La Odisea de los Olvidados: El Museo de las Promesas Eternas
El Calendario de la Burla (2024-2026)
Hagamos un recuento científico de este sadismo institucionalizado, para aquellos que andan “obnubilados” por los discursos de tarima:
El Experimento 2024 (La Encuesta Patria): Todo comenzó con un clic. “Llene la encuesta de Abuelos de la Patria”, decían. El resultado fue un silencio digital absoluto. El único viaje que hicieron los abuelos fue de la computadora al mercado, para ver cómo el dinero se desintegraba.
La Secuela 2025 (La Gran Misión del INASS): Se inventaron la “Gran Misión Abuelos y Abuelas”. Cuatro vértices, CLAP especial, medicinas y hasta viajes a Los Roques (seguramente en submarinos invisibles). El registro del INASS fue un éxito de participación y un fracaso de ejecución. Terminó en la misma casilla que el año anterior: NADA.
El Estreno 2026 (Las Brigadas de los Nietos): Como ya no saben qué inventar, ahora lanzan las “Brigadas de los Abuelos”, y para ponerle la guinda al pastel del cinismo, ¡hay que meter a los nietos! Es el colmo del sadismo: usar lo más sagrado para un abuelo —la descendencia— como carnada para otro censo que, científicamente hablando, lleva al mismo vacío.
La Ciencia de la Insuficiencia
Mientras el “Bono contra la Guerra” (que parece más una tregua con el hambre) sube a cuentagotas, la pensión base de 130 bolívares permanece petrificada en el tiempo, como una reliquia arqueológica de una economía que ya no existe.
Es una burla matemática: un sistema que te pide registrarte en una aplicación de “alta tecnología” para recibir una bolsa de comida que llega cada tres meses (si llega) y un bono que se evapora antes de salir del cajero.
Los Roques: El Destino Fantasma
Prometerle Los Roques a alguien que no puede comprar un blíster de Enalapril es, sencillamente, perversión estatal. En Macondia, los abuelos no necesitan playas de arena blanca; necesitan proteínas, medicinas y una jubilación que no requiera un milagro diario para sobrevivir.
Nota para los obnubilados: Si un gobierno necesita censarte tres veces en tres años para saber que tienes hambre, el problema no es la falta de datos, es el exceso de crueldad.

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