Carta de la INTERINA al INQUILINO de Brooklyn
Nueva York, septiembre de 2026
De: Delcy Eloína Rodríguez Gómez, Vicepresidenta en misiones de encanto imperial.
Para: El Camarada Conductor, Protector del Guri y Administrador Supremo del IIT, Nicolás Maduro Moros.
Querido Nicolás, mi camarada del alma,
Te escribo estas líneas con una profunda opresión en el pecho, inundada por la culpa revolucionaria y el jet lag de este cautiverio capitalista en la Gran Manzana. Debo pedirte perdón, Nicolás. Perdón de rodillas y ante el altar del Socialismo del Siglo XXI por no haber podido tomar el primer avión para visitarte a tu celda de la distancia y reportar en persona. Sé perfectamente cómo debes sentirte en este aislamiento profundo; de hecho, mientras caminaba custodiada por los pasillos de la 81.ª Asamblea General de la ONU, rodeada de agentes imperiales que olían a perfume caro y a cuentas del Tesoro, me sentí exactamente como Iósif Stalin añorando las purgas colectivas mientras perseguía el fantasma de León Trotsky. Una dicotomía histórica, Nicolás: el poder absoluto en el discurso, pero una paranoia total en el pasillo.
Esta misión en el corazón del imperio ha sido un verdadero secuestro institucional. Nos han obligado a jugar con las reglas de su democracia burguesa mientras aquí en los papeles firmamos transiciones ordenadas para complacer al "Johnny Bravo" de la Casa Blanca. Pero lo peor, Nicolás, no fue la hipocresía de los discursos. Lo peor fue la tortura diplomática a la que fuimos sometidos en esa sala fría de las Naciones Unidas.
¡Qué dolor en el alma revolucionaria! Nos obligaron prácticamente a abandonar el recinto, a salir corriendo como si estuviéramos huyendo de una inspección laboral de la OIT, justo en el momento en que debían hablar nuestros adorados y sagrados aliados, los Ayatolas de Irán. Nos cortaron el derecho de aplaudir el fuego sagrado de Teherán. Y como si esa humillación no fuera suficiente para nuestro orgullo rojo, tuvimos que calarnos en pleno escenario, a escasos metros y sin derecho a réplica, al mismísimo primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. Verlo allí parado, dictando cátedra geopolítica con esa arrogancia imperial mientras nos miraba de reojo, fue un trago más amargo que el petróleo extrapesado sin refinar. Nos sentimos sitiados, Nicolás, rodeados de micrófonos yanquis y miradas sionistas.
Pero no te preocupes, mi querido conductor. Mañana mismo nos encargaremos de limpiar nuestra imagen ante el soberano. Ya tengo lista la estrategia para el artículo de los trabajadores. Vamos a desplegar toda la narrativa del Socialismo del Siglo XXI para explicarles, con esa pedagogía del sacrificio que tan bien nos sale, por qué las promesas de bienestar absoluto siguen suspendidas en el espacio-tiempo. Les diremos que el aumento salarial no ha llegado en casi cinco años por culpa del bloqueo marítimo a los camarones, por las piruetas en moto del Tren de Aragua en Times Square y por los discursos del propio Netanyahu en Nueva York.
Les explicaremos con una sonrisa que sus $7 dólares diarios son una bendición macroeconómica y que el Ingreso Integral de Trabajadores es pura vanguardia obrera, aunque no tenga incidencia en sus vacaciones ni prestaciones. Mañana les enseñaremos que la verdadera lealtad no se mide en la cuenta bancaria, sino en la capacidad de resistir en la oscuridad mientras nosotros seguimos negociando el "excremento del diablo" con los halcones de Washington.
Mantente firme, Nicolás. Los Ayatolas mandan saludos, Putin nos vigila con sus drones y yo sigo aquí, resistiendo el calor de Manhattan y planificando el próximo plan de ahorro energético para que nuestro pueblo purifique su alma sudando en silencio.
Tu complaciente y cariñosa camarada,
Delcy Eloína
Enviada especial en las tierras del chicle y el chapa

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