El botín de Texas y el silencio de Caracas: La ética del petróleo sobre el hambre
La política exterior de la Casa Blanca ha mutado, finalmente, en una contabilidad de mercaderes. El presidente Donald Trump, con la sutileza de quien liquida un inventario, ha puesto precio a la libertad de Venezuela: el costo de la operación militar ya se recuperó “37 veces”. Para Washington, la democracia no se mide en votos ni en derechos humanos, sino en barriles de crudo fluyendo hacia las refinerías de Texas.
Mientras el encargado de negocios, Mr. Barrett, describe una Caracas “bulliciosa y lista para los negocios”, parece caminar con anteojeras por las calles de una capital herida. ¿En qué ciudad vive Barrett? Quizás en la misma burbuja de “confort” donde los halcones de Washington hoy estrechan la mano de Delcy Rodríguez. Ignora, voluntariamente, que detrás de las alfombras rojas de Miraflores persiste un país con salarios de 0.26 centavos de dólar, donde los pensionados viven una eutanasia social programada y el Helicoide sigue siendo el monumento al horror con más de 500 presos políticos.
La “fase de estabilización” de la que alardean es, en realidad, la estabilización del saqueo. Trump celebra que las grandes petroleras regresan al “Nuevo Dorado”, pero para el venezolano de a pie, el único flujo constante es el de los apagones de ocho horas y la sequía en los grifos. ¿Dónde están los dólares de esos 100 millones de barriles ya vendidos? La respuesta está en las caravanas de camionetas de lujo, en los bonos para colectivos y en el desfalco monumental del BCV que haría palidecer la trama de El Aissami.
El respaldo de Trump a la gestión de Delcy Rodríguez —rechazada por el 93% de la población según Meganalisis— es una bofetada a la diáspora y a quienes aún creen en la justicia. La “transición” se ha convertido en una entrega de activos donde la única risa es la de quien entrega las riquezas a cambio de impunidad. Mientras el TSJ maniobra para estirar la “ausencia forzada” hasta el 2030, queda claro que, para los “gringos”, la libertad de Venezuela terminó donde empezó el negocio del petróleo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario