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jueves, 30 de abril de 2026

Crónicas de la Base de los Humos: El Gran Baile de las Ocho Tarimas

 Crónicas de la Base de los Humos: El Gran Baile de las Ocho Tarimas



En el ilustre Reino de Macondia, donde la gravedad es opcional y el sentido común es un mito urbano, ha ocurrido un milagro de ingeniería metafísica. La Base Aérea La Carlota, ese otrora nido de pájaros de hierro, ha decidido mudar de piel. Ya no quedan los rugidos de los Sukhoi Su-30MK2 ni la elegancia de los F-16; de los K-8W Karakorum y los titánicos Shaanxi Y-8 chinos solo queda el recuerdo aromático de un metal retorcido y un humo que se confunde con la neblina del Ávila.

Pero no temáis, pueblo peregrino, que donde hubo turbinas, ahora hay bafles.

La Multiplicación de los Panes... No, de las Tarimas

Jorge Rodríguez, el Gran Maestro de Ceremonias de la Realidad Alternativa, ha anunciado el "Concierto por la Paz y la Unidad Nacional" (traducción: "Concierto por Mis Cuentas en el Extranjero"). No una, ni dos... ¡Ocho tarimas! Una por cada pecado capital y una extra para el remordimiento que nadie siente.

Mientras los hospitales de Macondia operan bajo la técnica de la "fe pura" —donde se le pide al paciente traer desde el bisturí hasta el agua bendita—, el erario público ha encontrado una veta de oro para financiar el perreo.

Artista, Costo y Genero

Nicky Jam.  750.000 $.  Viáticos de Rey        Reguetón. 

Justin Quiles. Unas cuantas escuelas públicas Perreo Post- Apocalíptico.

Oscar D' León El honor de la Salsa. Son "del No Sancionable"

Servando y Florentino. Una fanaticada en eterna duda. Pop de la Nostalgia 

La Peregrinación del Sudor y la Cerveza

El guion es digno de una tragedia griega escrita por un humorista de cabaret:

El Calvario: Los peregrinos caminan bajo el sol, pidiendo que levanten las sanciones (especialmente las que impiden que los jerarcas usen sus tarjetas doradas en el Caribe).

La Resurrección: Llegan a La Carlota el 1 de mayo, Día del Trabajador, donde se les compensa la falta de proteínas con decibelios.

El Milagro: Los cinco millones de dólares desaparecen de las arcas públicas más rápido que el mercurocromo de los hospitales.

"No hay dólares para el salario, pero sobran para el escenario".

— Proverbio Macondiano de 2026.

El Coro de los Esquiroles

Para sazonar este caldo, han aparecido los coristas de siempre. Analistas, encuestólogos de alquiler y empresarios de Fedecámaras que, con la misma soltura con la que se anudan la corbata, explican que subir el sueldo es un pecado inflacionario, pero pagarle a un reguetonero internacional el PIB de un pueblo pequeño es "inversión en el alma nacional".

Mientras tanto, los barriles de petróleo a $86 viajan felices hacia el norte, pero el dinero, al llegar a Maiquetía, sufre la "Maldición de la Tía Laura": se vuelve invisible, se atomiza, se convierte en tarimas de última generación con luces que se ven desde la Luna, pero que no iluminan un quirófano.

La Novena Tarima: El Silencio de los Inocentes

Pero mientras las ocho tarimas retumban con bajos que harían temblar al mismísimo Ávila, hay una novena tarima invisible, una tarima de silencio sepulcral que Jorge Rodríguez olvidó mencionar en su line-up. Es el escenario donde "actúan" los cientos de presos políticos de Macondia. Para ellos no hay bailanta, ni luces estroboscópicas, ni "Concierto por la Paz". Su melodía es el cerrojo de una celda y su "Venezuela Libre" es un anhelo que se consume entre rejas injustas. En esa tarima no hay artistas internacionales cobrando en dólares, sino familias que peregrinan, no por fe, sino por justicia, recordando que un país en fiesta con su gente en jaulas no celebra la paz, sino que corea la impunidad. El show de La Carlota podrá ser gratuito, pero el costo humano de la disidencia encarcelada es una factura que la historia no olvidará cobrar, por más fuerte que suene la salsa de Oscar D'León.

El Gran Final: El Circo sin Pan

Así termina la jornada: el trabajador, con los pies hinchados de la "peregrinación", se toma una cerveza tibia frente a la tarima número seis, preguntándose si el ritmo de Nicky Jam le servirá para pagar los antibióticos que en el hospital no hay.

En Macondia, la flota aérea se hizo humo, pero el show debe continuar. Al fin y al cabo, es más fácil hacer bailar a un pueblo con hambre que darle de comer a un pueblo que ya sabe pensar.

¡Que suene la salsa, que el presupuesto ya se esfumó!


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