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domingo, 30 de agosto de 2026

 El Negocio de la Sed: De las Desalinizadoras Fantasma al Veneno de Pao-Cachinche

Juan Linares Ruiz 

Publicado: Domingo 30 de Agosto de 2026

NOTA EDITORIAL: El desprecio hídrico como estrategia de control



Mientras las cúpulas de la administración de Donald Trump y el interinato de los hermanos Rodríguez negocian en secreto el 30% de nuestras reservas petroleras para asegurar su supervivencia en el poder, los venezolanos de a pie enfrentamos una crisis de subsistencia elemental [2026-08-27, 2026-08-27]. Más del 80% de los habitantes del país carece de servicio de agua potable regular por tuberías. Esta sequía inducida, que azota con saña extrema a las regiones costeras, insulares y centrales, no es una consecuencia climática; es el resultado de un desmantelamiento estructural planificado donde las mafias burocráticas prefieren dejar morir de sed a las regiones antes que invertir en mantenimiento básico y personal especializado. Es el negocio perfecto: privatizar la riqueza del subsuelo mientras se cobra en dólares la miseria del ciudadano [2026-08-27].

1. La gran estafa costera: Las plantas desalinizadoras fantasma

Para mitigar la ineficiencia crónica de los acueductos, el chavismo —en sus últimos años y bajo el amparo de la chequera petrolera— prometió un "milagro tecnológico": la importación masiva de plantas desalinizadoras de agua de mar para los estados Falcón, Sucre y Nueva Esparta. Hoy, el panorama de las costas venezolanas es un desastre total de chatarra tecnológica y corrupción descarada.

La inmensa mayoría de estas plantas, adquiridas con groseros sobreprecios milmillonarios, se encuentran completamente inoperativas o desmanteladas por el óxido. Compraron equipos que no se adaptaban a las condiciones de salinidad locales y, bajo una total ineptitud técnica, los instalaron sin prever que los procesos de ósmosis inversa requieren un flujo masivo y continuo de energía eléctrica de alto voltaje. Al colapsar el sistema termoeléctrico nacional debido a la farsa de la "emergencia eléctrica", las desalinizadoras se convirtieron en elefantes blancos. El negocio para las mafias consistió en cobrar la millonaria importación del metal, dejando a las comunidades costeras muriendo de sed frente al océano.

2. Oriente en el "Tusero": Las alegres comadres y el cartel de las cisternas

Mientras el Oriente venezolano arde bajo una sensación térmica asfixiante de 36°C, la respuesta de la burocracia regional es la indolencia absoluta. En Sucre y Nueva Esparta, "las alegres comadres" del funcionariado oficialista bailan en el tusero de la incapacidad, acumulando más de cuatro meses continuos sin recibir una sola gota de agua por tuberías. El colapso del sistema de trasvase del embalse Turimiquire y la ruptura del túnel de Guamacán han dejado secas a Cumaná, Marigüitar, la península de Araya y Margarita.

Pero detrás de esta supuesta ineficiencia se esconde un cartel sumamente lucrativo. Habría que averiguar a fondo cómo les va yendo en los negocios de los camiones cisterna a los jerarcas locales. Las hidrológicas no reparan los acueductos porque la escasez es el motor de una mafia privada que obliga al ciudadano desesperado a pagar hasta 6 dólares por apenas 1.000 litros de agua (un tanque doméstico). Privatizaron el agua por la vía de los hechos: el que no tiene dólares en efectivo para pagarle al cisterna controlado por los esbirros, simplemente no toma agua.





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