Fue una cirugía estética de salón: le quitaron cinco ceros al Bolívar para que se viera "más guapo" en la Gaceta, pero por dentro el paciente seguía desangrándose con una inflación del 130,000%.

La reconversión no fue una medida económica, fue un borrador de deudas laborales. El ahorro de toda una vida, las prestaciones sociales de décadas de sudor en las empresas básicas, se licuaron en una quincena que no alcanza ni para el cartón de huevos más pequeño del mercado. Mientras los generales brindan con whiskys importados y dólares turcos, el jubilado hace colas de siglos para cobrar una cifra que el Banco Mundial califica de "insulto", pero que aquí llaman "victoria soberana".

La paradoja es absoluta: Nos prometieron salarios de 300 dólares "más temprano que tarde", pero lo único que llegó temprano fue la corrupción de Tareck El Aissami y sus 30,000 millones de dólares evaporados. Un botín que habría pagado pensiones dignas por décadas, pero que terminó repartido entre "compinches" mientras el obrero sobrevive con 0.32 centavos al mes.



Conclusión: La Clase Obrera está de Vuelta


Ya basta de cantos de sirena, de encantadores de serpientes y de promesas de paraísos con vírgenes intactas. Los trabajadores no queremos limosnas ni "Bonos de Guerra" que cultivan la miseria; exigimos el restablecimiento de nuestros derechos logrados en ardua lucha.

Desde Guayana hasta Caracas, el grito es ¡Aumento salarial indexado YA! No más mentiras, no más manipulación. La historia nos pertenece y los "matanceros", herederos del acero traicionado, no permitiremos que nuestro sudor siga financiando el cinismo de quienes ostentan el poder.


jlrlinaresR50@outlook.com 


domingo, 15 de febrero de 2026

De la ruina al renacer: el futuro posible de Guayana”


Todos perdimos en el experimento industrial.
No fue solo la clase obrera la que yació en las ruinas del socialismo del siglo XXI: dos clases perdieron tanto o más en el naufragio industrial.

8. Todos perdimos en el experimento industrial 

No fue solo la clase obrera la que yació en las ruinas del socialismo del siglo XXI: dos clases perdieron tanto o más en el naufragio industrial.

 Los profesionales desterrados: ingenieros, técnicos y emprendedores industriales, todos fuimos víctimas, No solo los trabajadores de overol pagaron el precio del experimento guayanés. Una tragedia paralela —silenciosa pero igualmente devastadora— se abatió sobre la clase profesional de ingenieros, técnicos superiores, administradores, contadores y trabajadores sociales que durante décadas sostuvieron el corazón técnico de las empresas básicas. A estos no se les sustituyó por robots o máquinas obsoletas: fueron reemplazados sistemáticamente por "mercenarios ideológicos", militantes chavistas sin la menor preparación técnica pero con carnet rojo y obediencia ciega. La purga fue quirúrgica. Ingenieros metalúrgicos que conocían cada horno de SIDOR como las venas de su mano, técnicos que podían reparar celdas electrolíticas de Venalum con los ojos cerrados, electricistas industriales capaces de diagnosticar transformadores de elevados KVA: todos pasaron a la lista negra. Su delito no era incompetencia, sino independencia intelectual. Los sustituyeron "colectivos" disfrazados de gerentes, "formados políticamente" en mítines pero analfabetos en termodinámica y metalurgia.El golpe mortal llegó con la destrucción de la cadena de valor aguas abajo. Aquellos técnicos e ingenieros que, hartos de ser "simples empleados", habían tomado el riesgo de independizarse —formando talleres metalmecánicos, fundidoras de piezas, empresas contratistas de vías férreas, proveedores de refractarios para hornos, especialistas en mantenimiento de plantas de pellas y reducción directa, reparación de celdas y motores industriales— vieron evaporarse de la noche a la mañana sus negocios. No eran solo trabajadores calificados: eran emprendedores que habían invertido ahorros, experiencia acumulada por décadas y sueños de independencia económica en pequeñas y medianas empresas que alimentaban el complejo industrial guayanés. Cuando el Estado tomó las riendas, esas firmas desaparecieron. Los contratos de mantenimiento preventivo, las paradas anuales programadas, los servicios de transporte especializado, la fabricación de repuestos: todo se concentró en manos de "empresas recuperadas" ligadas al PSUV. El conocimiento técnico se perdió; la cadena productiva se rompió. Ingenieros que ayer dirigían talleres de 50 empleados hoy remiendan cercas en Ciudad Guayana.

9. Techint y la prehistoria de la ruina

 Cuando los argentinos Techint quebraron la cadena de valor, iniciaron la destrucción de la cadena de empresas de servicios y los generales PSUVistas la completaron con deficiencia y corrupta gestión gerencial. Pero el germen de esta destrucción no nació con la estatización: Techint ya lo había sembrado. El consorcio argentino Amazonia —que operó SIDOR en los años previos a 2008— no pagaba electricidad, mineral de hierro, gas natural ni agua. Maltrataba y sobreexplotaba a los trabajadores, generando conflictos permanentes. Fue ese desastre lo que dio al gobierno la excusa perfecta para la expropiación. Los errores de Techint no fueron solo laborales: destruyeron deliberadamente la cadena de valor que SIDOR había cuidado durante décadas. Talleres que realizaban mantenimiento preventivo, empresas que organizaban paradas anuales, proveedores de transporte especializado: todo eso fue pulverizado. Pequeñas y medianas empresas que habían crecido al calor de las empresas básicas quedaron en la orfandad. Los primeros cuatro o cinco años de Techint fueron financieramente desastrosos. Solo la demanda china —que disparó los precios siderúrgicos entre un 70-80% y hasta duplicó algunos productos— evitó la quiebra total. Pero Techint acumuló deudas monstruosas con el Estado venezolano: entre 85-90% de sus compromisos estaban vencidos. Hugo Chávez, complaciente con los argentinos por la alianza con Néstor Kirchner, miró para otro lado mientras la siderúrgica se desangraba. La poca responsabilidad social empresarial de Techint agravó el desastre. No generaban empleo local significativo, no invertían en la comunidad, no respetaban compromisos fiscales. Cuando el Estado intervino en 2008, no rescató una empresa enferma: rescató una cadena productiva ya destruida, cuyos eslabones —los verdaderos productores de riqueza— habían sido abandonados a su suerte.
 
10. Esperanza desde las cenizas: Reconstruir lo que fuimos

Hay esperanza en lo que juntos podemos recuperar y reconstruir, una vez que pase esta etapa destructiva, devastadora y corrupta que ha llevado a bancarrota total no solo las empresas, sino al país entero. Guayana puede volver a rugir. Los ingenieros desterrados, los técnicos emprendedores, los talleres que sobrevivieron a dos décadas de expoliación: todos conservan el conocimiento, la experiencia, la memoria técnica que ningún militante de correa marrón podrá jamás igualar. SIDOR no necesita "control obrero" ni generales en despachos: necesita sus verdaderos hijos —hombres y mujeres que sepan encender hornos, reparar celdas, mantener plantas de reducción directa. La cadena de valor aguas abajo puede reconstruirse. Cada taller metalmecánico que renazca, cada empresa de refractarios que vuelva a fundir, cada contratista de mantenimiento que recupere contratos transparentes, será un ladrillo en la refundación industrial de Venezuela. No se trata de nostalgia: se trata de realismo técnico y económico. Sin esa malla de empresas especializadas, ninguna acería latinoamericana —ni la más moderna— podría operar. El recurso más valioso no es el hierro ni el aluminio: es el ser humano que los transforma. Mientras esos ingenieros, técnicos y emprendedores no hayan muerto —y no han muerto, solo esperan— existe la posibilidad concreta de resucitar Guayana. Sueños de hierro y mentira no termina en derrota: termina en la promesa de que, cuando las botas militares liberen los despachos y los Judas sindicales sean juzgados, los verdaderos constructores de la patria podrán volver a sus hornos, a sus máquinas, a sus sueños legítimos de producción. El conocimiento no se expropia. Solo se reprime. Y la represión, más temprano que tarde, se rompe.



jueves, 2 de junio de 2022

Los Jubilados los más afectados por las violaciones de las Leyes ante La ausencia del Estado de Derecho

 

En Venezuela se ha marginado a los jubilados, los sindicalistas en las contrataciones colectivas no incluyen cláusulas de protección social y económica. Igualmente, el Estado patrono, porque ellos tienen la idea errónea que aumentar la pensión al jubilado, esto genera pasivos laborales. Actualmente los jubilados padecemos un suplicio y calvario, esa tortura y constante violaciones de los derechos humanos, mantener un salario por más de 10 meses en 7 bolívares mensual, equivalente a 1.50 dólares mensual, un salario diario de 0.05 dólares en el ultra umbral de la pobreza extrema. No hay sentimiento ni sensibilidad humana en el régimen de Maduro. Después en marzo 2022 decretan un aumento del salario mínimo de 130 bolívares, una burla y cinismo, porque ya hoy está bajando y ronda los 24 dólares mensual por debajo de Cuba 79 $US y Haití 73 $US mensual.

viernes, 18 de marzo de 2022

Cronicas Laborales

 

                                                  Los derechos laborales en Venezuela.

                                                                       Gabriel Moreno (*)

 

Cambalache es el titulo de un viejo tango, el cual, con inusitada crudeza describe los valores culturales/ sociales de una sociedad en crisis.

Es la sociedad igualada en los estertores del albañal.

Es igual ser doctor que ser pillo. Es igual ser cura que ladrón. Es igual ser educador que ser mentiroso.

La Venezuela actual en mucho se parece a la letra de ese famoso tango.

En materia de los derechos laborales, el asunto es crudo.

La formalidad jurídica describe un mosaico de cosas bellas.

sábado, 19 de febrero de 2022

El Estado Cojedes y el municipio Tinaco carece de agua por tuberías

 El agua es tan significativa en nuestras vidas, que ha sido declarada un derecho fundamental para los seres humanos.

El 28 de julio de 2010, a través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció explícitamente el derecho humano al agua y al saneamiento, reafirmando que un agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. La Resolución exhorta a los Estados y organizaciones internacionales a proporcionar recursos financieros, a propiciar la capacitación y la transferencia de tecnología para ayudar a los países, en particular a los países en vías de desarrollo, a proporcionar un suministro de agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos. https://www.un.org/spanish/waterforlifedecade/human_right_to_water.shtml

 

 Cuando hablamos del agua podemos decir que es esencial, vital y una necesidad para la vida; es un recurso primario, renovable y reciclable, en el que se basa todo desarrollo social. Si falta el agua, no es posible la vida de ninguna criatura, grande o pequeña, humana o animal, así como de las plantas. El agua tiene que ver con la posibilidad de desarrollo del ser humano y todas las diferentes formas de vida conocidas que puedan existir.

martes, 6 de julio de 2021

Los Entierros de la Clase Trabajadora y de las Empresas Básicas


 

El presidente de la CVG Pedro Maldonado en cumplimiento de las órdenes del Ministro Tarek El Aissami continúa el proceso socialista de destrucción las empresas básicas de Guayana y aniquilar el otrora luchador movimiento de trabajadores.  El régimen presidido por Maduro en su política de desmantelamiento y destrucción de las empresas básicas de Guayana, su primer paso fue no hacer inversiones, ni mejoras, ni mantenimiento, ni adecuación tecnológica, compras de equipos ni insumos, su fin acabar con la producción y enviar a miles de trabajadores a sus casas pagando el salario mínimo y de vez en cuando reciben un pollo, una mortadela o un cartón de huevos y dejar en plantas a sus acólitos, fanáticos y operadores políticos, y unos cuantos trabajadores con conocimientos en los procesos productivos.

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