El Reino de la Maula de Alta Gama: Delcy, Narnia y la Cuenta de la Miseria
"Podrán llevarse al mentiroso y al manipulador, pero las malas ideas quedan sembradas en sus discípulos y seguidores"
La presidenta Encargada Delcy Rodríguez afirmó que el 91% del ingreso estatal se destina a protección social y reivindicaciones salariales. Sin embargo, la bonificación de inicio del año escolar recibida por los docentes venezolanos —12,50 bolívares, equivalentes a 0,015 dólares— contradice esa cifra: el monto es insuficiente incluso para comprar un caramelo, y evidencia una brecha entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan los trabajadores de la educación. Está monumental mentira es más grande que la Estatua de la Unidad , en la India en la isla de Sandhu Bet .
El cinismo macroeconómico tiene patas cortas en la Venezuela de 2026. Pretender sostener la ficción de una "trayectoria de crecimiento progresivo" desde los micrófonos oficiales exige un nivel de perversidad y mitomanía que raya en lo criminal. Para la presidenta (E) Delcy Rodríguez, el libreto no cambia: declarar con prepotencia que el 91% de los ingresos de la República se destina a la protección social y a las reivindicaciones laborales. Es una manipulación psicológica y una quimera contable ejecutada por voceros que se creen la tapa del frasco —pero de un color amarillo traición—, diseñada para que la crea algún burócrata neófito en la Casa Blanca o el mismísimo Johnny Trump Bravo desde su despacho, pero que se estrella de frente contra el bolsillo del humilde labrador venezolano.Saquemos la cuenta real, esa aritmética de supervivencia que los ratones de la censura oficial pretenden borrar. Al cierre de diciembre de 2025, el tipo de cambio oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) clausuró el año en 301,37 bolívares por dólares, sellando una devaluación acumulada de nuestra moneda del 82,7% (un alza del dólar de 479,26% en doce meses). Para esa fecha navideña, la Canasta Alimentaria Familiar del CENDAS se ubicaba en 498,47 dólares, mientras que el personal activo de la administración pública recibía un Bono de Guerra de 32.400 bolívares, equivalentes a 119,65 dólares indexados.
Transcurridos ocho meses del interinato o tutelaje de Donald Trump en la geopolítica nacional, el cuadro es infinitamente más dantesco. Hoy, en septiembre de 2026, con el dólar oficial superando la barrera de los 820 bolívares, el poder adquisitivo real es ostensiblemente menor que el año pasado. El ajuste del Bono de Guerra a 200 dólares es un cascarón vacío; la inflación real en divisas ha pulverizado los salarios mientras el BCV continúa ejecutando su política monetaria criminal: emitir montañas de bolívares sin respaldo para financiar el gasto público y sostener la descomunal e ineficiente burocracia de cuello rojo. No es que Maduro sea mejor; Delcy es la continuación exacta de ese modelo corrupto y megalómano. En la balanza de la maldad, el cinismo y la perversidad, el fiel se mantiene en el centro perfecto entre Delcy y Miraflores. Las pesas están parejitas. Mientras la prensa estadounidense ventila el escándalo de los 13.000 millones de dólares en el limbo financiero y reporta una producción que supera el 1,2 millones de barriles diarios, el ciudadano de a pie se pregunta dónde está el dinero de ese nefasto Acuerdo Petrolero "por 100 o 500 años" del que alardea Trump. Al parecer, nos expropiaron el subsuelo en una mesa de negociación transatlántica. La supuesta "hoja de ruta equilibrada" acordada por los gremios y las cúpulas corporativas es otra lisonja de televisión, una estafa y un fraude verbal continuo. Cada vez que estos señores abren la boca, demuestran su caradura y su absoluta falta de sensibilidad humana y social. Delcy Rodríguez ordena ahora a Héctor Rodríguez mentirle a los incautos y a los pocos chavistas que quedan, montando el show de que los maestros tienen sueldos de 506 dólares. Es una gigantesca mentira: los docentes venezolanos no ganan 506 dólares ni sumando los bonos IIT más sus salarios de escala básica.
La realidad material desmiente la manipulación televisada: el salario mínimo nacional está congelado en unos pírricos 0.15 dólares y acumula más de 4 años y seis meses sin recibir aumento. El régimen sustituyó el sueldo por bonificaciones sin incidencia legal que no impactan en prestaciones sociales, vacaciones ni utilidades. El ensañamiento contra la base trabajadora roza el sadismo institucional: cuando calculan las prestaciones de un empleado público tras 30 años de servicio ininterrumpido, la cuenta se basa en el salario mínimo congelado, traduciéndose en que miles de jubilados reciben un miserable dólar por más de dos décadas de su vida entregadas al país. Nunca han honrado su palabra; en la memoria viva de los educadores aún sangra el recuerdo de aquellos infames bonos de inicio de año escolar de 12,50 bolívares, el equivalente a 0,015 dólares. Si Delcy Rodríguez gasta todo el dinero del Estado en protección social, ¿por qué los docentes marchan con los zapatos rotos y las taquillas de Hidrocentro exhiben carteles arrugados que dicen "No trabajamos por falta de luz"? La realidad material de las regiones es el desmentido definitivo a sus mitomanías macroeconómicas: bloques criminales de racionamiento eléctrico, escasez crónica de agua por tuberías que obliga a más del 80% de la población y a las familias en Cojedes, Sucre y Nueva Esparta a comprar tanques de mil litros por seis dólares con el sudor de su frente, y una infraestructura escolar en ruinas donde la solución ministerial es convertir las escuelas de niños en liceos improvisados por la tarde, canibalizando el pensum de calidad de nuestra juventud.
En el Reino de Narnia de la política monetaria, los únicos indicadores que crecen son el hambre de la base y el saldo en dólares de las mafias que rematan el país. La balanza de la justicia sigue rota, e írrita, pero el pueblo sigue empujando la roca de la miseria a ras de suelo desbaratando el fraude verbal de sus gobernantes.

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