Gánsteres con Licencia: Por qué Al Capone fracasó por tener códigos y los fixers modernos triunfan vendiendo chatarra.
Artículo Satirico
El Manual del Fixer Relay: Cómo jubilarse millonario antes de que llegue la transición
Olvídese de las viejas películas de gánsteres de Hollywood. La época en la que tipos como Al Capone ponían cara de malos y traficaban con alcohol adulterado en los suburbios de Chicago ha quedado oficialmente obsoleta. La Cosa Nostra del siglo pasado tenía un grave problema de ineficiencia corporativa: se regían por estrictos "códigos de honor" y de respeto que solo servían para terminar en la cárcel de Alcatraz o con los zapatos de cemento en el fondo de un río.
Hoy, en pleno siglo XXI, el crimen organizado ha madurado. Bienvenidos a la era del Fixer Relay.
Si usted comenzó su carrera vendiendo chatarra tecnológica defectuosa y plantas eléctricas obsoletas durante la emergencia energética de la década pasada, felicidades: usted ya aprobó el ciclo básico. Ahora es momento de correr la carrera de relevos (relay) definitiva entre las esferas del poder de Caracas y los pasillos climatizados de Washington. La meta es simple: hacerse obscenamente rico antes de que a alguien se le ocurra firmar una transición política.
A continuación, las tres reglas de oro para operar con éxito en este mercado de la expoliación VIP:
1. El Código de Honor ha muerto (Y qué bueno)
A diferencia de los mafiosos italianos que juraban lealtad eterna sobre una estampa de la Virgen, el Fixer Relay sabe que la única lealtad válida es la que se tiene con el flujo de caja. No pierda el tiempo con códigos de respeto. Si ayer usted aplaudía discursos antiimperialistas en la televisión estatal local, hoy puede ponerse su mejor traje de sastre y tomar un vuelo privado a Washington. El verdadero arte consiste en ser bilingüe: hablar de "soberanía y resistencia" en una capital, y de "seguridad energética y libre mercado" en la otra. Recuerde: el petróleo y el oro no tienen ideología; solo necesitan un intermediario que cobre la comisión adecuada.
2. El truco del "Efecto Bodegón": Oro por baratijas
El modelo de negocio de Al Capone era primitivo: vendía whisky de contrabando que dejaba ciega a la gente. El Fixer Relay es mucho más sofisticado y humanitario. El truco consiste en un intercambio perfectamente desigual. Gracias a las maravillosas excepciones reguladas por la OFAC, usted ayuda a colocar el crudo pesado y el oro del subsuelo en los mercados internacionales. ¿Y qué le devuelve al pueblo venezolano? ¡Baratijas!
Inunde las ciudades con contenedores repletos de chocolates importados, cereales de colores, pantallas gigantes de descarte y vehículos de lujo para que los nuevos ricos puedan transitar por autopistas destruidas. Mientras la población se entretenga consumiendo baratijas en la burbuja de los bodegones, nadie se quejará de que el sistema eléctrico —ese que usted mismo ayudó a equipar con chatarra hace años— siga colapsado. Es la paz social comprada a precio de saldo.
3. La carrera contra el reloj de la Transición
El mayor enemigo del Fixer Relay es la transparencia institucional. Por lo tanto, su trabajo en las sombras es asegurar que cualquier cambio político real se retrase indefinidamente. El conflicto es su mina de oro personal. Mientras Washington mantenga el grifo de las licencias selectivas y Caracas necesite canales opacos para mover su dinero, usted será indispensable. El objetivo es acumular la mayor cantidad de millones en cuentas extranjeras antes de que el juego termine. Si la transición llega a ocurrir dentro de diez años, que lo encuentre a usted retirado en una villa frente al mar Mediterráneo, dictando conferencias sobre "ingeniería financiera internacional".
La vieja mafia italiana controlaba distritos urbanos con ametralladoras; el Fixer Relay controla recursos nacionales con un teléfono satelital y una licencia de excepción. Al final del día, los gánsteres de antes daban la vida por el "barrio"; los de ahora solo corren para asegurar que el saqueo continúe mientras dure la música.
CIERRE
Al final“ del día, la Cosa Nostra pecó de romántica: murieron defendiendo un pedazo de acera en Nueva York o Chicago. El Fixer Relay, más pragmático y sin el estorbo de la lealtad, sabe que las patrias son negociables y que las sanciones son solo aranceles VIP. Corran la voz y sigan importando baratijas, muchachos; la meta está cerca y hay que vaciar el barco antes de que a alguien se le ocurra encender la luz de la legalidad."

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