miércoles, 21 de octubre de 2026

EL NUEVO DORADO SE FIRMA A 500 AÑOS: ESPEJITOS DE PETRÓLEO, EL SHOW DE TRUMP BRAVO Y EL DESPACHO DESDE LA MINA

EL NUEVO DORADO SE FIRMA A 500 AÑOS: ESPEJITOS DE PETRÓLEO, EL SHOW DE TRUMP BRAVO Y EL DESPACHO DESDE LA MINA

Por: Un redactor a oscuras (en el Año II del Racionamiento)


¡Qué momento para estar vivos y sin luz! Es 15 de octubre de 2026. Mientras usted y yo calculamos si las cinco horas y media de apagón de hoy nos van a dejar enfriar el agua en la nevera, en los salones alfombrados de Washington y en los pasillos de Miraflores se celebra el negocio del siglo. Cristóbal Colón se quedó pendejo. Aquel genovés del siglo XV, que regresó a España extasiado contando cómo los indígenas entregaban oro y plata a cambio de collares de vidrio y espejos, hoy sería considerado un principiante de la geopolítica.

El Nuevo Dorado ha sido redescubierto, y esta vez no vino en carabelas, sino con el sello de la administración de la Casa Blanca, bajo el ojo clínico de Donald Trump, Marco Rubio y sus muchachos.

La Tutelada "Mujer Maravilla" y el truco de los espejitos

Los epítetos de la excelencia resuenan en el Salón Oval. Quién lo diría: el comportamiento "eficiente, maravilloso y obediente" de la tutelada, Delcy Rodríguez, ha sido elevado al estatus de la perfección por los mismísimos jerarcas del imperio. Trump, Rubio y la White House están extasiados. Y es que, reviviendo la inocencia y el desprendimiento de nuestros indígenas de 1492, la vicepresidenta firmó un Gran Acuerdo Petrolero que deja los 300 años de imperio español como una pasantía corta: ¡500 años de concesión!

Entregó en bandeja de plata las chimbas reservas calculadas por CUPET y los genios de Portugal, esas que juran que superan los 300 mil millones de barriles. Con esa matemática caribeña, los Castro hicieron el negocio de sus vidas y a los portugueses seguro les salpicó un vuelto de algunos millones. Pero el frenesí de regalos coloniales no se detuvo en el hidrocarburo; la "Mujer Maravilla" andaba generosa y repartió combos para todos los secretarios de Trump: uranio para el de Guerra, coltan, cobre y tierras raras para el de Energía, diamantes y oro para el Departamento de Estado. Ella sonríe y se jura blindada en el poder hasta el año 2030. Habrá que recordarle el viejo y sabio refrán llanero: "Deseos no empreñan" y, por si las moscas, aquel otro que dicta que "una cosa piensa el burro y otra el que arriba lo arrea".

Comandos de Netflix, 2.000 generales y el calipso de la mina Chocó

La llegada de los nuevos conquistadores parece escrita por los mejores guionistas de Hollywood. Los gringos y sus Delta Force, Rangers y Navy Seals terminaron extasiados, admirando sus propias hazañas y comparándolas con las mejores series de acción de Netflix. En lo que espabila un mosquito, las fuerzas norteamericanas rindieron a los cubanos y a una centena de soldados venezolanos. ¿Y el Alto Mando Militar? ¿Y los 2.000 generales de papel? ¡Bien, gracias! Estaban todos escondidos buscando su oro a la orilla del río, tal cual como dice el Calipso, la música tradicional de los carnavales de El Callao.

Allí mismo, en pleno Arco Minero, seguro que estaba metido con su suruca, pico y pala Héctor Silva, presidente de la CVG, ministro de minas y auténtico dueño del estado Guayana Esequiba. De ese estado número 25 nadie conoce los límites exactos, nadie sabe dónde queda la capital ni dónde coño está la gobernación. Pero no importa: él despacha directamente desde la mina Chocó, que por deducción lógica debe ser la nueva capital selvática. Una gestión pública más eficiente que un transformador con fuga de aceite.

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📻 Cuña Radial: El Eslogan de la Gobernación de la Selva

(Sonido de fondo: Calipso de El Callao mezclado con el motor sordo de una planta eléctrica y agua goteando de un transformador)

¿Cansado de vivir en un estado con límites geográficos conocidos y aburridas capitales con asfalto? ¡Venga a la Guayana Esequiba! El único estado número 25 donde el gobernador atiende en shorts y botas pantaneras.

Despacho Oficial de la Mina Chocó: Aquí no hay burocracia, solo pico, pala y suruca. Con la firma de Héctor Silva, le garantizamos una gestión pública fluida... ¡más eficiente que un transformador con fuga de aceite! Guayana Esequiba: Donde el Esequibo es nuestro... pero el oro es de los gringos.

El milagro de la OFAC: El Tren de Miraflores estrena detergente

Para terminar de sazonar este chiste, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) aplicó ayer, 14 de octubre de 2026, su mejor truco de magia. Tras haber sancionado históricamente a más de 160 venezolanos bajo la Orden Ejecutiva 13692 —incluyendo a Maduro, Cilia Flores, Diosdado Cabello, Vladimir Padrino López y los propios hermanos Rodríguez—, Washington decidió que ya era hora de perdonar a los muchachos obedientes.

Jorge Rodríguez Gómez fue eliminado oficialmente de la "Lista de Nacionales Especialmente Designados" (SDN List), dejando la cuenta en 254 personas y entidades bloqueadas. Al salir de la lista, se obró el milagro. Se activó el eslogan del momento: "El nuevo detergente OFAC: ¡su vajilla brillará más que un Sol!".

Y vaya si brilla. Sus bienes, cuentas bancarias, inversiones y propiedades bajo jurisdicción estadounidense quedaron inmediatamente desbloqueados. Él y su hermana Delcy (a quien ya habían limpiado en abril) ahora pueden disponer libremente de sus fortunas en el imperio. Y todos sabemos que ese dinero no se hizo doblando el lomo de sol a sol; fue el resultado de la gran corrupción, desfalco y fraude cometidos contra el erario público. ¿Y las fortunas escondidas en bancos de España, Suiza, Panamá o Dubái? La OFAC solo bloquea lo que puede tocar desde EE. UU. Si Europa o los paraísos fiscales no actúan con sanciones paralelas, esa platica está más segura que los secretos de la mina Chocó. Donald Trump sonríe, feliz de rodearse y estrechar la mano de la nueva mafia de Miraflores.

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🎭 Caricatura Escrita: Aplausos en la "Mesita de Negociación"

(La escena se desarrolla en un salón con aire acondicionado —gracias a una planta eléctrica exclusiva de 500 kVA—. En el centro, una mesa redonda cubierta de pasapalos importados y copas de champaña pagadas por el erario público).

De un lado de la mesa, Jorge Rodríguez sonríe radiante, oliendo a lavanda fresca recién salida de los lavaderos del Tesoro estadounidense. Del otro lado, los flamantes representantes de la "oposición de maletín" y los miembros de la mesita de negociación rompen en un aplauso ensordecedor que hace eco en las paredes.

—¡Brillante, magistral! —grita uno de los negociadores opositores mientras se limpia las manos grasientas de tequeño en la corbata—. ¡Qué genialidad de postulación para el nuevo TSJ, don Jorge! Esos jueces y fiscales corruptos que usted nos propone son exactamente el equilibrio institucional que el país necesitaba para seguir en el fango otros 500 años.

Otro de los "líderes" opositores, con los ojos llorosos de la emoción, levanta su copa para brindar por el Gran Acuerdo Petrolero de Delcy:

—¡Por la Mujer Maravilla! Qué alivio que les quitaron las sanciones a ustedes, muchachos. Ya nos tenía preocupados no poder ir juntos a vacacionar a Miami. ¡Que vivan los espejitos de vidrio y que Dios bendiga a Johnny Trump Bravo!

Mientras chocan las copas celebrando la entrega del coltan y el uranio, en la acera de enfrente pasa un jubilado arrastrando un tobo de agua de lluvia, calculando cómo estirar sus 0.15 dólares mensuales para que el programa "Cero Hambre" no lo mate antes de que llegue el año de la pera.

Reír para no llorar: 0.15 dólares y la verdadera sanción

Mientras los hermanos celebran su libertad económica y los gringos se frotan las manos con el botín de 500 años, la comedia se vuelve tragedia en la calle. En los calabozos del país todavía arrastran sus cadenas más de 400 presos políticos. Los centenares que salieron arrastran un régimen de presentación que los mantiene presos en su propio país. Mientras tanto, el circo judicial no descansa.

El salario mínimo y las pensiones de los abuelos se ubican en la astronómica y humillante cifra de 0.15 dólares al mes. Con quince centavos de dólar en el bolsillo, el régimen nos ofrece demagógicamente el programa "Cero Hambre". Una burla sangrienta para un país con más de un 60% de la población en pobreza extrema. El programa "Cero Hambre" va a llegar, sí, pero para el año de la pera, porque hoy el venezolano no puede consumir ni las kilocalorías básicas.

Entonces, la pregunta obligada para Bloomberg y para la administración Trump es: si ustedes denunciaron que se llevaron más de 150 millones de barriles de petróleo a las costas del Golfo de México, equivalentes a más de 13 mil millones de dólares... ¿Dónde está ese dinero? ¿Quién lo tiene?

El meollo de toda esta gran parodia internacional nos deja una sola conclusión de cara a los "místeres" norteamericanos: ¿Quién le elimina la sanción que la dictadura le tiene impuesta a los trabajadores y jubilados con salarios miserables? ¿Quién libera a los presos políticos? ¿Quién nos arregla el problema eléctrico o el hecho de que más del 80% de la población no tenga agua por tubería? Nadie nos elimina la peor sanción de todas: la inflación y la devaluación del bolívar. Al final, Trump Bravo tiene su petróleo a precio de espejo, los Rodríguez tienen sus cuentas limpias, la nueva mafia sonríe en Washington, y a nosotros nos queda la oscuridad de un transformador con fuga de aceite.




La Sopa del Súper-Bigote y la Profecía del Bolsillo Limpio

 La Sopa del Súper-Bigote y la Profecía del Bolsillo Limpio: Crónica del Último Simulacro

Por: Un Cronista del Absurdo




Para abordar el colapso de un régimen autoritario tras 27 años de control social y retóricas de grandeza, los analistas políticos suelen quebrarse la cabeza buscando teorías académicas. Sin embargo, los dramaturgos y críticos literarios sabemos que la única forma de retratar el deterioro interno sin morir de llanto es recurrir al absurdo, la alegoría y el humor negro. Mientras los regímenes totalitarios del siglo XX —como el hitleriano en su delirio de 1945— proyectaron su locura colectiva hacia una destrucción militar externa, el modelo local prefirió una vía más íntima y doméstica: destruir las instituciones, quebrar la moral y debilitar el espíritu de un pueblo desarmado mediante propaganda y control psicológico.

Pero todo simulacro tiene su fecha de caducidad. El siguiente relato es la crónica de lo que ocurre cuando la realidad toca la puerta de un búnker blindado y las consignas chocan de frente contra el bolsillo de la gente.

I. El Monólogo de la Acera: La Profecía del Bolsillo Limpio

En la penumbra de una avenida cualquiera, arropado hasta el cuello con una lona publicitaria descolorida donde todavía se distingue una mirada presidencial pixelada, se encuentra el Filósofo de la Esquina (el Indigente). No mide el tiempo en meses, sino en milagros. Observando un zapato viejo sin suela como si fuera una bola de cristal, suelta una carcajada seca ante el inicio de diciembre.

A estas alturas, los míticos aguinaldos son una devaluada leyenda urbana. La bonificación llega a la cuenta corriente y se evapora más rápido que el hielo en el asfalto de Maracaibo. Sacándose los bolsillos del pantalón hacia afuera, el Indigente demuestra que están más limpios que talón de lavandera. Es una limpieza quirúrgica: cobras un martes a las cinco de la tarde, y a las cinco y quince ya estás calculando cuántos granos de arroz te tocan por día para llegar a enero.

Hoy el suspenso es internacional. El estómago del ciudadano común depende de lo que hablen Delcy y Trump en sus reuniones secretas. El pragmatismo criollo bailando pegado con el copete de Washington para salvar el pellejo. Cada vez que estos jerarcas se tiran una punta por televisión, al pueblo lo dejan exactamente como chiva que pare tres: dos maman y uno ve. Al ciudadano le toca el papel de la pobre chivita que se queda mirando al techo, pasando saliva, mientras el discurso de la "patria" se desmorona.

II. El Búnker del "Barril Solidario": El Choque de la Retórica

Mientras tanto, en un cuartel deteriorado donde las alarmas suenan con un tono agudo y ridículo, se desarrolla el verdadero teatro burlesco. En la pared cuelgan tres retratos monumentales pero evidentemente falsos: Chávez, Maduro y un Bolívar digitalizado con cara de galán de telenovela. Un gran cartel reza: “¡Leales siempre, traidores nunca!”, aunque la palabra "siempre" está medio despegada y sostenida con cinta plástica.

Ahí, un alto funcionario del ala radical ensaya un discurso furibundo frente a un micrófono apagado, gritando a todo pulmón: “¡A los gringos ni una gota de petróleo, ni una sola gota...!”. Pero la ironía visual es implacable. Por detrás, un asistente apurado arrastra una manguera conectada directamente a un enorme barril que dice "EXPORT USA". El asistente le susurra al oído que el barco de Texas ya llegó y que pagará en efectivo. El funcionario, sin pestañear, cambia el tono radical por uno sumamente cortés: “Por supuesto, póngale doble sello de lealtad al camión”. La arenga antiimperialista es una prueba de pureza para la base, pero los dólares en efectivo son para la supervivencia de la facción.

De pronto, un sonido seco retumba en la calle: ¡PUM! Es solo el escape de una motocicleta vieja pistoneando, pero en el búnker el pánico es inmediato. “¡Son los gringos! ¡Sálvese quien pueda!”, grita alguien. La rigidez militar se deshace en un segundo. Los "leales siempre" se tropiezan entre sí, tiran las gorras rojas, rompen los carteles de #LosQueremosDeRegreso para usarlos como escudos y corren en círculos. Las camionetas blindadas arrancan a toda velocidad hacia la frontera, dejando un rastro de papeles oficiales y maletas olvidadas. El fanatismo del núcleo duro era un cascarón vacío sostenido por el beneficio, no por la convicción de los "hombres lobo" históricos.

III. La Cocina del Absurdo: La Dignidad en la Olla

Al otro lado de la pared, en el patio de una escuela que colinda con un hospital sin agua, la realidad se sazona a fuego lento. Alrededor de una olla comunal gigante sobre tres bloques se agrupa el verdadero coro de la resistencia.

Llega la Maestra Alquimista, resguardando una bolsita plástica como si fuera oro líquido: trae tres ajíes dulces y una ramita de cilantro para intentar que el duro frijol chino de las bolsas CLAP de Alex Saab no sepa a tierra. El Jubilado Historiador, sentado en un tobo de pintura vacío, saca una calculadora vieja y le advierte que no gaste el cilantro; según la tasa del Banco Central y el valor de un billete de 130 bolívares, esa ramita vale más que las reservas internacionales.

Se les une la Enfermera MacGyver, con una jeringa vacía en la oreja a modo de lápiz, pidiendo un poco de agua de la olla para limpiar el ala de trauma, pues acaba de llegar un paciente con "embolia de contradicción" tras leer un tuit oficial. El Indigente se acerca, usando una pancarta del PSUV como cobija porque la lona plástica al menos frena el frío de la madrugada. Cuando la Maestra se queja de que el frijol está tan duro que los muchachos lo usarán como munición si vienen los gringos, el Jubilado se ríe: “¡Que vengan, pero en barriles! Como decían en el cuartel: ¡ni una gota de petróleo... pero en barriles todos!”.

Cuando el alto mando huye despavorido por el falso tiroteo, un oficial asustado intenta meterse en la olla para esconderse. La Enfermera lo frena en el acto: “¡Epa, jefe! Bájese de ahí, que me va a contaminar el almuerzo con el sudor de la lealtad”. La Maestra menea el guiso con un palo de escoba y sonríe: “Mijo, esos aguinaldos de este año vinieron como promesa de político en campaña: sonaron bonito, se esfumaron en un segundo y nos dejaron con los bolsillos limpios. Pero dejen que esto hierva; ahora que no hay discursos en la televisión, el gas comunal por fin sale con fuerza”.

IV. El Desenlace: Todo Tiene su Final

Con el búnker vacío y los jerarcas volando hacia el norte, el pueblo se sienta en ronda a comer en envases de mantequilla reciclados. De pronto, la corneta vieja del cuartel, que antes aturdía con propaganda, sufre un cortocircuito en su sistema automatizado. En lugar de una marcha, empieza a sonar a todo volumen el clásico de la salsa de Héctor Lavoe: “Todo tiene su final... nada dura para siempre...”.

La Maestra y la Enfermera caminan hacia el frente. Toman una enorme tela blanca, de las que antes se usaban para pintar consignas de control, y la extienden ante los ojos del mundo. Escrita con el mismo tizón negro del fondo de la olla de frijoles, la frase final resplandece con una dignidad que ningún lema falso pudo quebrar:




💥 "ESTA LUCHA ES HASTA EL FINAL" 💥

El simulacro de 27 años se ha apagado. Los retratos caen, la música sube y el pueblo, dueño al fin de su propia mesa, demuestra que la verdadera moral no se destruye con decretos.

jlrlinares@gmail.com

 





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