Capítulo 1
El Sol, nuevo saboteador del Socialismo Eléctrico
Desde el Palacio de los Calores Eternos, fuentes cercanas al astro rey confirmaron su indignación ante las acusaciones del régimen bolivariano por los apagones nacionales. “Yo solo hago mi trabajo desde hace miles de millones de años, sin aumento, sin viáticos y sin viáticos en divisas”, habría declarado el Sol en un comunicado que brilló más que cualquier bombillo ahorrador de Corpoelec.
El gobierno, sin embargo, no cede en su investigación. Según la vocera solar, Delcy I del Termómetro, los rayos ultraviolentos han estado penetrando la patria con intenciones subversivas, elevando las temperaturas para sabotear el sistema eléctrico. El enemigo no duerme, pero calienta.
Antes los culpables eran otros: la iguana que mordió el cable de Guri y falleció electrificada en nombre de la revolución energética; el rabipelado que se infiltró en Palo Verde; el mato de agua exiliado en el Orinoco; y hasta unas golondrinas sospechosas que planeaban desde Mérida una operación aérea. Todos, próceres caídos de la fauna conspirativa.
Ahora toca señalar al Sol, ese astro imperialista que no fue nacionalizado a tiempo. Los ministerios recomendarán pronto usar paraguas en interiores y sombreros con placa del PSUV para “proteger el rendimiento eléctrico del pueblo”.
Algún asesor científico ya debe preparar la denuncia ante la ONU: sabotaje solar de alta intensidad. Tal vez propongan nacionalizar el firmamento, o instalar toldos rojos en el espacio. Porque si algo caracteriza a la lógica revolucionaria es esa mágica habilidad de culpar al cielo antes que mirar los cables podridos en el suelo.
Lo curioso es que el fenómeno acusado —la declinación solar— ocurre cada año, como la inflación o las cadenas de Maduro: entre marzo y abril, y luego en septiembre. Es un simple movimiento astronómico, pero aquí todo tiene un responsable visible: nunca el descuido, jamás la corrupción ni el abandono tecnológico.
Si en septiembre vuelve el calor, seguro culparán a Donald Trump por encender el HAARP para freír empanadas atmosféricas sobre el Caribe.
Así que, por favor, un aplauso para el nuevo culpable nacional: el Sol. Próximamente, será citado en tribunales por sabotaje térmico continuado y conspiración cósmica. Se rumora que su defensor será la Luna, que ya se declaró “cansada de cargarle la noche a ese pobre condenado”.
Nota de autor
La llamada declinación solar es un fenómeno astronómico normal: dos veces al año, aproximadamente entre marzo‑abril y agosto‑septiembre, el Sol incide casi perpendicularmente sobre Venezuela y otros países, y esto aumenta la temperatura y la sensación térmica. No es nuevo, no es excepcional y no explica por sí solo una crisis eléctrica crónica.
Lo que sí se ha documentado durante años es otra cosa: corrupción en contratación de obras, plantas incompletas o inservibles, falta de mantenimiento, improvisación y el vaciamiento técnico de un sistema que alguna vez fue referencia en la región.
Frente a eso, culpar a iguanas, rabipelados o al propio Sol es más que un chiste: es la coartada perfecta para que la oscuridad siempre tenga relato, pero nunca responsables.
Capítulo 2
De Guri al cosmos: la evolución de los saboteadores eléctricos
Los próceres caídos de Corpoelec
La fauna venezolana dio su cuota de sangre por la revolución energética. Todo comenzó con la Iguan exa Mártir, que según Corpoelec mordió un cable de alta tensión en Guri. Un sacrificio heroico que iluminó titulares pero no bombillos.
Luego vino el Rabipelado de Palo Verde, declarado roedor imperialista por el mayor general Luis Motta Domínguez. En Instagram oficial explicó: «ratas, ratones, culebras, gatos, ardillas, rabipelados, zamuros» —todos buscando nido en el sistema eléctrico para sabotearlo.
No faltaron las golondrinas de Mérida, sospechosas de operación aérea contra la soberanía lumínica. Ni el Mato de Agua, que se exilió al Orinoco tras ser acusado de conspiración hidráulica.
El salto cósmico
Pero el socialismo tropical no se conforma con enemigos terrenales. En 2026 llegó el Sol Imperialista, culpado de la declinación solar que "calienta demasiado" la patria. Un astro que trabaja gratis hace 4.600 millones de años, pero que ahora enfrenta cargos por sabotaje térmico.
La verdadera conspiración
Mientras el zoológico y el zodíaco cargan culpas, los cables se pudren, las turbinas se oxidan y los presupuestos de miles de millones se esfuman. El sistema eléctrico que fuera orgullo latinoamericano ahora depende de excusas creativas.
Próximo culpable previsto para septiembre: Donald Trump y su HAARP, según filtraciones del alto mando solar.
En Venezuela, la luz siempre tiene villano. Lo único que nunca falla es la oscuridad.
jlrlinares@gmail.com

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