lunes, 30 de enero de 2012

UN MUNDO SIN GUERRA NI HAMBRE (I)



“En este articulo logro juntar ideas de muchos autores y especialistas que se han dedicado hacer estudios e investigaciones apoyados por estadísticas brindada por organismos internacionales, donde se demuestran fríamente los guarismos de los seres en la tierra que tienen hambre y mueren por este flagelo, donde los responsables directos son los países los líderes de las potencias mundiales, en el mundo hay millones de personas que no consumen  un promedio de 2 mil 300 caloría para sobrevivir diariamente;  pero lo paradójico   es la muerte diarias de personas por subnutrición y los millones de seres humanos con hambre y por otro lado los países del mundo gastan millones de dólares en armamentos y el G8 encabezado por los estados Unidos se ponen de acuerdo para financiar guerras e invasiones y luego en las cumbres sobre la alimentación mundial, jamás encuentran soluciones para erradicar el hambre, los millones de dólares solo aparecen para financiar la guerra y la banca mundial, en esta primera parte de este Articulo dividido en dos partes tratare sobre el hambre en el mundo y los gastos en armamentos por las grandes potencias. Queremos un mundo con justicia y solidaridad”.

..“Mil millones de personas mueren de hambre o de sus consecuencias inmediatas. Un niño de menos de 10 años muere cada siete segundos y cada cuatro minutos otro se queda ciego por falta de vitamina A. El Orden Mundial no es solo asesino, sino absurdo; pues mata sin necesidad. Hoy ya no existen las fatalidades. Un niño que muere de hambre hoy muere asesinado”
JEAN ZIEGLER; exrelator especial de la ONU para el Derecho a la Alimentación, quien diò el grito de alarma en la Comunidad Internacional ante los Jefes de Estado
Hay muchas dudas si realmente los líderes de las principales potencias mundiales tengan una preocupación verdadera  para alcanzar soluciones de fondo al problema del hambre en el mundo. Los presidentes y primeros ministros de los países del grupo de los ocho, actúan sin egoísmo y cinismo y si lograran comprometerse a unirse y declarar la guerra contra el hambre y erradicar ese terrible flagelo que padecen millones de seres humanos. Ellos tienen como hacerlo, tienen los recursos económicos, solo falta la voluntad política y no solo pensar en la economía de mercados. Se denomina G8 a un grupo de países industrializados del mundo cuyo peso político, económico y militar es muy relevante a escala global.
La crisis alimentaria y el hambre en el  mundo y el cambio climático son duda los temas que  mayores expectativas suscitan antes de las cumbres, pero los resultados alcanzados han sido decepcionantes. Aún así,  sirvió para probar, una vez más, la  facilidad  que tienen los políticos de presentar como un éxito lo que en realidad es un fracaso. La fórmula para lograrlo no es nueva. Consiste en decir que el tema se discutió,  señalando  como logros un par de generalidades y diciendo al final que quedaron sentadas las bases para futuros acuerdos, lo que en realidad equivale a decir que se pospuso el problema.  Eso es lo que pasa cuando se comprometen aportar recursos económicos y al final lo entregan por cuentas gotas, y así no se logra el efecto deseado en el tiempo de  los compromisos y planes
Prueba del incumplimiento es el Informe de la organización internacional Oxfam advirtió que el G8 fracaso a la hora de cumplir sus promesas de ayuda y presenta contabilidad engañosa y fraudulenta, el G8 tergiversó las cifras, de modo que indicasen que había aportado 49 mil millones de los 50 mil millones de dólares prometidos. Pero según la OCDE, responsable por la cuantificación de las cifras oficiales sobre la ayuda, el G8 aportó solamente 31 mil millones de dólares. De los 25 mil millones prometidos para África, solo se aportaron 11 mil millones de dólares.

“En lugar de honrar sus promesas, el G8 falsificó los libros y exageró sus cifras demasiado para disimular su falta de acción”, denuncia Emma Seery, portavoz de Oxfam. “Este no es un informe contable, es una tapadera, una vergüenza para el G8 y un insulto para los más pobres del mundo”.
La realidad es que faltan 19 mil millones de dólares. Es lo mismo que 7 días del gasto militar del G8, y apenas un 0,06% de sus ingresos nacionales combinados. El hecho de que este dinero no esté puesto sobre la mesa ha retrasado los mismos objetivos de desarrollo que el G8 se había comprometido a conseguir.
“Si el G8 hubiera cumplido su promesa de ayuda, podrían haber escolarizado a todos los niños, pagado los salarios de 800 mil comadronas en África y ofrecido 1 millón de redes para la cama capaces de salvar vidas. Estos son los verdaderos costes de su falta de acción”, sentenció Seery.
Italia, Alemania, Francia y Japón no han conseguido aportar el dinero prometido para ayudar a los pobres. Italia es el país peor parado, ya que solo aporta un 0,15% de sus ingresos nacionales para la ayuda, la menor cantidad de todos los países del G8 y una cifra paupérrima para el objetivo del 0,7% fijado por la ONU. Este país ha destinado apenas 2,3 mil millones de dólares para ayuda en 2010, casi la mitad de lo que el gobierno italiano gasta en coches y conductores para los ministros y otros empleados gubernamentales. Alemania está bastante lejos del objetivo, y Francia, que ocupa la presidencia y es anfitriona del G8 y del G20 este año, también tiene camino por delante, a pesar de haber incrementado la ayuda el año pasado. El Reino Unido casi ha conseguido cumplir su promesa de 2010, y se espera que alcance el 0,7% en 2013. Canadá casi ha satisfecho su compromiso y los Estados Unidos ya lo han hecho, pero porque desde el comienzo pusieron muy poco dinero sobre la mesa. 
Las potencias mundiales han logrado unirse a través de la ONU y han apoyado a los Estados Unidos, con armas, soldados y recursos económicos  en las invasiones y guerras, como la de Irak y Afganistán. Como ahora pretenden agredir al pueblo de Irán; guerras que son ilegales; además la guerra no contó con el mandato expreso del Consejo deSeguridad de las Naciones Unidas; pero la presión de Estados Unidos  logro el apoyo de un grupo de países para formar una alianza que invadiese Iraq para derrocar al gobierno de Saddam Husein. Esta coalición, que se autodenomino Coalición de la voluntad, estaba formado por los gobiernos de Estados Unidos, el Reino Unido, España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría. EE.UU. invadió Afganistán, sin aportar pruebas y sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. La invasión y ocupación de Afganistán por los ejércitos de EEUU y Reino Unido, después las fuerzas invasoras toman el nombre  Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), conformada por  tropas de 42 países, donde la OTAN tenía el control de esta fuerza. Si se ponen de acuerdos para agredir pueblos y asesinar poblaciones civiles y causar daños materiales, culturales y económicos, además de las violaciones flagrantes de los derechos humanos. También deben acordar los presidentes y primeros ministros de estos países de hacer un plan con todos los recursos económicos a través de la FAO para erradicar el hambre en el mundo, este sería un acto reivindicativo y de contrición por los daños causados a la humanidad.
Los números son aterradores

El reciente aumento de los precios de los alimentos puede provocar dificultades adicionales en la lucha para reducir el hambre. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) estima que en 2010 hay un total de 925 millones de personas subnutridas, en comparación con los 1 023 millones que había en 2009. Son cifras más elevadas que las anteriores a la crisis económica y la de los alimentos de 2008 y 2009, y más altas que el nivel de cuando los dirigentes decidieron, en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996, reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre.
 La mayoría de las personas que sufren de hambre en el mundo vive en los países en desarrollo, donde representan el 16% de la población. Si bien esta cifra señala un adelanto respecto a 2009, sigue estando muy por encima de la meta fijada por el Objetivo de Desarrollodel Milenio (ODM), de reducir a la mitad la proporción de personas subnutridas en los países en desarrollo, del 20% de 1990-1992 al 10% en 2015.
Aquí una vez se demuestra que no hay la voluntad política ni económica, si recordamos la interesante conferencia dictada en diciembre del 2009  en la Universidad Internacional de Andalucía titulada “El Mundo en rumbo de Colisión” por Manfred Max-Neff, economista y ambientalista chileno, ganador del Premio Nobel Alternativo de Economía.  Esta conferencia está enfocada sobre el cinismo del capitalismo y los líderes mundiales sobre el tema de la pobreza y el hambre en el mundo. Expone con cifras de organismos internacionales la terrible realidad que vivimos. En 2009, la FAO estima que 1 020 millones de personas están subnutridas en todo el mundo y el dinero necesario según este organismo de las Naciones Unidas es de 30 mil millones de dólares anuales para salvar estas vidas. Combatir el hambre es un compromiso asumido por los países del mundo, y seguir los progresos hacia la consecución de los objetivos relativos a la reducción del hambre establecidos en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación de 1996 y la Cumbre del Milenio de 2000. Se ha venido planteando que no hay dinero para resolver el problema de la miseria en el mundo.
Durante la crisis financiera mundial que estalló en el 2008, rápidamente hubo auxilio para salvar a los bancos privados de la bancarrota, la ayuda llegó por la acción concertada de 6 bancos centrales (Japón, USA, UE, Suiza, Canadá, Inglaterra), inyectaron  180 mil millones de dólares. El senado de USA aprobó 700 mil millones de dólares y dos semanas después aprobó 850 mil millones de dólares más y en septiembre del 2009 se estima que el paquete de rescate alcanzó los 17 trillones de dólares, es decir 17 millones de millones de dólares. Dice  Max-Jeff: “A una situación como esta nos enfrentamos,  a dos alternativas, ser demagógico o ser realista. Si sostenemos invocando la ley de la oferta y la demanda, que en el mundo hay más demanda por pan que de operaciones estética y más demanda para aliviar la malaria que por vestidos de alta costura, y si sugiero un referéndum que pregunte a los ciudadanos si prefieren destinar las reservas monetarias para salvar vida o para salvar bancos. Si planteó todo esto se me acusara de demagogia. Si por el contrario acepto que es más urgente necesario, conveniente y provechoso impedir la quiebra de una aseguradora o una institución bancaria que dar de comer  a millones de niños, socorrer las víctimas de un huracán o curar el dengue, en ese caso se dirá que soy realista”.
Ese es el mundo en que estamos, un mundo acostumbrado a que nunca hay suficiente para los que no tienen nada y siempre hay suficiente para los que lo tienen todo. No hay suficientes recursos, se nos ha dicho, para superar la pobreza, pero sobran los recursos para satisfacer necesidades superficiales. Qué pasa si dividimos los 17 trillones de dólares por los 30 mil millones de dólares anuales que estima la FAO para superar el hambre en el mundo. Si hacemos esa simple división los resultados que se obtendrían será de 600 años  de un mundo sin hambre. ¿Dónde estaba esa plata? ¿Quién la tenía? Se no había dicho  que no había el dinero para resolver la pobreza. Si siempre nos dijeron que no alcanzaba para resolver la pobreza y de repente, de la noche a la mañana hay más de medio milenio de un mundo sin hambre y sin pobreza.
Creo que difícilmente se puede concebir  una realidad más obscena y más repugnante. Nunca se puede imaginar que se usen magnitudes tan descomunales para rescatar bancos y no para combatir el hambre. Es decepcionante la conducta de los dirigentes de los países más desarrollados del mundo que solo piensan en defender el capitalismo salvaje que se apropia de las riquezas naturales de los países en desarrollo.
 
¿Cuánto no gastan estos países en armamentos y financiando los conflictos bélicos?

Desde que Estados Unidos emprendiera la "lucha contra el terrorismo internacional”, ese país gasta en armamento alrededor de 580 mil millones de dólares anuales, según el Instituto Internacional de Paz de Estocolmo (Stockholm International Peace Research Institute, SIPRI) y aventaja con creces a todos los demás países del mundo. El país norteamericano aventaja también a Rusia, que destina 347 mil millones de dólares para el desarrollo, producción e implementación de armas. 
El año pasado, los países de todo el mundo se gastaron 1,204 billones de dólares en armamento, lo que supone 184 dólares per cápita, por lo que el aumento en relación con 2005 fue del 3,5 por ciento en términos reales. En los últimos diez años, entre 1997 y 2006, el gasto se incrementó en un 37 por ciento." 

Los gastos militares de los EEUU 

Estados Unidos: 623.000.000.000 $ por año 

El resto sumado: 500.000.000.000 $ por año 

"Un día de gasto militar representa seis veces el presupuesto anual de la FAO (Food and Agriculture Organization). En un día, 40.000 personas mueren de hambre en el mundo, ese mismo día gastamos en armamento 4 mil millones de dólares. Es decir, por cada muerto de hambre cada día, usamos en armamento 100 mil dólares. Con lo que gastamos por 100 mil euros podríamos alimentar más de 200 años a esa persona.  Más de 280.000 cada semana. 15millones de personas a lo largo del año. El crecimiento demográfico, una productividad precaria y la imposibilidad de competir contra los subsidios agrícolas de los países enriquecidos, son las principales causas del hambre. 

El primero de los Objetivos del Milenio (ODM) para el desarrollo de los países empobrecidos es reducir el hambre a la mitad en 2015. Seis años después de establecer ese objetivo como eje del desarrollo, 852 millones de personas sobreviven con problemas de nutrición." 

El hambre no se detiene, pero el gasto militar y la venta de armas tampoco. Los Estados miembros del G-8 producen, cada año, el 84% de las exportaciones de armas en el mundo. Invierten en la industria armamentística diez veces más que en la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). 
Estamos lejos de erradicar el hambre  porque en el planeta, hoy, se gastan 900.000 millones de dólares en defensa, unos 325.000 millones en subvenciones a la agricultura y sólo entre 50.000 y 60.000 millones en ayuda para el desarrollo. 
Desde 1999, los países de África, Asia y América Latina han gastado más de 87.000 millones de dólares en armas, una media anual de unos 22.000 millones de dólares. Sólo en la Guerra de Iraq, desde 2003, EEUU ha derrochado más de 300.000 millones. La FAO asegura que bastarían 25.000 millones al año para reducir a la mitad el hambre  en 15 países de Latinoamérica y África antes de 2015 y salvar de una muerte segura a 900.000 niños. 
Seis días de gasto militar permitiría enviar a la escuela a todos los niños y niñas del mundo
Un informe publicado esta semana denuncia que más de 28 millones de niños en países afectados por conflictos no reciben educación. Si el gasto militar mundial se destinase a educación, en el año 2015 podría alcanzarse el objetivo de Educación para Todos.
Al comparar el gasto militar total del mundo, destaca Estados Unidos con 711 mil millones dólares al año, lo cual representa el 48% del total mundial mientras toda América Central y Sudamérica con un consumo de 30 mil millones anuales solo alcanzan un 2%. Europa con un total de 289 millones de dólares se sitúa en el 20% del total mientras que Rusia tan solo alcanza el 4%.
En marzo de 2012  la guerra de Irak cumplirá su noveno aniversario. Hace más de un año que sobrepasó en duración a la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. En términos económicos, la guerra de Irak es la segunda guerra más onerosa en la historia militar de Estados Unidos, sólo superada por la Segunda Guerra Mundial que supuso el despliegue de 16,3 millones de soldados. No obstante, si en la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos gastó anualmente menos de 100 mil dólares por soldado, hoy en Irak gasta más de 400 mil.
Los autores del libro The Three Trillion Dollar War. The true cost of the Iraq Conflict, Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía (2001), y Linda J. Bilmes, catedrática de la Universidad de Harvard; dicen “No hay guerras que sean baratas; la pérdida de vidas humanas no tiene precio. La llamada «Guerra Global contra el Terror», en la que Irak y Afganistán figuran como sus principales frentes, ha sido terriblemente dañina. Hasta ahora, el balance que ha arrojado ha sido negativo”.
Un estudio de la Universidad de John Hopkins calcula que entre marzo de 2003 y junio de 2006 murieron aproximadamente 650 mil iraquíes a causa de la invasión. De acuerdo con un estudio más reciente, la cifra de iraquíes muertos sobrepasaba el millón (Opinion Research Business, 2007). A estos números, habría que añadir la muerte de los soldados estadounidenses, de las tropas de otros países, de las fuerzas de seguridad iraquíes, de los contratistas, de los periodistas y de los cooperantes y trabajadores humanitarios.
De los 3 billones de dólares proyectados por Stiglitz y Bilmes, sólo un tercio de esa cantidad sería gasto operativo (2003-2017). Las restantes dos terceras partes comprenden los costes del cuidado de los veteranos (630 mil millones de dólares), otros gastos militares (267 mil millones) y el pago de los intereses derivados de la financiación de la guerra (616 mil millones). Estos costes, sumados al gasto operativo de la estimación realista (1,14 billones), elevaría el coste total a 2,65 billones de dólares, cifra que los autores redondean en 3 billones.
Para el final de 2008, las guerras en Irak y Afganistán habrán incrementado la deuda pública en más de 900 mil millones de dólares.
A los 3 billones de dólares, habría que añadir unos estimados 840 mil millones por concepto de la guerra en Afganistán. La Administración de Bush no sólo fue engañosa respecto a la casus belli de su intervención, sino que también fue irresponsable respecto al coste de la guerra, que «vendió» como fácil y barata. Antes de la invasión, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld declaró que la guerra costaría entre 50 y 60 mil millones de dólares, cantidad que hoy en día se gasta en tres meses de operaciones. Andrew Natsios, el entonces Administrador de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), declaró que la reconstrucción de Irak ascendería a tan sólo 1.700 millones de dólares.
En éste Siglo, 1,500 millones de seres humanos sobreviven con un ingreso menor a un dólar por día. La Tierra reboza de riquezas pero aun así 925 millones de hombres sufren en permanencia de desnutrición llevando a la invalidez. Otros 31 millones de personas han muerto el año pasado de hambrunas que eran previsibles. El precio de los cereales, especialmente el trigo, ha aumentado un 130 por ciento; el del arroz (el alimento más consumido del planeta) un 74 por ciento, el de la soja un 87 por ciento y el del maíz un 53 por ciento.

José Esquinas, funcionario internacional de la FAO durante 30 años, dice: “En la FAO está “prohibido”, prácticamente en todas las reuniones de Naciones Unidas, hablar de soberanía alimentaria (...) porque va contra el libre comercio".

Esquinas, agrega más adelante  “el terminar con el hambre es un problema de voluntad política. Cuando se presentan pandemias mucho menos fuertes que el hambre como la fiebre aviar, la gripe A o la fiebre porcina se han invertido cantidades ingentes. El número de muertos por gripe A durante cuatro años ha sido de 17 mil personas, menos de la mitad de los que mueren en un solo día por hambre y se han hecho los esfuerzos que no se han hecho en el caso del hambre. Muchas veces uno se plantea si el problema del hambre no es debido a que el hambre no es contagiosa. Pero yo considero una miopía política el no darse cuenta de que el hambre si no es contagiosa es tremendamente peligrosa. Ya no hablo de generosidad, hablo de egoísmo inteligente.”
Sin soberanía alimentaria no habrá nunca seguridad mundial ni paz. Debería ser una estrategia global el asimilar el concepto de soberanía alimentaria.”
Pero hablar de soberanía alimentaria no es fácil, sobre todo en organismos internacionales como la FAO: “En la FAO está “prohibido”, prácticamente en todas las reuniones de Naciones Unidas, hablar de soberanía alimentaria. No es un término aceptado, sólo se habla de seguridad alimentaria porque el primero va en contra del concepto de libre comercio.

Los autores del libro The Three Trillion Dollar War. The true cost of the Iraq Conflict, Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía (2001), y Linda J. Bilmes, catedrática de la Universidad de Harvard; dicen “No hay guerras que sean baratas; la pérdida de vidas humanas no tiene precio. La llamada «Guerra Global contra el Terror», en la que Irak y Afganistán figuran como sus principales frentes, ha sido terriblemente dañina. Hasta ahora, el balance que ha arrojado ha sido negativo”.
Un estudio de laUniversidad de John Hopkins calcula que entre marzo de 2003 y junio de 2006 murieron aproximadamente 650 mil iraquíes a causa de la invasión. De acuerdo con un estudio más reciente, la cifra de iraquíes muertos sobrepasaba el millón (Opinion Research Business, 2007). A estos números, habría que añadir la muerte de los soldados estadounidenses, de las tropas de otros países, de las fuerzas de seguridad iraquíes, de los contratistas, de los periodistas y de los cooperantes y trabajadores humanitarios.
En marzo de 2012  la guerra de Irak cumplirá su noveno aniversario. Hace más de un año que sobrepasó en duración a la participación estadounidense en la Segunda Guerra Mundial. En términos económicos, la guerra de Irak es la segunda guerra más onerosa en la historia militar de Estados Unidos, sólo superada por la Segunda Guerra Mundial que supuso el despliegue de 16,3 millones de soldados. No obstante, si en la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos gastó anualmente menos de 100 mil dólares por soldado, hoy en Irak gasta más de 400 mil.
De los 3 billones de dólares proyectados por Stiglitz y Bilmes, sólo un tercio de esa cantidad sería gasto operativo (2003-2017). Las restantes dos terceras partes comprenden los costes del cuidado de los veteranos (630 mil millones de dólares), otros gastos militares (267 mil millones) y el pago de los intereses derivados de la financiación de la guerra (616 mil millones). Estos costes, sumados al gasto operativo de la estimación realista (1,14 billones), elevaría el coste total a 2,65 billones de dólares, cifra que los autores redondean en 3 billones.
Para el final de 2008, las guerras en Irak y Afganistán habrán incrementado la deuda pública en más de 900 mil millones de dólares.
A los 3 billones de dólares, habría que añadir unos estimados 840 mil millones por concepto de la guerra en Afganistán. La Administración de Bush no sólo fue engañosa respecto a la casus belli de su intervención, sino que también fue irresponsable respecto al coste de la guerra, que «vendió» como fácil y barata. Antes de la invasión, el ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld declaró que la guerra costaría entre 50 y 60 mil millones de dólares, cantidad que hoy en día se gasta en tres meses de operaciones. Andrew Natsios, el entonces Administrador de la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (USAID), declaró que la reconstrucción de Irak ascendería a tan sólo 1.700 millones de dólares.
Las cifras que maneja el libro son impresionantes y difíciles de comprender. Estados Unidos es uno de los países más ricos del planeta, y en términos estrictamente económicos se «puede permitir» este «error». Está claro que los estimados billones de dólares que costará la guerra no conducirán a su bancarrota. La cuestión no es si Estados Unidos puede permitirse este enorme gasto, sino, más bien, cuál ha sido el coste de oportunidad. ¿De qué otra forma se podría haber gastado el dinero? Con 1 billón de dólares se podrían haber construido ocho millones de viviendas sociales, con esta cantidad se podrían haber becado la carrera universitaria de 43 millones de estudiantes en universidades públicas. Con 3 billones Estados Unidos podría haber financiado su sistema de seguridad social para casi medio siglo. Con una fracción del estimado coste de la guerra podría haber cumplido su compromiso de destinar el 0,7% de su PIB a la ayuda al desarrollo, y así avanzar en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Diez días de gastos militares en Irak (5 mil millones de dólares) equivalen a lo que Washington destina en todo un año en ayuda al desarrollo de África, el continente más pobre del mundo. Con estas cantidades se podría haber mejorado la vida de millones de personas, que a su vez podría haber redundado en una mayor seguridad y bienestar.
En la segunda entrega escribiré sobre las instituciones económicas internacionales como el FMI, BM y OMC, su papel en toda esta crisis alimentaria, especulación financiera que esta generando hambre en el mundo.



lunes, 16 de enero de 2012

HAMBRE Y ESPECULACIÓN FINANCIERA



El número de personas subnutridas que hay en el mundo, casi 1 000 millones, sigue siendo inaceptablemente elevado en 2010 no obstante su reducción prevista, la primera en 15 años. Esta disminución se puede atribuir en gran parte a un entorno económico más favorable en 2010 –en particular en los países en desarrollo− y a la caída tanto de los precios internacionales como de los precios internos de los alimentos desde 2008.
El reciente aumento de los precios de los alimentos puede provocar dificultades adicionales en la lucha para reducir el hambre. La FAO (Organización de lasNaciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) estima que en 2010 hay un total de 925 millones de personas subnutridas, en comparación con los 1 023 millones que había en 2009. Son cifras más elevadas que las anteriores a la crisis económica y la de los alimentos de 2008 y 2009, y más altas que el nivel de cuando los dirigentes decidieron, en la Cumbre Mundial sobre laAlimentación de 1996, reducir a la mitad el número de personas que pasan hambre.
 La mayoría de las personas que sufren de hambre en el mundo vive en los países en desarrollo, donde representan el 16% de la población. Si bien esta cifra señala un adelanto respecto a 2009, sigue estando muy por encima de la meta fijada por el Objetivo de Desarrollo delMilenio (ODM), de reducir a la mitad la proporción de personas subnutridas en los países en desarrollo, del 20% de 1990-1992 al 10% en 2015.
Todas estas cifras de personas con hambre parecen ilógicas, son las paradojas de la globalización y del mundo en que vivimos. Cuando se asegura que el mundo produce el doble de alimentos que los que sus 7.000 millones de habitantes necesitan. El planeta Tierra genera dos veces más alimentos de los que sus 7.000 millones de habitantes precisan para vivir, a pesar de lo cual 925 millones de personas se encontraban en situación de hambre crónica en 2010, según estima la FAO. Las principales causas del problema es la falta de voluntad política de los Estados y a la especulación con el precio de los alimentos como las principales causas del problema, En el Libro “ESPECULACIÓNFINANCIERA Y CRISIS ALIMENTARIA”, de José María Medina y Kattya Cascante. El libro también destaca que el mercado de materias primas alimentarias pasó de unos 35.000 millones de dólares en 2004 a acumular 350.000 millones en 2009. Para Medina, “el bluf de la burbuja inmobiliaria atrajo a los fondos de inversión a este sector, que parece seguro y rentable”, lo que a su juicio explica el alza y la volatilidad en el precio de los alimentos.

Medina, director de la ONG Prosalus y coordinador de la campaña “Derecho a la alimentación. Urgente”, explicó cómo el índice de precios de los alimentos de la FAO permaneció constante entre 1990 y 2006, con oscilaciones entre 90 y 120 puntos y una media en torno a los 100 para todo el período.


Sin embargo, a finales de 2006 y principios de 2007 los precios comenzaron a subir de forma incesante y alcanzaron el índice 213 en 2008, señaló. Volvieron a caer en 2009, aunque en 2010 iniciaron otra subida (hasta los 214) y en 2011 llegaron a situarse en los 240 puntos, El año pasado se registró el promedio más alto en el índice de los precios internacionales de los alimentos desde que la FAO comenzó a realizar la medición en 1990.

A esto hay que añadir el acaparamiento del mercado en manos de unas pocas empresas, prosiguió este experto, y la acumulación de tierras, sobre todo en África, donde las multinacionales se están haciendo con grandes extensiones de terreno.
Cinco empresas controlan el 80% de la producción y el comercio de granos, cuatro el 100% de las semillas transgénicas, tres monopolizan el mercado mundial de lácteos y otras tres acaparan la producción de maíz en el mundo, apunta en el libro.

Por ello, exigió al G-20 aprobar una regulación internacional para limitar el porcentaje del mercado alimentario en manos de un solo grupo inversor; establecer una tasa contra los movimientos especulativos en este terreno; imponer una moratoria a la compraventa de tierras, y acabar con las primas a los agrocombustibles.


EL Cinismo de las Trasnacionales de las materias primas alimentarias

Cargill es una de las cuatro compañías que controlan el 70 por ciento del comercio mundial de comida. Mientras el mundo se enfrenta a la mayor crisis alimentaria en décadas, ellos hacen caja ‘leyendo los mercados’… Así funciona. Son los amos de los alimentos conjuntamente con Archer Daniels Midland, Continental, Louis Dreyfus y Bunge. Ademas el monopolio se extiende  a las semillas comerciales,  hay diez compañías que controlan el 57% del mercado global. Estas diez compañías habrían generado unos beneficios de 13.014 millones de dólares, y tan solo cuatro de ellas (Monsanto, Dupont, Syngenta y Groupe Limagrain) tendrían bajo su control el 44% del mercado, siendo Monsanto la más grande del mundo y controlando el 20%.
En una entrevista en un periódico español un alto directivo de la cerealera Cargill sobre la crisis alimentaria que actuó como uno de los detonantes de las convulsiones en Túnez, Egipto y otros países del norte de  África. Para esta empresa, los acontecimientos que se produjeron en Rusia durante el verano de 2010 –graves sequías, incendios, pérdidas de cosechas de cereales…– hacían presagiar una oportunidad de negocio. Lo que otros miraban con la preocupación del impacto que podría tener sobre la seguridad alimentaria mundial era para ellos una situación propicia para incrementar sus ventas y su margen de beneficios. Entendieron que probablemente Rusia suspendería las exportaciones de trigo y otros cereales, anticiparon que eso tendría un efecto de desabastecimiento en países que tienen una alta dependencia de las exportaciones rusas y pusieron en marcha su maquinaria para hacer acopio de granos donde los hubiera y trasladarlos a los sitios clave, esperar a que
A partir de julio de 2010, Rusia ha sufrido la mayor sequía del último siglo. Se estima que la oleada de incendios que la ha acompañado ha destruido más de 10 millones de hectáreas de cultivo, por lo que los precios del trigo y la cebada subieron un 50% en pocas semanas. Esto llevó al gobierno ruso a suspender temporalmente, desde el 15 de agosto hasta fin de año, las exportaciones de trigo, cebada, centeno y maíz además de las de harinas de trigo y centeno.
Poco después esta prohibición se extendió hasta final de 2011. Al mismo tiempo, países del Este de Europa, Canadá y Australia se vieron afectados por exceso de lluvias e inundaciones.
Todos estos hechos extraordinarios desencadenaron una subida de precios de los cereales, especialmente trigo, en los mercados internacionales; subida que algunos comparan con la crisis alimentaria de 2008. La decisión de Rusia produjo de forma inmediata aumentos de precios. Así, por ejemplo, en pocos meses los precios europeos del trigo aumentaron más de un 12% hasta los 236 euros la tonelada mientras que en Estados Unidos los futuros de ese cereal crecieron más de un 80%, la mayor subida en cerca de cuarenta años.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) revisó a la baja sus revisiones de producción mundial de trigo para 2010, pasando de los 676 millones de toneladas a 651 millones ante el impacto desfavorable de la climatología durante el verano. No obstante, la FAO señaló después del verano que, a pesar de los problemas de producción en algunos de los principales países exportadores, el mercado mundial del trigo permanecía "mucho más equilibrado" que durante la pasada crisis alimentaria de 2007/2008 y "por el momento no está justificado" el temor a una nueva crisis alimentaria mundial.
Además, según sus previsiones, la cosecha de cereales de 2010 sería una cosecha récord, la tercera mayor de la historia, por lo que el mercado iba a estar suficientemente abastecido. Después de la crisis alimentaria de 2007-2008, tras dos años consecutivos de cosechas récord, las existencias de trigo en todo el mundo se habían repuesto lo suficiente como para cubrir la caída de producción prevista ahora, según un informe de la FAO.
Sin embargo, los datos facilitados a final de año por la propia FAO sobre la evolución del índice del precio de los alimentos permitieron observar que en un plazo de 6 meses el incremento había sido intenso y abrupto (30% de incremento en el índice del precio de los alimentos y 57% en el precio de los cereales), habiendo alcanzado a final de 2010 el máximo histórico de 214,7, que dejó de serlo inmediatamente porque el índice siguió subiendo en los primeros meses de 2011 y llegó a acercarse a los 240 puntos.
Dicho índice comenzó a utilizarse por parte de la FAO en 1990. Entre ese año y 2006 el índice se movió en valores en torno a los 100 puntos, 10 puntos abajo o 20 arriba, sin sufrir grandes alteraciones a lo largo de esos 16 años.


LA ESPECULACIÓN: CAUSA O CONSECUENCIA DE LA SUBIDA DE PRECIOS

La especulación financiera sobre los precios de los alimentos se ha colocado en el centro de las agendas de las veinte economías más influyentes del planeta, como una de las mayores amenazas a la seguridad  alimentaria. El G20, que tiene previsto reunirse el próximo mes de noviembre en Cannes, se ha marcado el objetivo de reducir la volatilidad de los precios, limitando la especulación sobre las materias primas fundamentalmente agrícolas. La apuesta francesa que hay sobre la mesa consiste en controlar a los especuladores, restringiendo las exportaciones y mejorando la información de las reservas de grano de los países importadores y exportadores más importantes. Se trata de evitar que sigan subiendo los precios debido a medidas apresuradas de acopio de alimentos y restricción de las importaciones en destacados productores, como Ucrania e India. Esta iniciativa habrá de enfrentar las resistencias a la regulación de un mercado donde la primacía neoliberal se ha impuesto a cualquier norma, al cual la crisis de 2007-2008 y la nueva escalada de precios durante el primer semestre de 2011 están demandando mayor seguridad y garantías.
En este contexto, ¿qué papel juega la especulación en la tendencia de subidas de precios sobre los alimentos que viene proyectándose desde principios de siglo?
Desde el año 2007, solo tres estudios han considerado todos los factores causantes de la crisis con suficiente rigor, el resto únicamente se han atrevido a dar algunas estimaciones de la contribución de cada causa al aumento general de los precios. Apenas podemos encontrar dos consensos: por un lado, el debilitamiento del dólar y por otro lado, la ausencia de autorregulación de los mercados ante una demanda excesiva de alimentos, lo que avivó la tormenta perfecta. Los errores de los gobiernos se sumaron para que las consecuencias sobre la ecuación de la seguridad alimentaria siguieran sumando hambrientos.

La tormenta perfecta

La tormenta perfecta se desata por la debilidad del dólar que se deprecia y provoca subidas en los precios del petróleo, al tiempo que se produce una gran afluencia de las reservas de divisas en el extranjero, reforzando significativamente la demanda de cereales hacia EE UU. Esta demanda se incrementa muy por encima de lo previsto, debido a la producción de etanol, donde también EE UU destaca como el primer productor de maíz (1/3 de la producción mundial) y principal exportador (2/3 de las exportaciones mundiales). El fortalecimiento del dólar desde mediados de 2008 y la reducción proporcional de los precios de los alimentos (hasta un 20%) parecen apoyar esta tesis.
Algunos factores de la subida de precios son defectos que ya se encontraban como causantes de la crisis alimentaria de 1972-74. La interconexión entre factores a medio plazo, como la subida de precios de la energía (petróleo fundamentalmente), las bajas tasas de interés y ajustes de las inversiones en cartera de los productos básicos se unen a elementos que influyen a largo plazo, como el crecimiento de la demanda y la lenta respuesta de la oferta de producción agrícola y, a corto plazo, como las inclemencias climáticas y los derrumbes de algunos mercados. Como vemos, hay multitud de factores que intervienen directa e indirectamente en la subida de precios de los alimentos.
Al mismo tiempo y en cuanto a los cereales, no pueden generalizarse los factores que influyen en la formación de los precios. Por un lado, está el dominio del mercado de grano estadounidense, cuyo grado de competitividad y eficiencia marca, sin duda, su precio en el mercado internacional, a excepción del arroz (producto de cultivo y consumo asiático prácticamente en su totalidad).
Por otro lado, están los aspectos específicos de los alimentos, como la escasa elasticidad de la oferta que debe someterse a una cosecha anual en ciertos cultivos, con precios determinados en función de reservas decrecientes, y de la demanda, que se torna rígida frente a unos países que, debido a sus bajos ingresos, no pueden centrar su consumo sobre otros alimentos que no sean los cereales. La especulación financiera es la causa y consecuencia de la subida de los precios. Una causalidad bidireccional que comparte con las reservas mundiales de producción de cereales con la que mantiene dependencias singulares. Por un lado, unas reservas bajas pueden empeorar las cosas ya que los agentes financieros las utilizan para formar sus expectativas de precios en los mercados a futuro. Por otro lado, tampoco sería acertado considerar que elevar las reservas mejoraría la situación, ya que los altos stocks son costosos y debilitan los incentivos de participación en los mercados.

Volviendo a la especulación y a su causalidad en el alza de precios de los alimentos, se observa que el desmedido flujo de capitales especulativos distorsiona los mercados en tal medida que ya no sirven para la formación de precios de los alimentos9. Los mercados a futuro no reflejan la situación real de oferta y demanda en los mercados agrícolas y sus precios no convergen con los del mercado al contado, ni proporcionan una cobertura efectiva contra las fluctuaciones. La falta de convergencia en los precios y la alta volatilidad han hecho que los mercados de futuros sobre materias primas agrícolas sean poco fiables en cuanto a la estimación de los precios y de poca utilidad en la gestión de riesgo para productores y consumidores. Países como China e India prohibieron en 2008 la comercialización de futuros en productos como el arroz siendo, probablemente, una de las razones por las que su precio se ha mantenido, a diferencia de la crisis de 2008 y de productos como el maíz y el trigo que, por otra parte, han soportado un descenso en sus “graneros mundiales” de Rusia y Australia.
Por otro lado, el débil crecimiento de la oferta cerealista unido a una mayor demanda ha hecho que los inventarios hayan caído a niveles mínimos. Así que, según el IFPRI, si existiera una fuerte presión especulativa sobre los precios para situarse por encima de los niveles de mercado, estos inventarios habrían crecido.
Una hipótesis muy rebatida no solo por los expertos sino por las propias cifras. Entre 2003 y 2008, la inversión en índices vinculados con el negocio de materias primas creció veinte veces: de 13 mil a 260 mil millones de dólares.
Tanto si se asume como causa o como síntoma, la especulación excesiva provoca distorsiones graves en los mercados encareciendo los precios de los alimentos, efecto que se amplifica a su vez por el “pánico” que provoca en los mercados agrícolas los cambios climáticos. Según el relator de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, “Cuando llegan las informaciones sobre los incendios en Rusia o el exceso de lluvias en Canadá, algunos operadores prefieren no vender inmediatamente, mientras que los compradores buscan comprar lo más posible”. El Instituto para la Agricultura y la Política Comercial de EE UU (IATP), atribuye al efecto de la especulación hasta un 31% a la subida del precio del maíz en julio de 2008. Un mes antes, el secretario general de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación Agrícolas (UITA), Ron Oswald, afirmó ante una sesión especial de la Conferencia Internacional del Trabajo sobre la crisis alimentaria en la OIT en Ginebra, que “La FAO considera que la especulación no juega un papel de importancia en la elevación de los precios pero, mientras tanto, los fondos de inversión apuestan cientos de miles de millones de dólares a los precios más elevados, creando una burbuja que aumenta los precios. Fue exclusivamente la especulación la que incitó la subida del 31% en el precio del arroz a futuro, en unas pocas horas, el 31 de marzo de 2008.
Los alimentos se han convertido en un activo, perdiéndose de vista que se trata de una necesidad básica. Los inversores están yendo más allá de los mercados de futuro y expanden su negocio hacia la compra de tierras cultivables, insumos e infraestructura. Según un informe de la Organizaciónpara la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la volatilidad de precios disparó en todo el mundo, durante 2010, la compra de tierras agrícolas por valor de 14.000 millones de dólares, para la producción de materias primas para la exportación. Los inversores, mayoritariamente multinacionales, se centraron en cultivos rentables como la soja transgénica y en aquellos países con grandes extensiones, de África y América Latina, donde apenas se limita la compra de tierras. Recientemente, un foro sobre inversiones agrícolas, realizado en Europa, señaló a América Latina como el principal lugar para comprar, arrendar y administrar tierras agrícolas con fines de lucro. Las tierras en Brasil, Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay están entre los activos más preciados en el nuevo mercado global de terrenos agrícolas que surgió precisamente de la mano del alza en los precios de las materias primas. Así, con los precios de las materias primas en niveles máximos en los próximos años, la compra de tierras agrícolas es la forma más directa de lucrarse con los cultivos y de aprovechar la revalorización, a largo plazo, de los terrenos agrícolas.
Durante el primer semestre de 2011 y a diferencia de la crisis de 2007-2008 en la que los inventarios de cereales (especulativos) cayeron a los niveles mínimos de principios de los años 80, los precios de varios mercados clave de materias primas han permanecido en “contango”, es decir, presentan precios de entrega inmediata inferiores a los contratos de futuros, lo que indica que, tras la recesión, se está produciendo una absorción del excedente de existencias como proceso de ajuste. A corto plazo, parece que el precio de las materias primas en general depende en gran medida del ritmo y la firmeza de la recuperación mundial más que de las tensiones propias entre producción y con sumo de cereales. Sin embargo, a largo plazo se trata de regular en concreto la compra masiva de cosechas futuras de los cultivos de grano (cereales) y evitar que los países exportadores retraigan la oferta en función de intereses propios, produciendo un encarecimiento en las importaciones de los productos básicos de la dieta muy limitada de algunos países.
Definitivamente, la especulación se vincula a los precios de los alimentos y lo hace presionando a los mercados internacionales. Una presión que sin duda continuará mientras la desregularización neoliberal de los años 70 continúe y siga unida al creciente proceso de “financiarización” de la economía mundial, permitiendo la creación de burbujas especulativas.

LA ESPECULACIÓN: CONCEPTO Y EFECTOS TEÓRICOS

Resulta fundamental definir la actividad especulativa y cómo se desenvuelve en los mercados financieros para poder analizar los efectos sobre el mercado de las materias primas agrícolas de uso alimentario.
La especulación es, por definición, el conjunto de operaciones comerciales o financieras destinadas a obtener un beneficio económico, basándose exclusivamente en las variaciones de precios en el tiempo.
En multitud de ocasiones, nos encontramos con que los productores de una cosecha quieren fijar de antemano el precio futuro de la producción para no asumir las variaciones de precios que se puedan derivar de las variaciones en la oferta y demanda del producto en cuestión. En estos casos, los contratos de futuros representan el vehículo especulativo que satisface las necesidades de  los productores de dichas materias primas.

La especulación sobre los mercados al contado de las materias primas. Los agentes financieros invierten para conseguir su beneficio y el de sus clientes. Su cara más perversa consiste en intentar hacerse con el monopolio de la oferta de un producto para obtener el control. Este tipo de prácticas resultan muy difíciles en los mercados a futuro y mucho más fáciles en los mercados al contado. Por este motivo, en los últimos meses, varios fondos han priorizado sus inversiones en mercados al contado en lugar de futuros o swaps. En parte se debe a la posibilidad que ofrecen de evadir los límites reglamentarios de las inversiones de dichos fondos en los mercados a futuro.

Glencore hizo una apuesta especulativa sobre el trigo y el aumento de los precios del maíz durante la pasada sequía del verano ruso de 2010. Esta compañía suiza instó a Rusia a imponer una prohibición de exportación de granos, cosa que Moscú puso en práctica días más tarde. Glencore reveló su intención comercial a un banco, aunque rara vez solía hacerlo. Curiosamente, le dio acceso a una información muy oportuna sobre el deterioro de las condiciones de crecimiento de los activos agrícolas de Rusia en la primavera y el verano de 2010. "Esto le supuso unas condiciones muy ventajosas para negociar contratos sobre el trigo y el maíz" El 3 de agosto, Yury Ognev, responsable de Glencore, alentó a Moscú para prohibir las exportaciones de trigo: "Desde nuestro punto de vista, el gobierno tiene todas las razones para detener todas las exportaciones". Rusia impuso la prohibición el 5 de agosto. Glencore, incluso enmascaró su operación alegando que la prohibición le hizo comprar trigo más caro de otros lugares para cumplir con una obligación adquirida.
Al parecer Glencore acordó el suministro de trigo con un cliente, se cree que Egipto, con un contrato que no estipula el origen del trigo, algo conocido en la industria como un acuerdo de "origen opcional". El contrato de naturaleza flexible no obliga a la empresa a una cláusula legal obligatoria en otro tipo de contratos y que hubiese impedido la prohibición de exportación. Las ganancias de intereses e impuestos de la división agrícola de Glencore fue más del doble del año pasado (659 millones de dólares). Otras compañías como Cargill, se beneficiaron de la interrupción de la oferta de trigo ruso, y otras las sufrieron como Archer Daniels Midland.
Glencore ha hecho hincapié en que rara vez hace operaciones especulativas sobre los precios de los productos básicos. Insistió que las ganancias en tales actividades constituyen una "minoría" de la rentabilidad de su actividad comercial. Sin embargo, la compañía no ha proporcionado detalles de sus ganancias.
Los analistas de los nueve bancos que participan en su salida a Bolsa han valorado en 62 mil millones a Glencore y se espera que recaude hasta 12 mil millones de dólares a finales de mayo de 2011. Así se convertiría en la mayor compañía de Londres y la tercera de Europa. (Artículo del Financial Times publicado el 24 de abril de 2011 por Javier Blas y Farchy Jack en Londres).
Glencore International AG es considerada como la principal empresa privada dedicada a la compra venta y producción de materias primas y alimentos del mundo. En el año 2010 su facturación fue de 145.000 millones de dólares, un 36% más que en 2009, y el beneficio neto mejoró un 41% situándose en 3.800 millones. Glencore cuenta con 54.800 empleados y tiene activos en 30 países. Su tasación previa a su salida a bolsa el 24 de mayo de 2011 fue de 22.820 millones de dólares (15.727 millones de euros).
Glencore controla el 50 por ciento del mercado mundial de cobre, el 60 % de zinc, el 38 % de alúmina, el 28 % de carbón térmico, el 45 % de plomo. En alimentos básicos controla casi el 10 % de trigo del mundo, cerca del 25% del mercado mundial de cebada, girasol y colza. Glencore posee cerca de 300.000 hectáreas de tierras de cultivo siendo uno de los mayores productores del mundo de grano.

Principales centros de especulación financiera
Los grandes centros de la especulación mundial son: el NYMEX / COMEX de Nueva York y, especialmente, la Cámara de Comercio de Chicago (CBOT, en inglés) y la Bolsa Mercantil de Chicago (CME). En Europa, la mayor contratación de futuros se produce en la Bolsa de Londres, así como en las de París, Ámsterdam, Frankfurt, Mannheim y Hannover.
El grupo norteamericano de la Bolsa Mercantil de Chicago (CME) es el mayor mercado de los principales y más diversos derivados de materias primas del mundo. Su volumen se ha triplicado, superando los 300.0000 millones de dólares. El 80% de los que participan en este mercado son bancos de inversión. La compañía está compuesta de cuatro mercados: la Bolsa Mercantil de Chicago (CME), la Cámara de Comercio de Chicago (CBOT), la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX) y la Bolsa de Materias Primas (COMEX). Los precios para las transacciones de este grupo son la base de los precios que se pagan por diversos productos en todo el mundo. En la Bolsa de Chicago se han vendido ya las cosechas de los próximos siete años.
El NASDAQ por sus siglas en inglés (National Association of Securities Dealers Automated Quotation) es la mayor Bolsa de valores electrónica automatizada de Estados Unidos y se crea a petición del Congreso de los Estados Unidos a la comisión que regula la Bolsa (Comisión de Valores y Bolsa, SEC) para la realización de un estudio sobre la seguridad de los mercados. La elaboración de este informe detectó que los mercados no regulados eran poco transparentes.

Entre los fondos que siguen a materias primas el más poderoso es el banco de inversión Goldman Sachs, que en 2008 logró unos 1.500 millones de dólares84 gracias a su inversión en materias primas. Su índice de materias primas pasó de tener una inversión de apenas 8.000 millones de dólares en el año 2000 a superar en la actualidad 100.000 millones de dólares (incluido el petróleo). Sólo en 2010, el índice se revalorizó un 50%, con una subida cercana al 10% en diciembre. En lo que va de año, el ascenso ya roza el 14%.
Un solo fondo de cobertura (hedge fund) tiene agarrado por el cuello desde hace meses a todos los productores de chocolate del mundo86. El fondo Armajaro, pilotado por un conocido ejecutivo británico, Anthony Ward, apodado como ‘Chocfinger' (dedo de chocolate), compró el pasado julio hasta 240.000 toneladas de cacao, el equivalente al 7% de la producción mundial, en una sola operación. La compra, que se hizo en el mercado Euronext, donde no hay límites sobre este tipo de materia, disparó el precio del cacao hasta sus máximos desde 1977. Las miles de toneladas de cacao siguen acumuladas, según confirmaron fuentes conocedoras de la operación a este periódico, en los almacenes de Hamburgo, Amberes y Ámsterdam.
Ward ha apostado por el cacao, ya que uno de sus principales productores, Costa de Marfil, está virtualmente en guerra civil, con lo que escaseará el producto en breve. Según el diario británico ‘The Daily Telegraph', George Soros invierte en este fondo de inversión.


Hay que pensar, por tanto, que hay otros factores diferentes a las cosechas, a las reservas y a los déficits de cada momento que influyen y condicionan la evolución de los precios de los alimentos. Como veremos después, se trata de factores muy diversos con relaciones muy complejas.
Por otra parte, en los últimos cinco años, la producción mundial de cereales ha crecido un 8%, la utilización para consumo humano, un 7%; el consumo para piensos, un 2%; y otros consumos, como la producción de agrocombustibles, han crecido un 44%.  Es decir, el 80% del incremento de la producción de cereales del período señalado se ha destinado a otros usos diferentes del consumo humano o de la cría de ganado. En los Estados Unidos, que cosecharon 416 millones de toneladas de cereales en 2009, 119 millones de toneladas fueron a destilerías de etanol para producir combustible para automóviles. Eso es suficiente para alimentar a 350 millones de personas durante un año.
De hecho, si analizamos los datos de producción y utilización de cereales y los contrastamos con la evolución del índice de precios de los, podemos ver que no ha existido riesgo de escasez en la última década y las reservas existentes para 2011 garantizan comida incluso con un déficit 13 veces mayor al actual, cuantificado en 37,4 millones de toneladas. No obstante, la conclusión más llamativa y sorprendente es la inexistente relación aparente entre la cantidad real de cereales y los precios según el índice de la FAO. El periodo 2003-2004 fue el que tuvo un mayor déficit y unas reservas menores, pero los precios fueron más bajos que desde 2007.
Al mismo tiempo, como ya se pudo observar en la crisis de 2008, el mayor precio del petróleo elevó los costes de transporte e insumos agrícolas, tales como fertilizantes, pesticidas y maquinaria agrícola. No olvidemos que el transporte y la agricultura son las dos actividades económicas que utilizan en mayor proporción el petróleo como fuente de energía, lo que las hace muy sensibles a las oscilaciones de su precio. Aunque es difícil cuantificar qué peso puede tener el incremento del precio del petróleo en la subida de precios de los alimentos, algunos estudios (Mitchell, 2008; IFPRI, 2010) estiman que, para el caso de Estados Unidos, el incremento de los costes agrícolas relacionados con el petróleo pudo suponer entre 2002 y 2007 entre un 10 y un 20% de incremento del precio de los principales cultivos.
Además, el incremento del precio del petróleo que se produjo en los años previos a la crisis alimentaria de 2008 provocó el aumento de la demanda de agrocombustibles, que también tiene un impacto en el incremento de precios. En unos casos, porque se producen con materias primas alimentarias: solamente en Estados Unidos, en 2010, se dedicó el 35% de la producción total de maíz a la producción de etanol. Si tenemos en cuenta que Estados Unidos produce el 40% del maíz mundial, con esos datos ya se deduce que en 2010, como mínimo, el 15% de la producción mundial de maíz se destinó a producir combustible. En otros casos, los biocombustibles se obtienen de cultivos no alimentarios, pero requieren grandes extensiones de tierra y significativos volúmenes de agua para su producción, por lo que compiten también con los cultivos alimentarios e inciden igualmente en la subida de precios de los alimentos, no por el lado de la demanda, sino por el de la oferta, ya que los recursos productivos que se dedican a biocombustibles no se destinan a cultivos alimentarios, reduciéndose la oferta potencial.
Como hemos comentado más arriba, la enorme inversión de EE UU en destilerías de etanol prepara el escenario para la competencia directa entre los coches y la gente en la cosecha mundial de cereales. En Europa, donde gran parte de la flota de automóviles funciona con combustible diésel, hay una creciente demanda de diésel a base de plantas, principalmente de colza y aceite de palma. Se estima que la producción europea de biodiésel utiliza alrededor del 7% de la producción global de aceite vegetal. Esta demanda de los cultivos de oleaginosas no sólo tiende a reducir la tierra disponible para producir cultivos alimentarios en Europa, también está impulsando la tala de bosques en Indonesia y Malasia para las plantaciones de aceite de palma.
En el caso estadounidense, la demanda de producción de bioetanol ha provocado la rápida expansión de los cultivos de maíz para responder a la misma, con el consiguiente impacto en otros cultivos. Se estima que en 2007 el área de cultivo de maíz en Estados Unidos creció un 23%, al tiempo que se reducía en un 16%el área dedicada al cultivo de soja, lo que contribuyó a un incremento del 75% del precio de la soja en un solo año.

Otro de los factores coyunturales que parecen haber afectado a la demanda de alimentos es la depreciación del dólar frente a algunas de las principales monedas (la libra, el euro y el yen) y su impacto en los mercados de cereales. Desde 2002 y hasta la crisis alimentaria de 2008, el dólar se había depreciado en un 30% aproximadamente, de manera que los precios de los cereales, expresados en dólares, también se vieron empujados al alza debido al peso que tienen EE UU en los mercados de cereales, ya que controla el 60% de las exportaciones de maíz, el 25% de las de trigo y es el tercer exportador mundial de soja, detrás de Argentina y Brasil. Sin embargo, como señala el IFPRI, es necesario establecer diferencias importantes entre los principales cereales.
Los precios del trigo en EE UU son generalmente más estables que los del maíz por varias razones:
a. Porque hay dos cosechas anuales de trigo en EE UU.
b. Porque hay dos grandes exportadores en el hemisferio sur (Australia y Argentina) con un diferente patrón estacional de producción.
c. Porque hay políticas gubernamentales en EE UU para estabilizar los precios del trigo.
d. Porque la demanda para alimentación de ganado puede actuar como amortiguador del precio del trigo.

                                                                      
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viernes, 6 de enero de 2012

¿Qué nos espera?

por Jean Meyer
Jueves, 05 de Enero de 2012 21:06

Aprovechemos la crisis financiera que recorre el planeta para darnos cuenta que la crisis es también intelectual y teórica, que debemos hacer una nueva lectura de este mundo, plantear las buenas preguntas, imaginar buenos proyectos.

Fuente: El Universal 

Empieza 2012 y el planeta tiene 7 mil millones de habitantes. En 1913, cuando nació mi padre, había mil 700 millones de humanos; 6 mil millones en 2000. ¿Cuántos en 2050? Se habla de 9 y de 10 para 2100. Pero una escuela demográfica piensa que la cifra podría bajar a 6, mientras que la otra se espanta con 16. Miles de millones, claro. Todo depende de muchos factores, y no solamente de los índices de fertilidad.
En todos los casos, hemos llegado al final de los ciclos de ocupación territorial que empezaron hace más de cien mil años. Vivimos de manera cotidiana al contacto los unos de los otros, en México y en el resto del mundo, entre habitantes del mismo país, y entre países. Esta densidad codo a codo va para largo, si no hay una megacatástrofe nuclear, climática o biológica. Toda la tierra está ocupada y nos encontramos frente a frente, todos los pueblos, confrontados a multitudinarias e inevitables migraciones, como al final del imperio romano. México, América Latina y el mundo entero marchan hacía Estados Unidos y Canada, África hacia el Norte, Asia hacia el Poniente y el Oriente, y todas las fronteras del mundo de nada servirán.
Y no es una catástrofe, es la vida.
¿Qué tenemos en común, estos siete mil millones que serán nueve antes de estabilizarse o disminuir? ¿En cuál mundo queremos vivir y cómo lograremos coexistir pacíficamente? ¿Sabremos trabajar en común y enriquecernos de nuestras diferencias? Algunos tienen miedo y quieren encerrarse en su castillo de la pureza nacional o racial; otros no se preocupan de nada, cuando falta inventar una idea del mundo futuro.
Aprovechemos la crisis financiera que recorre el planeta para darnos cuenta que la crisis es también intelectual y teórica, que debemos hacer una nueva lectura de este mundo, plantear las buenas preguntas, imaginar buenos proyectos. La humanidad es nuestra familia y eso impone la solidaridad; la tierra es nuestra casa, no podemos ensuciarla, menos destruirla.
Lo que nos lleva al segundo punto de prospectiva. Hasta ahora hemos jugado con el planeta, como niños inconscientes, traviesos y destructores. Basta. El recalentamiento obedecerá probablemente a muchos factores y no podemos manipular los factores cósmicos, pero los hombres somos uno de los factores y esto obliga a actuar. El nivel de los océanos ha subido 17 centímetros en el siglo XX. Las emisiones de CO2 han subido 80% en los últimos 40 años. En estas condiciones la temperatura subirá entre 1.8 y 4 grados Celsius en el siglo XXI. Si la temperatura sube más de 2.5 grados, entre 20% y 30% de las especias marinas se extinguirán. Para evitarlo, los niveles de CO2 deben estabilizarse antes de 2020. Resulta que 2010 vio el récord de emisiones de CO2 ¡Ah! Se me olvidaba: el transporte y los edificios urbanos son los mayores emisores de CO2.
A trabajar, pues, para luchar contra el recalentamiento, la contaminación generalizada y el alegre despilfarro de todos los recursos naturales. Un amigo acaba de regresar de las Amazonas y se quedó espantado de los incendios que por los cuatro vientos atacan la selva. Es sólo un ejemplo. En México seguimos pateando el pesebre y ensuciando el nido. Hace unos meses la BBC pasó un documental muy triste, ¿Quién mató las abejas? No sabía que dependemos de las abejas para la polinización de siete de los diez más importantes cultivos que alimentan a la humanidad; ahora resulta que su repentina y rápida disminución se debe, además de enfermedades y parásitos “naturales”, a la desaparición de las flores silvestres —por nuestra culpa— y a los pesticidas y otros productos que acompañan nuestra agricultura; el comentarista explicaba que no menos de 25 materias agroquímicas se encuentran en una sola abeja…
No va a ser fácil desandar el camino de los últimos siglos, pero ¿quién hizo este desastre? Los humanos. ¿Quién debe componer y reparar? Nosotros, los humanos. Los científicos dicen que se puede, si se toman decisiones firmes y sostenidas. Pero, sí, sí, hay un pero y mayúsculo.
¿Aceptarán las clases medias, que están creciendo a gran velocidad en China, India, África y demás lugares, renunciar a la meta de vivir como sus parientes occidentales? Si adoptan, como lo están haciendo, el modelo estadounidense (y europeo) de uno, dos, tres coches por familia, China tendría pronto 200 o 300 millones de carros y la India también, y si el mundo consume petróleo como Estados Unidos, respirar será un problema. No lo digo yo, repito lo afirmado por Michel Peter, responsable de negocios de Lukoil-Litasco, la petrolera no estatal más importante del mundo (El País, 17 de julio 2011). Añade: “Esa es la realidad y es lo que les digo a mis hijos, cuando me preguntan desesperados si van a vivir en un mundo horrible. Les digo que por eso los jóvenes deben trabajar duro para encontrar una solución en el futuro”.

*Investigador del CIDE
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